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Explicaciones psicológicas y neurocientíficas del amor

  • 20/04/2018
  • David Aparicio

Clotilde Sarrió resume las explicaciones más importantes sobre el amor romántico y la relación de pareja:

Helen Fisher, antropóloga, bióloga y directora del departamento de Investigación de la Universidad de Rutgers (en New Jersey, EEUU), estudió durante muchos años el amor romántico desde un punto de vista científico.

Uno de sus más relevantes estudios consistió en investigar el estado cerebral en cada uno de los elementos de un grupo de personas presas de la pasión amorosa o amor romántico.

Para realizar su estudio, Fisher recurrió a tecnología de neuroimagen y observó mediante resonancia magnética, un incremento en la actividad de las zonas del cerebro implicadas en los circuitos de recompensa, unas áreas que propician la circulación por el cerebro de la dopamina, un neurotransmisor presente en las regiones cerebrales que regulan el movimiento, la emoción, la motivación y los sentimientos de placer.

Tanto el exceso como el déficit de dopamina está relacionado con varias enfermedades como el Parkinson o la adicción a drogas (sustancias que que genera una sensación euforia placer a través de las mismas vías y las mismas áreas relacionadas con la dopamina).

El circuito de la recompensa no sólo lo encontramos en el ser humano sino en la mayoría de los animales, ya que es un sistema primitivo que, de manera natural, resulta primordial para la supervivencia del individuo y de la especie, pues de él dependen actividades placenteras como la alimentación o la reproducción.

El artículo incluye una clasificación de los distintos tipos de amor de pareja; la teoría triangular del amor.

Lee el artículo completo en Gestalt Valencia.

Sin categoría

El riesgo de suicidio y depresión disminuye cuando se les permite elegir el nombre a los jóvenes transgénero

  • 19/04/2018
  • David Aparicio

Los jóvenes y adolescentes transgénero tienen más del doble de riesgo de sufrir depresión y suicidio. Pero este riesgo se puede reducir drásticamente cuando se les permite elegir su nombre en los contextos donde se desarrollan, ya sea en la escuela, hogar e incluso su trabajo. Así lo demuestra una reciente investigación de la revista académica Journal of Adolescent Health.

Para desarrollar este estudio los investigadores entrevistaron a 129 jóvenes transgénero de diferentes ciudades de Estados Unidos que tenían entre 15 y 21 años de edad, para conocer si se les permitía usar el nombre que ellos habían elegido y acorde a su identidad de género en su trabajo, escuela y hogar.

Al comparar y cruzar estos hallazgos con el riesgo de depresión y suicidio se encontró que los jóvenes que podían cambiar su nombre experimentaban una reducción del 71% de los síntomas de depresión severa; 34% de reducción de ideación suicida y 65% menos de intentos suicidas, en comparación con sus pares transgénero que se les obligaba a utilizar el nombre “oficial” y que no representa su identidad de género.

Un hallazgo extremadamente valioso que puede salvar y mejorar la calidad de vida de muchos jóvenes en riesgo suicida a causa de las burlas y abusos que les impone una sociedad estigmatizadora que se empeña y con el fin de burlarse, en utilizar un nombre que no corresponde con al identidad de género de las personas.

Referencia al estudio completo:

Russell, S. T., Pollitt, A. M., Li, G., & Grossman, A. H. (2018). Chosen Name Use Is Linked to Reduced Depressive Symptoms, Suicidal Ideation, and Suicidal Behavior Among Transgender Youth. Journal of Adolescent Health, 1–3. https://doi.org/10.1016/j.jadohealth.2018.02.003.

Fuente: Psychcentral

  • Análisis

Es hora de ponerle fin a la teoría de los estilos de aprendizaje

  • 19/04/2018
  • David Aparicio

En un intento de mejorar el aprendizaje y rendimiento de los alumnos, las escuelas invierten recursos en charlas y talleres que le enseñen al plantel docente a diseñar sus clases para que se ajusten a los estilos de aprendizaje (kinestésico, visual, auditivo, etc.) de sus estudiantes.

Esta teoría, popularizada en las décadas de los 70 y 80, es hoy propagada como uno de los grandes descubrimientos de la educación moderna y propone que todos los estudiantes pueden aprender por igual si reciben el estilo de enseñanza adecuado.

Pero hay un problema bastante importante. La teoría de los estilos de aprendizaje es considerada uno de los mitos más grandes de la psicología 1. Si esta teoría fuera cierta el rendimiento de los alumnos debería mejorar en contextos educativos que toman en cuenta sus estilo de aprendizaje, pero las investigaciones no han encontrado tal relación.

¿Qué dicen los estudios?

Los resultados de diversos estudios demuestran, una y otra vez, que no hay evidencia que sostenga que los estilos de aprendizaje puedan mejorar el rendimiento académico. Nosotros publicamos un completo artículo que explica las deficiencias científicas de esta teoría. Puedes leerla aquí.

Por otro lado, los defensores de los estilos de aprendizaje argumentan que la falta de evidencia se debe a que estas investigaciones solo se han concentrado en el aprendizaje dentro del aula, cuando en realidad los estudiantes hacen la mayor parte del aprendizaje fuera de la escuela.

Para zanjar de una vez por todas este asunto, un grupo de investigadores desarrolló un interesante estudio publicado en la revista Anatomical Sciences Education con cientos de estudiantes universitarios de la cátedra de anatomía. Todos los participantes tomaron una encuesta online VARK, que permite conocer la preferencia del estilo de aprendizaje: visual, auditivo, escrito/lectura y kinestésico.

Con el resultado se les instó a los estudiantes a utilizar el estilo de aprendizaje dominante. Al finalizar el año académico los investigadores accedieron a las notas finales para evaluar si había o no asociación entre sus calificaciones y el estilo de aprendizaje dominante utilizado dentro y fuera del aula.

Como era de esperar, los resultados no son nada favorecedores para el concepto de los estilos de aprendizaje: el desempeño académico no se correlacionó de ninguna manera con el estilo de aprendizaje dominante de los estudiantes o ninguno de sus estilos de aprendizaje sobresalientes. De hecho, la mayoría de los estudiantes (67%) no logró estudiar en una manera consistente con el estilo de aprendizaje de su preferencia. Los estudiantes que si pudieron utilizar su estilo de aprendizaje tampoco obtuvieron mejores notas que los estudiantes que no usaron su estilo de aprendizaje de preferencia. Por otro lado, sí se encontraron técnicas de estudio especificas que no tenían que ver con el estilo de aprendizaje (apuntes de clase o practicar con el microscopio) que se relacionaban con un mejor rendimiento académico.

Es una gran pérdida de recursos intentar capacitar a los maestros y profesores para que adapten todos sus programas a las preferencias de aprendizaje de cada estudiante. En cambio los maestros y profesores deben recibir formación que les permita entrenar a sus alumnos para desarrollar habilidades de aprendizaje flexibles que puedan utilizar dependiendo de las características de los temas y materias a abordar.

Referencia del estudio original:
Husmann, P. R. and O’Loughlin, V. D. (2018), Another nail in the coffin for learning styles? Disparities among undergraduate anatomy students’ study strategies, class performance, and reported VARK learning styles. American Association of Anatomists. . doi:10.1002/ase.1777

Fuente: Digest PBS


  1. La teoría de los estilos de aprendizaje es el mito numero 18 en el libro de “Los 50 grandes mitos de la psicología popular” de Scott Lilienfeld, et al. 2012. ↩
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7 ‘estudios Cochrane’ demuestran que la homeopatía no sirve para nada

  • 18/04/2018
  • David Aparicio

El Instituto Cochrane es una reconocida organización independiente destinada a estudiar y evaluar la evidencia de los tratamientos médicos con el fin de mejorar la calidad de vida de las personas. En su última revisión sobre la efectividad de los tratamientos homepáticos — ya han hecho siete revisiones — se demuestra que este tipo de tratamiento no sirve para nada. Santiago Campillo lo explica en Xakata:

Desde que en 2010 esta institución pusiera de manifiesto que no existen evidencias científicas sobre la validez de lo que afirma la homeopatía (que cura, que es más potente cuanto más diluida, etc.), se han publicado hasta seis importantes estudios analizando de manera particular su supuesta aplicación.

Dichos estudios contemplan el cáncer, el trastorno de déficit de atención e hiperactividad, el asma, la demencia, la gripe y la inducción del parto. Estos crean un panorama bastante amplio, correspondiendo a las enfermedades generalmente tratadas por la homeopatía. Todos, atendiendo a una metodología escrupulosa y bajo la responsabilidad de profesionales independientes, llegaron a la misma conclusión: no sirve para nada.

Con esta última revisión sobre el sistema respiratorio, más general, la homeopatía recibe otro nuevo revés. Ya que sus defensores han decidido aferrarse con dientes y uñas al más mínimo indicio que les permita continuar vendiendo** sus productos, es necesario ir desmontando sus afirmaciones, si es que esto es posible, una a una.

Lee el artículo completo en Xakata.

  • Clínica
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Estrategias eficaces para reducir el perfeccionismo en los pacientes con ansiedad social

  • 18/04/2018
  • Equipo de Redacción

Tips para psicoterapeutas, es una sección con recomendaciones breves para ayudar a terapeutas que enfrentan dificultades en la consulta o se encuentran estancados en algún proceso del tratamiento. Puedes leer todos los artículos aquí.

El perfeccionismo refleja una tendencia a establecer estándares imposiblemente altos para uno mismo (u otros) que pretenden medir la valía de las personas en función de que si cumplen o no estos estándares. El perfeccionismo elevado es común en las personas con ansiedad social. Los pacientes socialmente ansiosos con elevado perfeccionismo a menudo experimentan discrepancias entre los estándares que tienen sobre su propio desempeño social y la capacidad percibida de alcanzar esos estándares. Estas personas experimentan a menudo una preocupación excesiva acerca de las evaluaciones que hace las demás personas sobre su desempeño social. Para ayudar a estos pacientes los terapeutas suelen utilizar una serie de estrategias para reducir el perfeccionismo:

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  • Ciencia

Los orígenes de la esquizofrenia

  • 18/04/2018
  • Pablo Malo Ocejo
A lo largo del siglo XIX se produjo un enorme aumento del ingresos en todo Occidente de pacientes en las instituciones psiquiátricas de la época, los manicomios. El promedio anual de ingresos en un manicomio norteamericano típico pasó de 31 en 1820 a 182 en 1870 y el promedio de pacientes por manicomio de 57 a 473. Es interesante que este incremento de los números y la necesidad de más asilos fue apreciado por los ciudadanos de la época. Decía un banquero de Nueva York a un psiquiatra inglés en 1875: “no sé por qué es así.Cuestan mucho dinero pero nunca sabemos cómo se escapa el dinero. Siempre hay un grifo que gotea en alguna parte”. En Alemania el índice de confinamiento pasó de un paciente por cada 5.300 personas en 1852 a uno por cada 500 en 1911. Tan pronto como era construido un manicomio se necesitaba otro. La falta de camas era la preocupación constante de las autoridades. Decía un doctor en 1911: “es preocupante cómo aumentan las necesidades de cuidados de pacientes en instituciones, sin guardar relación con un aumento de la población”. En la alta Bavaria un bromista dijo en 1907 que si el aumento persistía en aquella proporción, en 222 años la población completa de la provincia estaría en un manicomio. Y lo mismo ocurría en Francia e Inglaterra aunque no voy a dar cifras.
En Alemania el índice de confinamiento pasó de un paciente por cada 5.300 personas en 1852 a uno por cada 500
El por qué ocurrió el aumento de los pacientes constituye una gran controversia dentro de la historia de la psiquiatría. Hay diversas hipótesis pero, siguiendo a Edward Shorter en su libro de Historia de la Psiquiatría, las causas serían dos: una redistribución de los pacientes y un aumento real de las enfermedades psiquiátricas. Algo del incremento en los ingresos en los manicomios pudo deberse a la redistribución de los pacientes que pasaron de ser cuidados por sus familias a ser internados. Las causas de esta redistribución probablemente hay que buscarlas en la industrialización y en el cambio en el estilo de vida que llevó acarreado. Llegó un momento en que las familias no podían atenderlos en casa. La otra explicación es que realmente aumentaron algunas enfermedades psiquiátricas. Hay datos de que esto ocurrió efectivamente con la neurosífilis que era el diagnóstico de una buena proporción de los pacientes ingresados en los manicomios, aunque es un misterio también por qué aumento tanto la neurosífilis precisamente en esa época porque la sífilis está documentada desde la Edad Media, y hubo un gran aumento especialmente en el cuarto final del siglo XIX. Otra causa del tremendo aumento de ingresos en los manicomios fueron las enfermedades relacionadas con el alcohol: psicosis, delirium tremens, etc. El aumento de la bebida fue muy sustancial en lo que un historiador ha llamado “la edad de oro de los borrachos”. En Inglaterra, el consumo de alcohol por persona aumentó un 57% entre 1801 y 1901, desde menos de medio galón por persona y año a más de tres cuartos. Mientras el adulto norteamericano bebía de promedio 1,8 galones de alcohol absoluto en 1845, esta cifra había crecido a 2,6 en 1910. Entre finales del siglo XVIII y principios del XIX en Francia la producción total de alcohol se multiplicó por catorce. El consumo cerveza en las décadas centrales del siglo XIX en Baviera se duplicó. El aumento del nivel de vida y la producción barata de alcohol mediante el azúcar de remolacha fue lo que produjo ese aumento; el campesino francés medio empezó a beber vino a diario en las comidas y el artesano alemán cerveza, o lo que tuviera más a mano. Tanto en Francia como en Alemania o en Inglaterra un 20% de las admisiones (10% en mujeres) se debían a alcoholismo.
Otra causa del tremendo aumento de ingresos en los manicomios fueron las enfermedades relacionadas con el alcohol: psicosis, delirium tremens, etc.
Así que juntando la neurosífilis, el alcoholismo y el cambio social debido a la industrialización explicamos una buena parte del aumento de los ingresos en el siglo XIX en los manicomios. Pero hay razones también para creer que hubo un aumento significativo de la esquizofrenia durante ese siglo. Las primeras descripciones de lo que ahora reconocemos como esquizofrenia aparecieron en 1809 con Pinel en Francia y Haslam en Inglaterra. Es entonces cuando se describe una enfermedad de aparición en jóvenes que cursa con psicosis y con un deterioro (Morel y luego Kraepelin la llamaron demencia precoz) de facultades mentales e intelectuales. Algunos lo llamaron “idiotismo” en jóvenes o “locura adolescente”, pero el caso es que estos autores describen una aparentemente nueva enfermedad que se presentaba como psicosis en adultos jóvenes y que progresaba a locura crónica. Antes de 1,800 no existe prácticamente ninguna descripción de este tipo de presentación de la enfermedad ni en la literatura médica ni en la literatura en general, es decir ni en novelas, biografías ni en otro tipo de textos. Esto es lo que llevó a Edward Hare a lanzar la “hipótesis reciente” de la esquizofrenia y a plantear que la principal causa del aumento de ingresos en asilos en el siglo XIX fue la esquizofrenia. Otro autor partidario de la hipótesis reciente es Edwin Fuller Torrey que la defiende en su libro Schizophrenia and Civilization, de 1980. Describe Torrey en su libro cómo los primeros psiquiatras que se trasladaron a Africa encontraron psicosis reactivas breves que no se cronificaban pero que a medida que fue llegando la civilización empezaron a aparecer cuadros crónicos. Lo mismo describe en Nueva Guinea donde la colonización empezó por la costa y empezaron a aparecer allí esquizofrenias mientras que en el interior de la isla la esquizofrenia era rara predominando cuadros psicóticos agudos. Tanto Hare como Torrey han defendido la hipótesis infecciosa de la esquizofrenia pensando que la causa de la misma podría ser algún parásito como el toxoplasma o algún virus, pero también podría ser cualquier otro factor ligado a la civilización: el consumo de azúcar, desinfectantes o tóxicos, componentes de la dieta, insecticidas, etc. Puede ser interesante comentar que un factor de riesgo asociado a la esquizofrenia es la urbanicidad que, según algunos, podría explicar un tercio de las esquizofrenias. Es decir, la exposición a un ambiente urbano durante la infancia aumenta el riesgo de padecer esquizofrenia. Este factor es compatible con el infeccioso que proponen Hare y Torrey (es sabido que la urbanicidad favorece la difusión de enfermedades y la probabilidad de que los parásitos tengan un reservorio en el que acantonarse) y es también compatible con hipótesis sociales como la que proponen Cooper y Sartorius que plantean que la industrialización alteró la estructura de las comunidades y las familias. Estos autores sugieren que bien la enfermedad es nueva o que se hizo crónica con la industrialización.
Antes de 1800 no existe prácticamente ninguna descripción de este tipo de presentación de la enfermedad ni en la literatura médica ni en la literatura en general, es decir ni en novelas, biografías ni en otro tipo de textos.
Hay que decir que hay autores opuestos a la hipótesis reciente de la esquizofrenia como Bark o Jeste y cols., que han rastreado en la literatura universal de todas las épocas y defienden que hay descripciones compatibles con lo que actualmente conocemos como esquizofrenia. Revisan textos babilónicos, hindúes y medievales y apuntan a descripciones creíbles de algo similar a la esquizofrenia. Señalan, por ejemplo, que Enrique VI de Inglaterra pudo ser esquizofrénico o el personaje Poor Mad Tom del rey Lear, de Shakespeare. Estos autores proponen que lo que ahora conocemos como esquizofrenia se corresponde con parte de los cuadros que en otros tiempos se catalogaban como mania o melancolía. Es imposible dar una respuesta definitiva pero es llamativo que siendo la esquizofrenia una enfermedad que afecta al uno por ciento de la población no existan descripciones de la esquizofrenia en textos psiquiátricos anteriores a 1.800 y que en la literatura laica haya que buscar con empeño para encontrar descripciones compatibles cuando sí las encontramos de la epilepsia, la meningitis o la difteria en textos babilonios, por ejemplo. Por otro lado David Healy, sostiene que la esquizofrenia está despareciendo actualmente. Comenta que en Gales los casos han disminuido y que desde 2005 apenas han visto casos nuevos y que lo que ahora se encuentran son psicosis inducidas por tóxicos, trastornos de personalidad, etc., pero no la esquizofrenia clásica. Healy hace referencia al gran aumento que estamos comentando en el siglo XIX y sugiere el papel que ha podido jugar el plomo en la etiología de la esquizofrenia. ¿Cómo podemos resumir todo lo tratado en este artículo? Pues un relato de los hechos creíble con respecto a la historia de la esquizofrenia podría ser el siguiente. O bien la esquizofrenia es reciente o bien existían casos reales de esquizofrenia (psicosis de aparición en la adolescencia con deterioro) pero no eran muy frecuentes en la antigüedad. Por algún factor desconocido que aparece en el siglo XIX ligado a la industrialización, ese curso crónico de las psicosis — que antes solían ser breves — aumenta. Estos factores desconocidos se han mantenido durante el siglo XX y parece que ahora están dejando de actuar y la esquizofrenia está empezando a desaparecer. Una última cosa: ¿qué pasa con los factores genéticos — que sabemos que están implicados en la esquizofrenia — cuando estamos hablando todo el rato de factores ambientales como virus, urbanicidad o cambios sociales? Creo que no hay ninguna incompatibilidad. Lo ilustro con un ejemplo especulativo. Entre los genes que se han encontrado relacionados con la esquizofrenia algunos están en el cromosoma 6 y tienen que ver con la inmunidad y sabemos también que la exposición a influenza durante el embarazo aumenta el riesgo de padecer esquizofrenia. Sería teóricamente posible que sólo algunas personas que tuvieran una configuración genética determinada presentaran una reacción autoinmune a un virus (la gripe u otro) y que la mayoría de las personas no tuviera problemas. Sabemos también que reaccione autoinmunes como las que se producen en las encefalitis límbicas dan cuadros psicóticos. Lo más probable es que la causa de la esquizofrenia haya que buscarla en una interacción gen-ambiente porque sea cual sea el factor relacionado con la industrialización implicado en la esquizofrenia (si es que existe) es probable que nos esté afectando a todos (por ejemplo, un virus, un insecticida o el plomo) pero que solo el uno por ciento de los afectados desarrolle la enfermedad. _Articulo publicado previamente en Evolución y Neurociencias y cedido por su autor para su publicación en Psyciencia. Referencias bibliográficas: Edward Shorter. Historia de la Psiquiatría. Desde la época del manicomio a la era de la fluoxetina. J&C Ediciones Médicas. 1997 Hare E (1979) Schizophrenia as an infectious disease. Br J Psychiatry 135: 468-470 Bark N. M. (1988) On the history of schizophrenia: evidence of its existence before 1800. Hey York State Journal of Medicine 88: 374-383
  • Recursos

Los siete factores de la efectividad terapéutica (PDF)

  • 17/04/2018
  • David Aparicio

Parecería que el avance de la Psicología nos debería aumentar la confianza respecto a nuestras prácticas, sin embargo la prolifera- ción de técnicas, protocolos, enfoques,… nos genera, más bien, una sensación de confusión; la duda sobre si quizás estamos en la opción correcta o nos estamos equivocando de paradigma terapéutico. Los metanálisis y revisiones sistemáticas procuran poner orden intentando averiguar qué terapias psicológicas son más efectivas.

Sin embargo, los resultados no son concluyentes y más bien parecen indicar que ningún enfoque psicológico predomina sobre otro. Ante esta situación la pregunta que emerge es: ¿qué factores comparten las distintas técnicas que las convierte en eficaces? Son muchas las categorizaciones sobre factores comunes. En este artículo desvelaremos los 7 factores comunes que consideramos clave para explicar la efectividad terapéutica. Esta clasificación no tiene ninguna pretensión más que provocar la reflexión.

Descarga el artículo completo en formato PDF.

Autores: Jenny Moix y Victoria Carmona – Universidad Autónoma de Barcelona

Publicado en la revista académica Papeles del Psicólogo.

  • Sponsor

Herramientas para la escritura académica: Artículos/Tesis (curso online)

  • 16/04/2018
  • David Aparicio

Con el curso online de Herramientas para la escritura académica conocerás y aprenderás 4 organizadores bibliográficos gratuitos que te ahorrarán mucho trabajo a la hora de escribir tus artículos y tesis.

Para que te hagas una idea. Con estas herramientas puedes generar las citas bibliográficas mientras redactas tu investigación y al mismo tiempo generar una lista de referencias en el formato APA o en el formato que quieras en Word. Una maravilla que te ahorrará mucho tiempo y esfuerzo.

¿A quién va dirigido?
– Estudiantes universitarios de grado
– Estudiantes universitarios de posgrado
– investigadores
– tesistas

¿Qué aprenderé?
– Organizar y sistematizar sus citas y referencias bibliográficas
– Escribir y documentar como proceso simultáneo
– Elaborar notas a partir de la documentación que se va a utilizar
– Disponer de herramientas digitales gratuitas para la elaboración de escritos académicos

¿Qué incluye?
– 2 horas de videos explicativos
– Recursos complementarios, acceso de por vida.
– Certificado de finalización.

Para mayor información e inscripción haz click aquí.

Agradecemos a UDEMY, nuestro sponsor de la semana.

  • Ciencia

¡Cuidado! Vienen las normas APA

  • 12/04/2018
  • Gustavo Toledo Lara

Son tan temidas como incomprendidas. En efecto, las normas APA se han constituido en el talón de Aquiles de muchos estudiantes. Todo por leer con prisa. Posiblemente el problema empiece cuando nos vemos entre innumerables formas de hacer las referencias, además de las muy conocidas citas literales o no literales. En un primer momento, es perfectamente normal sentirse abrumado ante tanta cantidad de información. No obstante, la metodología es tan mágica que hasta para esto tiene solución.

Si bien es cierto que en el mundo existen varios estilos, las normas APA suelen ser las más generalizadas (aunque no las únicas) y en el mundo universitario, son las más empleadas principalmente en las ciencias sociales. A continuación, vamos a ver de manera resumida algunos estilos que existen en la actualidad incluyendo las normas APA para poder apreciar y reconocer que las diferentes normas tienden a adaptarse según sea la naturaleza de la disciplina o campo de estudio.

  1. Estilo APA (Conocido también como normas APA). Creado en 1929 por la American Psychological Association. Establece el formato para todo tipo de citas y documentos en Psicología y Ciencias Sociales. Incluye también la estructura de los documentos, longitud, puntuación, cuadros, abreviaturas, y citas bibliográficas.
  2. Estilo Harvard referencing. Generalmente utilizado en algunos países de Norteamérica. Es una forma de realizar las citas en contexto y de hacer las correspondientes listas de referencias. Su principal característica es el empleo de las citas en contexto con el formato “autor-fecha” o “autor (fecha)”, según sea el caso.
  3. Estilo Chicago (CMS) (CMOS). Generalmente utilizado en algunos países de Norteamérica en áreas de historia, ciencias sociales, arte, musicología y literatura. Es uno de los estilos bibliográficos más antiguos y más conocidos. El CMS establece las normas de estilo de edición, organización del texto, notas, citas, entre otros aspectos.
  4. Estilo Vancouver (1978)  Establecido por el International Committee of Medical Journal Editors (ICMJE) y usado por las principales revistas de Medicina. Este estilo define el modo para la distribución de estudios e informes biomédicos. Por otro lado, señala normas y recomendaciones para la publicación de artículos científicos, revisiones, citas bibliográficas, ediciones.

Todas, absolutamente todas las investigaciones cuentan con una serie de textos que han sido realizados sobre temas o aspectos relacionados con aquello que se estudia o investiga.  Lo importante es reconocer que esos textos consultados son actuales ya que nos indican los temas que se manejan de manera reciente, y sobre todo nos ayuda a conocer a aquellos investigadores que se dedican a un tema en específico. Por lo tanto, al tener nuestro tema objeto de estudio, procedemos a buscar lo anteriormente descrito.  Esto se conoce como revisión bibliográfica.

Ahora bien, teniendo un acceso a la información prácticamente ilimitado, ¿Por qué cuesta tanto hacer una revisión bibliográfica? Seguramente existan muchas respuestas ante esta interrogante (y hasta podría ser un buen tema de investigación). Entre todas las razones, la más generalizada es no saber para qué sirve hacer una revisión bibliográfica y creo que aquí está el detalle.

¿Por qué cuesta tanto hacer una revisión bibliográfica?

Al disponernos a hacer nuestra revisión bibliográfica, es importante no perder de vista el tema objeto de estudio y los posibles temas que puedan vincularse al mismo, de tal manera de contar con un panorama lo más completo posible sobre aquello que estamos estudiando.  En este mismo orden de ideas, una investigación debe reflejar que efectivamente el investigador ha encontrado un número importante de textos que refuerzan y apoyan la investigación, es decir, hay que disponerse a buscar y a leer y aquí hay otro detalle: la lectura.

Por ejemplo, al usar el navegador para buscar bibliografía, una buena estrategia al ubicar el texto es leer el resumen y no solo limitarnos al título de este. El resumen nos ofrece un panorama de la temática que se trata en ese texto y nos permite identificar si efectivamente podemos aprovecharlo o no. Si detectamos que ese texto nos puede servir para lo que estamos investigando allí si procedemos a hacer su respectiva referencia en la bibliografía y podemos leer el contenido y subrayar las ideas principales y secundarias o derivadas que más se ajusten a nuestro texto. A excepción de las obras clásicas, como norma general debemos consultar aquellos textos cuya edición no supere los 10 años.

Hay otro aspecto que se suele preguntar con mucho afán, siempre preguntan, ¿cuántas referencias necesito? Pues esta pregunta no tiene una respuesta exacta, desde luego, no estamos hablando de un par de textos, estamos hablando de un número importante ya que en sí misma la revisión bibliográfica también es una investigación y es un criterio de valoración en todo el mundo investigativo con lo cual, habla mucho de la calidad, rigor y validez del trabajo. Una muestra de esto se puede observar por ejemplo al utilizar google académico: allí se puede escribir la expresión “revisión bibliográfica” y podrán apreciar la gran cantidad de investigaciones que consisten precisamente en estudiar un tema a partir exclusivamente de la revisión bibliográfica, con lo cual, esta actividad es fundamental y sustantiva en toda investigación.

No obstante, al extraer una fuente de Google académico por ejemplo, se ofrece la posibilidad de copiar la manera de citarse según las normas APA, pero aquí hay un pequeño problema: no siempre esa referencia se ajusta exactamente a los que es una referencia APA, es más, suele ocurrir que el sistema que construye la referencia, no distingue los nombres de los apellidos y cuando copiamos esa referencia sin revisar, no coincide con los datos del autor, por lo tanto, la cita en el texto no se va a corresponder con la referencia.

no le temamos a las normas APA

Una buena forma de “limitar” de una forma controlada el uso de las normas APA tanto para la citación como para las referencias bibliográficas, es seleccionar bien las fuentes consultadas. Mientras más diversas sean, mayor será la forma de referenciarlas. Lo más recomendable es acudir siempre a las fuentes fiables y que estén contrastadas (como por ejemplo artículos arbitrados o libros). Pero todo se tiende a complicar cuando consultamos foros, páginas web, correos electrónicos, entrevistas, vídeos, entre otros, con lo cual, para cada una de estas fuentes hay que hacer un tipo de referencia bibliográfica.

Si intentamos hacer una revisión más concentrada, podremos utilizar, por ejemplo, tres formas de hacer las referencias bibliográficas: 1) las referencias que se corresponden a los libros, 2) las referencias que se corresponden a artículos de revistas científicas, 3) las referencias que se corresponden a documentos legales, decretos, normativas, entre otros. De esta manera, y dependiendo siempre del tema y naturaleza de nuestra investigación, vamos a manejarnos entre tres tipos de referencias, en lugar de múltiples tipos que pueden confundirnos.

Pues bien, no le temamos a las normas APA. Están allí para mantener el rigor y la calidad de lo que hacemos y como ha de presentarse. Lo que si es cierto es que una vez que se termina el trabajo, entre agobios y risas puede que se olviden muchas cosas, pero las APA hacen todo lo posible para que no sean olvidadas fácilmente.

Artículo previamente publicado en el blog de la Universidad Isabel I y cedido para su publicación en Psyciencia.com

Imagen: Pexels

  • Ciencia

El 30% de nosotros escucha algo cuando vemos videos silenciosos

  • 12/04/2018
  • Rita Arosemena P.

En algunas personas, los estímulos visuales evocan sensaciones auditivas, una experiencia que los investigadores llaman vEAR, o sinestesia auditiva de movimiento.

Si alguna vez has visto un vídeo silencioso de un hombre gritando y has escuchado realmente el grito, puede que estés dentro del 20-30% de personas que experimentan este fenómeno, de acuerdo con los investigadores Christopher Fassnidge y Elliot Freeman.

Fassnidge y Freeman publicaron hace 10 años el primero artículo en torno al vEAR; ahora, luego de una década de espera, ambos dan continuidad al tema a través de una publicación en Cortex donde nos informan que este curioso hecho se trata, en realidad, de algo notablemente común que podría presentarse en el 20-30% de las personas.

Para llegar a esta conclusión, los investigadores examinaron los datos de más de 4,000 voluntarios, junto con 126 participantes pagados. El grupo completo visualizó 24 videos silenciosos de 5 segundos de duración de escenarios del mundo real y también imágenes más abstractas, como patrones cambiantes. Usando una escala de 0 a 5, indicaron cuánta sensación auditiva experimentaron con cada video.

Cortesía de Giphy | ¿Escuchas algo?

También respondieron una serie de otras preguntas, incluso sobre la experiencia pasada de vEAR y cualquier otra sinestesia (cuando una percepción a través de una modalidad sensorial desencadena una percepción sensorial en otra modalidad).

El 31 por ciento de este grupo pagado (un porcentaje aún mayor, de hecho, que en el grupo no remunerado más grande) informó de una experiencia pasada de vEAR.

En lo que respecta a los resultados de la encuesta, cualquier persona que calificó la mitad de los videos en 3 o más se identificó como sujeto experimentador de vEAR. Poco más del 20 por ciento de los participantes pagos cayeron en esta categoría.

Estos hallazgos sugieren que el fenómeno dista mucho de ser considerado raro.

Los videos de mayor audiencia a menudo representan eventos relativamente familiares que se asocian de manera confiable con sonidos particulares (como puños golpeando un saco de boxeo), lo que sugiere que la comprensión de lo que está sucediendo en la escena estuvo involucrada en la experiencia de vEAR.

Sin embargo, en las personas que informaron experiencia previa de vEAR, incluso los videos que contienen patrones abstractos parpadeantes o en movimiento podrían desencadenar percepciones de sonido.

Una cuestión de energía

Fassnidge y Freeman descubrieron que estos videos tenían altos niveles de «energía de movimiento» sin procesar (imagine un letrero de neón parpadeante, por ejemplo, comparado con un video silencioso de una persona gritando, mucha más energía, ¿correcto?).

Cortesía de Giphy

Esta sensibilidad específica a la energía del movimiento sugiere, según los investigadores, que en algunas personas el movimiento visual – más que el significado de una escena – afecta las percepciones auditivas directamente.

Dado que los participantes con experiencia previa en vEAR también tenían más probabilidades de informar otras sinestesias, como ver flashes en reacción a escuchar sonidos repentinos en la oscuridad, es posible que los dos fenómenos estén relacionados.

La sinestesia se ha asociado con una «excitabilidad» cortical más alta de lo normal, y los investigadores consideran que la excitabilidad cortical también podría estar involucrada en el vEAR.

Dado que los voluntarios no remunerados fueron reclutados a través de anuncios con texto como «¿Experimenta movimiento auditivo?«, es posible que haya un sesgo de autoselección. Pero, en la inscripción, los participantes pagos no sabían de qué se trataba el estudio, por lo que, en teoría, deberían ser más representativos de la población general.

Fuente: Research Digest; Science Direct

  • Ciencia

Los adolescentes que dicen malas palabras son vistos como menos inteligentes y confiables

  • 12/04/2018
  • Rita Arosemena P.

Cuida tu vocabulario, pequeño saltamontes. Sería el mejor consejo que podemos comenzar a darle a los chicos de ahora en adelante.

Aún cuando las palabrotas y las ofensas son comunes en la mayoría de las culturas y se han convertido en elementos cotidianos de la vida, podríamos estar ante un fenómeno de repercusiones poco convenientes para los jóvenes que se acostumbran a hablar de esta manera.

A menudo, los chicos consideran que maldecir es parte de ser joven y cool, y «qué demonios importa, si todo el mundo habla de la misma maldita forma…»

Esta es una oportunidad crítica para que los profesores de lingüística capturen un as bajo la manga: una nueva razón de peso para desalentar el uso de palabrotas en el vocabulario de los adolescentes.

No solo se escucha mal, también te hace quedar mal

Todos vivimos la efervescencia de los años de pubertad como una etapa donde toma especial importancia sentirse integrado con el resto, lo que explica por qué muchos jóvenes adoptan el uso de palabrotas progresivamente, incluso si antes no las utilizaban.

Desde luego, lo que los chicos piensan es que esto les hace quedar bien con sus compañeros; sin embargo, podrían estar obteniendo el efecto contrario sin darse cuenta.

De acuerdo con un nuevo artículo publicado en el Journal of Language and Social Psychology, la selección de las palabras influye mucho en el modo en que somos percibidos por los demás. De hecho, los adolescentes que maldicen e insultan casualmente fueron juzgados por los estudiantes universitarios como menos inteligentes y menos confiables, un precio demasiado alto a pagar por sentirse cool por un momento.

Las autoras del estudio, Melanie DeFrank y Patricia Kahlbaugh, reclutaron a 138 estudiantes, incluidas 101 mujeres. Los participantes completaron un cuestionario donde se les pedían que calificaran la ofensividad de 10 palabrotas.

Las palabras en orden de mayor a menor ofensa, de acuerdo con las calificaciones de los participantes, fueron: perra, carajo, bastardo, mierda, culo, idiota, púdrete, trasero, cagada y maldición. Los participantes también calcularon la frecuencia con que usaban y escuchaban este tipo de palabras. Mientras que el 17 por ciento dijo que usaba entre cero y cinco al día, algo más del 20 por ciento reportó haber usado más de 21 todos los días. El trece por ciento dijo haber escuchado entre cero y cinco, pero el 20 por ciento informó haber escuchado más de 21 al día.

A continuación, los participantes leyeron dos supuestas conversaciones entre dos jóvenes de 15 años. Se les pidió que imaginaran que estaban escuchando estas conversaciones, y en cada caso, tenían que calificar al primer orador con base en la impresión general, la inteligencia, la confiabilidad, la sociabilidad, la cortesía y la simpatía.

Los diálogos se presentaron como entre dos hombres, dos mujeres o un hombre y una mujer. Además, uno o ambos oradores usaron malas palabras de la lista, o ninguno de los dos lo hizo. En todos los demás aspectos, las conversaciones fueron exactamente las mismas.

Decir palabrotas hace ver a los adolescentes como menos inteligentes, confiables, agradables, más ofensivos y más agresivos

DeFrank y Kahlbaugh descubrieron que, en general, además de ser considerados menos inteligentes y menos confiables, tanto los hombres como las mujeres que decían palabrotas eran considerados menos agradables, más ofensivos y más agresivos. Además, los oradores (hombres o mujeres) que maldecían durante una conversación de género mixto fueron calificados como menos sociables, y los hombres que usaban palabrotas en una conversación con mujeres fueron calificados como más ofensivos.

Esto fue a pesar del hecho de que poco menos de la mitad de los participantes dijeron que no consideraban que la versión con palabrotas del diálogo fuera «profana». Incluso las malas palabras que los estudiantes percibieron como más ofensivas, «perra» y «mierda», solo calificaron a la mitad de la escala ofensiva, en promedio, y algunos estudiantes las calificaron como completamente inofensivas.

«A pesar de que la gente no considera el … lenguaje ofensivo, todavía se ven afectados por él y lo usan para juzgar a los demás, lo que sugiere un efecto subliminal», explican DeFrank y Kahlbaugh.

Las investigadores consideran que las personas se han vuelto muy insensibles respecto a las palabras que seleccionan porque consideran que no son tan importantes. Sin embargo, la percepción de los demás aún se ve influenciada por el lenguaje, y esto podría ser una señal importante para que muchos comiencen a pensarlo dos veces antes de integrar el uso de palabrotas a su vida cotidiana.

Fuente: Research Digest; Sage Journals

  • Recomendados

Cómo distinguir a un líder valioso de un falso gurú

  • 11/04/2018
  • David Aparicio

Miguel Ángel Bargueño expone en El País una serie de recomendaciones para distinguir a un verdadero líder de los charlatanes y gurús que proliferan en todas las profesiones, especialmente en la psicología, y que prometen una nueva luz para los problemas que la ciencia no ha podido responder. Uno de los puntos que más interesantes del texto es que todos somos vulnerables al efecto de la convicción con que presentan sus datos:

“Son varios los factores que nos llevan a creer en dudosos cabecillas. Por un lado, la personalidad de estos. Según Oltra, «sentimos una atracción instintiva hacia personas capaces de proyectar una gran convicción y confianza en una causa, un producto o una idea. No nos gusta la incertidumbre, de modo que la seguridad en las opiniones nos resulta atractiva».”

Por otro, el perfil del incauto, que puede ser cualquiera. «Todos podemos pasar por periodos durante los cuales somos más vulnerables a la influencia de un grupo o un tipo carismático», indica el experto. «Si tenemos problemas personales y alguien nos ofrece soluciones rápidas y efectivas, es probable que intentemos probarlas».

O, simplemente, «tenemos una preferencia personal, una identidad cultural o una obsesión que nos hace más susceptibles a la persuasión», continúa. Si, por ejemplo, estamos obsesionados con nuestro envejecimiento, somos más susceptibles a ser persuadidos por una persona o una empresa que vende un producto antienvejecimiento. «A veces también nos dejamos guiar por nuestra tendencia inconsciente a la imitación. Si observamos ciertas conductas en nuestro entorno, quizá acabemos reproduciendo estas conductas».

La explicación Bargueño da en el clavo con una experiencia que viví hace unos días cuando escuchaba una clase de EMDR. En esta clase la especialista cautivaba a la audiencia con una impecable elocuencia y una inquebrantable convicción sobre las bondades de esta terapia y su supuesta superioridad ante otro tipo de tratamientos. Cuando en realidad esta terapia es fuertemente cuestionada y la propia APA la categoriza como un tratamiento controversial porque su evidencia no es tan robusta como sus practicantes hacen ver (puedes leerlo aquí). Claro, la especialista no iba a pararse ahí para exponer las criticas a la terapia que usa todos los días. No digo que ella sea una falsa gurú. Pero fue impresionante ver como las habilidades de comunicación y lenguaje se imponen ante la propia evidencia en un grupo de psicólogos.

Por eso aprovecho para compartirles la conclusión del propio artículo

“Lo exigen los tiempos que vivimos. «Todos debemos practicar el escepticismo. Esa es la palabra clave. No creernos todo. Y si algo nos interesa, no lo desestimemos solo porque está en Internet» continúa Broglia. La experta recomienda buscar más información para poder formar una opinión con todos los hechos.”

LEE EL ARTÍCULO COMPLETO EN EL PAIS

  • Ciencia

El café produce una entropía cerebral generalizada (y por eso lo amamos)

  • 11/04/2018
  • Rita Arosemena P.

La ciencia ya ha profundizado en la importancia de lo que llaman entropía cerebral como indicio de una mayor capacidad de procesamiento de la información, en oposición a la baja entropía, caracterizada por el orden y la repetición, que se observa cuando estamos en un sueño profundo o coma.

Lo más reciente es que un nuevo estudio publicado en Scientific Reports es el primero en examinar si la ingestión de un psicoestimulante, en este caso la cafeína,  afecta la entropía cerebral y cómo lo hace. Los resultados muestran que la cafeína causa un aumento generalizado de la entropía, lo que podría guardar relación con un mayor cociente de inteligencia verbal y capacidad de razonamiento.

El estudio de la entropía: una aproximación a la inteligencia

Para llegar a esta conclusión, investigadores de la Universidad Normal de Hangzhou en China escanearon los cerebros de 60 participantes, 30 hombres y mujeres, al inicio del estudio y también después de haber ingerido una pastilla de cafeína de 200 mg (aproximadamente dos tazas de café). Fue un escaneo de «estado de reposo», lo que significa que los participantes simplemente se quedaron en el escáner sin hacer nada.

Para ambos escaneos, el equipo analizó el cambio de los niveles de actividad neuronal de un momento a otro, y buscó correlaciones en la actividad a través y dentro de las regiones cerebrales para calcular la entropía del cerebro. También midieron los cambios en el flujo sanguíneo cerebral a través del cerebro.

Las exploraciones mostraron que la cafeína aumenta la entropía cerebral en casi toda la corteza cerebral, pero especialmente en el «córtex prefrontal lateral, la DMN , la corteza visual y la red motora». Los investigadores explican que esto podría relacionarse con los efectos beneficiosos que todos hemos escuchado de la cafeína, como «atención, vigilancia y acción / función del movimiento».

Estos hallazgos se complementan con los resultados obtenidos por el equipo de  Glenn Saxe en la Facultad de Medicina de la Universidad de Nueva York. Saxe utilizó los mismos métodos que el equipo de Chang para medir la entropía cerebral en 900 participantes sanos, que también completaron medidas de inteligencia verbal y capacidad de razonamiento fuera del escáner. Los investigadores de Nueva York definieron la entropía cerebral como «una medida de la flexibilidad o disposición general del cerebro para enfrentar estímulos impredecibles» y descubrieron que se correlacionaba con la inteligencia.

Específicamente, el rendimiento superior del vocabulario se asoció con una mayor entropía del estado de reposo en el lóbulo frontal inferior izquierdo, mientras que la capacidad de razonamiento superior se asoció con una mayor entropía en esa misma región, pero también en áreas prefrontales bilaterales.

Saxe y sus colegas dijeron que «la entropía en este contexto proporciona un indicador de la disposición general del cerebro para procesar estímulos impredecibles del entorno», en otras palabras, un cerebro con mayor entropía puede ser capaz de modelar y predecir los resultados de un complejo y caótico mundo.

Los investigadores agregaron, sin embargo, que no habían medido «el uso activo de los estados del cerebro durante una tarea en particular». De hecho, ahora se necesita una investigación de seguimiento para ver cómo la entropía del cerebro varía durante el desempeño de desafíos mentales específicos, y cómo la cafeína y otras sustancias pueden afectar la entropía durante tales tareas.

En contraste con la asociación de entropía-inteligencia, la edad y los años de educación de los participantes no se correlacionaron con sus puntajes en las pruebas de cociente intelectual. «Estos resultados sugieren que la entropía es un predictor confiable de la inteligencia, y proporciona información única no capturada por el estado de desarrollo y el estado educativo por sí solos», concluyeron los investigadores.

Investigaciones previas han demostrado que la entropía se reduce en adultos diagnosticados con TDAH, por ejemplo, y en personas adictas a la cocaína.

Fuente: Research Digest; Scientifi Reports

  • Ciencia

¡Menos juguetes, más imaginación! (toco madera)

  • 11/04/2018
  • Rita Arosemena P.

Hace un tiempo, publicamos un artículo sobre los niños narcisistas y el vínculo entre este fenómeno y los padres que consienten demasiados a sus hijos. A menudo se habla de las consecuencias de ser demasiado duro con los niños, de practicar estilos de crianza más asertivos y educar a nuestros hijos a través del diálogo, pero muchas veces se deja de lado la importancia de aprender a ser equilibrados para no perjudicar el desarrollo de los niños y permitirles explotar al máximo su potencial.

He aquí la eterna disputa entre ser un «buen padre» y ser un «padre cool«, del que nuestros hijos presuman con sus amigos porque les damos todo lo que nos piden.

Bueno, una vez más (y siguiendo el hilo de aquel artículo): darle todo a los niños no significa necesariamente que les estemos haciendo un bien solo porque «nace del amor» consentirlos. En realidad, podríamos estar perjudicándolos.

Cuando yo era niña, mi mamá me dio los juguetes que era posible dentro de las circunstancias y también los que, a su juicio, eran más convenientes para estimular la creatividad. El resultado es que tuve pocos juguetes en comparación con los niños de ahora, y muy pocos eran capaces de hablar, caminar o volar sin mi ayuda.

Recuerdo que entonces era más común ver a los niños usar la imaginación para solventar las «carencias de fábrica» de los muñecos de acción tradicionales.

Hoy en día, tenemos juguetes de todo tipo: educativos, de acción, vehículos… La pregunta es qué tanto está beneficiando esta diversidad y bombardeo publicitario a los niños. Seamos sinceros: antes, recibir un juguete era una hermosa sorpresa; ahora, las compañías entregan catálogos a los niños para que elijan sus juguetes navideños como si fuera una red de mercadeo.

Un grupo de investigadores de la Universidad de Toledo (Estados Unidos) se preguntó lo mismo que muchos padres están preguntándose en este momento: ¿acaso nos equivocamos al darle tantos juguetes a los niños?

El equipo condujo un estudio que contó con 36 niños de entre 18 y 30 meses. Los investigadores seleccionaron un grupo de 32 juguetes de cuatro tipos: juguetes educativos (que enseñan colores, por ejemplo), juguetes «simulados» (que sugieren escenarios temáticos, como interpretar a un médico), juguetes de acción (que requieren efectuar actividades específicas como apilar o construir, por ejemplo) y vehículos.

Los investigadores grabaron en vídeo a los niños en dos sesiones de juego supervisadas de 15 minutos: en una, estaban en una habitación con un juguete de cada categoría (cuatro juguetes en total) y en la otra, cuatro de cada categoría (16 en total).

Los resultados indicaron que, cuando los niños pequeños tenían una mayor cantidad de juguetes (16), jugaban en promedio con la mitad de ellos. Por el contrario, cuando tenían una cantidad menor (4), jugaban en promedio con tres.

En pocas palabras, dieciséis juguetes distraen más que cuatro

La cantidad de juguetes disponibles pareció afectar la forma en que jugaban los niños pequeños. Cuando solo se ofrecían cuatro juguetes, cada uno de los 10 «incidentes» de juego duraba más, unos dos minutos (en promedio) en comparación con un minuto cada uno, de los 20 incidentes de juego en la condición de 16 juguetes. Además, con menos juguetes los niños descubrieron un 60% más de formas diferentes de interactuar con cada uno (como «simular», «insertar», «apilar», etc.).

Menos juguetes disponibles le permiten a un niño enfocarse más en un juguete, explorarlo y descubrir diferentes maneras de usarlo. Tomando en cuenta la evidencia que sugiere que los niños pequeños pueden beneficiarse del entrenamiento de atención, los investigadores opinan que «un ambiente que presenta menos distracciones puede proporcionar a los niños pequeños la oportunidad de ejercer sus capacidades de atención intrínseca». 

Desde luego, un detalle importante a considerar es que los juguetes utilizados en el estudio no pertenecían a los niños involucrados. Es normal que un niño con un juguete nuevo, o prestado, experiemente cierto frenesí por lo desconocido, justamente la emoción que suelen perder con el tiempo hacia los juguetes usados.

Una forma de manejar esto es restringir el acceso a los juguetes salvo cuando los niños van a utilizarlos, y seleccionar entonces sólo un grupo pequeño de ellos, de modo que se incentive a los pequeoñs a explorar a fondo un juguete a la vez.

Fuente: Research Digest; Science Direct

  • Ciencia

Identifican circuito cerebral que integra el movimiento de la cabeza con señales visuales

  • 10/04/2018
  • Rita Arosemena P.

Un equipo de neurocientíficos del Sainsbury Wellcome Center ha identificado un circuito en la corteza visual primaria (V1) del cerebro que integra señales de movimiento visual y de la cabeza. El estudio, publicado en la revista Neuron, aclara los mecanismos mediante los cuales las entradas visuales y vestibulares en el cerebro se suman para permitir respuestas conductuales apropiadas.

El equipo identificó un sitio en la corteza visual primaria donde convergen las señales vestibulares y las señales visuales, y determinó que las señales vestibulares provienen de la corteza retroesplenial, un área del cerebro que codifica información crítica para la navegación espacial a lo largo del día a día.

Procedimiento experimental

Para identificar las áreas dentro de V1 que podrían tener acceso a las señales de movimiento de cabeza, los investigadores usaron sondas de Neuropixels de última generación para hacer un registro desde el cerebro de los ratones que se rotaron pasivamente. Las grabaciones iniciales se llevaron a cabo en completa oscuridad para garantizar que no hubiera entrada visual y los datos mostraron que las neuronas V1 de la capa 6 (L6) transmiten información sobre el movimiento de la cabeza durante la rotación.

La segunda parte del estudio, que utilizó grabaciones intracelulares, se centró en qué aspectos del movimiento de la cabeza podrían estar codificados por dicha actividad. Al lesionar los canales vestibulares y hacer girar a los animales a diferentes velocidades, el equipo pudo ver que la gran mayoría de las neuronas V1 L6 reciben entradas sinápticas cuya actividad proporciona una estimación confiable de la velocidad de la cabeza.

Para investigar la integración de las señales de cabeza y movimiento visual en células V1 L6 individuales, se obtuvieron nuevamente registros intracelulares de ratones mientras se rotaban en un estímulo visual estático. Luego se compararon estos resultados con datos de rotaciones en la oscuridad.

Se descubrió que las neuronas L6 reciben un conjunto de entradas distintas de las que transmiten información de movimiento visual y que estas señales suman linealmente para distinguir el movimiento interno del externo y su combinación.

«lo más sorprendente fue ver cómo estas señales se representan en la red local. A pesar de explorar solo una pequeña fracción del espacio del estímulo vestibular, casi todas las células respondían», DIJO el profesor TROY W. Margrie

La parte final del estudio se centró en una fuente potencial de las señales de movimiento de la cabeza. La corteza retroesplenial (RSP), un área del cerebro involucrada en la navegación espacial, se propuso como posible candidato debido a su conectividad monosináptica con V1 L6 y su relevancia funcional propuesta. Para probar esta teoría, los pseudovirus se usaron para expresar un indicador de calcio que permitía el registro óptico de las señales de salida de las neuronas RSP. Los datos mostraron que RSP proporciona una ruta plausible para la integración de las señales de movimiento de la cabeza.

El profesor Troy W. Margrie, autor principal del estudio, comentó que estos hallazgos juegan un papel importante para comprender el procesamiento espacial. «Estos nuevos datos plantean la posibilidad de que se transmitan varios tipos de información espacial. En este sentido, L6 podría servir como un locus para la modulación dependiente del contexto de la señalización sensorial en la corteza».

Fuente: Science Daily; Neuron

  • Ciencia

Mujeres bisexuales son vistas como «promiscuas y confusas», según estudio

  • 10/04/2018
  • Rita Arosemena P.

La bifobia es el nombre que recibe la aversión particular hacia las personas bisexuales, la cual puede provenir tanto de la comunidad heterosexual como de la comunidad homosexual (gays y lesbianas).

Hace unos años, se publicaba en Psychology & Sexuality un estudio que abordaba la percepción social de la bisexualidad en los Estados Unidos. Las autoras, Corey Elizabeth Flanders y Elaine Hatfield, apuntaban a la teoría de que la comunidad bisexual tendía a ser «más o menos invisible» debido a la inclinación general de asumir que la orientación sexual puede ser juzgada con base en el sexo de una sola pareja, ya sea la primera o la más reciente. 

Esto conducía a la gente a pensar que si alguien vivía una experiencia sexual o sentimental con una persona del mismo sexo una sola vez, podía ser catalogado como homosexual.

Recientemente, otra investigación publicada por The Journal of Sex Research corrobora el estigma que ronda, específicamente, a las mujeres bisexuales, quienes son estereotipadas por los heterosexuales como «confundidas, promiscuas y neuróticas». 

La sociedad heterosexual ve a las personas bisexuales como gente que vive en un constante conflicto interno, cuando en realidad se trata de un conflicto externo, producto de las actitudes negativas de la comunidad.

«Por un lado, la sociedad habitualmente ignora la bisexualidad. Cada vez que una persona profesa tendencias bisexuales, se clasifican automáticamente como homosexuales, heterosexuales o mentirosos», explica el autor del estudio, Alon Zivony, de la Universidad de Tel Aviv.

Mujeres bisexuales se consideran inmaduras e incapaces de mantener una relación

Los estereotipos bisexuales parecen derivar de la idea de que los hombres y las mujeres son polos opuestos, es decir que si una persona tiene dos atracciones opuestas, lo más lógico es pensar que está confundida. No obstante, aclara Zivony, «se está volviendo cada vez más claro que el género no debe verse en dos categorías dicotómicas y opuestas. Una vez que dejamos ir la idea de que el género es binario, es más fácil ver por qué la bisexualidad no puede determinar la personalidad de alguien». 

Los estigmas son dañinos e hirientes, no sólo porque se ataca masivamente a las personas en su vida pública sino también porque se alimenta la idea errónea de que la orientación sexual implica un grado mayor o menos de madurez y capacidad para mantener relaciones sanas y estables.

En el estudio, 261 participantes heterosexuales (154 hombres y 107 mujeres) proporcionaron descripciones de mujeres heterosexuales, lesbianas y mujeres bisexuales. También leyeron una descripción de dos estudiantes universitarios de 24 años en una cita y evaluaron el potencial romántico de uno de ellos.

Los investigadores encontraron que las mujeres bisexuales, en comparación con las lesbianas y las mujeres heterosexuales, fueron evaluadas como más confundidas, promiscuas, no monógamas, neuróticas, extravertidas y abiertas a las experiencias. Los bisexuales también se evaluaron como menos amables y menos concienzudos.

Como sociedad, tenemos que hablar más sobre la bisexualidad

Los investigadores opinan que la mejor forma de comenzar a cambiar esta perspectiva es educando a las personas acerca de la bisexualidad. De hecho, durante el estudio se encontró que quienes carecían de conocimiento acerca de la bisexualidad tenían más probabilidades de evaluar a las mujeres bisexuales como confusas y promiscuas.

«Esto significa que la tendencia de la sociedad a ignorar la bisexualidad es perjudicial para los bisexuales», explica Zivony.

Los autores del estudio consideran que es positivo el hecho de que el estigma provenga de la ignorancia, ya que brindar información a escala social podría ser la solución para mitigar los estereotipos y la discriminación, y mejorar significativamente la calidad de vida de las personas bisexuales.

El estudio tiene algunas limitaciones notables y los investigadores reconocen que es necesario profundizar en los mecanismos que intervienen en la formación de los estereotipos para comprender mejor el fenómeno.

Fuente: Psypost; Tandf Online

  • Clínica

Las técnicas conductuales están mas vigentes que nunca

  • 09/04/2018
  • CETECIC

Aunque cada vez más obsoleta, la división entre técnicas cognitivas y conductuales aún sigue realizándose. Esto obedece a diferentes motivos: tal vez simplemente didácticos, como una forma de ordenar los contenidos a transmitir; otras veces históricos, pues cada uno de estos grupos han surgido en momentos y lugares diferentes; quizá simplemente por hábitos, como una sencilla manera de hablar. Hasta acá no hay ningún problema.

No obstante, también en la actualidad hay lugares, incluso académicos, desde donde la separación entre técnicas conductuales y cognitivas continúa siendo hecha sobre la base de supuestos “paradigmas contrapuestos” o “paradigmas distintos”, afirmándose que el primero, el conductual, ha sido un momento de la historia de la psicología “superado” por el paradigma cognitivo.

Este último habría, supuestamente, incorporado al primero en un enfoque de mayor alcance y generalidad explicativa, es decir, lo habría superado. Llegamos incluso a escuchar afirmaciones tales como que las técnicas conductuales son antiguas, obsoletas y que, por ende, “ya no se usan más pues han sido reemplazadas por procedimientos cognitivos”.

En lo que resta de este artículo, revisaremos algunas técnicas conductuales de amplio uso en la actualidad. La continua aplicación de estos procedimientos está basada principal y primeramente en criterios empíricos, como debe corresponder a cualquier enfoque que se pretenda científico. Se usan, simple y llanamente, porque funcionan bien. Pero también nosotros trataremos de remarcar el fundamento teórico que conecta ciertos procedimientos con determinados problemas. Vale decir, más allá del hecho de su efectividad demostrada, que muchos investigadores se han preguntado ¿por qué funcionan?, y eso ha llevado a algunos desarrollos teóricos que, a su vez, han tendido a mejorar los mismos procedimientos.

Afortunadamente, el uso de internet hoy permite un acceso a ilimitada cantidad de información. Esto ha redundado no sólo en una comunicación científica rápida y eficaz, sino que la información está accesible para cualquiera que quiera consultarla. Muchas instituciones poseen sitios web donde se establecen los criterios de lo que es un tratamiento psicológico validado. Uno de los más importantes es el de la Asociación Psicológica Americana. Este y otro recurso de consulta de España se referencian al final del artículo.

Desensibilización sistemática

La desensibilización sistemática tiene el mérito de haber sido el primer procedimiento psicológico cuya eficacia fue probada experimentalmente. O, mejor dicho, el mérito lo tiene su creador, Joseph Wolpe, uno de los padres del enfoque conductual, quien desarrolló sus investigaciones en la década de 1950.

Su ámbito principal de aplicación es el de las fobias específicas, aunque también ha sido utilizado con otros trastornos de ansiedad con un éxito variado. El núcleo inicial del procedimiento consistió en la aproximación gradual imaginada a lo que la persona teme mientras se encuentra en estado de relajación.

La desensibilización sistemática tiene el mérito de haber sido el primer procedimiento psicológico cuya eficacia fue probada experimentalmente

Desde su desarrollo, el procedimiento ha sido utilizado con diferentes variantes. Su efectividad se encuentra más que probada y sigue siendo un procedimiento vigente. Si bien la exposición en vivo es más eficiente (es decir, logra los objetivos con menos tiempo), la mayoría de los pacientes con fobias específicas no se sienten cómodos para iniciar con este procedimiento. Por lo tanto, la desensibilización sistemática imaginaria suele ser un primer paso que facilita la subsiguiente exposición en vivo.

Terapia de exposición

Es la técnica que más veces ha mostrado su efectividad para el tratamiento de los trastornos de ansiedad, por ende, es las más veces citada en los listados para los tratamientos de estos diagnósticos.

Según cuál sea el trastorno de ansiedad en cuestión, tiene diferentes variantes.
El fundamento de la exposición radica en el mecanismo postulado para el mantenimiento de la ansiedad patológica. La hipótesis conductual principal afirma que la ansiedad patológica conduce a conductas de evitación de las situaciones que disparan esa ansiedad patológica. Luego, las conductas de evitación interfieren con el mecanismo normal y natural de extinción que se produciría si la persona afrontara los estímulos provocadores de ansiedad. Así, por ejemplo, una persona que padece de ansiedad social, típicamente evitará encuentros con desconocidos o tratará de pasar desapercibido en lugares donde haya personas que no pertenezcan a su círculo íntimo. De ese modo, la ansiedad disparada por la interacción con personas desconocidas se sortea al evitarse el contacto pero, a su vez, esta evitación impide que la ansiedad se extinga de modo normal y natural.

Por lo tanto, la técnica de exposición propicia que la persona tome contacto con lo que teme; así, de modo más gradual o brusco, quien padece de ansiedad patológica deberá confrontar con su temor si quiere que éste desaparezca. Entre otras cosas, durante la exposición no han de realizarse los comportamientos de evitación y escape; por ello, una de sus denominaciones es exposición y prevención de la respuesta; siendo “la respuesta (prevenida)” la evitación y el escape.

Quien padece de ansiedad patológica deberá confrontar con su temor si quiere que éste desaparezca

Inicialmente, la técnica de exposición se planteó de manera empírica, vale decir, por su eficacia y postulando a la habituación como uno de los mecanismos de efectividad. Años de investigación han mostrado que el mecanismo de efectividad de esta técnica es un tipo especial de aprendizaje denominado “aprendizaje de extinción”, el cual tiene todo un conjunto de particularidades. Se ha avanzado mucho también en el conocimiento de las bases neurales del mismo, lo cual ha generado directrices para mejorar aún más el procedimiento de exposición .

Hoy la exposición es definitivamente la técnica más utilizada para todo el ámbito de los desórdenes de ansiedad, con gran cantidad de variantes. Por ejemplo:
– Para el T.O.C utilizamos la exposición intensiva.
– En el T.A.G. utilizamos la exposición funcional cognitiva.
– En el T.P.E.PTse aplica la exposición narrativa.
– En el TP se usa la exposición interoceptiva.

Como nota de color, es de remarcar que en algunos reportes de investigación y guías de tratamientos empíricamente basados se pone en duda el hecho de que el aditamento de terapia cognitiva mejore la efectividad de la exposición .

Activación conductual

Se trata de un tratamiento fuertemente validado para la depresión. La premisa básica del tratamiento consiste en que, en la depresión, las personas abandonan actividades productoras de reforzadores positivos. Dicha pérdida favorece un estado de ánimo disfórico que profundiza aún más el alejamiento de actividades, estableciéndose así un círculo vicioso.

La activación conductual opera por medio de la selección de conductas que maximizan la probabilidad de reforzamiento positivo con un esfuerzo pequeño, de modo de que los pequeños reforzadores vayan operando gradualmente un cambio en el estado de ánimo y el paciente se motive a realizar conductas progresivamente más complejas que proporcionen más y mejores reforzadores positivos. El procedimiento suele completarse con la identificación de obstáculos para la actividad, como fuentes de miedo, ansiedad y conflictos interpersonales, para los cuales se utiliza el entrenamiento en resolución de problemas.

La activación conductual sin el aditamento cognitivo ya venía aplicándose con éxito antes del desembarco de las terapias cognitivas

La racionalidad de la activación conductual se encuentra en los principios básicos de condicionamiento operante: la conducta se encuentra controlada por sus consecuencias o, dicho de otra forma, el ambiente “selecciona” qué conductas emiten en las personas. Las consecuencias actúan como incentivo de las conductas seleccionadas y por ende, son la motivación para los futuros comportamientos. De hecho, ya tan atrás como en la década de 1960, Ferster y Lewinsohn postularon un modelo denominado “socioambiental” para explicar la depresión como una disminución de conducta reforzada positivamente en favor de la reforzada negativamente.

En las versiones actualmente aplicadas de la activación conductual, solemos adicionar ingredientes provenientes de las terapias cognitivas como, por ejemplo, el conocido procedimiento de valoración de agrado y dominio propuesto por Aaron Beck. Si bien los aportes de esta corrientes son invaluables en lo que hace al tratamiento de la depresión, es de remarcar que la activación conductual sin el aditamento cognitivo ya venía aplicándose con éxito antes del desembarco de las terapias cognitivas.

Por otra parte, también vuelve a resonar la crítica de algunas investigaciones que no han logrado demostrar claramente una mejora al procedimiento cuando sumamos los ingredientes cognitivos al protocolo básico de activación conductual. Lo que seguramente sí hace la versión cognitiva de la técnica es ser más amigable para los pacientes, lo cual es realmente mucho.

Hemos tomado algunos ejemplos de técnicas conductuales para mostrar simplemente su actualidad y efectividad en los tratamientos empíricamente basados. La lista podría seguir: habilidades sociales, relajación muscular en sus diferentes versiones, reforzamiento positivo de conductas a incrementar, extinción operante, control del estímulo precedente, entre otros; todos son ejemplos de procedimientos con una larga historia de aplicación efectiva, comprobada en el tratamiento de muchas conductas problema; siguen siendo hoy de plena actualidad.

Lo que seguramente sí hace la versión cognitiva de la técnica es ser más amigable para los pacientes, lo cual es realmente mucho

¿Existe alguna manera de aunar todos estos procedimientos “conductuales” con algún criterio, un denominador común unívoco, que los separe de las otras técnicas, las “cognitivas”? Creemos que no, no hay una línea tajante sino una zona de transición y matices con varios criterios. Y seguramente es más lo que comparten que lo que las diferencia. Por ejemplo, la forma de su aplicación.

Si bien las técnicas conductuales implican la acción de las personas, el movimiento del cuerpo de los pacientes; el terapeuta interviene predominantemente de manera verbal, con instrucciones verbales mayoritariamente, pero no exclusivamente. Por ejemplo, el terapeuta puede efectuar muchas veces el modelado de una conducta, como es característico en el entrenamiento en habilidades sociales. No obstante, lo que seguramente no falta nunca es el componente verbal. Así pues, damos instrucciones a los pacientes, recibimos de ellos reportes verbales de lo que hicieron, sintieron, pensaron, de los resultados obtenidos y sobre ello, replanificamos nuestras próximos pasos de la intervención.

En algunos casos, la aplicación de las instrucciones terapéuticas es bastante simple para los pacientes, bastante directamente realizable, como cuando le pedimos a un paciente con insomnio que no utilice dispositivos electrónicos multimedia una hora antes de acostarse. El paciente puede elegir hacerlo o no, pero si opta por sí, seguramente puede seguir la instrucción. Opuestamente, hay casos en que la instrucción del terapeuta no puede ser seguida por el paciente, aunque fuera correcta y terapéuticamente efectiva si el paciente la acatara. Así, por ejemplo, si un paciente tiene temor de manejar en autopistas, y el temor es muy alto, no podemos pedirle simplemente que se exponga a ello y punto, sólo basándonos en el argumento de que la exposición es efectiva para los trastornos de ansiedad, en este caso, una fobia situacional. El paciente simplemente no lo logrará porque tendrá mucho miedo, e incluso en este caso, el miedo puede favorecer distracciones que lleven a un accidente.

En estos casos, la misma observancia del protocolo de tratamiento es una suerte de objetivo terapéutico. Así, el terapeuta tendrá que plantear aproximaciones graduales, segmentando el problema en unidades más pequeñas y más manejables, acompañando los distintos afrontamientos con herramientas de manejo de la ansiedad, como respiraciones abdominales y relajación diferencial. En un caso así, es muy probable que tengamos que realizar sesiones de desensibilización sistemática Imaginaria antes de pasar a la parte en vivo.

En síntesis, la aplicación de ningún procedimiento es lineal, directa y como una receta. Esto vale tanto para las técnicas cognitivas como para las conductuales y para cualquier otro procedimiento terapéutico, sin importar cómo se clasifique. De este modo, el terapeuta no sólo deberá conocer los procedimientos eficaces sino que habrá de poder armonizarlos en un plan terapéutico coherentemente guiado y ejecutable de acuerdo a las posibilidades de cada paciente puntual.

Referencias acerca de tratamientos psicológicos empíricamente validados:
– https://www.div12.org/psychological-treatments/
– Se trata de un sitio obligatorio de referencia. La división 12 de la APA se ocupa de revisar las investigaciones, resumir y generar criterios acerca de los diferentes tratamientos.
– https://webs.ucm.es/info/psclinic/guiareftrat/
– Es un sitio de la Universidad Complutense de Madrid, tiene la ventaja de que el material está en español. No sólo da lineamientos sobre muchos tratamientos sino que a su vez, contiene un conjunto de referencia hacia otros sitios web relacionados con el tema.

  • Sponsor

PDFelement: una aplicación esencial para editar, firmar y anotar todos tus documentos

  • 09/04/2018
  • David Aparicio

Ya sea para estudiar o preparar una investigación, informe o contrato, los documentos en formato PDF se han convertido en un standard de nuestra rutina de trabajo. PDFelement es una moderna aplicación que incluye una amplia variedad de opciones que hacen de la gestión, edición y anotación de documentos PDFs, un proceso extremadamente sencillo y amigable.

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Edita el texto de todos los PDF: Imagina que acabas de preparar un informe que acabas de exportar como PDF y encuentras un error justo antes de enviarlo. Con PDFelement solo tienes que seleccionar el texto y modificar lo que necesites sin tener que volver a Word y guardarlo nuevamente.

Marca y anota: PDFelement cuenta con una amplia variedad de herramientas para subrayar, resaltar y anotar todo lo que necesites, facilitando tu aprendizaje.

Firma tus documentos: ahorra trabajo y recursos con la opción de firmar los documentos desde tu celular, tablet y computadora. Esta es una excelente opción cuando tienes que enviar un contrato o un formulario firmado.

Combina y separa tus documentos: ´Con PDFelement puedes combinar diferentes pdfs en un solo archivo o en caso contrario separar un documento en varios PDFs. Una opción muy útil cuando tienes un documento muy extenso y solo quieres compartir una sección con tus colegas.

Convierte documentos: Puedes convertir cualquier archivo Word, Excel, Powerpoint, images, y texto a formato PDF en unos simples pasos.

Scanner: PDFelement incluye una versátil opción para scanear imágenes y documentos en formato PDF y luego editarlo directamente como cualquier documento de texto sin perder su formato original y diseño.

PDFelement está disponible en todas las plataformas y Puedes descargarla desde los siguientes enlaces:

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Agradecemos a PDFelement, nuestro sponsor de la semana.

  • Ciencia

¿Se han exagerado los beneficios de la marihuana para tratar el dolor?

  • 09/04/2018
  • Rita Arosemena P.

El uso de cannabis medicinal para el tratamiento del dolor crónico se ha vuelto cada vez más frecuente conforme los gobiernos han levantado las sanciones para su consumo y las personas buscan alternativas a los fármacos tradicionales.

No obstante, a pesar de que muchos expertos reconocen que existe evidencia a favor del uso de cannabis en ciertos escenarios médicos, también hacen énfasis en la superficialidad con que se ha estudiado el tema y el limitado respaldo con que se cuenta para impulsar el incremento de su uso.

En agosto del año pasado, Reuters publicaba un artículo acerca de la poca evidencia científica a favor del cannabis medicinal como un método efectivo para tratar el dolor y el estrés postraumático. Ahora, investigadores de la Universidad de Alberta (Canadá) se suman a la consigna afirmando que existen pruebas limitadas que respalden los beneficios de la marihuana medicinal, no sólo para el tratamiento del dolor sino de muchas afecciones, y que, incluso, los beneficios podrían ser tan significativos como los daños.

«No existe investigación de buena calidad en el área»

El estudio, titulado «Guía simplificada para la prescripción de cannabinoides médicos en atención primaria», fue publicado en la revista Canadian Family Physician luego de una revisión en profundidad de los ensayos clínicos que involucran cannabis medicinal y será distribuida a aproximadamente 30,000 médicos en todo Canadá.

La realización de la guía fue supervisada por un comité de 10 personas, apoyado por otros 10 colaboradores, y evaluada en pares por otros 40 participantes, entre médicos, farmacéuticos, enfermeras practicantes, enfermeras y pacientes. La revisión examinó los cannabinoides para el tratamiento del dolor, espasticidad, náuseas y vómitos, así como sus efectos secundarios y daños.

Los investigadores encontraron, que en la mayoría de los casos, el número de estudios aleatorizados que involucran cannabis medicinal es extremadamente limitado o está completamente ausente. El tamaño y la duración de los estudios que existen también son muy limitados en su alcance.

Para Mike Allan, director de medicina basada en la evidencia en la Universidad de Alberta y líder en la realización de la guía, opina que el entusiasmo por el cannabis medicinal es muy alto en algunas personas, sin embargo, «la investigación de buena calidad no ha sido capturada». 

«En general, hablando de un solo estudio (en el tema), y a menudo muy mal hecho», dijo Allan. «Por ejemplo, no hay estudios para el tratamiento de la depresión. Para la ansiedad, hay un estudio de 24 pacientes con ansiedad social donde la mitad recibió una dosis única de derivado de cannabis y calificó su ansiedad haciendo una presentación simulada. Esto hace muy difícil determinar si el tratamiento de por vida para enfermedades como los trastornos de ansiedad general es razonable».

De acuerdo con la guía, existe una investigación aceptable para el uso de cannabinoides médicos para tratar un puñado de condiciones médicas muy específicas, que incluyen el dolor neuropático crónico, el dolor paliativo por cáncer, la espasticidad asociada con la esclerosis múltiple o la lesión de la médula espinal y las náuseas y los vómitos de la quimioterapia. Incluso en esos casos específicos, los beneficios fueron generalmente menores.

Resultados expuestos en la guía

  • Para el dolor de nervios, el 30% por ciento de los pacientes que recibieron un placebo experimentaron una mejoría moderada en su dolor, mientras que el 39% experimentaron el mismo efecto con cannabinoides médicos.
  • En pacientes con espasticidad muscular, el 25% de los que tomaron un placebo experimentaron una mejora moderada en comparación con el 35% que consumió el cannabis medicinal.
  • El uso de cannabis medicinal fue mejor respaldado en su uso para pacientes con quimioterapia que experimentan náuseas y vómitos.
  • Algo menos de la mitad de los pacientes que usan cannabinoides para sus síntomas tenían una ausencia de náuseas y vómitos en comparación con el 13% que usó placebo.

Allan considera que el cannabis medicinal debería considerarse en pocas condiciones, sólo cuando se ha obtenido la evidencia adecuada y después de que un paciente ha probado con distintas terapias estándar sin obtener los resultados deseados. Además, recomienda probar los cannabinoides farmacéuticos antes de fumar marihuana medicinal debido a los posibles riesgos y «naturaleza inconsistente de la dosificación de marihuana medicinal». 

«Estos resultados pueden ser insatisfactorios para algunos, particularmente aquellos con puntos de vista polarizados con respecto a los cannabinoides médicos», dijo Allan

Si bien los investigadores encontraron que la evidencia que apoya el uso de cannabinoides médicos es limitada, los efectos secundarios fueron comunes y consistentes. Alrededor del 11% de los pacientes no fueron capaces de tolerar los cannabinoides médicos, en comparación con el 3% de los que tomaron placebo. Los efectos comunes incluyeron sedación (50% versus 30%), mareos (32% versus 11%) y confusión (9% versus 2%).

Allan reconoce que se necesita una mejor investigación, como ensayos de control aleatorio que sigan a un gran número de pacientes por periodos de tiempo más largos. «Si tuviéramos eso, podría cambiar la forma en que abordamos este problema y ayudar a guiar nuestras recomendaciones», concluye.

Fuente: Science Daily; Canadian Family Physician

  • Ciencia
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Para criar hijos resilientes, debes ser un padre resiliente

  • 08/04/2018
  • David Aparicio

Emily F. Popek para The New York Times en español:

“La resiliencia de los padres funciona como un patrón para que el niño pueda identificar cómo enfrentar los desafíos, cómo comprender sus propias emociones”, afirma Dan Siegel, autor de The Yes Brain, que se enfoca en cultivar la resiliencia en los niños.

Sin embargo, poder afrontar con filosofía los berrinches y rabietas representa un reto para muchos padres, en especial, si tenemos expectativas poco realistas sobre lo que es la infancia.

“La idea de que la crianza debe ser la maravillosa, feliz y perfecta culminación de nuestras esperanzas y sueños es parte de eso”, comenta Katherine Reynolds Lewis, autora del libro próximo a publicarse The Good News About Bad Behavior.

Lewis dice que el enojo, las lágrimas y otros arrebatos son parte natural del desarrollo de cualquier niño; es lo que ella llama “el caos de la niñez”.

No obstante, los padres que son incapaces de enfrentar ese caos o que no están dispuestos a hacerlo podrían considerar los arrebatos del niño como un problema que debe resolverse de inmediato.

Laura Markham, psicóloga clínica y editora del sitio AhaParenting.com, dice que, cuando eso sucede, “ridiculizamos a los niños, los culpamos y les decimos que es culpa suya; los aislamos al enviarlos a su habitación”.

La naturaleza de la respuesta de los padres puede variar, aseveró Markham, pero el mensaje es el mismo: el enojo, la tristeza o la frustración son inaceptables.

Según Markham, eso es lo contrario a la resiliencia; se trata de imponer una frágil rigidez que hace que padres e hijos se sientan temerosos de que las emociones intensas los destrocen.

En contraste con esa fragilidad, los padres que no evaden el poder de emociones como el enojo tienen una mayor capacidad para asimilar las interacciones desafiantes con sus hijos, expuso Siegel, quien es director ejecutivo del Instituto Mindsight. Además, no hay que preocuparse si este tipo de resiliencia no llega de forma natural, añade, pues con la práctica se vuelve más sencillo.

Muchos padres se sorprenden cuando el psicólogo les pide trabajar con ellos en las sesiones argumentando que es el niño quien tiene el problema. Este artículo explica muy bien como los padres pueden enseñarle a sus hijos a regular su conducta y al mismo tiempo establecer expectativas más acordes con su edad y desarrollo. El artículo también incluye una serie de habilidades que pueden practicar desde sus hogares. Se los recomiendo.

ARTICULO COMPLETO EN THE NEW YORK TIMES.

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