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  • Entrevistas

Encuentro con un terapeuta: Javier Mandil

  • 05/10/2017
  • David Aparicio

Bienvenidos a Encuentro con un terapeuta, nuestra renovada serie de entrevistas breves con la que podrás conocer la rutina de trabajo, intereses, libros favoritos y recomendaciones de psicólogos, psiquiatras, investigadores y especialistas de la salud mental. Accede a nuestro archivo de entrevistas.


Javier Mandil tiene una tremenda calidez humana, un sentido del humor envidiable y es un psicoterapeuta que vive y respira la psicología. Javier trabaja como terapeuta especialista infanto-juvenil y codirector de la Fundación ETCI en Buenos Aires, Argentina. También es coautor del Manual de Terapia Cognitiva Comportalmental con niños y adolescentes; Terapia Cognitiva con niños y adolescentes – Aportes técnicos; Terapia de Aceptación y Compromiso (ACT) con Adolescentes y del libro publicado en inglés: CBT Strategies for Anxious and Depressed Children and Adolescents: A Clinician’s Toolkit. Le agradecemos a Javier por el tiempo que nos dedicó para esta breve conversación.

***

¿Dónde y por qué estudiaste psicología?

Estudié en la Universidad Pública. En esa época, principios de los 90, todavía era una especie de orgullo “humanista y de calle” ir a la universidad estatal en Argentina.

Qué piensas sobre la preparación que le dan las universidades a los psicólogos en tu país (qué se está haciendo bien, qué podría mejorar).

Lo de la Universidad Pública es un desastre. Sigue predominando el psicoanálisis de la escuela francesa, muy a contrapelo de las necesidades de los tiempos que corren. Creo que se trata de una cuestión político-institucional que impide el recambio. Hasta algunas corrientes heterogéneas de psicoanálisis moderno como el post-estructuralismo francés o la terapia psicodinámica basada en la evidencia sajona están vedadas en ese contexto. Debo mencionar un par de cátedras heroicas que diseminan las Terapias Cognitivas Conductuales en semejante entorno, gente como Eduardo Keegan y José Dahab, pero son la excepción por ahora. En las Universidades privadas la cosa está cambiando. La carrera de psicología de la Universidad Favaloro de orientación neurocognitiva y conductual, dirigida por Fernando Torrente es un claro ejemplo. También la visión integrativa de la Universidad de Flores, encabezada por Bernardo Kerman o las reformas al plan de estudios de UADE impulsadas por la gestión de Elena Scherb son ejemplos alentadores.

¿Cuántos años llevas trabajando como psicólogo?

18 años entre trabajos rentados y los heroicos inicios ad-honorem, que no daban ni para el sandwich de milanesa. Almorzábamos pasión en esa época, jeje.

¿En qué área te desempeñas?¿Cómo terminaste trabajando allí?

Si bien atiendo niños, jóvenes y adultos en mi práctica clínica, soy especialista en terapia infanto juvenil. Empecé a interesarme por el tema cuando hice prácticas en el equipo de Terapia Familiar Sistémica del Centro 1 a fines de los 90. Luego adjudiqué una residencia en clínica infanto juvenil, conocí a mi amigo Eduardo Bunge y otros colaboradores y empezamos a desarrollar herramientas adaptadas culturalmente, basándonos en los protocolos con base en la evidencia. Era algo que estaba faltando en Latinoamérica. Así que todo este trabajo partió, en el comienzo, de nuestras legítimas necesidades como terapeutas.

¿Qué es lo que más amas de tu trabajo como psicólogo?

Fascinarme con los diferentes universos personales. Sorprenderme una y otra vez con las posibilidades infinitas presentadas por la subjetividad en todas las edades. Un malentendido constante es que la importancia adjudicada a las generalidades, por parte de las terapias de base científica, obstruye el encuentro legítimo con esta subjetividad. Desarrollos como el constructivismo y últimamente, con mayor soporte empírico, las llamadas terapias de tercera generación, son un excelentes medios para vehiculizar este delicado balance. Por eso es importantísima su diseminación creciente.

¿Cuáles son los aspectos más desafiantes de tu trabajo?

Siempre digo que el tema que más estudié y del que menos conozco es la motivación de los consultantes para participar activamente en el proceso terapéutico. Me refiero a la tradicional “resistencia” o  “reactancia” versus la “colaboración y adherencia” y desde perspectivas más actuales, el posicionamiento pre-contemplativo y/o la ambivalencia motivacional. Es decir….tenemos un montón de teorías para entender el fenómeno e importantes tecnologías que orientan la conceptualización e intervención sobre el mismo. Pero nunca son suficientes. Y quizás no tengan porqué serlo, si uno lo piensa bien…después de todo, las motivaciones personales tienen que ver con lo más íntimo del ser. Entonces, quizás sea apropiado tener algunas herramientas para fomentar la alianza terapéutica, la adherencia al tratamiento, incrementar la disonancia cognitiva en pos de favorecer la apertura a información novedosa, realizar un cuidadoso análisis funcional de las contingencias contextuales a fin de promover el desarrollo de repertorios conductuales más flexibles…pero, al fín y al cabo, parafraseando un dicho popular de mi país: “el/la terapeuta propone y el/l@s consultantes disponen”.

¿Alguna vez has sentido que te quedaste sin recursos para ayudar a un paciente?¿Qué haces en estos casos?

¡¡¡Muchísimas!!! Lo confieso, a veces de puro obstinado uno intenta remarla esperando que las musas provean un recurso novedoso. Pero la mayor parte de las veces intento re-encuadrar mis expectativas de cambio ante la complejidad, evaluar costo/beneficio de que yo siga siendo el terapeuta y, caso contrario, vehiculizar una derivación a un profesional y/o contexto institucional más adecuado.

¿Cómo estructuras la primera entrevista con un paciente?

Me guío por los siguientes principios: las variables necesarias para desarrollar una formulación cognitiva y/o conductual, datos sobre co-determinates contextuales, histórico-evolutivos y neurobiológicos, si fuese necesario y organizándolo todo, la perspectiva de el/la/los/las consultante/s respecto al motivo de consulta y una operacionalización de los objetivos que busca/n alcanzar a partir del proceso terapéutico.

¿Qué enfoque o enfoques elegiste para trabajar y por qué?

Fui evolucionando. Primero las terapias familiares y estratégicas sistémicas, luego la terapia cognitivo conductual y actualmente tienen una gravitación importantísima en mi forma de trabajar las terapias conductuales de tercera generación. Las razones fueron y son las siguientes: interés por los contextos en que se desarrollan los motivos de consulta, importancia adjudicada al soporte empírico de las prácticas terapéuticas y respecto a los giros aportados por perspectivas como ACT y RFT, la importancia de favorecer el desarrollo personal y autónomo de los seres humanos, la radical valoración de la subjetividad y el sano cuestionamiento de los criterios normativos en salud mental.

El diagnóstico es un mapa estratégico amplio y aproximado que favorece la comunicación interdisciplinaria y un primer acercamiento estratégico a la experiencia clínica. Ni más ni menos. Los seres humanos somos mucho más que diagnósticos. Somos universos únicos y complejos, si se me permite abusar una vez más de esta licencia literaria.

En tu experiencia, hay algún factor específico que ayude a la mejoría de la mayoría de los pacientes (en el terapeuta y/o el paciente), ¿cuál?

No solo en mi experiencia, sino guiándome desde una perspectiva crítica en la literatura basada en la evidencia coincido en otorgar importancia a factores inespecíficos como la alianza, las expectativas positivas y las características de los consultantes así como prestar atención a la eficacia potencial de técnicas específicas para problemas delimitados en base a los hallazgos de la investigación científica.

¿Cuáles crees que son las habilidades más importantes que debe tener un terapeuta?

Capacidad de establecer buena alianza terapéutica, empatía, descentramiento, aceptación radical del otro en su diferencia, criterio científico para elegir las técnicas y humildad.

¿Cuál es el mejor libro sobre psicología o terapia que hayas leído?

¡Que pregunta difícil! te puedo contestar, más bien, 5 libros imprescindibles para una isla desierta: El tomo de Freud donde está Dinámica de la transferencia, Ciencia y comportamiento humano de Skinner, La táctica del cambio de Fisch, Weakland et al, El hombre en busca de sentido de Viktor Frankl y Terapia de aceptación y compromiso. Un abordaje conductual dirigido al cambio experiencial de Hayes, Strosahl & Wilson.

¿Qué libro o investigación estás leyendo actualmente?

Voy alternando. Al excelente libro Mastering the Clinical Conversation de Villatte lo sigo leyendo despacio y en profundidad, porque es complejo (no necesariamente difícil pero si aborda muchas dimensiones de la conversación terapéutica desde la perspectiva RFTl), alternándolo con varios papers sobre investigación en clínica infanto juvenil que presentamos en las reuniones de equipo de ETCI. Eduardo Bunge, director honorario de la institución, profesor de la Palo Alto University es un gran proveedor de datos actualizados. Muchos son sobre uso de tecnologías en psicoterapia, satisfacción de los consultantes, modelos modulares y transdiagnósticos, entre otras cosas.

¿Qué haces para evitar el burnout en tu trabajo o cuando atiendes a un paciente “difícil”?

Mindfulness, revisión de mis expectativas respecto al cambio terapéutico posible, gimnasio, matar muchos zombies en los videojuegos y zamparnos opíparas cenas con amigos.

¿Cual es el psicólogo/investigador o académico que más admiras?

¿Actualmente? Marsha Linehan y Steven Hayes, sin lugar a dudas.

En tu opinión, ¿cuál es el mayor obstáculo que afronta la psicología?

Mayor diseminación de terapias basadas en la evidencia a nivel mundial y facilitar el acceso de calidad a sectores poblacionales alejados de centros urbanos, con bajos recursos y/o en situaciones de vulnerabilidad.

¿Qué le recomiendas a los psicólogos que recién inician?

Que mantengan una perspectiva científica y crítica respecto al conocimiento, que modulen los fanatismos teóricos, que cultiven la flexibilidad, el contacto humano, la sensibilidad y el sentido común.

  • Ciencia

Nobel 2017 premia a descubridores de mecanismo regulador del ritmo circadiano

  • 04/10/2017
  • Rita Arosemena P.

El Premio Nobel 2017 en Fisiología o Medicina ha sido este año para los tres investigadores responsables de haber descubierto el mecanismo molecular que controla el ritmo circadiano: Jeffrey C. Hall, Michael Rosbash y Michael W. Young.

Este grupo de científicos estadounidenses, dijo la Asamblea Nobel en el Instituto Karolinska de Suecia, ha aportado hallazgos de gran valor a la biología y el funcionamiento del cuerpo humano, ya que el mecanismo descubierto «explica cómo las plantas, los animales y los humanos adaptan su reloj biológico de forma que se sincroniza con el movimiento de la Tierra». 

Lo que popularmente se conoce como «reloj biológico» fue explorado por los científicos galardonados en 1984, cuando Hall y Rosbash, compañeros de trabajo en la Universidad Brandeis de Boston, se unieron a Michael Young de la Universidad Rockefeller de Nueva York para aislar el gen del período, relacionado durante los años 70 con el control del ritmo circadiano en las moscas de la fruta.

Jeffrey Hall y Michael Rosbash luego descubrieron que el PER, la proteína codificada por el gen del período, se acumulaba durante la noche y se degradaba durante el día. Por lo tanto, los niveles de proteína PER eran variables a lo largo de un ciclo de 24 horas, en sincronía con el ritmo circadiano.

Este mecanismo explica por qué las personas que viajan largas distancias a lo largo de husos horarios distintos a menudo tienen problemas para dormir después del vuelo, un fenómeno conocido como jet lag.

La mayoría de los organismos vivos pueden anticiparse y adaptarse a los cambios diarios en el medio ambiente

Otros investigadores habían encontrado que no sólo las plantas sino también los animales y los seres humanos tienen un reloj biológico que ayuda a preparar al organismo para las fluctuaciones del día. Esta adaptación regular es lo que se conoce como ritmo circadiano, procedente de las palabras latinas circa, que significa «alrededor», y muere, que significa «día». Sin embargo, fuera de este principio básico de funcionamiento, la forma exacta en que se regulaba nuestro reloj biológico circadiano interno siguió siendo un misterio por mucho tiempo, hasta que Hall, Rosbash y Young profundizaron en el tema.

Figura 1. Durante el siglo XVIII, el astrónomo Jean Jacques d’Ortous de Mairan estudió plantas de mimosa y descubrió que las hojas se abrían hacia el sol durante el día y se cerraban al anochecer. Se preguntó qué pasaría si la planta fuera colocada en oscuridad constante. Descubrió que, independientemente de la luz solar diaria, las hojas seguían su oscilación diaria normal. Las plantas parecían tener su propio reloj biológico. (Nobelprize.org)

El descubrimiento

Los científicos reconocidos este año utilizaron moscas de la fruta como organismo modelo para aislar el gen del período, que controla el ritmo biológico diario normal. Hall, Rosbash y Young mostraron que este gen codifica una proteína que se acumula en la célula durante la noche y se degrada durante el día; posteriormente, identificaron componentes proteicos adicionales de esta maquinaria, exponiendo el mecanismo que gestiona la relojería autosostenida dentro de la célula.

Gracias a esto, ahora sabemos que los relojes biológicos funcionan con base en los mismos principios celulares de otros organismos multicelulares, incluyendo a los humanos. Es decir: con una absoluta precisión.

Nuestro reloj interno adapta nuestra fisiología a las distintas fases del día regulando funciones críticas como el comportamiento, los niveles hormonales, el sueño, la temperatura corporal y el metabolismo. Nuestra forma de desenvolvernos en el mundo se ve afectada cuando hay un desajuste temporal entre nuestro entorno externo y nuestro reloj biológico interno, por ejemplo, cuando viajamos a través de varias zonas horarias y experimentamos el «jet lag».

Existen también indicaciones de que la desalineación crónica entre nuestro estilo de vida y el ritmo dictado por nuestro cronometrador interno se asocia con un mayor riesgo para muchas enfermedades, como puede ocurrir con las personas que no respetan un horario de sueño adecuado o que se privan de las horas de descanso mínimas.

Figura 3. El reloj circadiano anticipa y adapta nuestra fisiología a las diferentes fases del día. Nuestro reloj biológico ayuda a regular los patrones de sueño, el comportamiento en cuanto a la alimentación, la liberación de hormonas, la presión arterial y la temperatura corporal. (Nobelprize.org)

 

El descubrimiento de los científicos galardonados nos permite comprender mejor cómo se ve involucrado el reloj biológico en muchos aspectos de nuestra fisiología, nuestra salud física y mental. Ahora sabemos que todos los organismos multicelulares, incluyendo a los humanos, utilizan un mecanismo similar para controlar los ritmos circadianos, que gran parte de nuestros genes están regulados por el reloj biológico y, en consecuencia, que un ritmo circadiano cuidadosamente calibrado adapta nuestra fisiología a las diferentes fases del día.

Desde los descubrimientos seminales de Hall, Rosbash y Young, la biología circadiana se ha convertido en un campo de investigación vasto y dinámico, con implicaciones para nuestra salud y bienestar. En el terreno de la psicología, sabemos que el sueño juega un papel importantísimo en la consolidación de la memoria y el procesamiento de la información, y que un ritmo de sueño interrumpido podría tener un grave impacto a nivel emocional y cognitivo.

Un estudio publicado en 2012 en the british journal of psychiatry indica que el 80% de los pacientes con esquizofrenia presenta desórdenes de sueño como insomnio

Para el neurocientífico circadiano Russell Foster, dormir es «la experiencia más importante del comportamiento que tenemos», un filtro de regulación que sin duda impacta en todos los aspectos de nuestra vida y que determina nuestra calidad de salud tanto física como psicológica. Una persona promedio, dice Foster, pasa alrededor del 36% de su vida durmiendo, lo que significa que si vive 90 años entonces habrá dormido 32 años.

Lo que no entendíamos antes era la auténtica importancia del sueño, y de hecho, todavía hoy muchas personas prefieren evitar y hasta desechar la experiencia de dormir porque desconocen lo determinante que es en la regulación de todo el funcionamiento de nuestro organismo. El descubrimiento de Hall, Rosbash y Young es trascendental porque nos explica por qué debemos cambiar estas ideas acerca del sueño y tomarnos más en serio las pautas de nuestro reloj biológico, que guardan una relación directa con nuestro funcionamiento cognitivo.

Para profundizar en la importancia del sueño y sus implicaciones, los invitamos a echar un vistazo a la presentación de Rusell Foster en TED: 
 Fuente: Nobelprize.org
  • Ciencia

Cerebro y psicofármacos

  • 04/10/2017
  • Asociación Educar

El término psicofármacos engloba a todas las sustancias que de alguna forma influyen en los procesos mentales, induciendo a cambios de comportamiento, en sentido estimulante o sedante. El uso de estas sustancias contribuyentes a mejorar los síntomas de una enfermedad o de un trastorno es un elemento clave en medicina, usándose para devolver al organismo a su estado de equilibrio natural. En el caso de los trastornos psicológicos, la presencia de muy diversas problemáticas ha generado la investigación de múltiples opciones de tratamiento, entre ellas la farmacológica.

Si bien muchas sustancias afectan directa o indirectamente las redes neuronales, el concepto psicofármaco tiene mucho que ver con el tipo de efectos de la sustancia, intensidad y las regulaciones legales que determinan cómo y cuándo el consumo.

Cada clase de sustancia tiene efectos muy concretos, por lo que es posible establecer una clasificación de los tipos de psicofármacos, donde se incluyen a las drogas capaces de afectar o interferir con los procesos psíquicos y que son de utilidad en el tratamiento de las enfermedades mentales: ansiolíticos, sedantes, estabilizadores del estado de ánimo, antipsicóticos, antidepresivos, antimaníacos, psicoestimulantes, etc. Como se infiere, esta clasificación se basa en el uso clínico psiquiátrico predominante, dejando de lado categorizaciones basadas en la fórmula estructural, caracteres bioquímicos, etc.

Tampoco se incluyen en la clasificación los hipnóticos, los estimulantes del sistema nervioso central (SNC) como la estricnina y los analépticos; antiepilépticos; antipakinsonianos; hipnoanalgésicos; los anestésicos generales, etc., porque son drogas que afectan importantes funciones del SNC.

Por lo general, la función básica de los psicofármacos es hacer que ciertas neuronas se comporten de un modo diferente a como estaban actuando. Para conseguir ese efecto influyen directa o indirectamente en el modo en el que estas células nerviosas re-captan ciertos tipos de sustancias llamadas neurotransmisores. Así, por ejemplo, un psicofármaco puede hacer que cierta clase de neurona deje de captar una cantidad alta de dopamina o inhiban la recaptación de serotonina, lo que genera una reacción en cadena que hace que los síntomas de un trastorno mejoren.

Considerados como instrumentos de control de las desviaciones del comportamiento, los psicofármacos, al margen de su papel fundamental en el desarrollo del conocimiento de las causas de las enfermedades mentales, representan una de las novedades terapéuticas más importantes de los últimos años.

Existe un crecimiento exponencial del consumo de benzodiacepinas e hipnóticos

La importancia en la práctica médica de una correcta información es evidente porque al margen de los abusos y, sobre todo, de sus causas determinantes, el propio médico se ve a menudo presionado por una demanda agobiante y generalmente mal informada de pacientes que ante cualquier molestia exigen una respuesta rápida y efectiva. A veces, lamentablemente, la indicación del psicofármaco es un instrumento exclusivamente de sedación más al servicio de la tranquilidad de la familia y de quienes conviven con el paciente que de la salud de éste.

Sin embargo, el dato más alarmante es que el 60% de quienes consumen psicofármacos lo hacen sin receta. Este dato quizás explique, en parte, que la dispensa de antiepilépticos (con el clonazepam a la cabeza) haya aumentado un 128% en 10 años. Y, como todo tiene que ver con todo, la venta de antidepresivos subió, en el mismo período, un 105%.

Lo cierto es que existe un crecimiento exponencial del consumo de benzodiacepinas e hipnóticos en los últimos años.

Para el Dr. Carlos Damin, jefe de cátedra de Toxicología de la UBA y director de la División de Toxicología del Hospital Fernández, nada de todo esto es sorprendente, y al respecto dice: «En la Argentina prevalece una alta medicalización, que combina una prescripción desmedida por parte de los médicos y una automedicación muy preocupante».

El Dr. Carlos Damin ensaya una explicación: «Hay un sí fácil de los médicos, los farmacéuticos muchas veces venden sin receta (que para muchos medicamentos está archivada) y la gente pide y convida muchas de estas drogas con facilidad.

A todos nos llama la atención ver la enorme cantidad de personas medicadas por cuestiones psiquiátricas, y con varios años de medicación encima, ya sea por exceso de ansiedad o por depresión. Y si bien nadie discute que alguna vez esto pueda ser necesario, en la mayoría de las oportunidades, la medicación no solo no soluciona nada, sino que termina estigmatizando con daños colaterales que suelen ser más notables que los beneficios.

De acuerdo con distintas investigaciones, los ansiolíticos y los sedantes no sólo aumentan el riesgo de accidentes de tránsito, sino que tienen un papel causativo en ellos. Este efecto es aún mayor si se combinan con otros agentes sedativos como el alcohol y ciertos antidepresivos, por lo que sería útil advertir a los pacientes sobre las consecuencias del consumo de estos agentes en términos de habilidad para conducir.

En algunos casos los profesionales podrían optar por no prescribir las drogas mencionadas en pacientes que conducen vehículos y en su lugar administrar agentes más seguros. Pero siempre los pacientes deben ser advertidos sobre la posibilidad de afectación sobre la capacidad para conducir. También, la depresión en sí puede afectar la habilidad para conducir y, muchas veces, los antidepresivos interactúan con el cuadro clínico de diferentes formas e influyen sobre la habilidad.

la forma más efectiva de abordar un tratamiento es del tipo interdisciplinario, combinando métodos y medios idóneos bajo la supervisión de especialistas

Tengamos en claro que toda benzodiacepina tipo Alplax, Rivotril, etc., aumenta el riesgo de accidentes de tránsito, y la responsabilidad del conductor se multiplica si las drogas se combinan con alcohol.

Los fármacos utilizados en psiquiatría suelen administrarse durante períodos más largos que el resto, y aunque dan la sensación de que finalmente va a ser imposible vivir sin ellos, es decir, de que no es fácil dejarlos, esto es posible si no se administran de forma indiscriminada o no se usan más allá de lo necesario.

Lamentablemente en la Argentina ha aumentado el uso indebido de psicofármacos. Este fenómeno se llama «medicalización de la vida cotidiana» y, según los expertos, se asocia a la subjetividad contemporánea actual y tiene que ver con el ideal de sujeto proactivo, obligado constantemente a mejorar su perfomance o a estar siempre a la altura de las circunstancias. Este es un signo de una época con mucha presión por la autosuperación y la permanente sensación de que siempre hace falta más.

La ley establece que los psicofármacos deben venderse bajo receta, pero a pesar de eso gran parte del consumo se resuelve sin prescripción y otra gran parte se da en el marco de una relación insuficiente con el médico tratante. Es decir, aun en los casos donde hay un seguimiento por parte del médico, el criterio sobre cuándo y por qué medicar con psicofármacos no parece estar formalmente instituido.

Cuando el tratamiento está adecuadamente pautado puede ser muy provechoso, incluso necesario para tratar un trastorno específico. Actualmente gracias a los nuevos fármacos se alcanzan resultados sorprendentes.

Claro que siempre hay que buscar la causa y el porqué del problema, para que posteriormente se pueda encontrar una solución duradera. O sea, si no se sabe qué es lo que está mal, qué hay que hacer para afrontar adecuadamente una situación, sucede lo inevitable: tantas veces como se repita el problema volverán a aparecer los síntomas. Por tanto, la forma más efectiva de abordar un tratamiento es del tipo interdisciplinario, combinando métodos y medios idóneos bajo la supervisión de especialistas.

Por: Dr. Luis M. Labath – Médico Especialista en Medicina Interna. Ex Director Médico del Hospital José M. Cullen. Miembro de Honor de la Asociación Médica Argentina. Designado como Maestro de la Medicina Latinoamericana por la Asociación Médica Latinoamericana.

Bibliografía:

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  • Maust DT, Kim HM, Seyfried LS, Chiang C, Kavanagh J, Schneider LS, Kales HC. Antipsychotics, other psychotropics, and the risk of death in patients with dementia: number needed to harm. JAMA Psychiatry. 2015 May;72(5):438-45. doi: 10.1001/jamapsychiatry.2014.3018. <https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pmc/articles/pmid/25786075/>
  • Billioti de Gage S, Moride Y, Ducruet T, Kurth T, Verdoux H, Tournier M, Pariente A, Bégaud B. Benzodiazepine use and risk of Alzheimer’s disease: case-control study. BMJ. 2014 Sep 9;349:g5205. doi: 10.1136/bmj.g5205. <https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pmc/articles/pmid/25208536/>
  • Hwang YJ, Dixon SN, Reiss JP, Wald R, Parikh CR, Gandhi S, et al. Atypical Antipsychotic Drugs and the Risk for Acute Kidney Injury and Other Adverse Outcomes in Older Adults: A Population-Based Cohort Study. Ann Intern Med. 2014;161:242–248. doi: 10.7326/M13-2796.
  • Brauer R, Smeeth L, Anaya-Izquierdo K, Timmis A, Denaxas SC, Farrington CP, Whitaker H, Hemingway H, Douglas I. Antipsychotic drugs and risks of myocardial infarction: a self-controlled case series study. Eur Heart J. 2015 Apr 21;36(16):984-92. doi: 10.1093/eurheartj/ehu263. Epub 2014 Jul 8. <https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pmc/articles/pmid/25005706/>
  • Ray WA, Chung CP, Murray KT, Hall K, Stein CM. Atypical antipsychotic drugs and the risk of sudden cardiac death. N Engl J Med. 2009 Jan 15;360(3):225-35. doi: 10.1056/NEJMoa0806994. <https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pmc/articles/pmid/19144938/>
  • Bruyère O, Reginster JY. Osteoporosis in patients taking selective serotonin reuptake inhibitors: a focus on fracture outcome. Endocrine. 2015 Feb;48(1):65-8. doi: 10.1007/s12020-014-0357-0. Epub 2014 Aug 5.
  • Dalsgaard S, Kvist AP, Leckman JF, Nielsen HS, Simonsen M. Cardiovascular safety of stimulants in children with attention-deficit/hyperactivity disorder: a nationwide prospective cohort study. J Child Adolesc Psychopharmacol. 2014 Aug;24(6):302-10. doi: 10.1089/cap.2014.0020. Epub 2014 Jun 23. <https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pmc/articles/PMC4137345/>
  • Eiland LS, Bell EA, Erramouspe J. Priapism associated with the use of stimulant medications and atomoxetine for attention-deficit/hyperactivity disorder in children. Ann Pharmacother. 2014 Oct;48(10):1350-5. doi: 10.1177/1060028014541791. Epub 2014 Jun 30.
  • Healy D. Serotonin and depression. BMJ. 2015 Apr 21;350:h1771. doi: 10.1136/bmj.h1771.
  • Ciencia

Nuevo estudio explica cómo el sueño ayuda al cerebro a reorganizarse

  • 03/10/2017
  • Rita Arosemena P.

Un estudio publicado esta semana en Nature Communications nos explica mejor cómo el sueño contribuye a la plasticidad cerebral: la capacidad de nuestro cerebro para cambiar y reorganizarse a sí mismo.

La investigación, realizada por científicos de las Universidades Humboldt y Charité de Berlín, en conjunto con Julie Seibt de la Universidad de Surrey, revela hallazgos importantes que podrían acortar el camino al desarrollo de nuevas técnicas de estimulación cerebral para pacientes con desórdenes cognitivos y de la memoria, como la demencia.

Los resultados del estudio indican que la actividad de las dendritas, células cerebrales responsables de retener la información nueva, aumenta cuando dormimos, lo que a sus vez corresponde a un incremento en las ondas cerebrales que, se piensa, son la clave en la formación de las memorias.

«Nuestros cerebros son órganos asombrosos, tienen la habilidad para cambiar y adaptarse con base en nuestras experiencias. Es claro que dormir juega un papel importante en estos cambios adaptativos», comenta Julie Seibt, autora principal del estudio y especialista en plasticidad.

Seibt sostiene que los husillos de sueño se han asociado con la formación de la memoria en los seres humanos durante mucho tiempo, pero nadie sabía lo que hacían en el cerebro. Ahora se sabe que, durante los husos, las vías específicas de las dendritas se activan, de modo que probablemente esto permita que nuestros recuerdos sean reforzados mientras dormimos.

Fuente: Psypost; Nature Communications

  • Ciencia

El estrés disminuye nuestra capacidad para detectar nuevos peligros

  • 03/10/2017
  • Rita Arosemena P.

Contrario a la noción general, el estrés no siempre aumenta nuestra capacidad para predecir nuevos peligros y adaptarnos a fuentes de amenaza. Esto ha descubierto un grupo de investigadores de la Universidad de Nueva York encabezado por Candace Raio.

De hecho, de acuerdo con los hallazgos publicados en la revista Proceedings of the National Academy of Sciences, el estrés disminuye nuestra habilidad para advertir peligros ya que «prestamos menos atención a los cambios en el medio ambiente, poniéndonos en mayor riesgo potencial de ignorar nuevas fuentes de amenaza».

Recordemos que, si bien el aprendizaje para predecir las amenazas en nuestro entorno es fundamental para la supervivencia, es igualmente importante ser flexible para controlar nuestras respuestas ante dichas amenazas cuando nuevas fuentes de cambio surgen en el entorno. Esta capacidad la necesitaríamos si vamos conduciendo y un coche se pasa la señal de alto en dirección nuestra, por ejemplo.

el estrés puede reducir la flexibilidad de nuestras respuestas a situaciones de peligro al afectar la forma en que rastreamos y actualizamos predicciones

Para probar este hallazgo, los investigadores realizaron una serie de experimentos centrados en el «condicionamiento amenazador de Pavlov». Aquí, los sujetos visualizaron imágenes en una pantalla, algunas se combinaron con un leve choque eléctrico en la muñeca que sirvió de «señal de amenaza» mientras que otras imágenes se quedaron sin ser emparejadas, una «señal segura».

Al día siguiente, la mitad de los participantes se sometieron a un procedimiento de laboratorio diseñado para inducir el estrés sumergieno el brazo en un baño de hielo-agua durante unos minutos, lo que elevó dos conocidas hormonas del estrés: alfa-amilasa y cortisol. Más tarde, todos los sujetos del estudio repitieron el procedimiento; sin embargo, esta vez los resultados de la señal cambiaron: la señal de amenaza inicial ya no predijo el choque, sino la señal segura.

Mientras los sujetos veían las imágenes, los científicos recolectaron respuestas de excitación fisiológica para medir cómo los individuos anticipaban el resultado de cada señal.

En el segundo día del experimento, resultó ser menos probable que el grupo de estrés cambiara sus respuestas a las amenazas (las visuales anteriormente seguras que ahora estaban emparejadas con los choques), una indicación de que el estrés perjudicó su capacidad para ser flexible en la detección de nuevas amenazas.

Grosso modo, los participantes mostraron una respuesta fisiológica reducida a la nueva señal de amenaza, lo que sugiere que no cambiaron completamente su asociación con la señal segura o la señal de amenaza inicial.

De acuerdo con los investigadores, todo esto revela un déficit de aprendizaje para los sujetos sometidos a la condición de estrés, lo cual les impidió actualizar las asociaciones de cada señal efectivamente.

Fuente: Psypost; Proceedings of the National Academy of Sciences

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Narcisismo y psicopatía haría a personas más propensas a culpar a víctimas de violación

  • 03/10/2017
  • Rita Arosemena P.

Un estudio publicado en la revista científica Personality and Individual Differences explora la relación entre el narcisismo y la psicopatía y la tolerancia a la infidelidad, así como los mitos de la violación. La nueva investigación sugiere que las personas que son egocéntricas y carecen de empatía aceptan más la infidelidad y son más propensas a creer en los mitos de la violación que culpan a las víctimas.

Para aportar evidencia, un grupo de investigadores de la Universidad de Arkansas examinó los factores de interacción de dos tipos de actitudes sexuales: tolerancia a la infidelidad y aceptación de mitos de violación; y dos constructos de personalidad: la psicopatía y el narcisismo. «Cada una de estas variables se caracteriza por un desprecio hacia los demás», explica Malachi Willis, autor principal del estudio.

Los investigadores encuestaron a 308 estudiantes de pregrado con respecto a sus actitudes hacia la infidelidad y las víctimas de violación. Los participantes también completaron el Inventario de Personalidad Psicopática y el Inventario de Personalidad Narcisista. Willis y sus colegas encontraron que la aceptación de la infidelidad estaba vinculada con la aceptación de los mitos de la violación, es decir que los estudiantes que estuvieron de acuerdo con declaraciones tales como «Ser infiel nunca lastima a nadie», también estaban probablemente de acuerdo con declaraciones como «Las mujeres que han tenían relaciones sexuales anteriores no deben quejarse de violación».

Esto lleva a los investigadores a sostener la idea de que las actitudes negativas hacia las víctimas de violación se relacionan directamente con una mayor tolerancia a la infidelidad en la relación sexual propia.

Se encontró, además, que la psicopatía y el narcisismo juegan un papel importante en la aceptación de la infidelidad y de los mitos de violación, ya que esta se magnificó entre los participantes que obtuvieron calificaciones más altas en ambos inventarios.

las personas que están centradas en sí mismas y que tienen un sentido de derecho muy alto apoyan con más frecuencia la infidelidad y los mitos sobre la violación

«La investigación tiene algunas limitaciones», explica Willis, ya que «la gente puede vacilar al momento de decir la verdad con respecto a las transgresiones sexuales como la violación y la infidelidad». Lo mismo ocurre cuando se aplican inventarios que exponen los rasgos de personalidad asociados con la psicopatía y el narcisismo.

Willis opina que estudios futuros podrían considerar si la adhesión a los roles tradicionales de género podría estar relacionada, ya que «los papeles tradicionales de género indican que las mujeres son las guardianas del sexo y los hombres los iniciadores». Esto quiere decir que las personas que creen que las mujeres son las guardianas del sexo pueden ser más propensas a culpar a las víctimas de violación, pensando que las víctimas deberían haber resistido a su agresor; de manera similar, las personas que creen que los hombres son los iniciadores del sexo podrían ser más comprensivos respecto a los hombres con experiencias sexuales extramatrimoniales.

Fuente: Psypost; Personality and Individual Differences

  • Clínica

Ansiedad social: normalidad y patología

  • 02/10/2017
  • CETECIC

Verdaderamente, ¿nos gusta llamar la atención? ¿Cuánto nos importa lo que los demás piensan y dicen sobre nosotros? ¿Cuánto actuamos para ser aceptados por los demás? ¿En qué medida fingimos para que los demás nos quieran y nos acepten?

Se escucha frecuentemente la frase que pregona “yo hago lo que a mí me gusta, no me importa lo que los demás piensen y digan”; no obstante, ¿cuánto hay de cierto en esto? En fin, un conjunto de preguntas a las cuales desde el sentido común y la cultura podríamos dar múltiples respuestas. Nosotros, por supuesto, deseamos poner algunas líneas desde el conocimiento psicológico y científico a este asunto.

Una de las características más distintivas de los seres humanos es su capacidad de formar redes sociales. Si bien los cambios tecnológicos y culturales van alterando drásticamente la forma de comunicarnos, lo esencial del fenómeno sigue vigente: las personas nos vinculamos con otras personas y ello nos parece a simple vista perfectamente sano y razonable.

En efecto, al igual que para otras tantas especies que habitan nuestro mundo, la capacidad de formar lazos sociales y comunidades nos ha servido como una potente herramienta de supervivencia. La evolución parece haber favorecido bastante a los organismos que, siendo capaces de comunicarse, han logrado aunar esfuerzos para realizar objetivos comunes, imposibles alcanzar por cada individuo por separado. Los humanos hemos llevado esta característica a su máxima expresión, estableciendo redes cada vez más complejas en un proceso que parece no detenerse.

Ahora bien, si la sociabilidad resalta como una característica tan básica de la adaptación y supervivencia de la especie, ello nos da también algunas pistas respecto de cuán razonable y sano es buscar la aprobación y aceptación de los demás. Un ser humano solo, aislado de su grupo, casi no tiene posibilidades de supervivencia.

En este sentido, las habilidades individuales para lograr una aceptación de los demás se revelan como elementos críticos de la adaptación. En efecto, una de las tareas más importantes que debe realizar cualquier persona es entender el medio social y adecuarse a él, siendo aceptado por sus semejantes.

Un ser humano solo, aislado de su grupo, casi no tiene posibilidades de supervivencia

En esta misma línea de razonamiento, también los temores sociales tienen su razón de ser. Dado que el rechazo del grupo conlleva riesgos para la supervivencia, también la evolución ha favorecido la persistencia de una reacción de miedo ante estímulos del entorno que nos predigan tal evento. De este modo, las personas nos orientamos de manera natural a evitar la desaprobación de los demás, como medio también de desactivar la reacción de temor.

En este punto cabe recordar rápidamente las investigaciones acerca de cómo los niños pequeños reconocen y reaccionan con llanto y miedo más fácilmente a un rostro enfadado que a uno amigable, por tomar sólo un ejemplo. Entonces, la facilitación de la sociabilidad a través de la evolución se habría cristalizado al menos en dos rasgos complementarios. Por una parte, una tendencia subjetivamente experimentada como placentera hacia los demás, la cual daría las bases del reforzamiento positivo inherente a las relaciones humanas; ella sería la base de la empatía y las conductas de cooperación y altruismo. Ha sido algunas veces denominada “modo hedónico”.

Por otra parte, una facilitación a reaccionar con miedo ante la posibilidad del rechazo y condena por parte del grupo de pertenencia. Ello motivaría por reforzamiento negativo la aparición de conductas prosociales, constituyendo a su vez la apoyatura biológica de la reacción de ansiedad exagerada que puede tornarse en fobia social. Ahora bien, en relación con este último punto hay algo más. Si bien suena perfectamente razonable y lógica la idea de que la ansiedad social es una respuesta adaptativa para protegernos de la pérdida del grupo de pertenencia, tal vez sea incompleta. En efecto, el miedo del hombre al mismo hombre también ha de tener una base en las conductas defensivas hacia los peligros objetivos y reales que la historia de nuestra especie nos ha ido imponiendo.

Una simple pregunta nos abre visibilidad sobre este problema: ¿cuál es el máximo predador del ser humano? El mismo ser humano, obviamente. Sobre este punto, no hace falta demasiado debate. La historia de la humanidad está plagada de guerras, episodios sangrientos, holocaustos, torturas e historias de cómo los grupos de seres humanos han tratado de dominar a otros grupos, sometiéndolos incluso hasta la esclavitud. El actual panorama político global tampoco escapa a este análisis muy simple y rudimentario.

Dicho en pocas palabras, el mayor peligro para la supervivencia de un ser humano ha provenido de otro ser humano. El hombre es el máximo predador de sí mismo. Sin duda, esto también ha facilitado las reacciones de ansiedad ante los otros, especialmente cuando son desconocidos. Tal tendencia fue en ocasiones denominada “modo agónico”, un concepto que rescata la facilitación de reacciones de temor y ansiedad pero también la cara defensiva y de enfrentamiento que se manifiesta en el plano conductual.

Las formas patológicas de la ansiedad social consistirían en exageraciones de rasgos adaptativos

Entonces, tenemos por una parte el modo hedónico, evolutivamente facilitado porque la conformación de redes de cooperación constituye una estrategia de supervivencia, y desde acá la ansiedad social obedecería complementariamente al riesgo de perder el sostén grupal. Por otra parte, hallamos un modo agónico, también evolutivamente seleccionado como un sistema de defensa del hombre ante la agresión de otro hombre. En esta línea, la ansiedad social tiene el sentido de protegernos de la agresión de un semejante.

Quizá, lo más importante a remarcar en este momento es que desde las dos tendencias evolutivas, aparentemente contrapuestas, se llega a un lugar común: la facilitación del miedo social. A ello se debe que, para muchos, si bien la fobia social es una patología, no parece tan irracional como otras fobias.

Hoy, la mayoría acuerda en que, tal como sucede en otros muchos desórdenes psicológicos, se trata de una cuestión de grados. Pequeñas reacciones de ansiedad en situaciones sociales no sólo no son patológicas sino que resultarían saludables y adaptativas, pues funcionarían como herramientas de protección iniciales en ambientes desconocidos, motivándonos a la ejecución de habilidades interpersonales más cautelosas. A partir de allí se traza un continuo que va desde la timidez, como forma menor y poco problemática de la ansiedad social, que sigue con la fobia social simple, la fobia social generalizada y finalmente con el trastorno de personalidad por evitación; éste último, la forma más grave e incapacitante de ansiedad social.

Finalmente, las formas patológicas de la ansiedad social consistirían en exageraciones de rasgos adaptativos. ¿Por qué algunas personas logran sobreponerse bien a las reacciones naturales de ansiedad social, las superan, se vuelven extrovertidos y cálidos; mientras otros parecen quedar atascados en el miedo, empeorando incluso con las experiencias sociales y desarrollo? Una pregunta muy interesante cuya respuesta excede por mucho las posibilidades de este artículo. Quizá, nos prenda la chispa de la reflexión el intentar responder a alguna de las preguntas iniciales. Al fin y al cabo, ¿cuánto nos importa lo que los demás piensen y opinen sobre nosotros?

Por: Lic. José Dahab, Lic. Carmela Rivadeneira y Lic. Ariel Minici

  • Ciencia

Psyciencia en el XXVIII Congreso Científico Nacional de la Universidad de Panamá

  • 02/10/2017
  • David Aparicio

Tengo el honor de representar a Psyciencia en uno de los congresos científicos más importantes de Panamá. El congreso es organizado por la Vicerrectoria de Investigación y Postgrado de la Universidad de Panamá.

Mi conferencia como editor general y cofundador de Psyciencia tratará sobre nuestra fundación como medio independiente, nuestro estilo editorial y crecimiento en la web. También compartiré algunas de las herramientas que usamos diariamente los editores y colaboradores para investigar y preparar nuestros artículos especiales y que seguro será de mucha ayuda para los estudiantes e investigadores.

La conferencia será el martes 3 de octubre (mañana) a las 2 de la tarde en el aula 20 del Instituto Centroamericano de Administración y Supervisión de la Educación (ICASE), ubicado dentro del campus de la Universidad de Panamá en la avenida Transitmica en la ciudad de Panamá.

Agradecemos al ICASE por darnos la oportunidad de presentarnos como medio independiente de divulgación científica de la psicología.

Los interesados en asistir por favor comunicarse a los teléfonos: 523-5313 o envíen un email [email protected].

  • Análisis

Insight o aprendizaje por comprensión súbita

  • 02/10/2017
  • Gustavo Toledo Lara

Para comprender la dinámica del aprendizaje, es importante reconocer todos los procesos asociados que se producen en el ser humano en el momento en que esto ocurre. No se trata de ver el aprendizaje como un resultado final cuantificable, más bien se trata de identificar qué es lo que ocurre mientras el aprendizaje está por producirse o mientras este está ocurriendo.

Así, la comprensión del proceso de aprendizaje supone otorgar una relevancia singular a la experiencia y a la percepción sobre las respuestas ante un determinado estímulo, por lo tanto, podemos asegurar que tanto la experiencia como la percepción engloban todo el comportamiento, obviando desde luego aquellas respuestas aisladas o específicas.

Respecto al aprendizaje, podemos señalar que en el momento en que una persona se inicia en una experiencia didáctica, esa persona cuenta con una serie de habilidades, expectativas y actitudes que van a acompañar la manera en que percibe esa situación de aprendizaje. Es decir, cada persona tiene una historia de vida y en esa historia de vida en la que van a estar presentes toda una serie de referencias, saberes previos o información que a su vez, van a jugar un papel determinante en el momento de percibir una situación determinada. Con lo cual, definitivamente el aprendizaje va a estar condicionado por las experiencias previas con independencia de que tales experiencias sean positivas o no.

Ahora bien, en este contexto, podemos hacer referencia al denominado “aprendizaje por insight”, o “aprendizaje por comprensión súbita”. Este tipo de aprendizaje forma parte de la teoría gestáltica la cual defiende la tesis de que el aprendizaje ocurre después de varios intentos infructuosos mientras se busca una solución. Es decir, el aprendizaje por insight ocurre como resultado de un proceso de comprensión global de una situación determinada, además de una percepción de sus elementos más relevantes. Esta teoría sobre el aprendizaje no se limita al clásico estímulo – respuesta, sino que considera y reconoce todo el conjunto de saberes previos y experiencias de la persona y como estas referencias logran establecer relaciones para encontrar el sentido o el entendimiento de aquello que se aprende o está por aprender. Desde luego, esto lo podemos identificar mejor con un ejemplo:

Supongamos que estamos resolviendo un problema de matemáticas y estamos intentando encontrar la solución al mismo, para lo cual buscamos apuntes, ejercicios similares ya resueltos, entre otros. En un momento determinado y casi sin darnos cuenta, en nuestra mente se están estableciendo múltiples conexiones con un sinfín de información y ese proceso va decantando lo que realmente necesitamos para encontrar la solución a ese problema. No obstante, en un primer momento, no encontramos la solución y abandonamos la actividad. Después de abandonar la actividad, nuestra mente puede quedar pensando en lo que estábamos haciendo y de manera súbita nos vuelve a la mente la solución a dicho problema. A todo esto, se le llama “aprendizaje por insight o por comprensión súbita” ya que de manera inesperada logramos comprender, identificar y encontrar la solución. Lógicamente, puede ocurrir en el transcurso de la realización de la actividad, o como hemos visto en el ejemplo, al abandonarla.

En este sentido, el docente puede observar las estrategias que el propio alumno va ejecutando conforme se va adentrando en su propio proceso de aprendizaje, sin embargo, resulta fundamental identificar el nivel del desarrollo cognitivo de cada persona y partiendo del mismo determinar los conceptos de referencia que nos permitirán verificar que efectivamente todo está ocurriendo dentro de lo esperado según la curva de aprendizaje determinada. Es por ello por lo que resulta fundamental conocer a los alumnos y respetar la identidad y la individualidad, esto es, reconocer sus saberes previos, las referencias directas de su entorno, y obviamente la manifestación y acción ante lo que está aprendiendo.

Por lo tanto, el aprendizaje como proceso está muy lejos de ser estático. A nivel cognitivo implica desde luego la activación de muchas conexiones que tienen como lugar principal el hipocampo, el cual es un órgano de dos mitades que se sitúa en el cerebro y de manera sencilla, podemos asegurar que este órgano posibilita la activación de los diferentes recuerdos que están distribuidos por todo el cerebro. Por otra parte, recordemos que el hipocampo se relaciona directamente con la memoria declarativa (es decir aquella memoria cuyos contenidos se pueden expresar de forma verbal).

El hipocampo permite afianzar los aprendizajes que se realizan al posibilitar que algunas informaciones se trasladen a la memoria a largo plazo, además de relacionar estos contenidos con algunos valores ya sean positivos o negativos según los recuerdos que se asocian a experiencias agradables o no agradables. En este sentido, tanto la actividad cerebral como la manifestación de la conducta enmarcada en el proceso de aprendizaje va a significar un aspecto de singular relevancia para el docente ya que, como profesional de la educación, va a considerar todas aquellas estrategias que desde un punto de vista didáctico, van a acompañar y a orientar el proceso que ha de vivir el alumno mientras este va descubriendo y aprendiendo a partir de sus experiencias, referencias y saberes previos.

Artículo previamente publicado en la web de la Universidad isabel I y cedido para su publicación en Psyciencia.

Sin categoría

Chicas con TDAH enfrentan un mayor riesgo de convertirse en fumadoras, según estudio

  • 29/09/2017
  • Rita Arosemena P.

La presencia de TDAH en mujeres adolescentes podría ser un móvil de riesgo mayor para la adicción a la nicotina, de acuerdo con una investigación realizada por científicos de la Universidad de Minnesota.

Debido a que el TDAH y el abuso de sustancias son estadísticamente más comunes en los hombres que en las mujeres, muchas conclusiones sobre el riesgo de convertirse en fumador entre las personas con TDAH se basan en los resultados de la población masculina, sin embargo, el riesgo es similar para las muchachas, el problema es que no se había demostrado antes.

los jóvenes con TDAH pueden ser más propensos a comenzar a fumar porque les ayuda a mejorar su atención

Los investigadores encontraron que las adolescentes con más síntomas de TDAH presentan un mayor riesgo de comenzar a fumar antes, así como mayores probabilidades de caer en la dependencia a la nicotina a los 17 años. El estudio se basó en los datos de 3.762 personas que participaron en el Minnesota Twin Family Study, una investigación longitudinal de gemelos entre los 11 y 17 años y sus padres.

«Encontramos que incluso dentro de parejas de gemelas idénticas criadas juntas que comparten el mismo origen genético y familiar, el gemelo con problemas de atención más severos desde la infancia es más propenso a fumar más, fumar diariamente y convertirse en dependiente durante su adolescente en comparación con su co-gemelo», explica Irene J. Elkins, autora principal del estudio.

Otro componente del TDAH, la hiperactividad e impulsividad, se relaciona con el tabaquismo, pero parece actuar indirectamente.

«Una de las motivaciones para fumar puede ser la automedicación de los problemas de atención porque, al igual que los medicamentos utilizados para tratar el TDAH, la nicotina estimula ciertas regiones del cerebro», explica Elkins. Sin embargo, incluso si la falta de atención es el factor causal, otros elementos pueden estar involucrados, entre ellos los problemas académicos que generan depresión y ansiedad.

Fuente: Psypost; American Journal of Psychiatry

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Efectos de los estímulos negativos en el cerebro de las personas deprimidas

  • 29/09/2017
  • Rita Arosemena P.

¿Qué ocurre en el cerebro de una persona con depresión?

Una publicación reciente hecha en Biological Psychology describe los hallazgos de un grupo de científicos de la Universidad de Texas que, mediante el análisis de ondas cerebrales eléctricas, ha confirmado lo que muchas personas diagnosticadas con depresión viven día a día, y es que la presencia de este trastorno nos hace más propensos a sentirnos atraídos por información negativa en comparación con una persona no deprimida.

Una noción de esto ya se tenía en el pasado gracias a investigaciones que habían demostrado el vínculo entre la toma de decisiones y el estado de ánimo. Para Justin Dainer-Mejor, de la Universidad de Texas, este nuevo estudio respalda el movimiento de la psicología impulsada por los datos en la búsqueda de los mecanismos involucrados en la depresión mayor.

Los investigadores utilizaron la electroencefalografía (EEG) para comparar la actividad cerebral de 22 adultos con trastorno depresivo mayor en relación con un grupo control de 24 pacientes sanos adultos. Los participantes visualizaron palabras positivas y negativas en la pantalla de una computadora e hicieron juicios rápidos sobre si las palabras los describían o no a ellos mismos.

Tal y como han demostrado investigaciones previas, las personas con depresión son más propensas a creer que los conceptos negativos las describen. Lo novedoso es que los científicos pudieron ver cómo este mecanismo de autoimagen negativa se refleja en la actividad cerebral.

las personas con depresión son más propensas a creer que los conceptos negativos las describen

Las grabaciones del EEG indicaron que las palabras negativas captan la atención de los participantes deprimidos mucho más que las palabras positivas durante las últimas etapas del procesamiento de la información.

Dainer opina que la atención sostenida para los estímulos negativos puede ser un blanco importante en las intervenciones para la depresión, ya que se trata de optimizar la filtración y elección de estímulos que realizan las personas cuando están deprimidas, y que conduce a una percepción del mundo mucho más hostil de lo que realmente es, así como a una visión desmejorada del Yo.

«Dicho de otra manera, encontramos que los adultos que estaban deprimidos fueron atraídos por la información negativa de una manera que no observamos en los sujetos no deprimidos. Esto fue evidente no sólo en la forma en que respondieron a la tarea, sino también en su EEG», explica Dainer.

«Creo que la prueba real de estos resultados vendrá cuando tengamos un estudio de tratamiento que muestre las diferencias en el EEG antes de la intervención y después de ella, con la mejoría luego del tratamiento», añade.

En el estudio, titulado «El compromiso sostenido de la atención se asocia con un aumento del procesamiento auto-referente negativo en el trastorno depresivo mayor», participaron como co-autores Logan T. Trujillo, David M. Schnyer y Christopher G. Beevers, investigadores de la Universidad de Texas en Austin y la Universidad Estatal de Texas.

Fuente: Psypost; Biological Psychology

  • Ciencia
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El proyecto más ambicioso del mundo para tratar la depresión: psicoterapia gratuita

  • 28/09/2017
  • David Aparicio

Benedict Carey para The New York times:

Esta iniciativa ofrece, sin costo alguno, terapia virtualmente ilimitada en clínicas de toda la nación; ya sea en pueblos agrícolas remotos, suburbios industriales, comunidades aisladas con población de mayoría inmigrante o enclaves de lujo. El objetivo es crear un sistema de atención primaria de salud enfocado en la salud mental, no solo en Inglaterra, sino en todo el Reino Unido.

La experiencia británica también está siendo seguida de cerca por investigadores y quienes diseñan políticas públicas, en un momento en el que muchos países debaten reformas de gran escala a sus sistemas de salud mental, para determinar su nivel de popularidad y también cuáles son sus limitaciones. Algunos expertos afirman que el programa inglés es la primera prueba de amplio alcance en el mundo real diseñada para tratamientos que, en su mayoría, solo se han estudiado en laboratorios bajo condiciones cuidadosamente controladas.

La demanda durante los primeros años ha sido tan grande que incluso ha puesto los recursos del programa bajo presión. De acuerdo con las cifras más recientes, en la actualidad el programa evalúa a cerca de un millón de personas por año; recientemente, el número de adultos que han recibido algún tipo de tratamiento para la salud mental en Inglaterra aumentó de una de cada cuatro a una de cada tres personas, y se espera que continúe creciendo.

El proyecto inició por iniciativa de David Clark, profesor de psicología de la Universidad de Oxford, y el economista miembro de la cámara de Lores, Richard Laya, cuando llegaron a la conclusión que la psicoterapia gratuita era la mejor opción económica y social para la creciente necesidad que afrontaba la sociedad de tratamientos psicológicos eficaces.

El programa inició con un presupuesto de 40 millones de dólares y mil terapeutas en 35 clínicas. Desde entonces ha demostrado el enorme valor y utilidad que representa la psicología para la sociedad y la economía mundial.

Es cierto que Inglaterra no es el primer país en ofrecer psicoterapia gratuita o de bajo costo. Pero su éxito no se encuentra solo en el factor económico, sino también en los estrictos controles de evaluación semanal que les permite tomar decisiones rápidas y precisas para modificar lo que no funciona.

Una de las características más impresionantes de este proyecto es su capacidad de respuesta ante la alta demanda de los servicios psicoterapéuticos. En este programa los psicólogos no dejan a los pacientes en espera indefinida, sino que intervienen a través de la modalidad telefónica y online (para los casos de severidad leve) y les envían por correo electrónico las guías y material de lectura para que vayan iniciando con el proceso de psicoeducación desde el momento que ingresan en la lista de espera.

Sin duda, es un modelo impresionante, digno de admirar y replicar. Para lograrlo tenemos que seguir el ejemplo y evaluar con precisión la metodología con la que trabajamos. Nunca podremos ayudar a la población con la eficacia que se necesita sino podemos demostrar con números claros los beneficios de las intervenciones psicológicas.

Lee el artículo completo en The New York Times.

Si deseas conocer más sobre este interesante proyecto te recomiendo leer la entrevista completa a su cofundador, David Clark.

  • Sponsor

Especialízate en educación y sexualidad – curso online

  • 28/09/2017
  • David Aparicio

La mayor parte de las personas tenemos inquietudes sobre cómo, cuándo y para qué educar a niñas, niños, jóvenes y adultos acerca de la sexualidad. Ya sea como madres, padres, cuidadores, profesores, profesionales de la salud, interesados en los medios de comunicación o en el tema de la sexualidad, con frecuencia nos planteamos preguntas como las siguientes: ¿Para qué educar sobre sexualidad, si existe abundante información al respecto? ¿La educación de la sexualidad debería brindarla la familia o la escuela? ¿A qué edad es adecuado iniciar la educación de la sexualidad? ¿La educación de la sexualidad aumenta la curiosidad sobre este tema? Para responder estos y otros interrogantes planteados por quienes participan en nuestras iniciativas de investigación y en los diferentes procesos educativos que llevamos a cabo, hemos diseñado este segundo curso con respecto a la educación de la sexualidad en diferentes ámbitos. De esta manera también queremos responder a las solicitudes de quienes ya tomaron nuestro primer Curso “Sexualidad… mucho más que sexo” de facilitar el acceso a otros cursos que profundicen en este tema.

Si decides realizar este curso, esperamos que al final puedas reconocer claramente qué significa educar en el campo de la sexualidad así como identificar en qué contextos y en qué momentos ocurre esta labor. Igualmente, aspiramos que al terminar este curso, te sientas con mayor seguridad de tu capacidad para garantizar este derecho a otras personas en cualquier contexto en el que vivas o trabajes.

Organizaciones aliadas: La producción de este curso ha contado con el apoyo del Fondo de Población de las Naciones Unidas – UNFPA

Plan del curso

  • Módulo 1. Derecho a la educación de la sexualidad
  • Módulo 2. ¿Qué, dónde y cómo aprendemos de la sexualidad en la familia?
  • Módulo 3. ¿Qué, dónde y cómo aprendemos de la sexualidad en la escuela?
  • Módulo 4. La garantía del derecho a la educación de la sexualidad en el contexto de los servicios de salud y comunitarios
  • Módulo 5. Los medios de comunicación: su rol en la educación de la sexualidad
  • Módulo 6. La red social: Recurso de apoyo para la garantía del derecho a la educación de la sexualidad

Todos los módulos incluyen clases en video, material de lectura y habrán tests sumativos para evaluar lo aprendido.

Al finalizar el curso recibirás un certificado de la reconocida Universidad de Los Andes y de Coursera, la plataforma educativa.

Inscríbete en el curso aquí.

  • Ciencia

Estimulación cerebral despertaría parcialmente pacientes luego de 15 años en estado vegetativo

  • 27/09/2017
  • Rita Arosemena P.

La medicina considera que los pacientes que pierden la conciencia por más de un año son sumamente difíciles de recuperar, no obstante, existen siempre casos excepcionales que indican una vía posiblemente distinta, como lo es la experiencia de un hombre francés de 35 años que, luego de hallarse en estado vegetativo durante 15 años, mostró signos de conciencia al administrársele estimulación cerebral localizada.

De acuerdo con los investigadores que divulgaron el hecho el pasado lunes, hay evidencia que apunta a la posibilidad de que la actividad cerebral pueda reactivarse luego de una lesión severa, aunque no se cuenta con la infraestructura necesaria para dar seguimiento clínico a esto.

Los resultados individuales del paciente francés y muchos otros no han conllevado ayuda alguna para quienes se encuentran todavía en estado vegetativo

Las imágenes cerebrales y grabaciones eléctricas de la actividad cerebral (EEG) del paciente francés intervenido mostraron cambios que probablemente explican su mejoría, según los científicos involucrados en el estudio, entre ellos, Angela Sirigu del Centro Nacional de Investigación Científica de Francia.

Las grabaciones del cerebro ofrecieron además pruebas adicionales de que algo significativo había cambiado. El paciente francés mostró actividad de ondas cerebrales theta, que están ausentes en el estado vegetativo pero presentes en un grado de conciencia mínima. En particular, la actividad theta aumentó en la unión de tres áreas cerebrales: la región parietal, justo detrás de la corona de la cabeza, que percibe la información sensorial y la integra en el estado de conciencia; el lóbulo temporal, detrás de las sienes y responsable de dar sentido al sonido; y el lóbulo occipital, situado en la parte inferior trasera del cerebro y responsable de procesar la visión.

Esta unión es la conciencia llamada «zona caliente»

Las regiones cerebrales también parecían estar más conectadas en el hombre. Aunque la base física de la conciencia es uno de los enigmas más profundos de la biología, la mejor suposición es que surge de la actividad coordinada entre la corteza y el tálamo, una estación de conmutación de señales sensoriales y motoras y dentro de la corteza que ordena las funciones cognitivas.

Cuando la conectividad entre y entre estas regiones aumenta por cualquier razón, las personas en estados mínimamente conscientes se recuperan espontáneamente. En este caso, la razón fue la estimulación del nervio vago.

Los investigadores explican que estimular el vago parece ser una forma eficaz de unir una red de conciencia luego de haber sido destrozada por una lesión cerebral. Al estimular el nervio vago, es «posible mejorar la presencia de los pacientes en el mundo», según explican, lo que desafía la creencia de que los trastornos de la conciencia que duran más de un año son irreversibles.

Los investigadores confían en que el paciente francés no pasó de un estado vegetativo a una conciencia mínima espontáneamente, sino que su recuperación parcial coincidió con la estimulación del vago, algo que después de 15 años adquiere una importancia altamente significativa ya que es «improbable que su mejoría se deba a otra cosa».

El caso del hombre francés trae asciende a por lo menos cuatro el número de pacientes que han recuperado, así sea parcialmente, la conciencia por intervención cerebral. Los científicos esperan que sea solo cuestión de tiempo para definir si el vago es la puerta de la conciencia y desarrollar así métodos de estimulación que puedan «despertar a la vida» a miles de personas.

Fuente: Stat News; Current Biology

Sin categoría

Problemas dentales en pacientes con bipolaridad: una relación impensada

  • 27/09/2017
  • Rita Arosemena P.

Generalmente, cuando se discute acerca de los síntomas y complicaciones del trastorno bipolar se abordan en primer lugar los episodios maníacos característicos del desorden, o bien los síntomas de depresión, pero no se mencionan aspectos que pasan desapercibidos a simple vista, como la higiene oral.

Lo cierto es que las personas con problemas de salud mental suelen tener, a su vez, más problemas dentales que pueden surgir durante la depresión y la manía. Durante la depresión, por ejemplo, la falta de interés puede llevar a la gente a descuidar desde sus aficiones personales y su vida social hasta la higiene personal y el auto-cuidado; esto incluye la higiene bucal.

Además, cualquier problema preexistente se agrava y deriva en el surgimiento de nuevas complicaciones

La contracara de esto es la manía, un estado en el que las personas pasan a ser excesivamente recelosas con la higiene y el cuidado, lo que puede causar abrasiones por el abuso del cepillado y el hilo dental.

De acuerdo con una revisión de la literatura sobre higiene bucal y trastorno bipolar, existen cuatro tipos de problemas bucales y dentales comunes en personas con trastorno bipolar:

Las cavidades dentales

Las cavidades dentales son agujeros en los dientes que se ven afectados por los ácidos y la acumulación de placa, debido a esto comienzan a erosionar. La placa daña el esmalte de los dientes, eventualmente conduce a la descomposición del mismo.

Xerostomia Xerostomia

Es boca seca o falta de flujo de saliva. Algunos síntomas incluyen dolor de garganta, sensación de ardor, ronquera y pasajes nasales secos. La Xerostomia también puede conducir a la enfermedad de las encías y la pérdida de dientes.

Comer alimentos secos puede llegar a ser difícil y las personas con xerostomia a menudo beben más líquidos con el fin de compensar la falta de saliva.

Anomalías en la percepción del sabor

Aunque no es muy común, el trastorno bipolar se ha asociado con anomalías en la percepción del sabor. La anomalía más común es la percepción del gusto fantasma en la que puede haber un sabor persistente desagradable. Las anomalías en la percepción del sabor también incluyen la capacidad reducida de probar; pero la mayoría de las veces, la falta de gusto es realmente causada por una capacidad reducida para oler.

Bruxismo

El bruxismo es el morder excesivo de dientes o apretamiento de la mandíbula. Esto puede suceder bien despierto o dormido. Cuando ocurre durante el sueño, puede asociarse con otros trastornos del sueño. También puede estar relacionado con el estrés. El bruxismo puede resultar en dientes fracturados, mandíbula bloqueada, dolor en la mandíbula o en el cuello y dolor de cabeza.

Los medicamentos para el trastorno bipolar pueden estar relacionados o causar estos problemas, especialmente la xerostomía

Es importante discutir todos los medicamentos y problemas médicos con dentistas, ortodoncistas o cirujanos orales. Saber que un paciente tiene trastorno bipolar puede advertirles de problemas potenciales que necesiten ser evaluados cuidadosamente.

Fuente: Psych Central

  • Artículos de opinión (Op-ed)

Por qué no deberías decir “se exactamente cómo te sientes”

  • 26/09/2017
  • Equipo de Redacción

Una buena amiga mía perdió a su padre hace algunos años. La encontré sentada sola afuera de nuestro lugar de trabajo, con la mirada perdida en el horizonte. Estaba muy perturbada y yo no sabía qué decirle. Es tan fácil decir algo equivocado a alguien vulnerable o que está pasando por un duelo.

Así que empecé a hablar de cómo crecí sin un padre. Le dije que mi papá se había ahogado en un submarino cuando yo tenía solo 9 meses y siempre había lamentado su muerte aunque nunca lo conocí. Quería que supiera que no estaba sola, que yo había pasado por algo similar y podía entender cómo se sentía ella.

Pero luego de haber relatado esta historia, mi amiga se quebró y dijo: “Okay, Celeste, ganaste. Nunca tuviste un padre y yo al menos pude pasar 30 años con el mío. Lo tuyo fue peor. Imagino que no me debo sentir tan triste porque mi papá acaba de morir.”

Yo estaba pasmada y mortificada. “No, no, no,” dije, “eso no es lo que quise decir. Solo me refería a que se cómo te sientes.”

Y ella me respondió: “No, Celeste, no lo sabes. No tienes idea de cómo me siento.”

Ella se fue y yo me quedé allí sintiéndome como una imbécil. Quería consolarla y, en vez de eso, la había hecho sentir peor. Cuando empezó a compartir sus crudas emociones, me sentí incómoda así que dirigí la conversación hacia un tema con el que me sentía cómoda: yo. Ella quería hablar sobre su padre, decirme la clase de hombre que era. Quería compartir sus recuerdos más preciados. En su lugar, yo le pedí que escuchara mi historia.

Desde ese día en adelante, empecé a notar cuán a menudo respondía a historias de pérdida y lucha con historias de mis propias experiencias. Mi hijo me contaba sobre un choque con un niño en los Boy Scouts, y yo le hablaba sobre una chica con la que me caí en la universidad. Cuando despidieron a una compañera de trabajo, le hable sobre cómo había luchado para conseguir un trabajo al ser despedida, unos años atrás. Pero cuando comencé a prestar más atención, me di cuenta que el efecto de compartir mis experiencias nunca era el que yo quería. Todo lo que querían estas personas era que los escuchara y supiera por lo que pasaban. En su lugar, los forcé a escucharme a mí.

El sociólogo Charles Derber describe esta tendencia como “narcisismo conversacional”. Muchas veces sutil e inconsciente, es el deseo de dirigir la conversación, hablar más y cambiar el foco de atención hacia ti. Derber escribe que “es la perfecta manifestación de la psicología dominante en Estados Unidos”.

Él describe dos clases de respuesta en las conversaciones: una respuesta de cambio y una de apoyo. La primera cambia la atención hacia tí mismo y la segunda apoya el comentario de la otra persona.

Ejemplo 1:

La respuesta de cambio

María: Estoy tan ocupada ahora mismo.

Tim: Yo también. Estoy abrumado.

La respuesta de apoyo

María: Estoy tan ocupada ahora mismo.

Tim: ¿Por qué?¿Qué tienes que hacer?

Ejemplo 2:

Respuesta de cambio:

Karen: Necesito zapatos nuevos.

Marcos: Yo también. Estas cosas se están rompiendo.

Respuesta de apoyo:

Karen: Necesito zapatos nuevos.

Marcos: ¿Sí?¿En cuáles estás pensando?

Las respuestas de cambio son el distintivo del narcisismo conversacional. Te ayudan a cambiar el foco de atención constantemente hacia ti mismo. Pero una respuesta de apoyo anima a la otra persona a continuar su historia. Les hace saber que estás escuchando y tienes interés en saber más.

El juego de captura1 se suele usar como una metáfora para las conversaciones. En un juego real de captura, estás obligado a tomar turnos. Pero en la conversación, muchas veces encontramos maneras de evitar darle el turno a alguien más. A veces usamos medios pasivos para agarrar sutilmente control del intercambio.

Este tire y empuje sobre la atención no siempre es fácil de rastrear. Astutamente podemos disfrazar nuestros intentos de cambiar el foco de atención. Podemos comenzar con una oración de apoyo y seguir con un comentario sobre nosotros mismos. Por ejemplo, si un amigo nos dice que le acaban de ascender en el trabajo, podemos responder diciendo: “¡Genial! Felicidades. Yo también voy a pedirle un ascenso a mi jefe. Ojala me lo de.

Tal respuesta estaría bien mientras le permitamos al otro cambiar la atención a sí mismo de nuevo. Sin embargo, este balance saludable se pierde cuando llamamos la atención hacia nosotros repetidamente.

Aunque la reciprocidad es una parte significativa de las conversaciones, la verdad es que cambiar la atención hacia nuestra propia experiencia es completamente natural. Los humanos modernos están acostumbrados a hablar sobre ellos mismos más que de cualquier otro tema. Un estudio encontró que “la mayor parte del tiempo en las conversaciones sociales se dedica a afirmaciones sobre la propia experiencia emocional y/o interpersonal del emisor, o de terceros que no están presentes.

La ínsula, un área del cerebro que se encuentra dentro de la corteza prefrontal, toma la información que nos da la gente y luego trata de encontrar una experiencia relevante en nuestra memoria que pueda dar contexto a la información. Es muy útil generalmente, ya que el cerebro trata de encontrar sentido a lo que vemos y oímos. Inconscientemente, encontramos experiencias similares y las agregamos a lo que está pasando en el momento y luego todo el paquete de información es enviado a las regiones límbicas, la parte del cerebro que está justo debajo del cerebelo. Allí es que puede causar algunos problemas — en vez de ayudarnos a entender mejor la experiencia de otro, nuestra propia experiencia puede distorsionar nuestras percepciones de lo que la otra persona está diciendo o experimentando.

Un estudio del Max Planck Institute for Human Cognitive and Brain Sciences (Instituto Max Planck para las Ciencias Humanas Cognitivas y Cerebrales) sugiere que nuestros egos distorsionan la percepción de nuestra empatía. Cuando los participantes miraron un video de gusanos en un grupo, fueron capaces de entender que algunas personas pueden sentir repulsión por eso. Pero si se le mostraba a una persona un vídeo de cachorritos, mientras a los otros se les mostraba el video de los gusanos, la persona que había mirado el video de cachorros generalmente subestimaba la reacción negativa del resto del grupo hacia los gusanos.

La autora del estudio, Dra. Tania Singer, observó: “Los participantes que estaban sintiéndose bien, evaluaron las experiencias negativas de sus compañeros como menos severas de lo que eran en realidad. En contraste, aquellos que habían tenido una experiencia displacentera reciente, evaluaron las experiencias buenas de sus compañeros como menos positivas.” En otras palabras, tendemos a usar nuestros propios sentimientos para determinar cómo se sienten otros.

Y esto se podría traducir a tus conversaciones diarias de la siguiente manera: Digamos que tanto usted como su amiga son despedidas de la misma compañía, al mismo tiempo. En ese caso, utilizar sus sentimientos como medida de los sentimientos de su amiga puede ser bastante acertado porque están experimentando el mismo evento. ¿Pero qué pasa si tú estás teniendo un día genial y te encuentras con un amigo a quien acaban de despedir? Sin saberlo, podrías juzgar cómo se está sintiendo tu amigo contra tu propio humor. Ella dirá “esto es horrible, estoy tan preocupada que me duele el estómago”. Tú responderás “no te preocupes, estarás bien. A mi me despidieron hace 6 años y todo salió bien”. Mientras más cómodo estés, más difícil será empatizar con el sufrimiento del otro.

Me tomó años darme cuenta de que era mucho mejor en el juego de captura de lo que era en su equivalente conversacional. Ahora trato de ser más consciente de mis instintos de compartir historias y hablar sobre mí misma. Trato de preguntar cosas que animen al otro a continuar hablando. También he hecho un esfuerzo consciente de escuchar más y hablar menos.

Recientemente tuve una larga conversación con una amiga que estaba pasando por un divorcio. Nos pasamos hablando por teléfono casi 40 minutos, y casi no emití palabra. Al final de la llamada ella me dijo: “Gracias por tus consejos. Realmente me ayudaste a resolver algunas cosas.”

La verdad es que no le había ofrecido ningún consejo. La mayor parte de las cosas que dije eran versiones de “suena difícil, lamento que estés pasando por eso”. Ella no necesitaba consejos o historias sobre mi. Simplemente necesitaba ser escuchada.

Artículo publicado por Celeste Headlee en TED y traducido al español por Alejandra Alonso.
Editado por David Aparicio.

Artículos recomendados:

  • Las cinco fases de la escucha activa
  • Validación emocional: ¿qué es y cómo practicarla?
  • Niveles de validación emocional en la Terapia Dialéctica Conductual

Nota al pie de página:

  1. La traducción se refiere al juego donde hay por lo menos dos participantes que se lanzan una pelota. ↩
  • Clínica

Los trastornos mentales son más comunes de lo que se cree

  • 26/09/2017
  • David Aparicio

Durante cientos de años las personas con trastornos mentales han sufrido del pesado yugo del prejuicio y discriminación que impone injustamente la sociedad.

Es cierto que la situación actual ha cambiado mucho y que hemos mejorado en muchos aspectos, pero el estigma todavía se hace evidente en las etiquetas casi indelebles que se le imponen a los pacientes psiquiátricos y que nunca se usarían con un paciente de cáncer, resfriado o hipertensión.

Dos de las principales causas de estos prejuicios son: la creencia irracional de que solo un pequeño grupo de personas los “anormales” o los “débiles de carácter” — como se les ha definido injustamente a lo largo de la historia— son los que sufren de los trastornos mentales. Y que los trastornos mentales son para toda la vida.

Sin embargo, los estudios epidemiológicos demuestran una realidad muy diferente y estiman que la mayoría de las personas desarrollará un trastorno mental a lo largo de su vida. No obstante, estos trastornos serán una severidad moderada y por periodos breves.

El estudio principal fue publicado a inicios del año en el Journal of Abnormal Psychology y evaluó a 625 personas desde su nacimiento hasta su vida adulta en Nueva Zelanda. Sus resultados sugieren que el 80% de las personas desarrollará un trastorno mental. Lo que significa que es más probable que una persona sufra de depresión, ansiedad que de hipertensión o de cualquier tipo de cáncer. Esta no es una comparación que se debe tomar a la ligera, considerando que dichas enfermedades son las que más muertes causan en el mundo y los trastornos mentales están por encima de ellos, pero no se tratan se le destinan los mismos presupuestos ni se la da la misma relevancia a nivel mundial.

Sus resultados sugieren que el 80% de las personas desarrollará un trastorno mental

Algunos pueden interpretar estos hallazgos como resultado de la patologización de la experiencia humana promovida por los manuales diagnósticos psiquiátricos. Sin embargo, los autores consideran que los estos estudios pueden facilitar el diagnóstico apropiado y a tiempo que necesitarían las personas.

La investigación también nos hace preguntarnos sobre las posibles explicaciones acerca del 17% de los participantes no desarrolló ningún trastorno mental. Especialmente cuando ellos no tenían mejor acceso a los servicios de salud, alimentación o educación. Los autores creen que probablemente ellos tenían una perfil de personalidad que los ayudó a relacionarse mejor con sus pares desde pequeños y desarrollaron mejores estrategias de autocontrol que los protegió contra los trastornos mentales. Es una explicación bastante plausible, pero muy general que se tendría que explorar con más detalle.

Los trastornos mentales representan problema social que necesita de planes de prevención y atención especializada acorde con sus necesidades. Es hora de reconocer que un problema de salud mental puede ser algo tan común como un resfriado. Si reconocemos que los problemas de salud mental son algo frecuente y costoso, entonces podremos reducir el estigma y destinar más recursos para prevenir los trastornos.

Fuente: Scientific American

Sin categoría

Guía para apoyar intervenciones psicosociales en Emergencias y Desastres – UNICEF

  • 25/09/2017
  • Equipo de Redacción

Esta guía contiene una sección teórica acerca de las emergencias y desastres y las vulnerabilidades particulares que afectan a niños, niñas y adolescentes en estas circunstancias, descrita en forma simple, para que las personas que la consulten cuenten con los elementos teóricos y conceptuales básicos que les permitan un adecuado desarrollo de su trabajo y de las sesiones propuestas.

En las sesiones de trabajo se plantean metodologías para tratar los temas más relevantes de abordar con las personas que trabajan con personas realizando intervenciones psicosociales en situaciones de emergencia y desastre. No están diseñadas para ser desarrolladas en un orden establecido y tampoco es requisito el que sean abordados todos los temas con un determinado grupo. La idea, más bien, es que los facilitadores del proceso elijan aquellas sesiones que permitan trabajar de mejor manera las necesidades de un grupo en particular y las combinen de modo de dar respuesta a esa realidad en concreto.

Descarga la guía completa en formato PDF.

  • Clínica

Los trastornos alimentarios desde una perspectiva integradora

  • 25/09/2017
  • Mariana Prelas

¿Quién desconoce, hoy por hoy, lo que significan los términos bulimia y anorexia? ¿Quién no conoce, en la familia, en el trabajo o en la escuela, a alguien que sufra este tipo de trastorno? ¿Quién no se ha preocupado al ver a alguien de su entorno cuidarse demasiado con la comida o someterse a una dieta muy restrictiva? Desgraciadamente los problemas alimentarios son muy frecuentes y afectan a personas de todas las edades y clases sociales.

Ahora bien, para el tratamiento y la consiguiente recuperación de los pacientes, es fundamental “entender” de qué hablamos cuando hablamos de trastornos alimentarios y abarcarlos en todas sus dimensiones y variables.

¿Qué son los trastornos alimentarios?

Un trastorno alimentario es un conjunto interrelacionado de hábitos alimentarios, prácticas de control de peso, actitudes hacia la comida, el peso y la forma corporal y desbalances fisiológicos que se vuelven desordenados y generan una serie de consecuencias en diversas áreas del funcionamiento individual, familiar y social. Estas consecuencias no se limitan a la afectación de la alimentación y la salud física; la persona que lo padece comienza a ver invadido su universo mental e inexorablemente la va conduciendo al fracaso en el cumplimiento de sus responsabilidades laborales, académicas, familiares, etc. Una situación de intenso malestar y sufrimiento psíquico se va generando. La excesiva preocupación en ellos mismos, centrada en su peso y en su alimentación, los condena a padecer, a aislarse de sus seres queridos y, de esta manera, a perpetuar el trastorno.

¿Por qué ocurren los trastornos alimentarios?

Encontrar un modelo explicativo para este tipo de trastornos que de cuenta de la multiplicidad de factores involucrados no es una tarea sencilla. Lo que sí se muestra de manera evidente es que los modelos explicativos únicos, que se centran en aspectos particulares, han resultado ser ineficaces. Por el contrario, los modelos múltiples, que toman en consideración lo biológico, lo psicológico y lo social, están en mejores condiciones de abarcar la complejidad de los procesos que subyacen a la patología alimentaria.

Actualmente se acepta un origen multicausal para los trastornos de la alimentación: los factores individuales (genética, temperamento, sucesos traumáticos, etc.), los factores familiares (historia familiar, estilos de comunicación, familiar con trastorno alimentario, etc.)y los socioculturales (mensajes publicitarios, grupos de amigos, entorno laboral relacionado a la exigencia estética, etc.) interactúan como:

  • Factores predisponentes: dan cuenta de cierta vulnerabilidad y explican de qué enferman las personas.
  • Factores desencadenantes: pueden ser definidos como cualquier evento vital o circunstancia que ocurre en la vida de un individuo y que tienen el potencial de alterar su estado mental o su salud física.
  • Factores de mantenimiento: son los que perpetúan la patología, los que explican por cuánto tiempo enferman las personas.

¿Podemos prevenir un trastorno alimentario?

El gran desafío es avanzar en la posibilidad de detectar tempranamente signos que puedan ser síntomas de un futuro trastorno alimentario.

Algunos de estos signos son:

  • Excesiva preocupación por la imagen corporal
  • Aparición de interés por realizar dietas
  • Cambios de conducta respecto del tamaño de las porciones ingeridas
  • Evitar los alimentos que antes disfrutaba
  • Evitación de alimentos calóricos
  • Selectividad exagerada en los alimentos
  • Preocupación respecto de la opinión externa
  • Vómitos frecuentes

Todos estos signos pueden ser la advertencia del inicio de un problema con la alimentación.

Recibir ayuda a temprana edad es la clave para una evolución favorable y eficaz. También la importancia de considerar que cuanto más tempranamente comienza el proceso y no es adecuadamente tratado, las secuelas pueden ser mayores.

¿Qué tipo de tratamiento se recomienda para los trastornos alimentarios?

El tratamiento de estas patologías implica el despliegue de una gran diversidad de abordajes y técnicas. La multiplicidad de factores implicados requiere de una perspectiva integradora para poder abarcar al trastorno en toda su complejidad. Para esto, es indispensable un equipo multidisciplinario. Aún en los casos más leves, la intervención psicológica individual no es suficiente, siendo necesario algún tipo de evaluación y seguimiento médico-nutricional. Por otra parte, en los casos más severos, el nivel de demanda y de presión que se ejerce sobre el equipo terapéutico es de gran magnitud y resulta muy difícil si el profesional trabaja aisladamente.

Dada la complejidad inherente a estos trastornos, el tratamiento se divide en tres fases, cada una de las cuales tiene objetivos específicos. El propósito de la primera etapa es alcanzar un cambio o mejoría en los síntomas, mejorar el estado de nutrición y disminuir o controlar las conductas alimentarias alteradas. La siguiente etapa comienza cuando los objetivos de la primera se han alcanzado y su objetivo es trabajar con el pacientes los “grandes temas” que sostienen a la patología (dificultades en la expresión de sentimientos, en el afrontamiento de sensaciones y situaciones negativas, temas vinculados a las baja autoestima y a la seguridad en uno mismo, etc.). Por último, la tercer fase es la destinada a mantener los cambios logrados durante el tratamiento y prevenir las recaídas.

Es importante destacar el papel fundamental de la familia en el tratamiento de los pacientes con estas problemáticas. Los profesionales a cargo del tratamiento deben explicar a las familias qué es lo que le está pasando al paciente y cuál es la mejor manera de ayudarlo, generar un ambiente de contención y colaboración y, si es necesario, intervenir en los factores familiares que están actuando como agentes de mantenimiento de la enfermedad.

Referencias:

Fernández-Álvarez y R. Opazo (comps.). La Integración en Psicoterapia. Manual práctico. Paidós, Barcelona.

Kirszman, D. y Salgueiro, MC.  El enemigo en el espejo. De la insatisfacción corporal al trastorno alimentario. Tea Ediciones, Madrid

Striegel-Moore and Cynthia M. Bulik.  Risk Factors for Eating Disorders. American Psychologist. Vol. 62, Nº 3, 181-198

Fairburn, C.G. y Cooper, Z. (2011). Eating Disorders: DSM-5 and Clinical Reality. British Journal of Psychiatry, 198, 8-10.

Fairburn, C.G., Cooper, Z., Doll, H.A., O’Conner, M.E., Bohn, K., Hawker, D.M., Wales, J.A. y Palmer,, R.L. (2009). Transdiagnostic cognitive-behavior therapy for patients with eating disorders: A two-site trial with a 60-week follow up. American Journal of Psychiatry, 166, 311–319.

Guadalupe, E., Reyes-Rodríguez, M.L., y Bulik C.M. (2011). Exploratory study of the role of family in the treatment of eating disorders among Puerto Ricans. Revista Puertorriqueña de Psicología, 22, 1-26.

 

  • Ciencia

La psicología de la reproducción asistida

  • 25/09/2017
  • Pamela Rossi

Fue en el año 1776 cuando se produjo la primer asistencia médica a la procreación, el primer “embarazo con ayuda” del que se posee registro sucedió en Londres. El cirujano John Hunter tomó con una jeringa el semen de un hombre con hipospadia y lo depositó en la vagina de su esposa, obteniendo un embarazo. En 1978, Patrick Steptoe, ginecólogo inglés y el fisiólogo de igual nacionalidad Robert G. Edwards, luego de incansables estudios y numerosos fracasos dieron a conocer a la primera niña nacida a través de la medicina reproductiva: Louise Brown, quien fue mundialmente reconocida como la primera bebé de probeta de la historia de la humanidad. Louise nació el 25 de julio de 1978, pesó 2700 gramos y las crónicas de la época la describían como “una niña saludable y regordeta”. Su nacimiento fue el puntapié inicial para innumerables mejoras en las técnicas utilizadas originalmente, lo que mejoró las tasas de éxito de cada intento. En Argentina, el primer nacimiento de un bebé concebido in vitro se produjo en 1986 de la mano de un equipo encabezado por el prestigioso médico Roberto Nicholson. La investigación no se detiene y cada día aparecen nuevas y mejores posibilidades.

Diagnóstico médico

La organización Mundial de la Salud (OMS) describe a la infertilidad como una enfermedad del sistema reproductivo definida como la incapacidad de lograr un embarazo clínico después de 12 meses o más de relaciones sexuales no protegidas.

Es tipificada como una enfermedad, pues conlleva gran cantidad de efectos tanto en la salud física como mental, emocional, psicológica, social y hasta religiosa en las parejas que la sufren. Es una causa muy importante de depresión, tanto que las consecuencias sociales, psicológicas y culturales de la infertilidad han sido catalogadas en 6 niveles de gravedad, que van desde sentimientos de culpa, miedo y depresión, hasta la pérdida de dignidad y muerte por violencia y suicidio.

La incidencia de esta enfermedad es de aproximadamente una de cada seis mujeres en edad reproductiva, esto equivale a decir aproximadamente 80 millones en el mundo, de las cuales 13.840.000 corresponden a América Latina.

Existen múltiples causas de infertilidad, tanto femeninas como masculinas. Las mismas se desarrollan a continuación según el grado de incidencia en la infertilidad, siendo mayores las primeras causas y menores las últimas.

Factores femeninos:

  • Factor ovárico: problemas o desórdenes ovulatorios.
  • Endometriosis: aparición y crecimiento de tejido endometrial fuera del útero, en la cavidad pélvica ó en los ovarios.
  • Factor tuboperitoneal: Obstrucción parcial o total de las trompas de falopio o adherencias periováricas.
  • Factor uterino: Anomalías en la anatomía uterina como útero didelfo, bicorne o septo.
  • Factor cervical: estenosis, agenesia, duplicación ó inflamación del cuello del útero.

Factores masculinos:

  • Causas genéticas: síndrome de Klinefelter, microdeleciones del cromosoma x, mutaciones del gen de la fibrosis quística.
  • Causas pretesticulares: alteraciones a nivel hipotálamo/ hipófisis.
  • Causas testiculares: afectan directamente a la gónada (agenesias, criptozoospermias, orquitis, varicocele).
  • Causas postesticulares: patologías que comprometen o imposibilitan un correcto eyaculado (vasectomía / eyaculación retrógrada)
  • Anomalías seminales: aneyaculación, azoospermia baja, normal o elevada, oligoespermia, astenozoospermia y teratozoospermia.

Esterilidad sin causa aparente

Se diagnostica cuando luego de un estudio exhaustivo y tras 12 meses de relaciones sexuales sin protección no se encuentran causas que expliquen la ausencia de embarazo.

Tratamientos de reproducción asistida

Han pasado solo 31 años de los primeros logros en materia de reproducción asistida (RA), pero la ciencia ha crecido, particularmente en la última década y se ha especializado logrando dar muy buenas tasas de embarazo. Las últimas estadísticas publicadas manifiestan que en América Latina han nacido 65.000 niños por tratamientos de fertilidad (2007 a 2017).

La técnicas (TRHA) varían según diagnóstico y especificidad de cada caso, se conocen así los  tratamientos de baja complejidad tales como el coito programado, las estimulaciones ováricas y las Inseminaciones Artificiales (IA) y los tratamientos de alta complejidad, que comprenden la fertilización in vitro (FIV) y la inyección intracitoplasmática (ICSI). Dependiendo del tipo de diagnóstico los procedimientos serán realizados con gametas propias (óvulos y espermatozoides de la pareja) o con gametas donadas (ovodonación y/o semen de banco). Además existe otra alternativa a la concepción que es la Gestación por Sustitución cuando el diagnóstico determina que la mujer no puede llevar un embarazo en su útero.

Es tipificada como una enfermedad, pues conlleva gran cantidad de efectos tanto en la salud física como mental, emocional, psicológica, social y hasta religiosa en las parejas que la sufren

Cada uno de estos tratamientos y las condiciones en las que se suscitan, traen aparejadas multiplicidad de conflictos bioéticos, morales y personales en términos de la nueva vida que se gesta y su posicionamiento dentro del entramado familiar, como así también dudas en cuanto a la transmisión de los orígenes y la sanción social, entre otras.

Marco legal en Latinoamérica y su influencia en el aumento de casos en Argentina

Este ámbito se ha vuelto relevante a nivel social por las necesidades de personas y parejas de acceder a la maternidad y/o paternidad. Además se ha visto impulsado a raíz de una serie de leyes de ampliación de derechos promulgadas en los últimos años en Argentina que impactan de diferentes maneras en el ámbito de las TRHA.

Entre ellas, las específicas de este espacio son:

  • La ley Nº 26.618, 2010 de matrimonio igualitario.
  • La ley Nº 26.743, 2012 de identidad de género.
  • La ley N° 26.862, 2013 de cobertura en tratamientos de fertilización asistida y finalmente, la reciente modificación del Código Civil.

Dichas leyes, especialmente la Nº 26.862, establecen que cada pareja que posea un diagnóstico de infertilidad tiene derecho a cuatro tratamientos de baja complejidad y tres de alta complejidad de manera completamente gratuita, incluídos sus medicamentos y estudios diagnósticos básicos.

Argentina posee la legislación más amplia en cuanto a derechos reproductivos y ha sido la primera en latinoamérica en garantizar el acceso gratuito a las TRHA, provocando un incremento sostenido en la demanda de tratamientos de baja y alta complejidad tanto en entidades públicas como privadas.

En otros países como Uruguay se ha creado un proyecto de ley para que sus ciudadanos tengan derecho a la RA, obteniendo subsidio únicamente para el primer tratamiento de cada pareja.

Por su parte en Chile los centros de fertilidad cuentan con la más alta tecnología para las técnicas, como así también una ley que las regula, pero los tratamientos deben ser costeados económicamente por cada usuario.

Lamentablemente aún existe un vacío legal en cuanto a la regulación de la práctica en muchas regiones de latinoamérica, por ejemplo en México, en donde las instituciones que implementan las TRHA se valen de una ley más general de salud para avalar su práctica pero se encuentran muy restringidas. Por otra parte en Costa Rica el pasado 2016 se restableció la aplicación de la RA, que estaba prohibida desde el año 2000, por la intervención de la Corte Interamericana de Derechos Humanos. Hay un gran trabajo por hacer en esta materia, en pos de que muchas más parejas puedan acceder a tiempo a las TRHA como un derecho en todo el territorio latinoamericano.

Psicología de la infertilidad y medicina reproductiva

La psicología de la infertilidad y su relación con las TRHA también es reciente. Karl Menninger en 1943 hablaba de la infertilidad como un “conflicto psíquico navegando bajo bandera ginecológica”. Inicialmente se concebían los aspectos psicosociales desde un modelo psicógenico y luego, al igual que el avance de lo psicología per se, se comenzó a estudiar y comprender desde un modelo de secuelas psicológicas hasta llegar a estudios e investigaciones que permitieron arribar a tratamientos basados en la evidencia, que son los que se utilizan actualmente.

Aspectos psicosociales

Impacto en las emociones

Cuando una pareja llega a la consulta con un especialista en infertilidad, lo hace con cierto grado de frustración, pues han pasado varios meses de intentar y no lograr el embarazo.

El deseo de ser padres suele ser intenso, aunque no siempre de igual manera en ambos miembros de la pareja. Sin embargo se encuentran allí, sentados, esperando obtener rápidamente la información que disipe sus dudas y los lleve como un trampolín al embarazo.

Lamentablemente el camino no es sencillo. Frente al diagnóstico, los pacientes entran en un estado de shock, donde se produce un desequilibrio que implica una crisis a nivel emocional. Las parejas se ven expuestas, ya que su deseo de ser padres se ve frustrado por causas biológicas. Esta crisis trae consigo una serie de emociones y sentimientos:

  • Temor a no lograr la paternidad, a no recuperar el control sobre el propio cuerpo.
  • Culpa y sensación de responsabilidad muy fuerte hacia el otro miembro de la pareja y familiares por no poder darles el hijo tan esperado.
  • Vergüenza por percibirse distintos y sentirse “fallados”.
  • Enojo y envidia en cuanto a la identificación con los demás.
  • Incertidumbre y dudas por la ausencia de información certera y garantías acerca de cuándo concretarán su sueño de ser padres.
  • Soledad, estas parejas generalmente perciben que “solo ellos saben qué se siente” ante la situación que viven frente a la problemática.
  • La infertilidad “desempondera”, los pacientes pierden la autoconfianza y ello repercute en su autoestima.

Con el correr de los años el factor “tabú” ha ido disminuyendo y como sociedad hemos evolucionado, aceptando y entendiendo qué es la infertilidad y cómo puede ser tratada. Sin embargo, la herida narcisista existe, vinculada a la femineidad y masculinidad, entendiendo la procreación y el estatuto de “madre” y “padre” como instancias necesarias y suficientes para legitimar sus géneros.

Ruptura de guión

Generalmente las personas que se encuentran frente a un diagnóstico de infertilidad, entre los 35 y los 45 años (a veces antes) imaginaban llegar a ese momento de su vida con una familia e hijos. Cuando ello no ocurre existe lo que los psicólogos cognitivos denominamos: ruptura de guión. Hasta ese momento, los esquemas cognitivos y el sistema de creencias eran funcionales al guión trazado con anterioridad, pero cuando lo que imaginamos no es luego lo que sucede aparece la sensación de insatisfacción, duelo y crisis en cuanto a lo planeado. Hay una confrontación de ideas y pensamientos, los cuales, generalmente suelen verse distorsionados por la frustración que provoca perder el control de lo que sucede.

El deseo de ser padres suele ser intenso, aunque no siempre de igual manera en ambos miembros de la pareja

Por este motivo muchas veces las parejas se vuelven muy rígidas y autodeterminantes en sus pensamientos y tienden a pensamientos del tipo: ya no vale la pena seguir intentando, a lo mejor es un castigo divino, si el destino nos enfrenta a ésto es porque no debemos ser padres.

Tratamiento psicológico

En primer lugar es perentorio comprender que las parejas que recurren a la entrevista psicológica lo hacen para encontrar apoyo y contención, pero no necesariamente poseen un patología determinada. Esto ya implica una modificación en cuanto al encuadre y contacto inicial con la o los pacientes. Cada diagnóstico y enfermedad que prepondera a la infertilidad tiene sus diferencias, sin embargo existen estudios que determinan que tanto la ansiedad, la depresión y el estrés por fertilidad son comunes a gran parte de los diagnósticos, afectando de manera particular el desarrollo y consecución de los tratamientos de reproducción humanamente asistida.

Es importante realizar una primer entrevista semi estructurada que permita recabar datos en términos de anamnesis, tanto de los aspectos psicológicos como de la red social. A su vez evaluar el estado actual de la ansiedad, diferenciando si la misma es producto de la situación actual (ansiedad estado) ó si ya es un patrón más permanente y previo al diagnóstico de infertilidad (ansiedad rasgo). Se sugiere confeccionar el genograma, el cual aportará datos acerca de los antecedentes familiares en relación a la infertilidad y también al sistema de creencias alrededor de la problemática. Lo mismo respecto de indicadores de depresión y/ó estrés y la influencia del ámbito laboral. No pueden dejar de valorarse los hábitos saludables (sueño, actividad física y alimentación), pues estos factores también poseen una incidencia en las bases a partir de las cuales se sostendrá el tratamiento reproductivo en sus diferentes fases.

En las entrevistas preliminares se trabaja fuertemente la psicoeducación e información acerca de los procedimientos y los tiempos acordes a cada parte del proceso del tratamiento reproductivo, que es fundamental para reducir la incertidumbre y prepararse psíquicamente para lo que vendrá.

Se pone especial énfasis en la red de apoyo social, tanto sea de amigos con los cuales compartir su experiencia, como familiares y/o conocidos que hayan atravesado algún proceso similar. Este aspecto colabora mucho en el transcurrir de los tratamientos y calibra la posible aparición de conflictos dentro de la pareja.

Luego de efectuado el diagnóstico inicial se determina si la pareja es destinada a recibir acompañamiento, asesoramiento y tratamiento o si se realizará un seguimiento más espaciado. En muchas ocasiones las parejas o pacientes que requieren un acompañamiento mayor son aquellas en las cuales aparece la ruptura de guión de manera crítica y en la que los pensamientos negativos y/o distorsionados tienen un papel principal en su forma de evaluar esta vivencia.

El acompañamiento proporciona ayuda para gestionar las emociones e ir transitando las esperas, que son muchas, así como aprender a navegar en la ausencia de certezas y la poca capacidad de control

En el trabajo terapéutico se realiza una reestructuración de dichos pensamientos, como así también un reordenamiento en cuanto al malestar subjetivo, a fin de conseguir que puedan tolerar esta experiencia y generar recursos de afrontamiento que les permitan posicionarse de otra manera reajustando los valores, las ideas y las creencias al nuevo escenario personal en el que se encuentran.

El acompañamiento proporciona ayuda para gestionar las emociones e ir transitando las esperas, que son muchas, así como aprender a navegar en la ausencia de certezas y la poca capacidad de control. Muchas veces el desarrollo de grupos de reflexión y apoyo son un complemento muy bueno a las terapias individuales y de pareja, pues otorgan validación a la vivencia personal, ofrecen alivio y diluyen las “etiquetas” o posicionamientos del “Yo soy” por el “Yo tengo”, proporcionando una distancia necesaria con la patología que devuelve la identidad personal. Existen asociaciones civiles y organizaciones no gubernamentales que ofrecen servicios en cuanto a grupos de apoyo y asesoramiento para los pacientes y parejas padecientes: Abrazo por Dar Vida y Concebir, son dos de las más importantes, los cuales poseen gran trayectoria y experiencia en la temática.

Palabras finales

En la actualidad, en Argentina, la reproducción asistida posee un papel preponderante y privilegiado; leyes que avalan, acompañan y aseguran derechos de gratuidad, profesionales especializados y capaces de dar respuesta a las demandas de miles de parejas en la búsqueda de un hijo. Demandas que surgen desde que la primer idea de búsqueda irrumpe en sus pensamientos, atravesando el deseo y llegando a la desesperación. Durante todo este período estas parejas sufren, se frustran, se caen y se vuelven a levantar con una fuerza de voluntad y una entereza admirables. Quizás sea en dicho aspecto en donde radica el secreto: no bajar los brazos, ni claudicar.

“Los hombres encuentran en las mismas crisis la fuerza para su superación(..) El ser humano sabe hacer de los obstáculos nuevos caminos, porque a la vida le basta el espacio de una grieta para renacer” Sábato.E, La Resistencia,  Editorial Seix Barral. Buenos Aires (2011)

Para mayor información y consultas visita el grupo especializado de Facebook Psicoterapia y Fertilidad. 

Referencias:

Antequera, R., Moreno-Rosset, C., Jenaro, C., & Ávila, A. (2008). Principales trastornos psicopatológicos asociados a la infertilidad [Main psychopathological disorders associated with infertility

Daniels, K. (2004), Building a Family , Paperback, Nueva Zelanda

Fernández Alvarez, H. (1992) Fundamentos de un Modelo Integrativo en Psicoterapia, Editorial Paidós, Argentina

Gameiro. S, Boivin.J, (2013) THE HISTORY OF PSYCHOLOGY IN INFERTILITY MEDICINE. Infertility in History, Science and Culture University of Edinburgh

Glujovsky, D. (2017) Estadísticas sobre reproducción asistida en todo el mundo

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