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Psicología humana en tiempos de máquinas 💞

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  • Recomendados

La publicidad que engorda a tus hijos

  • 08/08/2017
  • David Aparicio

Javier Salas para El País:

“Son muchísimas las evidencias científicas del gran poder de influencia que la publicidad tiene sobre la alimentación de los menores”, asegura Miguel Ángel Royo-Bordonada, investigador de la Escuela Nacional de Salud Pública y autor de numerosos estudios sobre este problema. El año pasado publicó el mayor análisis que se ha realizado sobre los anuncios que ven niñas y niños en la televisión española. “Los menores reciben 7.500 impactos al año de mensajes que les dicen que coman un producto que no es saludable, asociados además a emociones positivas, a regalos y obsequios, y que además aseguran que son más sanos cuando es al contrario”, denuncia este especialista.

¡Impresionante! Y todavía hay algunos que se atreven a negar el efecto de la publicidad sobre nuestros hábitos alimenticios.

Lee el artículo completo en El País.

  • Artículos de opinión (Op-ed)

Cómo estar en desacuerdo: una guía para dar mejores argumentos y debates

  • 08/08/2017
  • David Aparicio

Fundamos Psyciencia con el anhelo de crear un lugar para el debate y análisis de la ciencia y de la psicología en particular. Pero rápidamente descubrimos que la gente no suele usar el espacio de comentarios para compartir sus ideas y leer la opinión de los otros. Los comentarios, en lugar de conversaciones, se parecen más a un grupo de personas gritando cada una sus argumentos sin importarles si el otro escucha o no. Como resultado los comentarios raramente aportan argumentos interesantes y análisis valiosos.

No digo que todos sean así. Aquí tienen un ejemplo de un buen debate. Pero son pocos los comentarios que permiten y facilitan una sana participación. El problema es tan grande que incluso las páginas más importantes han decidido eliminar los comentarios de sus artículos y prefieren recibir las opiniones de sus lectores por email, al estilo de la clásica “Carta al editor”.

Pero no todo está perdido. Podemos aprender a escribir buenos comentarios, siempre y cuando entendamos qué se necesita para construir argumentos sólidos que expliquen por qué estamos en desacuerdo con los argumentos previamente.

En el año 2008 Paul Graham escribió una guía, traducida al español por El Diablo en los Detalles, en la cual se presentan y describen los diferentes niveles del estar en desacuerdo que te ayudarán a escribir mejores comentarios.

DH0. Insulto (“Name-calling”)

Esta es una de las formas más bajas de desacuerdo y probablemente también la más común. Todos hemos visto comentarios como:

“¡¡¡eres un maricón!!!”

Es importante darse cuenta también que insultos más articulados tienen tan poco peso el anterior, por ejemplo:

“El autor tiene conocimiento muy superficial y es un ególatra”,

no es más que una versión pretenciosa de “¡¡¡eres un maricón!!!”

DH1. Ad Hominem

Un ataque ad hominem no es tan débil como el mero insulto. Incluso puede que tenga un poco de peso. Por ejemplo, si un senador escribe un artículo diciendo que los sueldos de los senadores debería ser incrementados, uno podría responder:

“Por supuesto que el dice eso, es un senador.”

Esto no refuta el argumento del autor, pero al menos es relevante a la discusión. Sin embargo, todavía es una forma muy débil de desacuerdo. Si hay algo errado en el argumento del senador, uno debería decir lo que es; y si no hay nada errado, ¿que diferencia hace que él sea senador?

Decir que el autor no tiene la autoridad para escribir sobre un tema es una variante de ad hominem – y una forma particularmente inútil, porque las buenas ideas frecuentemente se originan en personas que vienen de otros campos. La pregunta es si el autor tiene razón o no. Si la falta de autoridad le causó el cometer errores, apunta cuáles son. Y si no lo hizo, entonces no hay problema.

DH2. Respondiendo al tono

En el siguiente nivel comenzamos a ver respuestas a lo que se ha escrito en vez de al escritor. La forma más baja de estos niveles es el estar en desacuerdo con el tono del autor, por ejemplo:

“No puedo creer que el autor desestime el Diseño Inteligente en una forma tan poco responsable.”

Aunque es mejor que atacar al autor, esta es todavía una forma muy débil de desacuerdo. Importa mucho más si el autor tiene razón o no que cuál es su tono. Especialmente porque el tono es tan difícil de juzgar. Alguien que tiene un problema con algún tema puede ofenderse por el tono que otros lectores pueden encontrar neutral.

lo peor que uno puede decir sobre algo es criticar su tono

Así que si lo peor que uno puede decir sobre algo es criticar su tono, no está diciendo mucho. ¿Está delirando el autor, pero está en lo correcto? Mejor esto que ser serio pero estar equivocado. Y si el autor no está en lo correcto, menciona en qué.

DH3. Contradicción

En este nivel finalmente obtenemos respuestas a lo que fue dicho, en vez de comentarios sobre cómo o quién lo dijo. La forma más baja de respuesta a un argumento es simplemente plantear el caso opuesto, con poca o ninguna evidencia que lo apoye.

Esto es frecuentemente combinado con frases DH2 como:

“No puedo creer que el autor desestima el Diseño Inteligente en una forma tan irresponsable. El diseño inteligente es una teoría científica legítima.”

Contradicción que puede tener peso a veces. A veces el mero hecho de ver el caso opuesto explícitamente es suficiente para ver que es correcto. Pero habitualmente la evidencia ayuda.

DH4. Contraargumento

En el nivel 4 llegamos a la primera forma de desacuerdo convincente: el contraargumento. Las formas previas pueden ser ignoradas ya que no prueban nada. Contraargumento puede probar algo. El problema es que es difícil saber exactamente qué.

Contraargumento es contradicción más razonamiento y/o evidencia. Cuando es apuntado directamente el argumento original, puede ser convincente. Pero desafortunadamente es común que los contraargumentos sean dirigidos a algo ligeramente distinto. Frecuentemente dos personas discutiendo apasionadamente sobre algo de hecho están discutiendo sobre dos cosas distintas. A veces incluso están de acuerdo el uno con el otro, pero están tan inmersos en su disputa que no se dan cuenta.

Podría haber una razón legítima para argumentar contra algo ligeramente distinto a lo que el autor original dijo: cuando uno cree que se le escapó lo más importante del tema sobre el que escribió. Pero cuando uno hace eso, debería decirlo explícitamente.

DH5. Refutación

La forma más convincente de desacuerdo es la refutación. Es también la más rara, porque requiere más esfuerzo. De hecho, la jerarquía de desacuerdo forma una especie de pirámide, en el sentido que mientras más arriba uno va, menos instancias encontrará.

Para refutar a alguien probablemente tengas que citarlos. Debe encontrar una “pistola humeante”, un párrafo con el que uno está en desacuerdo y que cree equivocado. Si no puedes encontrar una cita con la que estás en desacuerdo, puede que estés en desacuerdo con un espantapájaros.

La forma más convincente de desacuerdo es la refutación. Es también la más rara, porque requiere más esfuerzo

Aunque en general la refutación requiere citación, citación no necesariamente implica refutación. Algunos escritores citan parte de cosas con la que están en desacuerdo para dar la impresión de refutación legítima, y después proceden con una respuesta tan baja como DH3 o incluso DH0.

DH6. Refutar el Punto Central

La fuerza de una refutación depende de qué estás refutando. La forma más poderosa de refutación es refutar el punto central del argumento.

Incluso en formas tan altas como DH5 todavía vemos deshonestidad deliberada, como en el caso cuando alguien elige puntos menores de un argumento y los refuta. A veces el espíritu con que esto se hace lo convierte más en una forma más sofisticada de ad hominem que una refutación real. Por ejemplo, corregir la gramática de alguien, o insistir en apuntar errores menores en nombres o números. Aunque el argumento opuesto depende de esas cosas, el único propósito de corregirlos es desacreditar al oponente.

Refutar algo de verdad requiere que uno refute el punto central, o al menos uno de ellos. Y eso significa que tienes que comprometerte explícitamente a saber cuál es el punto central. Por lo tanto, una refutación realmente efectiva sería algo como

“El punto principal del autor parece ser x. Como él dice:

Pero esto está equivocado por las siguientes razones….”

La cita que uno destaca como errada no necesita ser el punto principal del autor. Es suficiente refutar algo sobre lo que este punto depende.

Qué significa

Ahora tenemos una forma de clasificar formas de desacuerdo. ¿Para qué sirve? Una cosa que la jerarquía de desacuerdo no nos da es la forma de elegir un ganador. Una respuesta DH6 puede ser completamente errada.

Pero aunque niveles DH no establecen un límite mínimo sobre cuán convincente es una respuesta, si establecen un límite máximo. Una respuesta DH6 puede ser poco convincente, pero una DH2 o más baja siempre es poco convincente.

No tienes que ser cruel cuando tienes algo real que decir. De hecho, no quieres ser cruel. Si tienes algo real que decir, el ser cruel se convierte en un obstáculo

La ventaja más obvia de clasificar las formas de desacuerdo es que ayudará a la gente a evaluar lo que leen. En particular, los ayudará a ver más allá los argumentos más intelectualmente deshonestos. Un expositor o escritor elocuente puede dar la impresión de vencer a un oponente meramente usando palabras fuertes. De hecho esta es probablemente la característica que define a un demagogo. Al darle nombres a las distintas formas de desacuerdo le damos a los lectores críticos una forma de ver esos problemas.

Esas etiquetas también pueden ayudar a otros escritores. La mayor parte de la deshonestidad intelectual es sin intención. Alguien que está argumentando contra el tono de algo con lo que está en desacuerdo puede creer que realmente dice algo. Dar un par de pasos atrás y ver su posición en la jerarquía de desacuerdos puede inspirarlo a tratar de moverse más arriba, a contraargumentar o refutar.

Pero el beneficio más grande de estar en desacuerdo bien no es solo que hará que las conversaciones sean mejores, sino que hará más feliz a los participantes. Si estudias las conversaciones, encontrarás que hay mucha más crueldad en DH1 que en DH6. No tienes que ser cruel cuando tienes algo real que decir. De hecho, no quieres ser cruel. Si tienes algo real que decir, el ser cruel se convierte en un obstáculo.

Si moverse más arriba en la jerarquía hace que la gente sea menos cruel, eso hará que la mayoría de ellos también sean más felices. En general, la gente no disfruta la crueldad, lo hacen porque no pueden evitarlo.

  • Ciencia

¿Sos sobreprotector con tus hijos?

  • 08/08/2017
  • Alejandra Alonso

Muchos padres desearían que sus niños no experimentaran sufrimiento de ningún tipo. Sin embargo el dolor, la tristeza y la pérdida son parte de la vida. Al intentar que tus hijos no tomen riesgos o cometan errores, hacer sus tareas (del hogar y/o la escuela) y proyectos o resolver sus conflictos, los podés estar privando de aprender habilidades muy importantes para la vida.

Si haces esas cosas, probablemente seas un padre sobreprotector.

Sin lugar a dudas tus intenciones son las mejores, colmadas de compasión y bondad. No querés que tu niño enfrente desafíos o salga herido de alguna situación. Queres ayudarlo y darle apoyo, que se sienta amado y sepa que alguien se preocupa por el/ella (y asumís que protegerlo/a es la mejor o la única manera de lograrlo). Quizás ni siquiera te das cuenta que estás siendo sobreprotector/a.

Los niños con padres sobreprotectores aprenden que no pueden manejar o resolver sus propios problemas

La psicóloga Lauren Feiden, especialista en interacciones padre-hijo, dice que el problema es que afecta el desarrollo de conductas responsables y fomenta la dependencia. Además limita la exposición del niño a experiencias que son esenciales para la vida.

Liz Morrison, otra terapeuta que también trabaja con niños, explica que cuando son protegidos de los bajones de la vida, tienen dificultades al enfrentar a sentimientos negativos en la adultez.

Los niños con padres sobreprotectores aprenden que no pueden manejar o resolver sus propios problemas, agrega Feided.

Pueden padecer problemas de ansiedad, autoestima baja, o incluso un sentido de derecho. Es decir que el niño está en peligro de asumir que esta es la norma y desarrollar expectativas sobre cómo deben ser tratados.

Indicadores de sobreprotección

▪ No dejas que tu hijo/a explore. Por ejemplo, están en el parque pero no lo dejas explorar los juegos porque te da miedo que se caiga y se lastime, dice Morrison.

▪ Haces cosas por el niño/a que el/ella puede hacer sola. Es probable que le cortes la comida, le cargues las maletas o le ates los cordones aunque ellos puedan hacerlo, e incluso seguramente lo hacen en la escuela donde vos no estás, explica Feiden.

▪ Necesitas saber absolutamente todo: lo que el niño hace, piensa, siente, experimenta. Y haces preguntas todo el tiempo, ejemplifica Morrison.

▪ Te sobreinvolucras con la escuela. Puede que trates de que el niño tenga los mejores profesores o esté en la mejor clase. Probablemente te unas a alguna organización parental solo para echarle un ojo al niño/a, dice Morrison.

▪ Los “rescatas” de situaciones difíciles o incómodas. Por ejemplo, el niño tiene miedo de hablar con personas nuevas y se esconde detrás tuyo, así que vos hablas con ellos y los presentas. Así puedes estar reforzando esta conducta evitativa, impidiendo que el chico aprenda a manejar sus sentimientos, comenta Feiden.

¿Qué hacer entonces?

Si te sentís identificado/a con los indicadores nombrados arriba, las siguientes sugerencias pueden ayudar.

Fomenta la independencia (algo esencial para el desarrollo del niño) de formas sencillas. Recordá que las situaciones difíciles van a darle al niño un mayor conocimiento de sí mismos y la habilidad de regular sus emociones.

Feiden comparte el siguiente ejemplo: “si tu hijo dice que no puede atarse los cordones, anímalo a intentar. Felicitalo por hacerlo. Si se raspan la rodilla, mantene la calma y haceles saber que esta todo bien, alentándolos a seguir jugando y no a concentrarse en la rodilla raspada o diciéndoles que no vuelvan a hacer algo para no rasparse de nuevo.”

Modela calma mientras confrontan una situación incómoda o ansiógena

Los niños perciben la ansiedad de sus padres, por eso es importante mantener la calma cuando tu hijo enfrenta una situación estresante, para modelar esta conducta, dice Feiden.

Modela calma mientras confrontan una situación incómoda o ansiógena. De manera similar, puedes mostrarles a tus hijos que están dispuesto/a a afrontar tus miedos. Leiden ejemplifica con la siguiente afirmación: “A veces me siento preocupada/o cuando tengo que conocer personas nuevas. Pero voy a ser valiente y respirar profundo para estar calmada, mientras le digo ‘hola’ a esta persona.

Cuando tu hijo recibe malas calificaciones en un trabajo, puede que quieras ir a hablar con el profesor/a para cambiarlas. Pero un mejor enfoque sería enseñarle al niño estrategias para hablar con el profesor/a ellos mismos. Si siempre lo haces vos, el niño quizás ni aprenda a confronter situaciones por si mismo, dice Morrison.

También podes enseñarles estrategias para resolver conflictos con sus amigos.

Deja que experimenten cómo se siente fallar y perder (es parte de la vida y nos hace más resilientes). Que se apunten para entrar a un equipo aunque sepas que no lo van a lograr. Tal vez se den cuenta que no era para ellos o aprendan cómo entrar el siguiente año, explica Morrison.

Es natural que quieras proteger a tus hijos de cualquier tipo de peligro. Pero si lo hacemos, perjudicamos su crecimiento. Creamos dependencia. En otras palabras, hacemos lo opuesto a protegerlos: no los equipamos con las habilidades o experiencias necesarias para enfrentar la vida.

Fuente: Psych Central

  • Recomendados

Cómo leer una investigación científica

  • 07/08/2017
  • David Aparicio

Los colegas de Xakata Ciencia hicieron una muy buena traducción del artículo de Jennifer Raff, autora de un reconocido blog sobre ciencia, que nos explica paso a paso y sin enrredos, cómo leer y perderle el miedo a la lectura de las investigaciones científicas:

Los principales trabajos de investigación normalmente se dividen en las siguientes secciones: resumen, introducción, métodos y materiales, resultados y conclusiones / interpretaciones / discusión. El orden dependerá de la revista en la que se publique, puesto que algunas tienen archivos adicionales (información en línea suplementaria) que contienen detalles importantes de la investigación, pero que solamente se publican en línea en lugar de en el propio artículo (asegúrate de que no te olvidas de estos archivos).

Antes de comenzar con la lectura, tienes que tomar nota de los autores y de sus afiliaciones institucionales. Algunas instituciones (por ejemplo, la Universidad de Texas) son muy respetadas, mientras que otras (por ejemplo, el Discovery Institute) pueden parecer que son instituciones de investigación legítimas, pero operan bajo intereses privados. Si tienes tiempo busca en google “Discovery Institute” para entender por qué no es una buena idea utilizarlo como autoridad científica sobre la teoría de la evolución.

Lee el artículo completo en Xakata Ciencia.

  • Ciencia

¿Tienes demasiadas pesadillas? Quizás estás durmiendo demasiado

  • 07/08/2017
  • David Aparicio

Ahora sé porque casi nunca tengo pesadillas, es más ni me acuerdo de los sueños.

Un reciente informe del Social Psychiatry and Psychiatric Epidemiology sugiere que las personas que duermen más de nueve horas cada noche y que se preocupan recurrentemente por el futuro tienen más probabilidades de experimentar pesadillas. Nada para sorprenderse.

La investigación proviene de la Universidad de Oxford en Inglaterra, y según sus autores, dormir tantas horas también facilita que hayan más sueños REM y es en esta etapa del ciclo de sueño donde ocurren más los sueños. Las pesadillas suelen ocurrir en el último tercio de la noche donde las etapas del sueño REM son más largas con cada ciclo de sueño completado.

También se encontró un incremento de la despersonalización y la paranoia, las cuales están directamente vinculadas con las pesadillas. Relacionado con esto, un estudio del año 2015 encontró que el 28% de las personas con depresión severa experimentan más pesadillas que las personas que no tienen depresión.

Los autores tomaron en cuenta otros factores como el consumo de alcohol o el ejercicio físico, pero estas actividades no se relacionaron con las pesadillas. Este último hallazgo resulta llamativo considerando que previas investigaciones han demostrado que el alcohol es un inductor de pesadillas y sueños vívidos.

Fuente: Medical Daily

Otras voces

💌 Sitios afines: amistades, colegas, referentes y compañeros de camino que leemos con gusto.

  • T The Classical Mind andrewbharker.substack.com Ensayos de la vida intelectual
  • J Jonathan Yentch www.youtube.com Cada video es una aventura.
  • A Ali Abdaal www.youtube.com Productividad, negocios, ciencia, datos. Ali es uno de los mejores Youtubers para aprender.
  • A Aterrizaje de emergencia - Dario Benitez aterrizajedeemergencia.com Productividad, psicología y reflexiones de Dario Benitez, psicólogo ACT y cofundador de Psicoflix
  • A Aeon aeon.co Filosofía en formato ensayo para publico general
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Análisis del cerebro: La neurobiología del día a día, curso online por la Universidad de Chicago

  • 07/08/2017
  • David Aparicio

Las neurociencias han cobrado un importante rol en la investigación y el entendimiento de nuestro órgano más complejo e importante: el cerebro.

Con el nuevo curso de la Universidad de Chicago y alojado en la reconocida plataforma de aprendizaje online Coursera podrás aprender los conceptos más importantes sobre el sistema nervioso y cómo se relaciona con la conducta. También aprenderás cómo la neuroanatomía y los sistemas de comunicación neuronal nos permiten relacionarnos con nuestros seres queridos y entender el mundo exterior.

¿Quién enseña el curso?

Peggy Mason es profesora de Neurobiología en la prestigiosa Universidad de Chicago y es una investigadora reconocida en el campo de la empatía y las neurociencias.

Temario

El curso está dividido en 10 semanas y cada semana se abordará un tema diferente. Cada temática incluye videos explicativos y material de lectura especializada.

  1. El sistema nervioso
  2. Comunicación Neuronal
  3. Neuroanatomía
  4. Percepción y visión
  5. Escucha
  6. El sentido vestibular
  7. Movimientos voluntarios
  8. Modulación motora
  9. Homeostasis
  10. Funciones abstractas

Inscripción

El curso cuesta 49 dólares e incluye certificación de la Universidad de Chicago. El curso está en el idioma inglés, pero puedes realizarlo con la ayuda de el traductor de Google. ¡No te pierdas la oportunidad de añadir este certificado a tu currículum profesional!

Inscripción e información aquí.

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“Personas tóxicas” el peligroso término que se ha puesto de moda en la psicología popular

  • 06/08/2017
  • David Aparicio

Los que me conocen saben lo mucho que me desagrada el popular término de “tóxico” en todas sus variantes para catalogar a las personas y conductas en la psicología. Es un término que se ha prostituido bajo el interés de los libros y talleres de autoayuda barata que lo usan como muletilla para sus explicaciones superficiales y ambiguas de la conducta que terminan responsabilizando a las otras personas de todos sus problemas.

Cristina Roda Rivera hace una muy buena explicación sobre las consecuencias del popular término y agrega algunas explicaciones sobre su popularización en La Mente es Maravillosa:

Llamar tóxico a alguien no es inocuo. De hecho puede ser un ataque muy serio, un insulto cruel disfrazado de la autoridad moral que puede darte haber ojeado un par de libros de autoayuda, sin mayor compromiso o intención con su lectura que la de delegar responsabilidad en otros.

El término tóxica/o es fácil de entender, tiene fuerza por lo venenoso de su resonancia. En el imaginario, alude a una sustancia de color variable, pegajosa, inflamable y con la que hay que tener mucho cuidado. En este sentido, cuando decimos que algo es tóxico estamos diciendo que no es digno de confianza, en sí, por la forma en la que es.

Lee el artículo completo en La Mente es Maravillosa.

  • Ciencia

El estrés también puede incrementar la empatía

  • 04/08/2017
  • David Aparicio

Sorprendentemente el estrés también puede incrementar nuestra respuesta empática con otras personas.

La Universidad de Viena publicó en la revista Social Cognitive and Affective Neuroscience, una investigación neurocientífica que amplía la clásica concepción que tenemos acerca de nuestra respuesta cuando estamos bajo los efectos del estrés.

las redes neuronales relacionadas con la empatía se activaron con mayor actividad cuando los participantes fueron sometidos a las pruebas de estrés

La investigación utilizó las Imágenes de Resonancia Magnética Funcional (IRMf) en una muestra de 80 participantes varones que fueron expuestos una situación estresante (tenían que resolver un problema dentro de un lapso de tiempo) mientras intentaban empatizar con otras personas.

Los efectos del estrés psicológico inducido fue medido a través del incremento de los niveles de cortisol, y luego se les mostró una serie de fotos de procedimientos médicos dolorosos.

Los autores también evaluaron la respuesta prosocial de los sujetos a través de un juego de economía conductual en el que tenían que distribuir una cantidad de dinero entre ellos y personas desconocidas.

Al evaluar los resultados de las imágenes de resonancia magnética mostraron que las redes neuronales relacionadas con la empatía se activaron con mayor actividad cuando los participantes fueron sometidos a las pruebas de estrés. La actividad neuronal se correlacionó también con la cantidad de dinero que compartieron en el juego de evaluación prosocial: entre más fuerte era su respuesta cerebral al dolor de las demás personas, más dinero compartían con los extraños.

Esto parece confirmar la hipótesis de que las personas son más propensas a mostrar empatía y están más dispuestas ayudar a otros cuando están bajo el estrés.

Fuente: Universidad de Viena

  • Ciencia

¿De qué hablamos cuando hablamos de abuso infantil?

  • 04/08/2017
  • Álvaro Morales

En Uruguay y en la actualidad, hablar sobre abuso infantil tiene una relevancia incuestionable; es difícil que encontremos un tema más relevante, y si lo hay sin dudas se encuentra relacionado. Pero también es lícito que nos preguntemos desde dónde se habla sobre abuso, desde qué concepción. En una sociedad altamente politizada, en el sentido de que cualquier tema y cualquier opinión dependen de la posición política que tomemos y de los prejuicios que arrastramos con nosotros, parece necesario analizar sobre qué estamos hablando cuando hablamos de abuso infantil.

La patria potestad

“La historia de la infancia es una pesadilla de la que hemos empezado a despertar hace muy poco”, dice De Mause (1982).

Durante miles de años (tanto como desde que se comenzaron a efectuar registros duraderos) el ser humano se ha regido por una concepción patriarcal del mundo, de la sociedad y de sí mismo. Esta concepción implica la idea de la supremacía del hombre adulto sobre el resto del mundo, hasta el punto de que se filtra en las primeras religiones, en los primeros conjuntos filosóficos, en las tradiciones culturales como mitos, leyendas y literatura, y, poco a poco, en la idiosincrasia de cada individuo.

Una de las principales hipótesis del patriarcado se refleja en las milenarias leyes de la patria potestad: niños y mujeres pertenecen al hombre, son objetos. Dentro de esta forma de entender las relaciones de poder, es lineal admitir que el hombre haga lo que quiera con ellos, incluso satisfacer sus necesidades sexuales.

¿De qué otra forma puede entenderse el secreto tácito con el que se manejaban estos temas? Hoy, nos escandalizamos ante la evidencia de que en generaciones anteriores el abuso infantil era tan frecuente como en la actualidad. Pero lo que más asombro nos produce es entender que hasta hace un tiempo estos eran temas de los que nadie hablaba, “problemitas” del tío o de papá, cosas que se mantenían en secreto y cuya importancia era minimizada. Pero que también ocurrían. Hoy sospechamos que una de cada cuatro mujeres adultas fue abusada cuando era niña. Desconocemos datos tan bien definidos de lo que ocurría hace cien años.

¿Qué es lo que hace que hoy en día hablemos sobre estos temas?

Seguramente los fuertes golpes que ha recibido la visión patriarcal del mundo, sobre todo de parte de los movimientos feministas de segunda mitad del siglo XX. Hace cien años, el hombre era la única fuente de ingreso de bienes de los hogares. Esto volvía su autoridad incuestionable. Ahora que esta autoridad está puesta en forma continua en duda, los problemas esos de los que no queríamos hablar adquieren nueva visibilidad.

Hasta mediados del siglo XX el abuso físico y sexual de mujeres, niños y niñas era entendido como parte de los derechos del marido o del padre. Fueron los movimientos feministas, a través de la reivindicación del lugar de las mujeres en la sociedad, los que permitieron visibilizar el maltrato a la infancia.

Hace ya un tiempo que hemos entendido que la mujer no es una propiedad del hombre, ¿pero los niños? ¿Es algo ya comprendido que nuestros hijos no nos pertenecen, tanto como nosotros no pertenecemos a nadie? El respeto por la individualidad de las personas, ¿tiene una edad de comienzo? ¿Es a partir de determinada edad que debemos comenzar a tratar a los niños como si fueran seres humanos? Defendemos la posición amparada en las etapas del desarrollo y en la evolución de las capacidades cognitivas: antes de determinada edad los niños no están capacitados para pensar por sí mismos. ¿Pero somos nosotros los que actuamos como ejemplo? ¿Los adultos en realidad estamos capacitados para pensar por nosotros mismos? ¿Podemos creer que los niños harían con el mundo un desastre más grande que el nuestro?

Según UNICEF, en diciembre del año 2016 el número de seres humanos en el planeta llegó a 7400 millones. 2200 son niños menores de 13 años. Esto equivale al 31% de la población mundial. Dato que podría traducirse de la siguiente manera: el 31% del mundo sigue las reglas, obedece las órdenes y toma como ejemplo al otro 69% del mundo.

Hemos comenzado a deshacernos de los principios de las antiguas leyes de la patria potestad, por lo menos en lo referente a la injusta supremacía del hombre sobre la mujer, pero aún estamos lejos de hacer lo mismo con los niños. La relación de supremacía del adulto sobre el niño, no sólo menosprecia a una tercera parte de las individualidades del mundo, sino que propicia el encuadre de vulnerabilidad necesario para que pueda darse el maltrato.

De esta forma, violencia doméstica, violencia de género, y maltrato infantil parecen relacionarse. Todas derivan de la internalización de leyes muy antiguas que estuvieron vigentes hasta hace poco, y cuya versión más moderna puede reflejarse en la patria potestad: el derecho adquirido a través de medios místicos y misteriosos de ciertos seres humanos sobre la vida y el cuerpo de otros menos favorecidos.

El Artículo 19 de la Convención Internacional sobre los Derechos del Niño (Naciones Unidas, 1989) expresa que es obligación del Estado parte “proteger al niño contra toda forma de perjuicio o abuso físico o mental, descuido o trato negligente, malos tratos o explotación, incluido el abuso sexual, mientras el niño se encuentre bajo la custodia de los padres, de un representante legal o de cualquier otra persona que lo tenga a su cargo”.

El Artículo 15 del Código de la Niñez y Adolescencia uruguayo establece que el Estado tiene la obligación de proteger en especial a niños y adolescentes respecto a toda forma de abandono, abuso sexual, trato discriminatorio, explotación económica, tratos crueles, inhumanos o degradantes. O sea que la violencia contra niños, niñas y adolescentes constituye una de las vulneraciones más grandes a sus derechos humanos.

Politización absoluta

¿Está a favor del corredor Garzón, o en contra? Si usted responde que está a favor seguramente sea oficialista, es decir esté a favor del bando que construyó el corredor Garzón. Si está en contra, es muy probable que sea opositor. ¿Qué opina de la educación, de las medidas en contra de la violencia en el fútbol, del matrimonio igualitario, de la legalización de la marihuana? Todas medidas aplicadas por el partido político que gobierna en Uruguay. Una vez más: si responde que está a favor de todo esto es porque usted debe de haberlos votado, si está en contra debe ser porque no lo hizo. ¿Realmente somos tan simples, tan “cuadrados”? Todo lo que pensamos está previamente juzgado: esto se llama prejuicio. El pensamiento (por llamarle de alguna forma) que toma lugar de razonamiento, aun cuando no está fundamentado en experimentación alguna y que incluso contradice en forma desafiante los datos que refleja la realidad. Todos nuestros pensamientos están determinados por la forma en la que vemos el mundo, por nuestras creencias.

Nadie se aventura en ese maravilloso mar tormentoso del pensamiento sin saber en qué y cómo pensar. Ese bravo mar en realidad ya está cartografiado hasta el más mínimo detalle. Todo está prefigurado. Y aunque los cartógrafos en realidad sean ciegos, llevan mucho tiempo haciendo mapas. Si estamos tan politizados que no podemos discutir de nada sin que se deduzca nuestra orientación político-partidaria, si estamos tan empapados por nuestra subjetividad, difícil es que ideas tan antiguas y tan arraigadas como las patriarcales se nos escapen a pesar de la convención popular acerca de su “inconveniencia”.

Esta politización absoluta que aceptamos como norma en Uruguay, ayuda a que los problemas permanezcan invisibles. Si usted está en contra de esas feministas que organizan marchas multitudinarias y que siempre parecen estar al borde de linchar al primer prototipo de macho con el que se crucen, seguramente no presta mucha atención a los datos alarmantes relacionados con la violencia doméstica.

Es difícil hoy encontrar a alguien que se declare en forma abierta como homofóbico. Sin embargo, ¿cuántos de nosotros admitiríamos sin problemas que nuestro hijo sea homosexual? Nadie es racista, pero cruzamos la vereda si viene caminando en nuestra dirección un grupo de personas algo más oscuras que lo que consideramos aceptable. Lo “políticamente correcto” y lo político se mezclan, se confunden.

Todos admitiremos estar en contra del abuso infantil, hasta los abusadores. Pero luego nos babeamos con una Natalia Oreiro de 13 años en un reclame de protectores femeninos; promocionamos una idea de “belleza” asociada a la juventud y una idea de “feminidad” infantilizada.

Para nosotros existe una relación innegable entre maltrato y abuso infantil y violencia doméstica y de género. Podemos preguntarnos si es que esta relación no se maneja desde los medios de comunicación por un tema de economía periodística de mercado. Desde un medio que gana dinero vendiendo noticias, es más redituable manejar las temáticas por separado, siempre desde el aspecto más sensacionalista, revelando dolorosas verdades a medias, omitiendo la otra mitad de la verdad. Informar (por ejemplo) que en Uruguay en la actualidad hay cinco denuncias de abuso infantil por día parece poco responsable si el dato no va acompañado de la aclaración de qué es lo que entendemos por abuso infantil.

Esta noticia es el reflejo de un artículo de prensa que sostiene que en el año 2015 se efectuaron 5 denuncias de maltrato o abuso sexual por día en Uruguay, desconociendo que ambos términos (maltrato y abuso sexual) pueden no significar lo mismo y no operar como sinónimos ya que bien podría haber maltrato sin abuso sexual. Si usted, desde su casa y frente a la televisión, entiende que maltrato infantil y violación son sinónimos, no podrá estar más lejos de entender el problema. Entiéndalo: su escándalo y su indignación fueron debidamente calculados desde el mismo lugar desde donde se aprueba qué hecho se difunde y cuál no. Usted está escuchando y razonando sobre tan sólo una de las mitades de la realidad, la más sensacionalista y la menos estadística.

En Uruguay (como en la mayor parte del mundo) abuso infantil es una categoría más amplia que violación, y que de hecho la abarca. Ambas están contenidas en el concepto de maltrato infantil, hasta el punto de que el abuso sexual es entendido como una de las tipificaciones del maltrato.

El concepto de maltrato infantil

La Organización Mundial de la Salud (OMS) define el maltrato infantil como: “los abusos y la desatención de que son objeto los menores de 18 años, e incluye todos los tipos de maltrato físico o psicológico, abuso sexual, desatención, negligencia y explotación comercial o de otro tipo que causen o puedan causar un daño a la salud, desarrollo o dignidad del niño, o poner en peligro su supervivencia, en el contexto de una relación de responsabilidad, confianza o poder” (OMS, 2014). La organización también aclara que la exposición a la violencia de pareja puede incluirse entre las formas de maltrato infantil.

El maltrato infantil puede tener consecuencias neurofisiológicas a corto y a largo plazo. El estrés producido por el maltrato es asociado a trastornos del desarrollo de los sistemas nervioso e inmunitario. El maltrato infantil altera el normal desarrollo, produce dificultades relacionadas con la memoria, con el lenguaje, para concentrarse y para prestar atención, trastornos alimenticios, distanciamiento afectivo y problemas generales de relacionamiento, depresión, bajo nivel de autoestima, conducta antisocial, autoagresión, abuso de sustancias, violencia y hasta suicidio.

El maltrato infantil pone en riesgo la capacidad de los niños para aprender y socializar, y altera el desarrollo afectivo y sus formas de relacionarse a lo largo de sus vidas. Cuando un niño es agredido por alguien a quien ama, es afectado en su autoestima y confianza en sí mismo y en los demás.

Una de las principales preocupaciones de UNICEF en Latinoamérica es el maltrato infantil. Sólo son denunciadas a la justicia un porcentaje muy bajo de estas vulneraciones, una parte aún menor es investigada por los organismos competentes y como resultado pocos agresores son procesados. Como un componente más de la violencia doméstica, se esconde en el espacio privado, afecta a todos los estratos sociales y no se denuncia por miedo, vergüenza o porque está naturalizada a nivel social.

Muchos de los problemas más frecuentes en la población adulta pueden rastrearse a un historial de maltrato ocurrido durante la infancia.

El Artículo 130 del Código de la Niñez y la Adolescencia antes mencionado, entiende por maltrato y abuso del niño o adolescente las situaciones de maltrato físico, maltrato psico-emocional, prostitución infantil, pornografía, abuso sexual y abuso psíquico o físico,

Dentro del concepto “maltrato infantil” se establecen distintas categorías:

  1. Maltrato físico. Cuando el cuidador o el padre del niño, a través de una acción no accidental, provoca daño físico o enfermedad en el niño o lo coloca en grave riesgo de padecerlo.
  2. Negligencia y abandono físico. Cuando las necesidades físicas básicas del menor (alimentación, vestido, higiene, protección y vigilancia en las situaciones potencialmente peligrosas, educación y/o cuidados de salud) no son atendidas temporal o permanentemente por ningún miembro del grupo que convive con el niño.
  3. Maltrato y abandono emocional. Cuando por parte de cualquier miembro adulto del grupo familiar es crónica la hostilidad verbal en forma de insulto, desprecio, crítica o amenaza de abandono, y constante la evitación, el encierro o el confinamiento.
  4. Abuso sexual. Es definido como: “…Contactos e interacciones entre un niño y un adulto cuando el adulto (agresor) usa al niño para estimularse sexualmente él mismo, al niño o a otra persona. El abuso sexual puede ser también cometido por una persona menor de 18 años cuándo esta es significativamente mayor que el niño (víctima) o cuando el agresor está en una posición de poder o control sobre otro” (Save the children, 2001).

Podemos complementar esta definición con algunas ideas de otros autores.

“El abuso sexual de los niños y las niñas es el uso de estos para la satisfacción de las necesidades de un adulto, más frecuentemente un hombre, un adolescente u otro niño, sin consideración del desarrollo psicosexual ni del impacto que el acto abusivo va a causar sobre la mente y el cuerpo del niño o la niña víctimas” (Cuadros, I., 2010).

“La implicancia de niños, niñas o adolescentes, dependientes e inmaduros, en cuanto a su desarrollo, en actividades sexuales que no comprenden plenamente, y para las cuales son incapaces de dar un consentimiento informado” (Kempe y Kempe, 1985).

Cabe puntualizar que aproximadamente el 90% de las situaciones de abuso sexual se dan en el seno de la familia, y que el perpetrador por lo general es un familiar o una persona cercana al abusado.

A su vez, dentro de la concepción de abuso sexual destacamos las siguientes categorías:

  • Abuso sexual. Cualquier forma de contacto físico con o sin acceso carnal, con contacto y sin contacto físico realizado sin violencia o intimidación y sin consentimiento. Puede incluir: penetración vaginal, oral y anal, penetración digital, caricias o proposiciones verbales explícitas.
  • Agresión sexual. Cualquier forma de contacto físico con o sin acceso carnal con violencia o intimidación y sin consentimiento.
  • Exhibicionismo. Cualquier forma de exhibición obscena.
  • Explotación sexual infantil. Una categoría de abuso sexual infantil en la que el abusador persigue un beneficio económico y que engloba la prostitución y la pornografía infantil. Se suele equiparar con el comercio sexual infantil.

Conclusiones

Es importante no confundir maltrato infantil, abuso infantil, y abuso sexual. No sólo para poder entender mejor las estadísticas expuestas sin aclaración desde los medios de comunicación, sino para poder entender mejor este flagelo de nuestra sociedad y de nuestro tiempo que es el maltrato infantil. El Código Penal Uruguayo maneja un criterio de penas que abarca todo el espectro del maltrato, pero el desconocimiento de sus diferentes formas muchas veces lleva a la confusión con respecto a algunos fallos judiciales. En otras palabras: nuestro desconocimiento, sumado a nuestros prejuicios personales, constituye el caldo de cultivo del maltrato infantil, lo encubre y lo propicia. Genera el clima adecuado para que las víctimas no hablen, o para que se arrepientan de ello muy pronto, cuando se los envuelva en el complejo entramado estatal que los llevará a, por ejemplo, tener que repetir su historia hasta el cansancio, a verse forzados a defenderse. Ayuda a encubrir al victimario, que juega con la ventaja del cansancio de la víctima, con el prejuicio social, con el silencio, con la burocracia de funcionarios y técnicos indignados.

Nuestro principal problema en relación al maltrato infantil no lo constituye un grupo de violadores de niños, escoria de la sociedad, descarriados, pervertidos, etc. Y pensar esto puede ser natural si confundimos las variadas formas del maltrato. El principal problema que tenemos somos nosotros mismos, cada vez que menospreciamos, humillamos o maltratamos a un niño, cada vez que miramos para otro lado, cada vez que callamos, cuando dejamos que nuestro juicio sea nublado por nuestros prejuicios, cuando naturalizamos un problema objetivamente inhumano.

Referencias Bibliográficas:

  • Cuadros, I. (2010). ¿Cómo duermen? Abuso sexual infantil. Recuperado de: rosaloureiro.blogspot.com.uy/2010/04/abuso-sexual-infantil-dra-isabel03.html
  • De Mause, Ll. (1982). Historia de la Infancia. Madrid: Alianza Universidad.
  • Kempe, R.,  Kempe, C. (1985). Niños Maltratados. Madrid: Serie Bruner Ediciones Morata.
  • Naciones Unidas. Asamblea General. (1989).  Convención Internacional sobre los Derechos de Niño. Nueva York: Naciones Unidas.
  • Organización Mundial de la Salud. (2014). Maltrato Infantil. Datos y Cifras. Recuperado de:  https://www.who.int/mediacentre/factsheets/fs150/es/
  • Organización Mundial de la Salud. (2016). Maltrato de menores. Recuperado de: https://www.who.int/topics/childabuse/es/
  • Save the Children (2001). Abuso sexual: Manual de formación para profesionales. Pepa Horno, Ana Santos y Carmen del Molino. Recuperado de: https://www.inau.gub.uy/biblioteca/lectura13.pdf
  • UNICEF. (2016). Estado mundial de la infancia. Recuperado de: https://www.unicef.org/spanish/sowc2016/
  • Uruguay. Poder Legislativo. (2004). Ley N° 17.823. Código de la Niñez y Adolescencia. Recuperado de: www.parlamento.gub.uy/leyes/ley17823.htm
  • Clínica

¿Parecidos o no tanto? Estrés, miedo y ansiedad

  • 03/08/2017
  • María Eugenia Parla

En este video de menos de 5 minutos de duración diferencio y relaciono estos tres conceptos que muchas veces se suelen confundir o se los toma erróneamente como intercambiables. La importancia de saber su diferencia y relación no sólo radica en una mera cuestión de utilizar nomenclatura adecuada, sino que nos sirve de cara a planificar intervenciones eficaces, tomando en cuenta cada uno de los elementos involucrados en cada caso.

  • Ciencia

Cambiamos el tono de voz dependiendo de con quién hablamos

  • 03/08/2017
  • Alejandra Alonso

Utilizando lenguaje corporal, por ejemplo al tomar más espacio, puede ser uno de los más obvios y visibles modos de imponernos. Pero también el discurso transmite estatus, no solo en su contenido, si no también en las características de nuestra voz. Un estudio reciente que fue publicado en PLOS One observó que ajustamos el tono de voz dependiendo de a quién le estamos hablando. El grupo de investigadores de la Universidad de Stirling (Escocia) encontró que la dirección de esta afinación vocal inconsciente depende de la percepción del propio emisor sobre su estatus en comparación con el de la persona que lo escucha.

Juan David Leongómez y sus colegas grabaron a estudiantes mientras participaban de una entrevista de trabajo simulada para el puesto de asistente administrativo con tres empleadores masculinos diferente (el orden de las entrevistas era variado entre participantes). Una foto y descripción de cada empleador mostraba que uno era altamente dominante (jefe de seguridad en una prisión, descripto como duro e intimidate), otro muy prestigioso (Jefe de Departamento en una Escuela de Negocios, descripto como muy respetado y competente) y el último neutral (del departamento de Recursos Humanos de una escuela secundaria, descripto como un jefe promedio).

Los participantes tenían que presentarse al empleador y explicar porqué eran perfectos para el trabajo. También se les preguntó cómo actuarían si tuvieran que hablar con sus jefes debido a un problema con un compañero de trabajo. Luego de las entrevistas, los participantes llenaron un cuestionario sobre su prestigio y dominancia y el de su empleador.

Gracias a las grabaciones, los investigadores calcularon la “frecuencia fundamental” de las voces de los participantes (una medida objetiva del tono) e identificaron las variaciones en el tono de voz mientras hablaban. Una frecuencia fundamental baja equivaldría a sonar calmado y controlado y se ha encontrado que se percibe como más dominante tanto para hombres como para mujeres, aunque se tuvo en cuenta la diferencia natural de tono absoluto entre sexos.

Cuando hablaban con los empleadores que eran muy dominantes y prestigiosos, los estudiantes de ambos sexos que también se percibían como dominantes, bajaban sus tonos de voz, mientras que los estudiantes que se percibían como menos dominantes, hacían lo contrario. Estos cambios en el tono eran más notorios cuando los estudiantes explicaban porqué eran los mejores candidatos y hablaban sobre cómo resolverían el conflicto.

Estos nuevos hallazgos se suman a otros que indican que un tono de voz bajo comunica rashes relacionados al estatus social, incluyendo fuerza física y atractivo.

Parece que la percepción que tenían los estudiantes de su propio estatus los llevó a usar diferentes estrategias vocales en las entrevistas con empleadores de estatus alto. Los estudiantes con una auto-percepción alta de su dominancia podrían haberse sentido más confiados y en control de la situación, y por ende más capaces de competir por el trabajo. Por el contrario, para aquellos que se auto-calificaron como menos dominantes, y probablemente se sintieron más intimidados, parecer importantes ante el empleador puede haber sido una estrategia beneficiosa.

Limitaciones

Sin embargo, los empleadores eran en verdad caras computarizadas creadas para parecer prestigiosas, dominantes o ninguna de las anteriores, así que no se sabe con exactitud cómo se relacionarían los resultados con una persona prestigiosa en la vida real, o a una situación social menos formal. Las entrevistas de trabajo simuladas han demostrado aumentar la ansiedad y la grabación de las mismas puede haber aumentado el estrés de los participantes, haciendo que las alteraciones en la voz fueran más o menos pronunciadas que lo usual.

Las implicaciones del efecto en la vida real tampoco se conocer, ya que no se evaluó que grupo tendría más éxito en la entrevista. Aunque verse intimidado pueda no ser muy beneficioso, probablemente tampoco sea buena idea competir con tu jefe. Los CEO con tonos de voz más bajos tienden a manejar compañías más grandes y ganas más dinero, sin embargo los cirujanos (de quienes se percibe que tienen voces más dominantes y posiblemente arrogantes) eran más propensos a ser demandados por mala praxis.

Fuente: Research Digest

  • Clínica

La depresión en la adolescencia podría incrementar el riesgo de violencia

  • 02/08/2017
  • David Aparicio

Journal of the American Academy of Child and Adolescent Psychiatry (JAACAP), reporta los hallazgos sobre la relación entre la depresión y la violencia en la población adolescente.

El estudio de tipo longitudinal desarrollado con tres cohortes provenientes de Inglaterra, Holanda y Finlandia nos alerta sobre el incremento de la violencia en la vida de los adolescentes que han sufrido depresión.

La investigación utilizó diferentes tests para evaluar la depresión y la conducta violenta de los participantes durante su vida adulta.

En la cohorte finlandesa se encontró que el 7.1% de los participantes con depresión fueron sentenciados por uno o más crímenes violentos en comparación con el 3.6% de la población general (casi el doble). Lo que se puede traducir como un patrón consistente del incremento del riesgo de violencia. En la muestra inglesa y alemana, también se encontró un incremento del riesgo de violencia, pero no fue tan constante como el de la muestra finlandesa.

Una posible explicación ante estos hallazgos surge a partir de los mecanismos relacionados con el incremento de la impulsividad, hostilidad y una pobre autoregulación en los adolescentes que sufrieron de depresión. Pero todavía no está muy claro a qué se debe este incremento.

Con estos resultados queda claro que tenemos que prestar especial atención a la detección e intervención temprana de las personas con depresión.

Fuente: El Sevier

Sin categoría

Eficacia de la psicoterapia para el tratamiento del Trastorno Límite de la Personalidad: una revisión

  • 02/08/2017
  • David Aparicio
Postergación y TB

El objetivo principal de este estudio fue comparar la eficacia de diferentes psicoterapias utilizadas para el tratamiento del Trastorno Límite de Personalidad (TLP) con el fin de analizar y comprender qué terapias obtienen mejores resultados y por qué.

Para ello se llevó a cabo una revisión sistemática de las publicaciones realizadas desde 1990 en las principales bases de datos (PsyInfo, Medline, Psicodoc y Google Scholar).

Los resultados mostraron por una parte, que las principales psicoterapias para el TLP eran la Terapia Dialéctica Conductual, la Terapia Basada en la Mentalización y la Terapia Basada en Esquemas entre otras y, por otra, que todas ellas eran eficaces.

Hay que remarcar que cada una de dichas terapias, tal y como indican los resultados, era significativamente eficaz sobre diferentes problemáticas como el control de conductas autolíticas y autolesivas, no obstante, algunos aspectos como la regulación emocional seguían resistiéndose en muchos casos.

Autores: Ferran Burgal Juanmartí y Nathalie Pérez Lizeretti

Descarga el artículo completo en formato PDF.

Fuente: Papeles del Psicólogo

  • Ciencia

Once reglas para desarrollar una mejor psicología clínica

  • 02/08/2017
  • Fabián Maero

No es un misterio que me interesa la psicología clínica, no sólo como práctica, sino también como campo a desarrollar. Como hemos descripto en otros artículos, un buen abordaje clínico, que tenga en cuenta el contexto en el que opera, puede tener un profundo impacto en una población.

Lo que tampoco es un misterio es que soy un nerd. Por eso me encontré, mientras buscaba otra cosa, con un excelente artículo de Steven Hayes (este señor al que hemos entrevistado aquí), que forma parte de un número especial del Journal of Clinical Psychology sobre educación en psicología clínica (Hayes, 2005).

La consigna gira en torno a cómo generar una mejor psicología clínica, y Hayes da su opinión al respecto, bajo la forma de 11 reglas o recomendaciones a tener en cuenta. Su opinión es mayormente estratégica; no se ocupa de contenidos o temas especiales, sino de cómo abordar más exitosamente la disciplina.

Baste revisar el exordio del artículo, del cual hemos traducido los fragmentos que nos han parecido más relevantes:

Existe la idea de que la disciplina se fortalecerá y se obtendrán mejores resultados si nos ocupamos de (elija su favorito), el nivel de la comunidad, niños, minorías, fortalezas, la tercera edad, espiritualidad, farmacoterapia, prevención, el nivel institucional, neurociencia cognitiva, estudios de efectividad, constructivismo, etcétera. Mientras que me agrada en general la lista, existe poca evidencia sobre la producción de resultados superiores o de una disciplina más progresiva a través de cualquiera de estos ítems. (…) Lo que parece faltar es una visión comprehensiva de la psicología y cuál es el papel de la psicología clínica en ella. La psicología clínica no está sola y apartada. Probablemente sea una buena idea ver el papel de la comunidad, o enfocarse en la tercera edad, y así –pero estas son soluciones de sentido común a una tarea intelectual compleja. El sentido común, incluyendo el sentido común clínico, se ha equivocado más a menudo de lo que ha acertado cuando se ha tratado de estructurar preguntas científicas. La historia de la ciencia sugiere que el sentido no común que la ciencia provee genera soluciones más efectivas. (…) ¿Qué es la psicología? ¿Si la psicología clínica no está aislada, cómo creamos una mejor y más progresiva disciplina de la psicología? Si la psicología clínica es más que un arte, ¿cuál es la mejor manera de vincular la práctica con el conocimiento de la disciplina? (p.2)

Así que de eso se trata este artículo: ¿cómo abordar la psicología clínica de manera que podamos tener mejores resultados y equivocarnos lo menos posible? Hayes propone 11 reglas, cuya explicación en parte vamos a traducir y en parte vamos a comentar.  Por supuesto, Hayes es un conductista, de manera que partes de sus opiniones están enunciadas desde su perspectiva, por lo cual vamos a omitir algunas de esas partes para enfocarnos en lo que creemos tienen de útil para los clínicos de cualquier orientación.

En otras palabras: vamos a hacer una carnicería con lo que Hayes escribió, aprovechando que Hayes no lee español y si nos quiere moler a palos por tergiversarlo, estamos lejos y corremos rápido.

A continuación, las 11 reglas (las traducciones del texto de Hayes van en cursiva).

1. Ser claros respecto a nuestros supuestos filosóficos y guiarnos por ellos

“Es más difícil desarrollar la psicología que las ciencias físicas como un campo porque estamos haciendo las mismas cosas que estamos tratando. La falta de claridad respecto a los supuestos filosóficos significa falta de claridad sobre la propia cosmovisión, y con ella una falta de claridad sobre la naturaleza del campo y la investigación en él.”

Con respecto a la primera oración, baste tener en cuenta la dificultad de estudiar, por ejemplo, sesgos cognitivos siendo uno mismo víctima ineludible de tales sesgos. Sin claridad en la filosofía de la ciencia que adoptamos solemos terminar en el peor lugar posible para investigar y teorizar: el realismo ingenuo.

2. Definir psicología claramente y apegarnos a esa definición

Esto ayuda a evitar teorizaciones inertes o irrelevantes en la psicología clínica, y ayuda a vincular investigación básica con resultados aplicados. Es importante mantener esto claro de manera que el éxito relativo de las diferentes perspectivas pueda ser sopesado con el tiempo.

No se trata de tener una definición correcta de la psicología –no hay tal cosa–  sino de tener claridad respecto a cuál es la definición que elegimos. ¿Vamos a considerarla como el estudio de organismos interactuando con el contexto? ¿O como el estudio de procesos mentales? ¿O una rama de la neurociencia? (entre varias otras decenas de opciones).

Cualquiera sea la definición, es importante ser claro al respecto y ser consistente con esa definición, al menos, como dice Hayes, si nos interesa evaluar el éxito relativo de una perspectiva. Si no nos interesa eso, podemos abstenernos de definir qué entendemos por psicología y variar la definición para ajustarnos a la discusión de turno (no sé por qué, pero esa estrategia me suena de algún lado).

3. No hay nada tan práctico como una buena teoría, si es lo suficientemente amplia

“El problema para la psicología clínica no es la precisión de sus análisis, sino su amplitud. La precisión puede ser obtenida a través de meramente la descripción cuidadosa. El discurso de sentido común acerca de eventos específicos es preciso (por ejemplo “Este evento individual es como esto”), pero produce amplitud a través de la pérdida de precisión (por ejemplo “las relaciones son como jardines que deben ser cuidados”). La ciencia necesita ambos. (…) Lo que hace que esto sea posible son las buenas teorías (…) sin embargo, el campo mismo se ha desilusionado tanto con sus fallas teóricas que es cada vez menos común ver los tipos de teorías que necesitamos. (…) Las teorías clínicamente útiles necesitan ser relativamente amplias, al tiempo que retienen su precisión. Las microteorías –populares en psicología básica y aplicada- son generalmente de poca ayuda porque son demasiadas como para dominarlas a todas e intercambian amplitud por precisión.”

Nuevamente, si no tenemos buenas teorías corremos el riesgo de caer en el realismo ingenuo, y terminar con teorías ingenuas que más se parecen a refraneros populares. Es una buena manera de hacerse unos pesos, pero una mala manera de ayudar al desarrollo de la disciplina.

4. Buscar procesos centrales comunes

Habiendo dividido el campo en síndromes, subsíndromes, abordajes, tecnologías, etc., nos encontramos con que hemos creado una matriz de múltiples niveles que es imposible de enseñar, investigar, o dominar (…) La solución yace en el desarrollo de síntesis, no meramente análisis. Es un claro signo de madurez cuando la comprensión científica encuentra formas de colapsar categorías dispares sin pérdida de precisión. Solo la ciencia ha encontrado una forma de hacer esto consistentemente (por ejemplo, E=mc2 es un concepto enormemente sintético. En el área clínica, esto se ve quizá mejor reflejado en la búsqueda de procesos funcionales que subyacen a distinciones sindrómicas y topográficas.

Cada vez más, estamos viendo investigaciones y atención a procesos centrales comunes -por supuesto, no hablo aquí de factores comunes, que la mayor parte de las veces funciona como argumentación para “todo sirve, hagamos cualquier cosa”, sino a los procesos de cambio que pueden ser movilizados de diversas maneras y que permiten explicar una amplia gama de fenómenos clínicos (el concepto de “evitación experiencial” de ACT es un buen ejemplo de esto, en mi opinión).

5. Incluir variables manipulables en las teorías

“Muchas de nuestras teorías básicas son, y van a permanecer, de utilidad dudosa para los clínicos porque no incluyen variables realmente independientes. La condenada alianza de mecanicismo, mediacionalismo y mentalismo implica que muchas de nuestras teorías están orientadas puramente a la predicción, no a la predicción e influencia.”

Con frecuencia tenemos explicaciones que al carecer de variables manipulables permiten predecir o explicar un fenómeno, pero no hacer nada al respecto. Por ejemplo -y sé que me van a colgar del cuello por escribir esto, qué le vamos a a hacer- al día de hoy no conozco una sola intervención clínica original y eficaz que provenga principalmente del campo neurocientífico –sí he visto explicaciones neuro de intervenciones clínicas (por ejemplo, explicaciones neuro de mindfulness), pero no intervenciones originales que procedan de ese campo.

Por eso me parece que es una buena idea desde el punto de vista clínico que las teorías incluyan variables manipulables, es decir, que especifiquen qué es lo que podemos modificar para generar los cambios terapéuticos buscados, en lugar de dejar al clínico a la deriva, tratando de traducir clínicamente terminología puramente teórica.

6. Ocuparse de procesos, no sólo de resultados

“El movimiento de Tratamientos con Soporte Empírico (TSE) ya está empezando a empantanarse en un asfixiante flujo de manuales y escalas de adherencia. La única forma de reducir la creciente pila de “TSEs” es reunir nuestros trastornos y tratamientos en agrupamientos funcionalmente coherentes. La única forma de hacer esto es comprender la etiología y procesos de cambio y mostrar una estrecha relación entre nuestras teorías y las variables funcionales que son efectivamente alteradas por nuestras intervenciones. La evaluación de procesos de cambio vinculados a nuestras teorías es una forma clave de avanzar, pero sólo si estamos preparados para abandonar nuestras teorías si no son productivas.”

La lista de tratamientos con soporte empírico cada vez es más larga, pese a lo cual los tratamientos con frecuencia son muy parecidos entre sí. Lo mismo sucede con los diagnósticos, que son cada vez más numerosos pero su validez es baja. Indagar cómo suceden las cosas, en lugar de sólo evaluar los resultados de paquetes de tratamiento, puede ayudarnos a desarrollar procesos más flexibles y menos aparatosos (véase el punto siguiente).

7. Armar paquetes de tratamiento desde abajo y testear su efectividad enseguida

“En la narrativa usual, el desarrollo de tratamientos se supone que sucede a través de la identificación de intervenciones eficaces, delineación de las poblaciones para las que funcionan, evaluación de los procesos de cambio, análisis de componente y estudios de efectividad. Una buena parte de esto ha demostrado ser estratégicamente inefectivo. Los paquetes de tratamiento tienden a incluir muchos componentes comunes que alteran procesos en formas desconocidas. Son grandes, aparatosos, y difíciles de entrenar. Los análisis de componente raramente se llevan a cabo; cuando se termina uno, los tratamientos han perdido su interés. La investigación de efectividad espera al final del camino, de manera que estudiar la utilidad práctica del tratamiento se demora enormemente.

Un abordaje más efectivo es el inductivo. El trabajo enfocado con individuos y componentes de tratamiento, en los primeros momentos, genera tests probablemente más exitosos de los procesos teóricos. La investigación temprana en efectividad permite eliminar intervenciones prácticamente inútiles que no pueden ser transportadas exitosamente.”

El trabajo con creencias centrales en Terapia Cognitiva para depresión puede ser un buen ejemplo de esto. Fue postulado como algo central cuando se presentó el tratamiento en 1979, luego varios análisis de componente lo pusieron en duda (Jacobson et al., 1996; Longmore & Worrell, 2007), y recientemente hemos visto que algunas investigaciones incluso lo señalan como contraproducente (Hawley et al., 2017), casi 40 años después de que fuera postulada en el manual.

Empezar investigando componentes de tratamiento, en lugar de paquetes de tratamiento, probablemente sea una mejor opción.

8. Involucrar a los clínicos en la producción de investigación

“Uno de los puntos empíricos clave es más un tema de validez externa que de validez interna. Para eso, necesitamos a los clínicos, porque los investigadores académicos ven un estrecho rango de problemas y poblaciones. Los clínicos deben involucrarse en innovaciones de tratamiento y en investigación de efectividad y eficacia, particularmente con poblaciones complejas y resistentes al tratamiento, porque probablemente sólo los clínicos vayan a ver esos casos.”

Es un fenómeno frecuente: los congresos de clínicos y los congresos de investigadores suelen ser cosas distintas, y con frecuencia hay poco diálogo entre unos y otros, lo cual va en detrimento de ambas partes.

9. Ajustar la investigación a las realidades económicas y políticas

“No tiene utilidad desarrollar conocimiento que no puede ser utilizado. Los investigadores académicos por momentos están asombrosamente aislados de las realidades de la escena práctica. En parte, esto sucede porque el financiamiento en ciencia en sí está poco vinculado a la practicidad. Sostenidos por dinero público y privado, los investigadores clínicos pueden y de hecho desarrollan intervenciones complicadas que son difíciles de entrenar y se enfocan en un rango muy pequeño de problemas. Los datos que de eso resultan son mayormente irrelevantes: las agencias no pueden implementar esos protocolos a causa de sus costos de entrenamiento y foco estrecho. Por tanto se necesita especialmente investigación en entornos clínicos reales, estudios de costo-efectividad, e investigaciones en efectividad.”

Hace un tiempo estuve en un congreso en donde una investigadora describía un tratamiento novedoso con evidencia muy favorable que habían desarrollado para el trastorno de pánico. ¿El problema? El tratamiento depende de un aparato que sólo se utiliza en salas de emergencia o de operaciones y del cual no existe aún una versión para venta al público.

Es un tratamiento muy interesante sin duda, y la evidencia es prometedora, pero ¿cuáles son las probabilidades de que un tratamiento así, que requiere de un aparato muy costoso y de un entrenamiento especial para usarlo, prospere en Latinoamérica, por ejemplo, en donde la inversión en salud mental es descorazonadora incluso para los trastornos más severos?

Es por eso que es una buena recomendación tener en cuenta los contextos de las intervenciones (por eso hemos escorchado tan abundantemente sobre la relevancia de tratamientos económicos para depresión).

10. Desarrollar una ciencia básica capaz de sustentar la ciencia aplicada

En los primeros días de la terapia conductual, los procedimientos clínicos se basaban mayormente en principios que emergían del laboratorio básico. (…) Estos principios aún son altamente relevantes a pesar de que el análisis conductual básico hace tiempo que ha perdido el favor popular. Los principios conductuales funcionan porque tienen alta precisión, están enfocados en el contexto, y especifican eventos manipulables.

Se refiere, eminentemente, a exposición. Han cambiado los nombres, las formas de llevarla a cabo, y las explicaciones de cómo funciona la exposición, pero los principios básicos siguen siendo más o menos similares desde hace más de medio siglo, y en la mayoría de los trastornos de ansiedad continúa siendo el procedimiento con mejor evidencia de eficacia y efectividad, y es un procedimiento que surgió de ciencia básica.

11. Sostener todo con liviandad, especialmente las teorías.

“El enemigo del desarrollo científico exitoso es la rigidez. Necesitamos evaluar constantemente lo que estamos haciendo y seguir los datos. Esto no es fácil: los humanos amamos tener razón, incluso si esto significa ser relativamente inefectivo. Los estudiantes de clínica necesitar ser entrenados para ser creativos, e intelectualmente ágiles. El consejo de sostener las cosas con liviandad aplica también a las reglas que he listado aquí. Parecen ser efectivas ahora, pero las cosas pueden cambiar.”

Amén.


Esperamos que les haya gustado el artículo tanto como a nosotros. No es difícil de encontrar el pdf, si pueden leer en inglés anímense, es breve y vale la pena.

¡Nos leemos la próxima!

Referencias

Hawley, L. L., Padesky, C. A., Hollon, S. D., Mancuso, E., Laposa, J. M., Brozina, K., & Segal, Z. V. (2017). Cognitive-Behavioral Therapy for Depression Using Mind Over Mood: CBT Skill Use and Differential Symptom Alleviation. Behavior Therapy, 48(1), 29–44. https://doi.org/10.1016/j.beth.2016.09.003

Hayes, S. C. (2005). Eleven rules for a more successful clinical psychology. Journal of Clinical Psychology, 61(9), 1055–1060. https://doi.org/10.1002/jclp.20136

Jacobson, N. S., Dobson, K. S., Truax, P. A., Addis, M. E., Koerner, K., Gollan, J. K., … Prince, S. E. (1996). A component analysis of cognitive-behavioral treatment for depression. Journal of Consulting and Clinical Psychology, 64(2), 295–304. https://doi.org/10.1037//0022-006X.64.2.295

Longmore, R. J., & Worrell, M. (2007). Do we need to challenge thoughts in cognitive behavior therapy? Clinical Psychology Review, 27(2), 173–87. https://doi.org/10.1016/j.cpr.2006.08.001

  • Ciencia

Mindfulness para reducir el estrés en las personas con obesidad y sobrepeso

  • 01/08/2017
  • David Aparicio

Ya todos tienen una idea bastante clara sobre el mindffulness, así que no es necesario que de muchas explicaciones. Vamos directo al asunto:

La revista Obesity incluyó en su último número una investigación sobre los beneficios del mindfulness para las personas con obesidad y sobrepeso. Dicho estudio entrenó a 86 mujeres en un programa de 8 semanas de mindfulness y luego hizo un seguimiento de 16 semanas.

Al evaluar los resultados encontró que las mujeres reportaron una reducción del estrés y de azúcar en la sangre. Pero por otro lado, no se encontraron beneficios directos sobre el peso y los problemas relacionados con el sobrepeso como: la presión arterial y la resistencia a la insulina.

Fuente: ScienceDaily

  • Análisis

La APA se opone a la decisión de Donald Trump de prohibir la participación de personas transgénero en el ejército

  • 01/08/2017
  • David Aparicio

La Asociación Americana de Psicología — uno de los organismos científicos más importantes del mundo con una representación de más de 115,700 investigadores, educadores y psicólogos clínicos — publicó un comunicado en su página web en el que cuestiona fuertemente la decisión del gobierno de Estados Unidos de prohibir la participación de personas transgénero en el ejercito. Solicitaron al gobierno que provea de políticas que fomenten la igualdad social y no la discriminación.

No existe evidencia científica que sugiera que la participación de las personas transgénero tenga un impacto adverso sobre el desempeño militar

La decisión del gobierno de Trump parte de la idea de que la participación de las personas transexuales supone un costo médico muy alto.

Pero según la APA, no existe evidencia científica que sugiera que la participación de las personas transgénero tenga un impacto adverso sobre el desempeño militar o la cohesión de las tropas. Uno de los más claros ejemplos proviene de las investigaciones realizadas por Aaron Belkin, que no ha encontrado un impacto negativo sobre la preparación militar o en alguna de sus dimensiones como la cohesión, el reclutamiento y la retención. Tampoco se encontró una relación con el incremento de agresiones y acoso.

El año pasado se llevó a cabo un análisis para estimar los gastos ocasionados por la participación de las personas transgénero en el ejercito y el incremento estimado fue solamente del 0.13%, un aumento mínimo que no respalda las excusas planteadas por Trump.

Las personas gays, lesbianas, bisexuales y transgénero sufren a menudo de altos niveles de estrés a causa de la constante discriminación en los distintos de ámbitos de su vida diaria, y las acciones del gobierno de Estados Unidos echan por tierra políticas que establecían los derechos legales y sociales a las personas transgénero.

Fuente: APA

  • Clínica

Análisis de: «Hasta el hueso», la película de Netflix sobre la anorexia nerviosa

  • 01/08/2017
  • Gabriela Ferraris Mukdise

En el mes de Junio, Netflix lanzó una película titulada “Hasta el hueso” (To The Bone), que generó polémica entre la comunidad de profesionales que abordan a diario éstas patologías. Fue escrita y dirigida por Marti Noxon, basada en su propia experiencia con la enfermedad y protagonizada por Lily Collins (Ellen). El personaje principal es una joven de 20 años de edad que padece anorexia y realizó diversos tratamientos sin haber obtenido resultados favorables, razón por la cual su madrastra recurre como última alternativa a una clínica en la cual se realizaba un tratamiento “poco convencional”, dirigido por el doctor William Beckham (Keanu Reeves).

Si bien los trastornos de la conducta alimentaria existen desde hace tiempo, desde mitad del siglo pasado la manifestación y prevalencia de los mismos se han incrementado en cifras alarmantes, afectando a diversas poblaciones y edades (especialmente los adolescentes), lo que los convierte en uno de los cuadros con más relevancia social. Son patologías con elevados índices de mortalidad, que afectan de manera global la calidad de vida de las personas que la padecen, además de la de sus familiares (situación que puede observarse en el film).

La película incluye representaciones realistas de manifestaciones conductuales, emocionales y cognitivas de los trastornos alimentarios, como por ejemplo: restricción alimentaria, conductas compensatorias disfuncionales (como el exceso de actividad física, consumo de laxantes, vómitos, etc.), creencias erróneas con respecto a la comida y el peso, distorsión de la imagen corporal, sentimientos de angustia, ansiedad y baja autoestima, la importancia de los medios masivos de comunicación en el desarrollo y mantenimiento de cuadro y el rol fundamental de las familias.

Si bien muestra la sintomatología, da cuenta de los riesgos vitales que la patología podría generar si no es tratada, es decir que intenta promover la toma de conciencia. Además uno de los aspectos positivos es que abre el camino a nuevos debates entre los profesionales acerca de los modelos de abordaje y su eficacia en la recuperación.

Sin embargo, genera controversias en la comunidad de profesionales debido a la modalidad del tratamiento que se muestra, en el cual se espera que sea el paciente el que busque su recuperación y esté motivado a ella. Personalmente, no lo comparto. Esperar a que el paciente tenga motivación para realizar el tratamiento “que haga un click, que se dé cuenta, que busque cambiar”, es como jugar con fuego, ya que estos trastornos se caracterizan principalmente por la escasa o nula conciencia de enfermedad (Ellen en una escena refiere: “lo tengo bajo control, nada malo va a pasarme”). Entonces ¿cómo se pretende que alguien quiera modificar algo que no ve como un problema sino como triunfo/logro? ¿Qué cada kilo que baja le genera sentimientos de satisfacción y dominio?

También está el hecho de que se muestra una simplificación de una patología que es tan compleja, lo cual puede observarse básicamente en dos cuestiones:

En primer lugar no se realizó una evaluación diagnóstica en profundidad y los tratamientos no se diseñaron de manera individual. Lo podemos observar en el hecho de que en la mesa sirven diversos platos y los pacientes escogen en función de lo que hay.

En realidad el tratamiento se diseña en función de las necesidades nutricionales y las creencias con respecto a los alimentos que cada uno de los pacientes posee y su estilo de alimentación. Al conocer conocer cuales son los alimentos que el paciente considera como permitidos y prohibidos, cuales generan menor o mayor ansiedad, se puede trabajar esa demonización de alimentos para erradicar falsas creencias, en la exposición sistemática, gradual y secuencial a la comida. Incorporando alimentos pero con previa negociación con los pacientes y no sobreexponiéndolos a un estímulo tan amenazante como lo es una mesa con diversos platos de comida, lo cual casi inevitablemente conducirá a la evitación experiencial. Esto se hace evidente en la película cuando Ellen y otra de las pacientes, en situaciones distintas, se levantaron de la mesa a la hora del almuerzo/cena.

Y fundamentalmente, el hecho de que debían comer solos sin nadie que controle que efectivamente lo hagan, que no escondan la comida, la tiren o guarden, se levanten de la mesa sin haber comido o se purguen. La actividad de comer requiere, al menos al inicio del tratamiento, que se haga en compañía, la evidencia así lo demuestra, de manera que se pueda interrumpir el ciclo alimentario disfuncional que se caracteriza principalmente por la evitación de la experiencia de comer. No olvidemos que los pacientes con TCA no poseen conciencia de enfermedad, por lo tanto será necesario estructurar el contexto hasta que el paciente pueda ir adquiriendo habilidades de afrontamiento funcionales y logre la autoregulación.

Al ser una patología tan compleja, requiere que el tratamiento también lo sea. La evidencia ha demostrado que basar las intervenciones solo en restablecer el peso y estado nutricional y eliminar las conductas problema no es suficiente, este será solo uno de los objetivos terapéuticos en fase inicial.

Posteriormente se va a procurar la adopción de hábitos alimentarios saludables que puedan sostenerse a largo plazo, lo cual estará a cargo del nutricionista; intervenciones cognitivas sobre las creencias disfuncionales, psicoeducación con respecto a la enfermedad y sus consecuencias, sobre el cuerpo y los estándares de peso, exposición, disonancia cognitiva, entrenamiento en resolución de problemas, desarrollo de habilidades de autorregulación emocional y conductual, superación de la imagen corporal distorsionada y trabajar para alcanzar una imagen positiva, entre otras (a cargo del psicólogo).

En las sesiones familiares, se trabajará en la representación que tienen de la enfermedad y del paciente enfermo (desmitificar que todo se debe a una cuestión de voluntad), psicoeducar sobre la enfermedad (técnica que debe atravesar el tratamiento), identificar patrones de vinculación disfuncionales y de aquellos que podrían beneficiar al tratamiento, de manera que se trabaje sobre ellos. Las sesiones grupales no solo se basarán en la transmisión de experiencias, sino en el aprendizaje de diversas habilidades que les permitan una óptima vinculación con la comida, pero también habilidades que promuevan la mejora de sus vínculos interpersonales.

También sería óptimo que los grupos terapéuticos sean homogéneos, es decir que estén constituidos por pacientes con un mismo estilo de personalidad o con una misma patología, conforme a la etapa del tratamiento en la que se encuentren, como por ejemplo: psicoeducativos, de entrenamiento emocional o reestructuración cognitiva, de adquisición de habilidades de resolución de problemas, etc.

Si el dispositivo va a consistir en la internación, se supone que es porque se realizaron tratamientos ambulatorios previamente y no funcionaron y el paciente necesita de mayor control y atención. Esto en la película no sucede, ya que se observa que no hay controles en las habitaciones y los patios, lo cual es sumamente riesgoso (de hecho pensemos en la paciente que perdió su embarazo debido a que continuaba purgándose). Adicionalmente, en la película los familiares se involucran muy poco en el tratamiento, cuando se considera que su participación activa es uno de los factores claves en la recuperación de los pacientes con TCA y en la prevención de recaídas.

En los últimos años, la comunidad científica se ha interesado especialmente por encontrar modos de intervención efectivas con las familias y obtener evidencia empírica en el abordaje de los TCA en adolescentes y niños. Actualmente, el involucramiento de la familia se ha constituido como la primera línea de elección en los tratamientos, especialmente en anorexia y bulimia nerviosa. Esto se debe a que se comprobó que son familias con un estilo de interacción más disfuncional, en comparación con pacientes de un grupo control. Se procura encontrar patrones de funcionamiento familiar que operen como reforzadores de la conducta problema para modularlos o extinguirlos, e identificar aquellos que podrían ser beneficiosos en la recuperación de los pacientes para así reforzar estos. En el caso de “Hasta el hueso” se evidencia una elevada emoción expresada por los miembros, especialmente la madrastra, la madre y su pareja, falta de cohesión entre sus miembros y falta de empatía.

Como positivo resalto que la película infunde esperanza, es decir que transmite que hay posibilidades de recuperación de esta patología y que hay diversos tratamientos posibles. Aunque no comparto que se muestren como alternativas tratamientos “poco convencionales” tal y como lo definen sus directores, ya que los diseños terapéuticos deberían estar basados en terapias que empíricamente hayan demostrado ser eficientes en una determinada patología y población y no en creencias y métodos personales. De hecho, existen estudios que dan cuenta de que la terapia cognitiva conductual, la psicodinámica y las de formatos familiares y grupales han demostrado ser exitosas.

Otro elemento que me parece relevante mencionar es que a lo largo de la película se muestra la importancia de los dispositivos grupales, intervención que considero fundamental, debido a los beneficios que ha demostrado generar en los pacientes el compartir con otros que, al igual que ellos, atraviesan por la patología. Actualmente, la comunidad de profesionales que nos dedicamos al abordaje de los TCA hacemos énfasis en la realización de tratamientos multidimensionales, es decir, abordajes que contemplen todas las aristas de la problemática (orgánica, nutricional, psicológica), ubicadas en el contexto de las relaciones interpersonales (entre pares y familia) y adaptadas al contexto cultural.

El film permitiría alertar a los padres sobre la incidencia real de esta patología y las consecuencias que genera en las diversas áreas de desarrollo de los niños y adolescentes. Da cuenta de las señales de alarma que podrían advertir que un adolescente o niño está desarrollando un TCA, aunque no dejo de resaltar que la patología alimentaria no solo se infiere a raíz del peso y la apariencia física, de hecho un estado demacrado como el que muestra Ellen solo se da en casos graves con historia de cronicidad. Por lo tanto, el peso no debe considerarse como criterio excluyente, ya que una persona puede tener peso normal o superior al normal y de todos modos estar sufriendo un trastorno alimentario (como es en el caso de la bulimia o trastorno por atracón).

Es de vital importancia considerar indicadores emociones, conductuales y cognitivos, como por ejemplo conductas de aislamiento, cambios bruscos en la alimentación, la forma en que se come, la cantidad de ejercicio físico que se realiza y la sobrevaloración de la imagen corporal. Ante la identificación de alguno de estos signos, debería recurrir inmediatamente a asistencia profesional especializada en la problemática.

Relacionado: Abordaje y evaluación clínica de los trastornos de la conducta alimentaria

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Curso online: Teoría y Técnica de la Terapia Cognitivo Conductual – Por CETECIC

  • 31/07/2017
  • David Aparicio

CETECIC es una de esas pocas instituciones que que puedo recomendar con los ojos cerrados a cualquier psicólogo o estudiante interesado en el entrenamiento de la Terapia Cognitivo Conductual.

Todos los años CETECIC abre un curso introductorio con el que aprenderás la teoría y práctica de la Terapia Cognitivo Conductual, uno de los modelos clínicos más reconocidos y con mayor soporte científico de la psicología.

Acerca del curso de introductorio de Terapia Cognitivo Conductual

Los contenidos del curso son:

Fundamentos metodológicos y epistemológicos de la TCC

  • El modelo clínico-experimental
  • Aspectos éticos

Fundamentos teóricos y técnicas derivadas del condicionamiento clásico

  • Relajación muscular profunda y respiración
  • Desensibilización sistemática
  • Exposición graduada y prevención de la respuesta

Bases conceptuales y técnicas basadas en el condicionamiento operante

  • Moldeamiento
  • Economía de fichas
  • Retroalimentación informativa

Aprendizaje observacional

  • El modelado como técnica de modificación de conducta en el ámbito clínico
  • Modelo de manejo y modelo de dominio

El enfoque de la terapia racional emotiva y la terapia cognitiva

  • Creencias racionales e irracionales
  • Estructura básica de la intervención en 5 paso
  • Organización estructural del pensamiento
  • Pensamientos automáticos, distorsiones cognitivas, creencias y esquemas

Técnicas de la terapia racional emotivo conductual y la terapia cognitiva

  • La reestructuración cognitiva
  • Identificación y registro de pensamientos
  • Discusión cognitiva y cambio de pensamientos
  • Decatastrofización y reatribución

La evaluación psicológica aplicada a la clínica

  • Análisis funcional: antecedentes y consecuentes del comportamiento
  • Técnicas  de  evaluación y medición  psicológica: entrevista, autorregistros, cuestionarios,  observación
  • Medidas psicofisiológicas

Exposición de casos clínicos

  • Estructura del enfoque clínico: evaluación, tratamiento, seguimiento.
  • Aplicación combinada de procedimientos cognitivos y conductuales

El temario del curso es muy importante, pero quizás más importante es que los profesores sean expertos en el tema, que tengan experiencia clínica y lucidez académica. Sin dudas, CETECIC cuenta con excelentes y reconocidos especialistas:

  • José Dahab: Docente titular de “Análisis y Modificación de la Conducta”
  • Carmela Rivadeneria: Psicóloga clínica especialista en TCC y ex docente de “Análisis y modificación de la conducta”
  • Ariel Minici: Psicólogo especialista en TCC.

Fecha, costos e inscripción

El curso inicia el lunes 7 de agosto y tiene un costo de 360 dólares para latinoamérica y el mundo y 4050 pesos para Argentina.

Pero CETECIC ha tenido la enorme gentileza de ofrecer a todos los lectores de Psyciencia un descuento promocional del 20% en la inscripción. Para obtenerla debes elegir la opción “Soy suscriptor de Psyciencia” en el formulario de inscripción al curso.

Para inscripción o para obtener mayor información haz click aquí.

Agradecemos a CETECIC por ser nuestro Sponsor de la semana.

  • Clínica

Prueba de visión podría ayudar en el diagnóstico de autismo

  • 28/07/2017
  • Rita Arosemena P.

«Hay un creciente campo de investigación que demuestra que los movimientos oculares podrían servir como una ventana a una parte del cerebro que juega un rol en numerosos desórdenes neurológicos y del desarrollo, como el autismo».

Así explica John Foxe, director del Instituto de Neurociencias del Centro Médico Del Monte (Universidad de Rochester-URMC), la importancia de los resultados publicados por la European Journal of Neuroscience en relación con un estudio que podría conducir a una nueva herramienta para ayudar a diagnosticar a un subgrupo de personas con trastornos del espectro autista (TEA).

La herramienta consiste en una prueba de visión que mide los movimientos oculares rápidos, lo que podría identificar déficit en un área del cerebro fundamental en el desarrollo emocional y social.

El diagnóstico de personas con TEA ha sido siempre complicado debido a que este se caracteriza por una dimensión amplia de síntomas que pueden variar de un individuo a otro. Esto dificulta el diseño de un curso de tratamiento y la identificación del fenotipo específico del trastorno, lo que sería el primer paso para una intervención de calidad.

Este nuevo método propone ser una solución basada en el análisis de los movimientos oculares a través de los cuales el cerebro controla y procesa información.

La relevancia potencial del movimiento ocular en los individuos con autismo es el área del cerebro que controla estas acciones, una estructura densamente compacta de neuronas conocida como el cerebelo. Este juega un rol tradicional en el control motor y también en las emociones y la cognición. Los investigadores aseguran que existe una creciente evidencia de que la estructura del cerebelo se ve alterada en una subpoblación de individuos con TEA.

El estudio se basó en rastrear los movimientos oculares de individuos con TEA pidiéndoles que ubicaran un objetivo visual que aparecía en diferentes lugares en una pantalla. El experimento fue diseñado de manera que a menudo el foco del participante «rebasó» el objetivo previsto. En individuos sanos, el cerebro ajusta los movimientos oculares, pero en individuos con TEA, los movimientos oculares pierden el objetivo, lo que sugiere que los controles sensoriales en el cerebelo responsable del movimiento de los ojos se ven afectados.

«Estos hallazgos sugieren que evaluar la capacidad de las personas para adaptarse ocularmente a las amplitudes es una forma de determinar si esta función del cerebelo se encuentra alterada por TEA», explicó Edward Freedman, profesor asociado del Departamento de Neurosciencias de la URMC y coautor del estudio.

Fuente: Science Daily; University of Rochester Medical Center

  • Ciencia

La infidelidad en tiempos de Facebook

  • 28/07/2017
  • Rita Arosemena P.

¿Cómo reaccionamos a la infidelidad hoy en día?

En la antigüedad, o al menos hace un par de siglos cuando el matrimonio era un contrato con fines de utilidad socioeconómica, un marido infiel era simplemente parte del paquete y bien podía hacerse caso omiso del tema siempre y cuando se cumplieran con las obligaciones conyugales. De igual forma, una esposa infiel conducía y aún conduce en ciertas culturas (como la iraní) al divorcio inmediato y la vergüenza pública.

Esto cuando la infidelidad era descubierta y tratada en tiempo real, en el mundo físico. En un escenario normal, los celos y la ira son respuestas naturales, pero ¿qué ocurre ahora en tiempos de Facebook, cuando podemos hallar señales sospechosas en la bandeja de entrada de nuestra pareja?

La revista Evolutionary Psychological Science de Springer ha publicado los resultados de una investigación hecha por la Universidad Metropolitana de Cardiff en torno al modo en que las personas afrontan los indicios de infidelidad de su pareja en mensajes de redes sociales.

De acuerdo con los investigadores, cuando hombres y mujeres descubren mensajes que indican que su pareja los está engañando, muestran el mismo tipo de comportamiento celoso que tendrían si descubrieran evidencia «fuera de línea», en el mundo tangible. Esto aplica tanto para mensajes que sugieren infidelidad emocional (sin intimidad física) como para aquellos mensajes donde es evidente que ha habido un encuentro sexual.

El estudio contó con la participación de 21 hombres y 23 mujeres, estudiantes universitarios, a quienes se mostraron una serie de mensajes imaginarios en formato de Facebook donde les era revelada la supuesta infidelidad emocional o sexual de sus parejas.

Los ocho mensajes, relativamente cortos, decían frases como: «Tú debes ser mi alma gemela. Me siento apasionadamente conectado contigo, aunque no nos hemos acostado» (indifelidad emocional), o «Tú debes ser la mejor aventura de una noche que he tenido. Anoche fue lo más sexy de este mundo» (infidelidad sexual).

Los mensajes eran escritos y enviados por las parejas reales de los participantes, o venían de alguien más. Luego de leerlos, los voluntarios debían reportar qué tan angustiados habrían estado si hubieran encontrado mensajes de ese tipo husmeando sin permiso en las cuentas de Facebook de sus parejas.

Los investigadores también encontraron que las mujeres se sintieron más perturbadas cuando los mensajes eran enviados por otra persona a la cuenta de sus parejas. En cambio, a los hombres los afectó más imaginar que eran sus parejas quienes enviaban los mensajes. En términos generales e independientemente del contenido de los mensajes, los investigadores determinaron que las mujeres en promedio mostraron estar más molestas que los hombres por el hipotético escenario de descubrir evidencia de infidelidad en el Facebook de sus parejas.

El estudio apoya las teorías evolucionistas que sostienen que hay diferencias en lo que desencadena los celos entre hombres y mujeres, y en la forma en que posteriormente dirigen estos sentimientos hacia la pareja infiel o el rival potencial.

En palabras de Michael J. Dunn, autor principal del estudio: «aplicar una perspectiva evolutiva a la comprensión de la manifestación de la conducta celosa y cómo la ira relacionada con la infidelidad puede desencadenar la disolución de la pareja y el abuso doméstico puede ayudar a contrarrestar los aumentos inevitables en tales comportamientos en una época en que las relaciones extra- maritales clandestinas son facilitadas por las modernas formas de tecnología de los medios«. 

Fuente: Science Daily;  Springer

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