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  • Clínica

Se ha sobreestimado la eficacia de los antipsicóticos

  • 08/12/2017
  • David Aparicio

Por mucho tiempo se ha creído que la medicación antipsicótica es altamente eficaz para el tratamiento de los síntomas psicóticos. Parecía que los datos apoyaban su uso y recomendación. Era impensable que se discutiera su utilidad. Sin embargo, nuevos datos disponibles en la revista Translational Psychiatry demuestran que la supuesta eficacia de los antipsicóticos habría sido beneficiada por el sesgo de publicación selectiva en donde sólo da a conocer los resultados positivos y ocultan o modifican los resultados negativos.

Con el objetivo de prevenir y controlar los sesgos y manipulación de datos en estudios de eficacia farmacológica, la OMS exige, desde el año 2006, que todos los investigadores pre-inscriban sus ensayos clínicos y detallen los procedimientos, datos y medidas primarias y secundarias que utilizarán en la base de datos clinicaltrials.gov. Pero este control no ha cumplido su objetivo y hubo anomalías graves en el proceso de declaración de las medidas utilizadas.

¿Qué son las medidas primarias y secundarias?

Las evaluaciones primarias son las escalas principales que utilizan las investigaciones para evaluar los efectos que tiene una variable sobre otra. En este caso, sería una escala estandarizada para evaluar el efecto de los antipsicóticos sobre los síntomas psicóticos. Por otro lado, las evaluaciones secundarias incluyen múltiples instrumentos para evaluar un conjunto más gextenso de variables, incluyendo la variable que se están explorando.

La supuesta eficacia de los antipsicóticos habría sido beneficiada por el sesgo de publicación selectiva

Al incrementar el uso de instrumentos de evaluación también se incrementa la probabilidad de que se produzcan diferencias significativas en algunas de las variables por el efecto que puede tener el azar sobre los cambios observados. O en palabras más sencillas, entre más tests se utilicen más probabilidades habrá de que uno de ellos encuentre el resultado que el investigador quiere encontrar.

Revisión de las investigaciones sobre los psicofármacos antipsicóticos

A través de dicha base de datos, la investigación evaluó los resultados de 48 estudios aleatorios controlados (RCT) sobre la eficacia de los antipsicóticos y los hallazgos son preocupantes: el 85% de los ensayos clínicos sobre antipsicóticos, publicados desde el año 2006, no declararon las medidas de resultados que indicaron cuando pre-inscribieron su estudio y sólo publicaron las medidas en las que tuvieron resultados favorables; el 81% de los ensayos tuvo al menos un resultado secundario no informado, recién introducido, o reemplazado como resultado primario en la publicación correspondiente.

Haciendo un análisis más preciso de esta investigación se pudo conocer que de las 48 investigaciones, 17 no siguieron el proceso correspondiente y completaron la información al finalizar la investigación y no antes de iniciarla, como se requería. Lo cual evade completamente el objetivo de control exigido por la OMS; 4 de los estudios ni siquiera mencionaron el registro de los resultados primarios en su publicación; otros 3 estudios cambiaron el resultado primario pre-inscrito por un resultado secundario (lo que hace parecer que el resultado primario es menos importante) y otros 10 estudios no especificaron adecuadamente cuál iba a ser su resultado principal.

Las deficiencias continuan: 18 estudios fallaron en especificar cuales serían sus resultados secundarios; 4 de los estudios convirtieron los resultados secundarios en primarios (haciendo creer que estos resultados eran los principales, cuando en realidad solo eran una pequeña parte del estudio). Por último, 37 de los 48 estudios fallaron en pre-especificar cuales iban a ser sus resultados primarios.

Implicaciones

Esta es no es la primera investigación que nos alerta sobre la falta de transparencia, rigurosidad y sesgos de publicación de los ensayos clínicos de los antipsicóticos1 y antidepresivos2, 3. Lo que a su vez confunde a los clínicos que recomiendan y psiquiatras que recetan los antipsicóticos como primera linea de tratamiento, creyendo que los datos son bastante contundentes cuando en realidad la discrepancia de los artículos exige una reevaluación de los datos y también requiere que las revistas exijan que se sigan todos los procedimientos, especialmente el pre-registro en la base de datos, antes de publicar las investigaciones.

Fuente: Mad in America; INFOCOP

Estudio original: Lancee, M., Lemmens, C. M. C., Kahn, R. S., Vinkers, C. H., & Luykx, J. J. (2017). Outcome reporting bias in randomized-controlled trials investigating antipsychotic drugs. Translational Psychiatry, 7, e1232. doi:10.1038/tp.2017.203

Nota del editor: si estás tomando algún psicofármaco, no los dejes ni modifiques sin consultar con tu clínico antes. Aún no hay datos definitivos sobre a qué personas pueden serle útiles o no, por lo cual toda decisión al respecto debe ser consultada con un psiquiatra.


  1. Publication Bias in Antipsychotic Trials: An Analysis of Efficacy Comparing the Published Literature to the US Food and Drug Administration Database ↩
  2. Selective Publication of Antidepressant Trials and Its Influence on Apparent Efficacy) ↩
  3. Reporting Bias in Clinical Trials Investigating the Efficacy of Second-Generation Antidepressants in the Treatment of Anxiety Disorders A Report of 2 Meta-analyses ↩
Sin categoría

La obesidad podría aumentar el riesgo de demencia

  • 06/12/2017
  • Rita Arosemena P.

La University College London ha publicado un estudio en relación con el vínculo entre la obesidad y la demencia. De acuerdo con los investigadores, un alto índice de masa corporal (IMC) podría aumentar el riesgo de sufrir problemas mentales tal y como se vio reflejado en una muestra de 1.3 millones de adultos residentes en los Estados Unidos y Europa.

El estudio, publicado en la revista Alzheimer’s & Dementia, indica que la asociación de IMC-demencia observada en los estudios de población longitudinales puede ser atribuible a dos procesos: uno es el efecto adverso del exceso de grasa corporal sobre el riesgo de demencia, el otro es la pérdida de peso debido a la demencia preclínica.

Es por esto que las personas que desarrollan demencia pueden tener un índice de masa corporal más alto que el promedio unos 20 años antes del inicio de la demencia, pero cerca de la demencia manifiesta tienen un IMC menor que aquellos que permanecen sanos.

El estudio se basó en el análisis de datos de 39 investigaciones longitudinales de población de los Estados Unidos, Reino Unido, Francia, Suecia y Finlandia. Un total de 1.349.857 adultos sin demencia participaron en estos estudios y se evaluaron su peso y altura. La demencia se determinó mediante el uso de los registros de salud electrónicos obtenidos de la hospitalización, los medicamentos recetados y los registros de defuncaión.

Según los hallazgos del estudio, 6.894 participantes desarrollaron demencia en 38 años de seguimiento y, dos décadas antes de la demencia sintomática, un IMC alto predijo la aparición de demencia.

Por ende, los datos más relevantes del estudio indican que:

  • Cada aumento de cinco unidades en el IMC se asoció con un riesgo de demencia 16 a 33 por ciento mayor.
  • Cinco unidades de IMC equivalen a aproximadamente 31 libras para una persona que mide cinco pies y siete pulgadas.
  • El nivel medio de IMC durante la etapa preclínica cercana al inicio de la demencia fue menor en comparación con el de los participantes que permanecieron sanos.

Todo esto sugiere que mantener un peso saludable podría prevenir, o al menos atrasar, la aparición de la demencia.

Fuente: Psych Central; Alzheimer’s & Dementia

  • Ciencia

La apnea del sueño y su relación con el trastorno bipolar

  • 06/12/2017
  • Rita Arosemena P.

LaRae LaBouff ha publicado un artículo en Psych Central donde explica el vínculo entre la apnea del sueño, un trastorno común que consiste en la detención irregular de la respiración, y el trastorno bipolar.

La apnea del sueño común implica una o más pausas respiratorias durante el sueño que pueden durar desde unos pocos segundos hasta minutos, y pueden ocurrir 30 veces o más por hora. Normalmente, la respiración comienza de nuevo de manera normal, a veces con un fuerte resoplido o un sonido de asfixia.

La apnea del sueño es una condición generalmente crónica que interrumpe el sueño constantemente, lo que impide que se alcance un nivel de descanso profundo empobreciendo la calidad del sueño y causando somnolencia diurna excesiva.

Pero ¿cómo se relaciona la apnea del sueño con el trastorno bipolar y los estados de ánimo en general?

LaBouff nos brinda datos clave para comprender mejor este vínculo de forma sencilla.

7 datos clave acerca de la apnea del sueño y trastorno bipolar

  1. Las personas con apnea del sueño tienen casi el doble de probabilidades de presentar trastorno bipolar en comparación con la población general.
  2. La apnea del sueño y el trastorno bipolar se pueden relacionar en la forma en que se ve afectado el estado de ánimo, por ejemplo, por el cansancio excesivo que resulta de un mal descanso, ya que la apnea consiste en un trastorno de consideraciones crónicas.
  3. Cada uno de los síntomas de la apnea del sueño que afecta el estado de ánimo también son síntomas del trastorno bipolar.
  4. Alguien con apnea del sueño podría no recibir un diagnóstico preciso del trastorno bipolar.
  5. Se ha estimado que hasta el 50% de las personas con trastorno bipolar I tienen un mayor riesgo de apnea del sueño.
  6. La apnea obstructiva del sueño es la forma más común de apnea del sueño que se encuentra en personas con trastorno bipolar.
  7. Muchas personas con trastorno bipolar tienen múltiples factores de riesgo para desarrollar apnea obstructiva del sueño, estas incluyen: sobrepeso, consumo de alcohol, hábitos fumadores.

De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud, el trastorno bipolar afecta a aproximadamente 60 millones de personas en todo el mundo

Los factores de riesgo adicionales para desarrollar apnea obstructiva del sueño incluyen: una circunferencia de cuello más grande de lo normal, garganta estrecha naturalmente, amígdalas agrandadas, ser hombre, tener antecedentes familiares de apnea del sueño o problemas de congestión nasal.

Si a usted o un ser querido, ya sea que esté diagnosticado o no con trastorno bipolar, le preocupa que pueda tener apnea del sueño, remítase a su médico para recibir tratamiento de inmediato. La apnea del sueño no tratada puede aumentar el riesgo de presión arterial alta, ataque cardíaco, accidente cerebrovascular, obesidad y diabetes, insuficiencia cardíaca y arritmia, además de aumentar las probabilidades de sufrir accidentes laborales y al volante.

Fuente: Psych Central

Sin categoría

El videojuego que podría ayudar a niños con TDAH

  • 06/12/2017
  • Rita Arosemena P.

Para los amantes de los videojuegos, siempre es una buena noticia leer los beneficios que ofrece este pasatiempo a las personas, en especial cuando un gran número de estudios previos se ha centrado en las contraindicaciones de los juegos de vídeo y sus posibles implicaciones en la conducta violenta.

No obstante, de acuerdo con una publicación realizada por STAT News, no todo es color negro cuando hablamos de videojuegos y, de hecho, pudiera ser que este sea un recurso sumamente útil para el tratamiento de niños en condiciones especiales como el TDAH.

Akili Interactive Labs informó el pasado lunes que su último estudio de un juego de video diseñado para tratar a niños con TDAH cumplió su objetivo principal, un gran paso en la búsqueda de esta compañía para obtener la aprobación de lo que se espera sea el primer videojuego de prescripción clínica. El juego en cuestión pertenece al género de acción e incita a los niños a ejercitar la atención y el control inhibitorio.

El primer juego de prescripción médica

En un estudio de 348 niños entre las edades de 8 y 12 años diagnosticados con TDAH, se encontró que aquellos que jugaron el videojuego de Akili en una tableta durante cuatro semanas vieron mejoras estadísticamente significativas en métricas de atención y control inhibitorio, en comparación con los niños que utilizaron un videojuego de acción diferente diseñado como un placebo.

El juego de Akili consiste en una aventura a través de un río de lava fundida que conduce a los participantes a un país de las maravillas invernal, recompensándolos con estrellas y puntos a medida que completan tareas. Según la compañía, el secreto del videojuego se encuentra en un diseño con base en un sistema de entrega de algoritmos específicos que actúan como un dispositivo médico para activar ciertas redes neuronales.

Desde luego, hablamos de una categoría de videojuegos completamente distinta a las convencionales que, de ser aprobada por las autoridades médicas, significaría un gran avance en el tratamiento de condiciones clínicas tanto en niños como en adultos. En esto, Akili viene construyendo un portafolio de trabajo importante que puede traer grandes beneficios para la salud mental y el bienestar de millones de personas, tal y como lo fue hace un año su proyecto de un videojuego como herramienta de detección del Alzheimer. 

Una captura de pantalla del videojuego de Akili, diseñado para tratar el TDAH. Cortesía de STAT News.

«Tenemos algo que se ve y se siente como un videojuego, pero cuando alguien lo usa, obtiene una activación fisiológica directa que conducirá con suerte a la mejora clínica cognitiva y general», asegura Eddie Martucci, CEO de Akili.

Los investigadores hallaron resultados prometedores en los niños que completaron sesiones de 30 minutos cinco días a la semana durante cuatro semanas

En el estudio de Akili, solo 11 de los participantes informaron eventos adversos como dolor de cabeza y frustración, sin embargo, estos fueron mucho más leves que los efectos secundarios habituales asociados con los medicamentos utilizados a menudo para tratar el TDAH.

«Apuntamos directamente a las vías neurológicas clave»

De acuerdo con Martucci, la compañía está apuntando de forma directa a las vías neurológicas que controlan la atención y la impulsividad, por lo que esperan recibir el apoyo de FDA (U.S. Food and Drug Administration) para que este proyecto pueda concretarse como una herramienta novedosa para el tratamiento del TDAH.

No obstante, siguen habiendo preguntas que tendrán que ser bien explicadas por Akili para recibir este respaldo. Por ejemplo, los padres y médicos que sirvieron de observadores durante el estudio percibieron subjetivamente el mismo grado de mejoría en el comportamiento de los niños que estuvieran jugando el videojuego placebo Vs. el juego terapéutico.

Además, queda pendiente el tema de los médicos y las aseguradoras que podrían querer aceptar el innovador método de Akili en comparación con las técnicas de uso tradicional, a pesar de que la FDA aprobó recientemente otros métodos futuristas, como la primera píldora que puede alertar a su médico cuando la traga y la primera aplicación móvil para ayudar a los pacientes a controlar ciertos trastornos por consumo de sustancias.

Fuente: Scientific America; STAT News

  • Ciencia

Mensajes diarios para una autoreflexión más profunda

  • 05/12/2017
  • Rita Arosemena P.

Margarita Tartakovsky ha publicado un artículo en Psychology Today acerca de la importancia de evaluarnos a nosotros mismos para identificar comportamientos indeseados y mejorar nuestra calidad de vida.

Muchas personas viven el día a día sin detenerse a formular a sí mismos preguntas capciosas sobre cómo están haciendo las cosas, sus sentimientos, su forma de pensar o en qué proporción están tomando decisiones que van acorde a sus principios, metas y sueños.

Para Tartakovsky, el autoregistro es una herramienta valiosa, una oportunidad para reflexionar genuinamente y llegar al fondo de patrones de conducta que podrían estar perjudicándonos. Por esto, nos recomienda una lista de preguntas útiles que pueden ayudarnos a identificar y resolver problemas efectivamente, todo partiendo del ejercicio de la autoobservación y la reflexión.

Esta lista de preguntas forma parte del libro “The Daily Stoic Journal: 366 días de escritura y reflexión sobre el arte de vivir, de Ryan Holiday y Stephen Hanselman. Te recomendamos practicar la autorreflexión diariamente con estas preguntas e ir poco a poco desentrañando aspectos de ti mismo que pueden estar pasando desapercibidos en este momento, pero que podrían ocultar el secreto para una vida mejor.

Luego de haber profundizado en la siguiente lista de preguntas, puede ser una buena idea acudir con un profesional y revisar con su orientación las respuestas disponibles para ahondar aún más en el conocimiento que tienes de ti mismo.

  • ¿Qué cosas están realmente bajo mi control?

  • ¿Qué cosas no esenciales puedo eliminar de mi vida?

  • ¿Cuál de mis posesiones me pertenece?

  • ¿Cuáles de mis placeres son realmente castigos?

  • ¿Dónde puedo mostrar bondad a otras personas?

  • ¿Cómo puedo refrescar mi mente hoy?

  • ¿Dónde necesito ayuda? ¿A quién puedo pedirla?

  • ¿Estoy cuidando mi tiempo y atención?

  • ¿De qué cosas dolorosas puedo responsabilizarme?

  • ¿Qué puedo aprender de los demás, incluso de las personas que no me gustan?

  • ¿Qué siento cuando miro hacia el cielo?

  • ¿Puedo amar todo lo que sucede hoy?

Recuerda que después de responder a estas preguntas, lo importante es tomar medidas, así sea una pequeña iniciativa, como elegir sentirte bien contigo mismo sin importar lo que ocurra a tu alrededor, las responsabilidades y las opiniones de los demás.

Fuente:  Psychology Today

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  • Ciencia

El patrón de sueño que mejora la memoria y el aprendizaje

  • 05/12/2017
  • Rita Arosemena P.

Un estudio publicado en Psychological Science sugiere que dormir entre sesiones de estudio podría ser la clave para una mejor retentiva.

De acuerdo con un grupo de investigadores, el sueño intercalado entre fases de estudio reduce el tiempo dedicado al reaprendizaje, lo que significa que la retención a largo plazo se ve optimizada. Estos resultados son interesantes porque, hasta ahora, se creía que la mejor estrategia era dormir después de haber estudiado y no entre sesiones, sin embargo, el estudio citado muestra evidencias de una mejora significativa en el segundo caso.

La investigación comparó grupos de personas que estaban aprendiendo nuevas palabras en swahili. La mitad hizo dos sesiones de aprendizaje en un día: por la mañana y por la tarde. La otra mitad hizo las sesiones a los lados de la siesta: por la tarde y luego a la mañana siguiente. Los resultados mostraron que dormir entre sesiones de aprendizaje permitió a las personas aprender las palabras más rápido y con menos esfuerzo.

Stephanie Mazza, encargada principal del estudio, explica que los recuerdos que no son explícitamente accesibles al comienzo del reaprendizaje parecen ser transformados por el sueño de alguna manera, esto permite a los sujetos recodificar la información más rápido y ahorrar tiempo durante la sesión de reaprendizaje.

Por ende, dormir entre aprendizajes aumenta la memoria a largo plazo en aproximadamente un 50%.

Fuente: Psyblog; Psychological Science

Sin categoría

Ansiedad y depresión: una introducción a la fenomenología patológica

  • 04/12/2017
  • Equipo de Redacción

La ansiedad y la depresión son trastornos de salud mental comunes, de hecho son los problemas de salud mental más comunes en la población, y la gran mayoría de las personas que experimentan estos problemas son tratadas por equipos clínicos de atención primaria.

Pero, ¿qué es depresión y qué es ansiedad?

Algunas personas pueden describirse a sí mismas como «deprimidas» cuando experimentan periodos de infelicidad, pero «depresión» es más que infelicidad: una persona deprimida experimentará un estado de ánimo bajo, que es más severo que simplemente estar «triste» o «infeliz», y se asocia con la dificultad para poder funcionar de manera eficaz como es habitual para la vida cotidiana.

La gravedad de esta alteración del estado de ánimo puede variar entre un grado leve de diferencia con respecto a la norma, o bien, caracterizarse por niveles moderados o severos de depresión, que luego puede asociarse con experiencias anormales o «psicóticas», como delirios y alucinaciones.
El estado de ánimo bajo se acompaña de una amplia gama de otros síntomas, que también deben estar presentes para poder diagnosticar la depresión. En el trastorno bipolar, los episodios de depresión y manía son experimentados de manera común.

Por su parte y de manera similar, «ansiedad» es un término de uso común para describir el sentirse preocupado y temeroso. Las personas que sufren de uno o más de los diferentes trastornos de ansiedad también experimentan los síntomas en un grado tal que interfiere con su capacidad para funcionar de manera normal en sus actividades cotidianas.

Las emociones centrales en la génesis de la ansiedad son el miedo y la preocupación. Un  sujeto puede estar preocupado y temeroso porque se siente inseguro además de tener una sensación de presentimiento e incertidumbre, como lo es en la ansiedad generalizada, o bien, puede tener un miedo o fobia específica, o experimentar incrementos repentinos de ansiedad asociados con síntomas físicos, que se conocen como pánico.

El trastorno obsesivo compulsivo (TOC) y el trastorno de estrés postraumático (TEPT) también se incluyen entre los trastornos de ansiedad.

¿Cómo se relacionan la ansiedad y la depresión?

Aunque tradicionalmente han sido clasificados como  trastornos separados, hay una relación considerable entre la ansiedad y depresión.

La mayoría de las personas que son atendidas en centros de atención primaria tendrán una mezcla de síntomas de ansiedad y depresión; así mismo, con relativa  frecuencia presentarán también síntomas físicos que pueden estar relacionados con uno o ambos trastornos; dichos síntomas parecerán no tener una causa física aparente.

Las personas con trastornos más graves que reciben atención en entornos especializados pueden presentar de manera más clara una mayor variedad de síntomas relacionados con las patologías ya mencionadas.

La ansiedad puede preceder al desarrollo de la depresión y viceversa. La coexistencia de síntomas ha llevado a algunos a preguntarse si estos son realmente trastornos distintos.

Diagnóstico y multimorbilidad

Los dos principales sistemas de diagnóstico en uso para los trastornos mentales son el Manual Diagnóstico y Estadístico de la Asociación Americana de Psiquiatría (DSM), que se publicó recientemente en su quinta edición, y la Clasificación Internacional de Enfermedades (ahora CIE-10 en su 11va edición).

Dichos sistemas difieren ligeramente en los criterios utilizados para el diagnóstico de trastornos depresivos y de ansiedad.

Han habido críticas sobre la aplicabilidad de los criterios diagnósticos desarrollados en la población de personas vistas por especialistas debido a diversos ajustes en la forma en que la ansiedad y la depresión se presentan en la comunidad en general y en la atención primaria.

La ansiedad puede preceder al desarrollo de la depresión y viceversa

En general, los cuadros clínicos presentados en atención primaria son menos severos que en la atención especializada, aunque existe una considerable superposición en términos de gravedad con las personas que se presentan a los servicios de salud mental.

Los pacientes de atención primaria con frecuencia presentan una mezcla de problemas psicológicos, físicos y sociales, además de que el contexto de los eventos de la vida y la comorbilidad médica desempeñan un papel importante en la forma en que los pacientes experimentan sus síntomas en lo que a salud mental se refiere.

Lo que está claro es que existen grados superpuestos de psicopatología a lo largo de un espectro de ansiedad, depresión, somatización y abuso de sustancias. Esta coexistencia puede ser transversal (en caso de que todos estos síntomas aparezcan juntos al mismo tiempo), o puede ser longitudinal, ya que un conjunto de síntomas es seguido de cerca en el tiempo por otro.

Todo esto puede ocurrir en un contexto de dificultades emocionales o bien producto de un trastorno de la personalidad. Los problemas de salud física, especialmente las afecciones a largo plazo como diabetes, enfermedad coronaria, enfermedad pulmonar obstructiva crónica y dolor pueden complicarse con depresión y ansiedad, lo que agravará la angustia, el sufrimiento y la discapacidad asociados con la enfermedad física además de afectar negativamente la integridad del paciente.

Epidemiología de la depresión y la ansiedad

La depresión es un contribuyente considerable a la carga mundial de las
enfermedades, y según la Organización Mundial de la Salud (OMS, 2016), la depresión unipolar o “sola” (no asociada con episodios de manía) será la causa de atención médica más común para el año 2030.

Tanto la ansiedad como la depresión son más comunes en las mujeres, con una prevalencia de depresión alrededor de 1.5-2.5 veces mayor que en hombres.

La edad promedio de un primer episodio de depresión o ansiedad está en los principios y mediados de los 20 años, pero esto puede ocurrir en cualquier momento desde la infancia hasta la vejez.

La investigación en esta área es problemática porque muchas personas con síntomas de ansiedad pueden no buscar ayuda. Una persona con síntomas obsesivo-compulsivos puede tardar hasta 15 años o más para buscar ayuda.

La edad promedio de un primer episodio de depresión o ansiedad está en los principios y mediados de los 20 años

En general, los problemas que se experimentan por primera vez y no reciben atención, son más proclives a volver a ocurrir; además, muchas personas con ansiedad y depresión experimentan dificultades desde la adolescencia.

Dado que más del 50% de las personas con depresión tendrán al menos un episodio más (recaída) y que para muchos tiene un curso recurrente y remitente a lo largo de sus vidas, la depresión puede ser considerada una enfermedad crónica por sus características, ya que tiene implicaciones importantes para el tratamiento y su gestión a largo plazo. Con el tiempo, los síntomas pueden cambiar en severidad y en forma, con más ansiedad que depresión o viceversa.

¿Qué causa la depresión y la ansiedad?

Una combinación de factores biológicos, sociales y psicológicos pueden contribuir en gran manera al inicio de la depresión y la ansiedad. Estos interactúan entre sí en diferentes grados en cada individuo generando así la patología.

Factores que contribuyen a la vulnerabilidad y la resiliencia

Los factores genéticos son importantes, pero no existe un gen específico para ‘depresión’ o ‘ansiedad’. Además de influir en la vulnerabilidad, los genes también guardan cierta relación con las conductas resilientes: una baja probabilidad de que una persona se deprima o sienta ansiedad cuando está bajo estrés (Rogers y Pilgrim, 2011).

Los primeros años de vida aumentan nuestra vulnerabilidad, en particular la separación materna, negligencia materna y exposición a abuso emocional, físico o sexual.

Actualmente, existe evidencia  de que estas experiencias tempranas pueden tener efectos biológicos, lo que conduce a una hiperreactividad del eje hipotalámico-pituitario-adrenal (HPA). Por su parte, el envejecimiento también aumenta la vulnerabilidad a la depresión (Goldberg, 2006; Herrman, 2009).

Factores que desencadenan un episodio patológico

Los principales detonantes son los eventos graves de la vida, en los cuales nos vemos particularmente propensos a precipitar la depresión cuando se combina con una desventaja social crónica o falta de apoyo.

Además, los graves problemas de salud física pueden precipitar cuadros severos de depresión o ansiedad, especialmente si la enfermedad es potencialmente mortal o causa discapacidad.  Los problemas financieros, las viviendas precarias y el aislamiento social también son factores clave que pueden provocar la aparición de los síntomas.

Factores que influyen en la velocidad de recuperación

Algunos factores sociales desencadenan la aparición de los síntomas y retrasan la recuperación. El duelo, particularmente uno que es complicado, puede provocar síntomas prolongados de depresión en algunas personas.

La separación y el divorcio, la discapacidad física, el desempleo prolongado y otros eventos de la vida que llevan a la persona a sentirse crónicamente «amenazada» o «atrapada», como en una disputa familiar o familiar prolongada y difícil, pueden conducir a un rotundo fracaso para recuperar la salud mental.

Los graves problemas de salud física pueden precipitar cuadros severos de depresión o ansiedad

Sabemos que las mujeres son más propensas que los hombres a experimentar la aparición de los síntomas y tienen menos probabilidades de recuperarse; las mujeres parecen experimentar un mayor número de acontecimientos angustiosos en la vida y pueden sentirse atrapadas por circunstancias maritales y familiares difíciles.

Teorías psicológicas

La teoría de la depresión de Freud relacionó la depresión con la experiencia de la pérdida y el duelo prolongado. Puede ser útil en entender cómo el duelo prolongado se convierte en depresión.

Una de las teorías recientes más conocidas sobre la depresión es la teoría cognitiva propuesta por Beck, a partir de la cual se desarrolló la terapia cognitiva conductual; dicha teoría postula que en los primeros años de vida y en respuesta a los eventos adversos descritos anteriormente, se desarrollan puntos de vista disfuncionales y bastante rígidos del yo (conocidos como esquemas); los eventos de la vida que parecen encajar particularmente con estas actitudes y creencias más tarde desencadenarán ansiedad y/o depresión.

El contenido de estos esquemas es particularmente negativo en la depresión, con puntos de vista negativos sobre el yo, el mundo y el futuro, tales como «nunca seré exitoso», «a nadie le gustaré», etc.

En la ansiedad, la creencia se ocupará de la amenaza, el peligro y la vulnerabilidad que experimentará el individuo.

Las teorías del comportamiento se centran más en la forma en que las personas deprimidas reducen su actividad, dejan de hacer cosas que son placenteras y se aíslan, lo que prolonga aún más su depresión. A través de la activación del comportamiento, se anima a la persona deprimida a actuar mejor para comenzar a sentirse mejor.

Factores biológicos

La “hipótesis monoamina” de la depresión y la ansiedad propone que los trastornos del estado de ánimo son causados por una deficiencia de los neurotransmisores noradrenalina y serotonina en los sitios receptores clave en el cerebro.

La forma en que funcionan la mayoría de los antidepresivos es alterando la actividad en estos receptores. Sin embargo, ahora está claro que éste mecanismo de acción es solo una parte activa en la compleja batalla contra el malestar. Los mecanismos inflamatorios también pueden desempeñar un papel en el inicio y la continuación de la depresión y alterar el funcionamiento del eje HPA.

Los estudios de neuroimagen muestran una reducción significativa en el volumen del hipocampo en la depresión y cambios en la actividad en varias regiones del cerebro.

La forma en que estos factores biológicos contribuyen o resultan del impacto de eventos y experiencias de la vida sigue siendo objeto de mucha investigación, pero la terapia cognitivo-conductual ha demostrado en estudios de neuroimágenes que puede alterar el funcionamiento en áreas específicas del cerebro relacionadas con la ansiedad y la depresión y consecuentemente, producir mejoría en la problemática.

En resumen, los profesionales de la salud de atención primaria (médicos) tienen un papel importante en la detección y el manejo de la ansiedad y la depresión en pacientes que los consultan.

Es de gran importancia escuchar la historia del paciente y comprender el contexto en el que vive para formular el problema y diseñar un tratamiento efectivo.

Por: David Ges, psicólogo. 

Referencias bibliográficas:

Organización Mundial de la Salud. (2016). La inversión en el tratamiento de la depresión y la ansiedad tiene un rendimiento del 400%. Recuperado de: https://www.who.int/mediacentre/news/releases/2016/depression-anxiety-treatment/es/

Goldberg, D. (2006). The aetiology of depression. Psychological Medicine, 36: 1341–1347.

Herrman, H. (2009).  Depressive Disorders, 3ra ed. Wiley Blackwell, Chichester.

Rogers, A., Pilgrim, D. (2011). The SAGE Handbook of Mental Health and Illness. SAGE Publications.

  • Ciencia

Formas de promover la creatividad en los niños son más naturales para algunas madres

  • 04/12/2017
  • Rita Arosemena P.

¿Cuál es el secreto para criar niños altamente creativos?

Todos observamos admirados cuando en una familia se destaca la presencia de niños con una creatividad particular y un futuro prometedor, pero pocas veces nos preguntamos qué hay detrás de estas cualidades y cómo influyen los padres en la formación de una personalidad creativa.

Ahora, una investigación conducida por Joanna Maria Kwaśniewska y publicada en la revista Thinking Skills and Creativity nos habla acerca de qué tipos de padres están más inclinados a brindar a sus hijos una crianza basada en promover la creatividad. Para esto, se encuestaron a más de 3.000 madres de ciudades, pueblos y aldeas de Polonia, con uno o dos hijos. Se eligió a las madres polacas porque estas tienden a ser las principales cuidadoras en lugar de los padres.

La encuesta midió la personalidad con base en el modelo de los Cinco Grandes Rasgos (sociabilidad, responsabilidad, apertura, amabilidad y neuroticismo). También se incluyó un cuestionario para medir cuatro aspectos del clima de creatividad proporcionado por el padre. Por ejemplo, se pidió a las madres que dijeran con qué frecuencia se involucraban en conductas que, según se entendía, desempeñaban un papel en el fomento de la creatividad, como «Intento mostrarle a mi hijo diferentes ángulos de una misma situación».

La personalidad de las madres influye en el fomento de la creatividad de los niños

El equipo de Kwaśniewska descubrió que la personalidad de las madres estaba relacionada con la creación de un clima creativo de varias formas. Las madres que eran extravertidas y emocionalmente estables (bajas en neuroticismo) eran más propensas a alentar el pensamiento listo para usar, la improvisación y los enfoques no convencionales de sus hijos, cubiertos bajo el concepto de fomentar la innovación.

Las madres más extrovertidas y emocionalmente estables, junto con las más agradables, también proporcionaron más a menudo otro aspecto del clima creativo, el estímulo para perseverar en los esfuerzos creativos a través de comportamientos como alentar a sus hijos a ver los fracasos como oportunidades de aprendizaje.

Las madres con una mayor apertura a la experiencia crearon las condiciones más creativas de todas. Fueron más propensos a apoyar la innovación y la perseverancia, así como el estímulo para fantasear y alentar el inconformismo, lo que no es sorprendente, ya que la apertura es el rasgo más fuertemente asociado con la creatividad.

Tal vez el hallazgo más interesante fue que las madres con una mayor conciencia alentaban a los niños a perseverar en los esfuerzos creativos, pero también desalentaban el inconformismo.

Seguramente habrá padres que estén dispuestos, en principio, a fomentar un clima creativo para sus hijos, pero que no estén dispuestos a actuar en consecuencia debido a su propio temperamento. Esta investigación es un aviso para ellos acerca de dónde podrían estar sus puntos ciegos y cómo podrían comenzar a tener beneficios.

Fuente: Research Digest

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Curso online de verano: Teoría y Práctica de la Terapia Cognitivo Conductual

  • 04/12/2017
  • David Aparicio

El equipo de psicólogos expertos del Centro de Terapia Cognitivo Conductual y Ciencias del Comportamiento (CETECIC), conformado por:  Lic. José Dahab, Lic. Carmela Rivadeneria y Lic. Ariel Minici, pone a tu disposición una nueva y muy interesante propuesta del curso online de Teoría y Práctica de la Terapia Cognitivo Conductual.

Programa del curso de Teoría y técnica de la Terapia Cognitivo Conductual

Vamos a lo más importante, el contenido del curso:

■ Fundamentos metodológicos y epistemológicos de la TCC
    ■ El modelo clínico-experimental
■
Aspectos éticos

■ Fundamentos teóricos y técnicas derivadas del condicionamiento clásico
    ■ Relajación muscular profunda y respiración
    ■ Desensibilización sistemática
    ■ Exposición graduada y prevención de la respuesta

■ Bases conceptuales y técnicas basadas en el condicionamiento operante
    ■ Moldeamiento
    ■ Economía de fichas
    ■ Retroalimentación informativa

■ Aprendizaje observacional
    ■ El modelado como técnica de modificación de conducta en el ámbito clínico
    ■ Modelo de manejo y modelo de dominio

■ El enfoque de la terapia racional emotiva y la terapia cognitiva
    ■ Creencias racionales e irracionales
    ■ Estructura básica de la intervención en 5 pasos
    ■ Organización estructural del pensamiento
    ■ Pensamientos automáticos, distorsiones cognitivas, creencias y esquemas

■ Técnicas de la terapia racional emotivo conductual y la terapia cognitiva
    ■ La reestructuración cognitiva
    ■ Identificación y registro de pensamientos
    ■ Discusión cognitiva y cambio de pensamientos
    ■ Decatastrofización y reatribución

■ La evaluación psicológica aplicada a la clínica
    ■ Análisis funcional: antecedentes y consecuentes del comportamiento
    ■ Técnicas  de  evaluación  y  medición  psicológica:  entrevista,  autorregistros,  cuestionarios,  observación
    ■ Medidas psicofisiológicas

■ Exposición de casos clínicos
■
Estructura del enfoque clínico: evaluación, tratamiento, seguimiento.
    ■ Aplicación combinada de procedimientos cognitivos y conductuales

El programa del curso es muy completo y, para darte un pantallazo de lo que será, los administradores de CETECIC han facilitado el ingreso gratuito a una clase para que ya vayas preparándote para todo lo que aprenderás. Ingresa aquí a la clase del curso.

Inicio del curso

El curso inicia el lunes 11 de diciembre y tiene una duración de 5 meses.

¿Empezar un curso en diciembre, en plenas vacaciones? Parece un poco tedioso empezar a estudiar cuando es tiempo de fiestas y de vacaciones. Pero no te preocupes, la gente de CETECIC lo entiende perfectamente y por eso han habilitado una opción para que puedas pausar tu cursada con un plazo de hasta 8 semanas así podrás irte de vacaciones y relajarte sin preocupaciones. Sin dudas es una fantástica opción.

Certificación e inscripción

Al finalizar el curso recibirás un certificado emitido por CETECIC con el aval de la Asociación Argentina de Ciencias del Comportamiento.

Esta capacitación tiene un costo de 360 dólares para los estudiantes latinoamericanos y del mundo. Para los estudiantes argentinos, el curso tiene un costo de $4500 pesos argentinos. Los lectores de Psyciencia pueden beneficiarse de un exclusivo descuento del 20%. Para acceder al descuento sólo debes enviar un email a los administradores del curso avisando que eres lector de Psyciencia.

Para mayor información e inscripciones haz click aquí.

  • Recomendados

Exigir que los alumnos tomen apuntes en papel es un insulto a la inteligencia

  • 01/12/2017
  • David Aparicio

Estupendo análisis del profesor y reconocido divulgador Enrique Dans, sobre el uso de la computadora en el aula de clases:

Pretender que volvamos al papel y al bolígrafo en pleno siglo XXI no puede ser un error más grave, y una prueba de que los estudios que pretenden evaluarlo están, sencillamente, mal diseñados. Es completamente absurdo. Cuando además se mezcla con ideas absurdas como el papel de la escritura en la psicomotricidad fina, unas habilidades que se desarrollan de manera mucho más eficiente con otro tipo de trabajos o ejercicios, la consecuencia es una cuadrilla de profesores pretendiendo eliminar de las clases la herramienta más poderosa y eficiente que hemos tenido nunca para replantear la educación, y una pretensión de seguir enseñando como lo hemos hecho siempre, con apuntes y clases magistrales, porque curiosamente, de forma “misteriosa”, es la manera que mejor funciona en las pruebas diseñadas para evaluar únicamente ese tipo de educación. Y cuando las métricas están mal, las conclusiones son sencillamente erróneas.

Claro que las computadoras pueden ser un elemento distractor, el problema es que se está evaluando a los alumnos que no saben como usar una computadora para estudiar y aprender dentro del aula:

En efecto, los ordenadores en una clase pueden ser una fuente de distracción. Por supuesto que pueden serlo. Un ordenador es un dispositivo multifuncional, que permite hacer de todo, que aúna funciones de comunicación, con otras de entretenimiento y con infinidad de propósitos susceptibles de generar estímulos poderosos capaces de deteriorar la concentración en una clase. En ese sentido, tenemos que tener en cuenta que estamos evaluando a alumnos que nunca fueron adiestrados para utilizar un ordenador en clase, que lo usan porque a ellos les pareció cómodo tomar notas mediante el teclado frente a hacerlo a mano, algo en lo que están completamente en lo cierto: tomar notas de manera analógica implica un esfuerzo incómodo que genera un material que está en un soporte fósil, que no puede ser compartido más que mediante métodos tan arcaicos como hacer fotocopias, del mismo modo que lo hacía yo en mi carrera hace varias décadas. Pretender que sigamos así, tomando notas con papel y bolígrafo para fotocopiarlas y dejárselas a nuestros amigos me parece un insulto a la inteligencia, y una limitación enorme en la manera de entender la educación.

Mi experiencia va de la mano con los argumentos de Dans. He introducido, con resultados muy favorables, el uso del iPad en niño con dificultades de grafomotricidad que presentaban conductas disruptivas severas dentro del aula de clases. Es cierto que se necesita cierto nivel de conocimiento y entrenamiento por parte del maestro y los estudiantes, pero una vez hecho, los beneficios son innegables. No podemos limitar el uso de la herramienta más poderosa e importante de nuestra era porque algunos todavía no la entienden. Dans lo explica con amplia elocuencia.

Lee el artículo original en el blog de Enrique Dans.

  • Recomendados

Merecemos una televisión pública que no esté llena de charlatanes

  • 30/11/2017
  • David Aparicio

Javier Jiménez analiza la situación de la televisión publica española, una situación que no dista mucho de la realidad de muchos de los medios latinoamericanos atestados de charlatanes:

Cuando hablamos sobre los problemas de la televisión pública, tendemos a centrarnos en la politización. Sin embargo, **el resto de las cosas pasan desapercibidas**: cosas que, paradójicamente, no gozan de espacio en el ecosistema televisivo actual.
Y hablo de paradoja porque los que tienen medios (aunque escasos) para abordar este tema y garantizar información científica y cultural veraz, los desperdician entre charlatanes, anticiencia e información falaz. **Necesitamos una televisión pública mejor, nos jugamos mucho en ello**.

Con la salvedad de los buenos tiempos de los programas científicos del canal Encuentro, de Argentina. Simplemente envidiable la calidad del contenido y producción. No sé si seguirá igual. Espero que sí.

Lee el artículo completo en Xakata.

  • Clínica
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Cómo podemos motivar a un adolescente a realizar terapia de exposición

  • 30/11/2017
  • Equipo de Redacción

Tips para psicoterapeutas, es una sección con recomendaciones breves para ayudar a terapeutas que enfrentan dificultades en la consulta o se encuentran estancados en algún proceso del tratamiento. Puedes leer todos los artículos aquí.

Aunque la terapia de exposición ha mostrado buenos resultados para disminuir la ansiedad, los clínicos suelen tener dificultad para motivar a los adolescentes a realizar exposiciones desafiantes. Los beneficios de la evitación continua junto con el deseo adolescente natural de tener autonomía, suelen afectar la participación en el tratamiento. O pueden tratar de evitar la experiencia de ansiedad durante la exposición, lo que disminuiría la efectividad del tratamiento. Establecer una fundación sólida para la terapia de exposición es clave para el éxito.

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  • Artículos de opinión (Op-ed)

Reseña de Extraordinario (y nos hizo llorar)

  • 29/11/2017
  • Rita Arosemena P.
Extraordinario (Wonder, título original en inglés) es una película estadounidense de comedia dramática dirigida por Stephen Chbosky y protagonizada por Julia Roberts, Owen Wilson y Jacob Tremblay, adaptación del best-seller juvenil Wonder.  La trama gira en torno a la vida de Auggie Pullman, un niño de 10 años con síndrome de Treacher Collins. Este síndrome consiste en una malformación craneofacial congénita rara que afecta a 2 de cada 100.000 nacimientos, y que se produce debido a una mutación genética del cromosoma 5 (Treacle). Auggie ha sido sometido a más de veinte operaciones para hacer que su aspecto luzca como el de un niño ordinario, sin embargo, su diferenciación es evidente para los demás, razón por la que oculta su cara todo el tiempo bajo un casco de astronauta obsequio de la mejor amiga de su hermana mayor, Via. Auggie es un niño con habilidades impresionantes y grandes cualidades. No solo es un chico listo sino también bondadoso, amable, solidario y con un gran sentido del humor (algo que eventualmente hace que las personas dejen de juzgarlo negativamente por su apariencia). Ahora, luego de años recibiendo clases particulares de su madre, la película nos introduce al cambio que afronta la vida de Auggie como estudiante de una escuela primaria, con todas las crisis y aprendizajes que esto supone tanto para él como para sus padres.

Extraordinario: un drama poco dramático

Lejos de ser una típica historia de victimización y llamado a la conciencia acerca del bullying, disfrutamos Extraordinario por la asertividad con que muestra a los padres de niños en condición vulnerable (ya sea por pertenecer a grupos minoritarios o por alguna característica física) a enseñar a sus hijos a combatir la agresión con bondad, sabiduría y dignidad. Julia Roberts, quien interpreta de forma espléndida el papel de madre, hace su parte llevando a la pantalla valores como la importancia de la honestidad, la lealtad y el amor propio, todo esto sin apartarse de un discurso realista que no motiva a los niños a huir de los problemas ni a refugiarse en conductas disfuncionales sino a confrontar las situaciones difíciles partiendo del diálogo y la sinceridad. Adicionalmente, algo que me gustó mucho de la película fue ver el modo panorámico en que se abordó la historia de los Pullman y del círculo más próximo a Auggie. No se excluyó el microuniverso de los demás personajes, sino que fue posible ver más allá de lo evidente y alcanzar un punto de comprensión acerca de cómo la existencia de Auggie había afectado la vida de su hermana Via o la de su mejor amigo, Jack Will. Los efectos del bullying en el entorno escolar, la presión de grupo, el rechazo, la exclusión… Pocos temas quedaron fuera de la agenda de Extraordinario, y aunque se mencionan todos en el filme, resulta interesante ver cómo la historia no cayó en lo trágico, sino que se mostró a Auggie como un niño común y corriente que sueña con ir a la luna y al que le gustan los videojuegos.
Auggie logró adaptarse a su nueva vida en la escuela y desenvolverse como cualquier niño de su edad hace que la película sea realmente motivadora
Que fuera posible echar un vistazo a la experiencia de Via, por ejemplo, permitió ver representado el impacto que puede tener en las relaciones familiares la presencia de un miembro con algún tipo de característica especial y las consecuencias de una mala comunicación en la relación materno-filial, y me agrada porque todo esto se desarrolló en un ambiente, si bien dramático, sensible y no controversial, lo que sin duda facilita siempre que una audiencia general sin conocimientos previos asimile mucho mejor un mensaje. Para los padres, tener un niño con un síndrome puede significar un aumento significativo del estrés, afecciones sobre la salud mental y física, dificultad en el cuidado infantil adecuado, implicaciones sobre las decisiones laborales, educación, relaciones o sustento de los demás hijos, apoyo gubernamental… Detrás de la historia de Auggie se halla el caso de millones de personas que pueden estar atravesando en este momento síntomas de depresión, culpa o problemas de autoestima, todo en dirección a problemas en el funcionamiento familiar. Si bien esto describe la crudeza estadística del caso, me gusta que Extraordinario no haya sido tan lúgubre y pesimista al momento de ilustrar el modo en que pueden ocurrir las cosas. Me gusta que no haya girado en torno a costos de desembolso de atención médica y otros servicios de salud, porque todos estos efectos potenciales, que si bien podrían tener repercusiones en la calidad de vida de las personas, son menos prioritarios que la calidad de las relaciones familiares y la sanidad de la estructura familiar. Tener un hijo con características especiales puede tanto afectar la asignación de tiempo y recursos financieros de los padres a sus hijos sanos como impulsarlos a desarrollar mejores prácticas de crianza, elevar las expectativas y madurez de los hermanos sanos en términos de logros, responsabilidad y contribuciones y enseñar a sus hijos que ser «extraordinario» también es un don.
El hecho de que Auggie logró adaptarse a su nueva vida en la escuela y desenvolverse como cualquier niño de su edad hace que la película sea realmente motivadora para los niños que sufren acoso escolar y sus familias, así como cualquier otra persona con una discapacidad o característica especial. La lección que Auggie nos transmite y con la que decidimos quedarnos es que, cuando te aceptas a ti mismo sin importar los estereotipos vigentes, los rumores y las opiniones de los demás acerca de tu aparencia física, lo que sucede luego es que el resto de las personas comienzan a aceptarte también y a sentirse cómodas con la persona que eres. Quitarse el casco de astronauta puede ser difícil y doloroso, pero como sucede con las orugas, puede ser que luego salga a relucir una versión mucho mejor.
  • Análisis

¿Usted lo ve normal? cómo evitar posicionarse en terapia de pareja

  • 29/11/2017
  • José Olid

Dos personas discutiendo delante de un tercero: ¿qué puede salir mal? Exacto: no es raro que intenten posicionar al terapeuta para recibir validación y justificación de la postura que defienden.

En Terapia de pareja es muy habitual que esto ocurra, por lo que no debemos extrañarnos y tampoco debe pillarnos por sorpresa: es bueno que estemos preparado, y por ello aquí os dejamos tres sencillos consejos que podemos practicar para salir airosos de este tipo de situaciones.

  1. Evita contestar rápido. Esto es lo primero: practica el silencio, no respondas al instante. En el peor de los casos, siempre es preferible preguntar por más información o aclaración, antes que contestar con algo que pueda interpretarse como «estoy de acuerdo contigo». Si un miembro de la pareja nos mira y nos pregunta «¿Crees que lo que él hace es normal?», y nos ha pillado con la guardia baja, podemos contestar con: «¿A qué te refieres? Me gustaría que me pusieras un ejemplo, lo más extenso posible».
  2. Redirige. Si bien le hemos escuchado y hemos valorado su petición, debemos centrar el diálogo en la propia pareja, y hacer que sean ellos los que solucionen el asunto. De nada sirve que un tercero esté a favor o en contra: el problema lo seguirán teniendo ellos. Precisamente, es una oportunidad excelente para que pongan en práctica herramientas propias de la terapia, para lo cual podemos contestar con algo parecido a «Me alegra que me preguntes esto, y mirad, quiero que hagamos una cosa…» e introducimos algún ejercicio que sea pertinente para el asunto.
  3. Normaliza. Para cerrar, es bueno normalizar esa situación de buscar validación y de llevar razón en las discusiones. Posterior al ejercicio, podemos hacer explícito junto a la pareja lo que ha pasado, de una manera parecida a la siguiente: «Creo que ambos podéis querer buscar apoyo en vuestros puntos de vista, eso es normal: el problema es cómo funciona eso para vosotros… si buscáis munición fuera, ¿contra quién estáis luchando?, ¿cómo sería abandonar la lucha y luchar juntos?

Artículo publicado previamente en Terapias Contextuales, el centro español de atención y formación presencial y online sobre terapias de tercera generación.  

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Imagen: Pareja en Shutterstock

  • Clínica

Trastorno límite de la personalidad : Definición, prevalencia y tratamiento

  • 29/11/2017
  • Alba Ramos Cruz

Actualmente, los trastornos de personalidad están captando el interés de la mayoría de investigadores, dando lugar a numerosos estudios, investigaciones y congresos. Dicha atención se debe en parte a las diversas discusiones sobre cómo considerar dichos trastornos. ¿Dónde está el punto exacto que determina si es un trastorno propiamente o una personalidad disfuncional? Este gradiente también ha sido objeto de debate en diversas ediciones del DSM. Por otro lado, los trastornos de personalidad suelen presentar alta comórbidos con otros, en especial el trastorno límite de la personalidad (TLP), el cual profundizaremos a continuación.

El TLP está comprendido dentro de los trastornos de personalidad cluster B según la clasificación en el DSM V (APA, 2013), siendo considerado un trastorno psiquiátrico grave. Este trastorno es heterogéneo (amplio, poco uniforme, puede presentarse de manera muy diferente según el paciente, tiene mucha variabilidad de síntomas), complicado de delimitar, con presentaciones clínicas y conductuales con mucha variabilidad interindividual e intraindividual (entre los distintos momentos evolutivos de un mismo paciente). Todo esto hace que sea complejo. Consecuentemente, los afectados acaban teniendo más dificultades para relacionarse y desenvolverse correctamente en los diferentes ámbitos de su vida, que si se tratase a tiempo.

¿Cuáles son las características más relevantes del TLP?

A modo de resumen podríamos decir que son la inestabilidad tanto emocional como en las relaciones interpersonales, notable impulsividad y autoimagen volátil y negativa. Todo lo mencionado es lo suficientemente persistente y grave como para desembocar en un claro deterioro del funcionamiento ocupacional, social y, en general, en todas las áreas de la vida. En adición, tienden a involucrarse en relaciones intensas, inestables y perjudiciales.

Por otro lado, tienen un marcado pensamiento dicotómico (todo/nada, bueno/malo, etc.) siendo así también su afecto hacia los demás. Es decir, pueden pasar de la idealización a la desvalorización de alguien repentinamente, según se cumplen o no sus expectativas/demandas de afecto.

Relacionado a lo anterior, son altamente demandantes y pueden llegar a autolesionarse o a tener conductas suicidas para evitar el supuesto o real abandono de alguien. Cabe señalar que el suicidio es un riesgo particular en el TLP, con un 8-10% de los intentos de suicidio consumados. También son característicos los sentimientos crónicos de vacío y pérdida de control, manifestándose por ejemplo en forma de ira extrema, seguida de un gran sentimiento de culpabilidad. Pueden llegar a presentar ideación paranoide, incluso síntomas disociativos graves (Oldham, Phillips, Gabbard, Goin, Gunderson, Soloff, Spiegel & Stone, 2002).

¿Cuál es la prevalencia aproximada del TLP?

Se estima que la prevalencia es del 1-2% en la población general, siendo también el Trastorno de Personalidad más común en la práctica clínica, ya que afecta al 10% de los pacientes ambulatorios psiquiátricos y al 15-20% de los pacientes ingresados (Grant, Chou, Goldstein, Huang, Stinson & Saha, et al., 2008).

Estas prevalencias son debidas en gran parte a su alta comorbilidad con los demás trastornos afectivos, de ansiedad y de abuso de sustancias ya que, en adición a la elevada tasa de intentos de suicidio, provoca una gran demanda asistencial por parte de este tipo de pacientes. En esta misma línea, algunos estudios sugieren que el TLP se da con más frecuencia en mujeres (Turriago & Ferre, 2015).

¿Qué tratamientos son los más recomendados para este trastorno?

Respecto al tratamiento del paciente, hay muchos estudios contradictorios acerca de qué enfoques o estrategias son eficaces para el TLP. A rasgos generales, se ha comprobado la eficacia de la terapia combinada, utilizándose la farmacología para la reducción de síntomas diana como impulsividad, comportamiento destructivo, junto a la psicoterapia de forma prolongada y principal para trabajar, sobre todo, en el patrón de pensamientos desadaptativos (APA, 2001; Cervera, Haro & Bolinches, 2005). Las terapias más utilizadas son las de orientación cognitivo conductual y la Terapia Dialéctico-Conductual (TDC o DBT por sus siglas en inglés).

La DBT es una psicoterapia de tercera generación, centrada en la enseñanza de habilidades psicosociales. La idea principal de creación de esta terapia fue la de reconocer que los pacientes con pensamientos suicidas habían sido criados en ambientes invalidantes, por lo cual necesitan un clima de aceptación incondicional y confianza en el que se desarrolle una alianza entre paciente-terapeuta. Su segunda idea implicaba la necesidad de un compromiso acorde de los pacientes, que tenían que estar dispuestos a aceptar la disfunción emocional en la que se encontraban. El terapeuta, por lo tanto, acepta y valida los sentimientos del paciente, pero al mismo tiempo, le hace saber que algunos sentimientos y comportamientos que está experimentando son desadaptativos. De ese modo, se trabajará con alternativas de comportamientos sanos que llevarán a sentimientos más agradables.

Esta terapia se puede aplicar en cualquier nivel de gravedad del TLP, aunque se presente con problemas adicionales (p.e. abuso de substancias) y en cualquier encuadre terapéutico (hospitalización parcial o completa). Las técnicas empleadas incluirían exposición, moldeamiento, entrenamiento de habilidades (p.e. con mindfulness), aprendizaje por modelos, rol playing, refuerzo, etc. (De la vega y Sánchez, 2013). Ha demostrado mejoría significativa en la conducta autolesiva y suicida, descenso de la tasa de abandono y reducción de los ingresos a urgencias y tiempo de hospitalización, mayor autocontrol emocional, etc. (De la Vega y Sánchez, 2013; Grupo de trabajo de la guía de práctica clínica sobre trastorno límite de la personalidad; Reig, Benito, Prades & Jover, 2005).

Por otro lado, la guía de práctica clínica sobre el TLP (Grupo de trabajo de la guía de práctica clínica sobre trastorno límite de la personalidad, 2011) revisó la validez de la Terapia basada en la mentalización y la terapia centrada en esquemas. La primera, para mejorar la funcionalidad del paciente en contextos como el Hospital de Día, y la segunda para la sintomatología general del TLP y recuperación clínica y de la calidad de vida.

En cuanto a las psicoterapias basadas en la teoría psicoanalítica, es cierto que se continúan utilizando, como por ejemplo el counseling, la terapia confrontativa y la psicoterapia analítica intensiva, aunque no cuentan con suficiente contrastación empírica acerca de su validez, ni estudios comparativos entre las anteriores estrategias y esta, por lo que no se puede afirmar si es un buen método de tratamiento (Reig, Benito, Prades & Jover, 2005; Álvarez Tomás et al, 2011).

Por último, también se ha demostrado la eficacia en etapas tempranas del tratamiento, de realizar una psicoeducación al paciente y familiares, para ayudar a comprender el propio trastorno y desmitificar posibles creencias. (Grupo de trabajo de la guía de práctica clínica sobre el trastorno límite de la personalidad, 2011; Reig, Benito, Prades & Jover, 2005).

Para concluir, si bien algunas terapias son efectivas en el alivio de ciertos síntomas del TLP, no existe una que para tratarlo en su totalidad, debido en parte a la ya comentada heterogeneidad del trastorno. El tratamiento deberá escogerse en función del perfil concreto de cada tipo de paciente y, por supuesto, las investigaciones deben seguir para en un futuro poder proporcionar mejores tratamientos a estas personas.

Referencias:

Grupo de trabajo de la guía de práctica clínica sobre trastorno límite de la personalidad. Fórum de Salud Mental y AIAQS, coordinadores. Guía de práctica clínica sobre trastorno límite de la personalidad Versión resumida. Barcelona: Agència d’Informació, Avaluació i Qualitat en Salut. Servei Català de la Salut. Pla Director de Salut Mental i Addiccions . Departament de Salut. Generalitat de Catalunya; 2011.

American Psychiatric Association (2001). Practice Guideline for the treatment of patients with Borderline Personality Disorder. Washington, DC: American Psychiatric Association.

American Psychiatric Association (2013). Diagnostic and Statistical Manual of Mental Disorders. 5th ed. Arlington, VA: American Psychiatric Publishing, Inc.

Bernabeu, A., Salazar de Pablo, G., Gómez, S. & García, I. (2015). Trastornos de la personalidad clínicamente más significativos: límite, obsesivo compulsivo y paranoide_. Medicine. 11(_84):5015-21

Cervera, G., Haro, G. & Martínez-Raga, J. (2005). Trastorno límite de la personalidad: paradigma de la comorbilidad psiquiátrica. Madrid: Editorial Medica Panamericana S.A

Forti, L. & Forti, M. (2012). Trastorno límite de la personalidad y conductas autolíticas. Revista Española de Medicina Legal. 38 (4): 149-154

Grant, B., Chou, S., Goldstein, R., Huang, B., Stinson, F., Saha, T., et al. (2008) Prevalence, correlates, disability, and comorbidity of DSM-IV borderline personality disorder: results from the Wave 2 National Epidemiologic Survey on Alcohol and Related Conditions. J Clin Psychiatry.69 (4): 533-45

Leichsenring, F., Leibing, E., Kruse, J., New, S. & Leweke, F. (2011). Borderline personality disorder. Lancet . 377: 74–84.

Lenzenweger, M. (2008). Epidemiology of personality disorders. Psychiatr Clin North Am. 31:395–401.

Oldham, J., Philips, K., Gabbard, G., Goin, M., Gunderson, J., Soloff, P., Spiegel, D. &
Stone, M. (2002). Guía clínica para el trastorno límite de la personalidad. Barcelona: Psiquiatría Editores, S.L.

Rubio V, Pérez A. (2003). Trastornos de la personalidad. Madrid: Elsevier.

Scheiderer, E., Wood, P., & Trull, T. (2015). The Comorbidity of Borderline Personality Disorder and Posttraumatic Stress Disorder: Revisiting the Prevalence and Associations in a General Population Sample. Borderline Personality Disorder and Emotion Dysregulation. 2:11.

Turriago, F. & Ferre, F. (2015). Protocolo diagnóstico de los trastornos de personalidad Medicine. 11(84):5041-8
Vega, I., & Sánchez, S. (2013). Terapia dialéctico conductual para el trastorno de personalidad límite. Acción Psicológica, 10(1), 45-56. https://dx.doi.org/10.5944/ap.10.1.7032

  • Clínica

Autismo: Evolución del término

  • 28/11/2017
  • Fiorilli Fernando

El conjunto de elementos observados que inicialmente se caracterizaron como autismo, se han visto reformulados a través del tiempo. Los sucesivos intentos de aislar lo observado hasta conformar un síndrome, dio origen a distintas nosografías y clasificaciones.

La etimología del término “autismo” tiene su origen en la Antigua Grecia, cuya raíz auto -de autos- se asocia con lo referido a “lo propio, a uno mismo”. De manera amplia, el significado del término, podría definirse como “ensimismarse”, “meterse en uno mismo”.

Si bien el término es antiquísimo, recién se utiliza en la literatura médica en el año 1912 de la pluma del psiquiatra suizo Paul Bleuler, cuando publica un artículo en el American Journal of Insanity, para hacer referencia a un síntoma de la esquizofrenia que implicaba una tendencia a alejarse de la realidad externa, con una evidente sustracción de la vida social y aislamiento emocional hacia el mundo exterior.

Recién hacia 1943, el psiquiatra austriaco Leo Kanner, luego de estudiar los casos de un grupo de niños, introdujo la clasificación de autismo infantil temprano para señalar las dificultades de adaptación a los cambios en las rutinas, las dificultades para entablar lazos sociales consistentes, la sensibilidad a los estímulos, la ecolalia1 y las dificultades para realizar actividades espontáneas. En los niños observados, la memoria se encontraba conservada.

el significado del término, podría definirse como “ensimismarse”, “meterse en uno mismo”

Poco tiempo después de la publicación del artículo de Kanner, se descubrieron investigaciones del médico austriaco Hans Asperger, que antecedían el trabajo de Kanner y que describían características similares que presentaban otro grupo de infantes observados.

Asperger, hizo hincapié en los intereses inusuales (áreas del saber o actividades de las cuales manejaban mucha información y detalle) y el férreo apego a las rutinas y también a algunos objetos. Este grupo de niños, manejaba adecuado capital lingüístico y podían comunicarse con fluidez.

Kanner observó que tres de once niños no hablaban y el resto no utilizaban las capacidades lingüísticas que poseían. También observó que se movían de manera extraña (movimientos repetitivos bruscos) y que sostenían un comportamiento auto estimulatorio. En la observación de estas características comunes, logra determinar que respondían a un síndrome2.

Con la publicación de la primera versión del DSM (Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales) por parte de la APA (Asociación Americana de Psiquiatría) hacia 1952 e inclusive hasta la segunda edición del manual (DSM II, APA, 1968), se impulsó una confusión entre psicosis y autismo, diagnosticando erróneamente a muchos niños con el diagnóstico de “esquizofrenia o reacción esquizofrénica, tipo infantil”.

Ya en los años setentas,  Rutter (1972) y Ritvo y Freeman  (1978) definen diferencialmente los criterios diagnósticos, separando definitivamente al autismo de la psicosis o esquizofrenia.

En 1980, con la aparición de la tercera edición del DSM (DSM-III), se incluye la expresión “trastorno generalizado del desarrollo” (TGD) para describir a los trastornos caracterizados por alteraciones en el desarrollo de múltiples funciones psicológicas básicas implicadas en las habilidades sociales y en el lenguaje, tales como la atención, la percepción, la conciencia de la realidad y los movimientos motores.  Dentro de los TGD, se diferenciaban tres tipos. El autismo infantil (con inicio antes de los 30 meses de vida), el trastorno generalizado del desarrollo (con inicio posterior a los 30 meses de vida), cada uno de ellos con dos variantes (“síndrome completo presente” o “tipo residual”) y por último, el TGD atípico.

Con esta nueva clasificación, se logró diferenciar definitivamente el autismo de los trastornos psicóticos y de hecho, la ausencia de síntomas psicóticos pasó a ser en un criterio diagnóstico para el autismo.

Con la salida de la quinta edición del DSM (DSM V, APA, 2013) se plantea una única categoría, la del trastorno del espectro autista (TEA)

En 1987, con la aparición de la revisión de la tercera edición del DSM (DSM-III-R, APA) se acotó el espectro de los TGD, reduciendo los posibles diagnósticos a: trastorno autista y trastorno generalizado del desarrollo no especificado (TGD-NE).

En la versión revisada del DSM del año 2000 (DSM-IV-TR), lo que hoy conocemos como trastornos del espectro autista (TEA), se los nomenclaba como trastornos generalizados del desarrollo (TGD) baja la clasificación de: trastorno autista, trastorno de Asperger, trastorno desintegrativo infantil, trastorno de Rett y trastorno generalizado del desarrollo no especificado.

Luego de los aportes del psicólogo español Ángel Riviere (1949-2000), quien consideraba al autismo como un continuo de diferentes dimensiones, se evidenció que existen tantos autismos como personas con autismo. Y también gradientes, con puntos fuertes y otros débiles.

Con la salida de la quinta edición del DSM (DSM V, APA, 2013) se plantea una única categoría, la del trastorno del espectro autista (TEA), aportando la posibilidad de realizar un diagnóstico antes de los 36 meses de vida y un sistema para la identificación del trastorno en la población adulta.

Revisa las cinco categorías establecidas en el DSM IV, ya que imposibilitaban diferenciar entre comorbilidades (presencia de uno o más diagnósticos o enfermedades, además del trastorno basal) permitiendo diagnosticar otras patologías como depresión, ansiedad, déficit cognitivo, déficit atencional, convulsiones, etc.  Se recalca el nivel de severidad y se consideran las limitaciones sociales y comunicacionales como de un mismo conjunto de dificultades en el desarrollo.

Bibliografía

  1. American Psychiatric Association (2013): DSM-V: Diagnostic and Statistical Manual of Mental Disorders, Arlington, VA, American Psychiatric Association.

  2. Attwood, Tony (2002): Síndrome de Asperger: una guía para padres y profesionales, Barcelona, Paidós.

  3. Cadaveira, Matías y Waisburg, Claudio (2014): Autismo. Guía para padres y profesionales, Buenos Aires, Paidós.

  4. Cuadrado, Paloma y Sara Valiente (2005): Niños con autismo y TGD: ¿cómo puedo ayudarles?, Madrid, Síntesis.

  5. Ferrari, Pierre (2000): El autismo infantil, Madrid, Biblioteca Nueva.

  6. Rivière, Ángel y cols. (2001): Autismo: enfoques actuales para padres y profesionales de la salud y a la educación, t. II, Buenos Aires, Fundec.

Notas de pie de página:


  1.  Perturbación del lenguaje que consiste en repetir involuntariamente una palabra o frase que se acaba de oír o pronunciar. ↩
  2.  Conjunto de síntomas que se presentan juntos y son característicos de una enfermedad o de un cuadro patológico determinado provocado, en ocasiones, por la concurrencia de más de una enfermedad. ↩
  • Recursos

PDF: Terapia asistida con perros como apoyo a la terapia cognitivo conductual

  • 28/11/2017
  • Equipo de Redacción

Existe una literatura variada sobre los efectos de la terapia asistida con animales sobre la salud física y psicológica de los humanos. Sin embargo, no todos los resultados han sido claramente comprendidos, en parte por las formas de evaluación utilizadas.

Este trabajo documenta una serie de limitaciones que se presentaron en el desarrollo de un estudio de investigación en el que se aplicó un taller para incrementar la inteligencia emocional en un grupo de adolescentes de una casa hogar. Las limitaciones presentadas son ejemplos de los aspectos esenciales a considerar para la evaluación y aplicación de la terapia asistida con animales como apoyo a la terapia cognitivo-conductual.

Se concluye que, si bien la terapia asistida con animales es una intervención adecuada para ciertas poblaciones, debe considerarse el costo/beneficio para su aplicación.

Descarga el artículo completo en formato PDF.

Autores: Verónica Lucero Mejicano Silva y Mónica Teresa González-Ramírez

Fuente: Revista Ansiedad y Estrés

  • Clínica

Tesis-Antítesis-Síntesis. Una lectura del desarrollo histórico de la terapias cognitivas y conductuales

  • 27/11/2017
  • Javier Mandil

La evolución histórica de las terapias Cognitivas y Conductuales parece seguir, momento a momento, las oscilaciones delimitadas por la dialéctica Hegeliana. Existen tiempos de enormes tesis conceptuales y momentos de contra-propuestas antitéticas que decantan, progresivamente en síntesis superadoras.

Tal vez la intensidad de estos movimientos pendulares sea afectada por las pasiones propias del círculo hermenéutico y las paradojas del observador. Porque, al fin y al cabo: ¿No es en gran parte la psicología, aquella aventura propia de sujetos que intentan, mayoritariamente observarse a sí mismos, vale decir a las formas de funcionamiento de su propia especie?

A principios de los 50’, Frederic Skinner aportaría un mojón determinante para la psicología científica con la introducción del análisis funcional de las conductas. Se propondría una visión de la psicología como una ciencia que apuntaría a predecir y gobernar los comportamientos, en especial respecto a los de aquel ser capaz de tal predicción y gobierno: el ser humano. Por supuesto, que la vida de los genios tiene fecha de vencimiento y los desarrollos sobre el lenguaje y la cognición, definidos como comportamientos gobernados por reglas eran incipientes y en algún sentido, escasos para abordar la compleja fenomenología registrada en las consultas clínicas.

A principios de los 50’, Frederic Skinner aportaría un mojón determinante para la psicología científica con la introducción del análisis funcional de las conductas

El caldo de cultivo para el resurgimiento de propuestas mentalistas que intentaban ya sea elucidar la existencia de complejas estructuras innatas o el desarrollo evolutivo de esquemas intrapsíquicos, estaba servido. En el área de la aplicación clínica, la broma de dudoso gusto de un terapeuta corrosivo y genial, Albert Ellis, oficiaba como axioma antitético. La “B” correspondiente a las Behaviors (Conductas), en el A-B-C de Skinner referiría en cambio, para fines de los 50’ a las Beliefs (Creencias).

Pocos años después, un grupo de clínicos de Pensilvania, encabezados por el Dr. Aaron Beck, formalizaría la metodología Cognitivo Comportamental en protocolos de tratamiento manualizados más adecuados, por aquellos tiempos, al desarrollo de estudios controlados sobre eficacia.

Aaron Beck
Aaron Beck

Promediando la siguiente década, la cognición había reclamado el centro gravitatorio del funcionamiento humano y el estudio de las conductas y el contexto había sido subsumido a la finalidad de reestructurar las modalidades de asignación de significado por parte de los consultantes. Slogans grandilocuentes como “Revolución Cognitiva” denunciaban el costado político y marketinero inherente a cualquier teoría y metodología.

Quedaban, como siempre, innumerables interrogantes en el tintero. Los intentos de abordaje creciente de trastornos crónicos y poblaciones heterogéneas, destacaban las costuras y límites del postulado “sufrimos por el significado que otorgamos a los acontecimientos más que por los acontecimientos en sí mismos”. La importancia del aprendizaje de repertorios conductuales complejos que excedían la lógica verbal volvía a ser evidente. Las limitaciones del positivismo, propias del modelo médico, observado inicialmente por las terapias con base en la evidencia, daban lugar a preguntas inevitables: ¿Qué significaba “ser normal”? ¿Era posible la promesa de una vida racional? ¿La adecuación de las decisiones del ser humano estaba destinada a ser determinada por el razonamiento lógico y el contraste empírico de sus creencias y suposiciones?

A mediados de los 80´, para autores como Jerome Bruner, el aporte de la epistemología Constructivista era un proyecto de respuesta a estas problemáticas. Los organismos “lenguajeantes” eran re-considerados como constructores proactivos e idiosincrásicos del entorno y el acto del conocer habría de ser ampliado para incorporar a las emociones. Sin embargo, cierta alergia a la investigación, vicio frecuente a las teorías psicológicas de corte subjetivista, habría de limitar las buenas intenciones de estos emprendimientos.

LA cognición había reclamado el centro gravitatorio del funcionamiento humano y el estudio de las conductas

Para fines del siglo XX los avances, por una parte, en el tratamiento de trastornos crónicos, graves, complejos y por otra del desarrollo de nuevas investigaciones en ciencia básica sobre cognición y lenguaje, darían lugar a nuevas perspectivas teóricas y metodológicas que compartirían algunos rasgos notables: se recuperaría la importancia de las teorías contextuales y del aprendizaje en la conceptualización de los motivos de consulta, se incorporarían aportes de las filosofías budistas y de los postulados humanistas en el diseño de las intervenciones. La aceptación, las prácticas de meditación con conciencia plena, el análisis funcional de las cogniciones, emociones, acciones y el énfasis otorgado a la observación en perspectiva de las experiencias privadas, ejercerían fuerte impacto en la clínica psicoterapéutica.

Steven Hayes

Steven Hayes, un brillante investigador, terapeuta y comunicador, reabriría polémicas enriquecedoras a partir de un estratégico abordaje de las inevitables prácticas de marketing y dinámicas institucionales, inherentes a los desarrollos científicos. El slogan “Terapias Cognitivo Conductuales de Tercera Generación” ejercería un impacto profundo en el ámbito de la clínica psicológica. Y esta vez, la deconstrucción filosófica y técnica sería acompañada por crecientes esfuerzos de corroboración científica.

A posteriori de intensos enfrentamientos escolásticos, en la segunda década del siglo XXI, un nuevo momento de síntesis superadoras parece estar desarrollándose. A partir de conferencias y artículos conjuntos, Stefan Hofmann y Steven Hayes, relativizarían la iconoclasta marca registrada de la “Tercer Ola” para referirse, en cambio, a las múltiples Ramas propias de la Tradición Cognitivo Conductual.

Los autores señalan el impacto general que han ejercido estos desarrollos en las Terapias Basadas en la Evidencia: el objeto de estudio e intervención de las mismas se ha centrado, en los últimos años, en los procesos transdiagnósticos de cambio y su impacto bio-conductual. Así mismo, en diversas comunicaciones personales, han coincidido en la necesidad de cuestionar los criterios normativos en salud mental, en fomentar el desarrollo del funcionamiento global de los seres humanos y enfatizar las prácticas de la atención flexible, la aceptación y la compasión en la psicoterapia.

Numerosos interrogantes quedan por responder en el ámbito de la comunicación interdisciplinaria y transteórica, en el desarrollo de interfases entre las neurociencias y el estudio de la conducta humana y en la definición precisa de los gradientes de regulación y aceptación, adecuados a los diversos momentos de los procesos terapéuticos y las características de las diferentes poblaciones clínicas.

Numerosos interrogantes quedan por responder en el ámbito de la comunicación interdisciplinaria y transteórica

En lo personal, estos desarrollos impactan en mi propia autodefinición como uno de los tantos humildes, apasionados lectores y acaso diseminadores de la psicoterapia científica en nuestro sufrido contexto latinoamericano. He abandonado mi afán por la búsqueda de hipotéticos marcos integradores y abarcativos que pudiesen propiciar respuestas finales a las preguntas pendientes. Quizás el meta-modernismo y el creciente abordaje de la complejidad clínica nos hagan dudar, cada vez más, respecto a la viabilidad de los grandes relatos teóricos.

Me motiva más, en cambio, la creciente incorporación flexible de lentes y herramientas diversas, adecuadas a la idiosincrasia y necesidades de cada ser humano. En relación a un objeto de estudio tan complejo y auto-referencial, quizás la única coherencia posible sea la conceptualización de las personas como buscadores autónomos de significado, seres afectados y que afectan contextos dinámicos de aprendizaje y cuyas formas de estudio e intervención tengan la deferencia de sustentarse en la investigación científica. Y esto parece ser suficiente. O mejor dicho, dados los tiempos presentes de cambios múltiples y acelerados, por supuesto que esta pretensión es más que suficiente.

Referencias bibliográficas:
Ellis, A. (1995). Better, deeper, and more enduring brief therapy: The rational emotive behavior therapy approach. New York: Brunner/Mazel.
Hayes, S., Masuda, A. & De Mey (2003). Acceptance and Commitment Therapy and the Third Wave of Behavior Therapy. Gedragstherapie (Dutch Journal of Behavior Therapy), 2, 69-96.
Hayes, S. & Hoffman, S. (2017). La Tercera Ola de TCC y el Surgimiento de la Asistencia Basada en Procesos. Revista Psyciencia. Traducción de Fabián Maero. Recuperado el 3/11/2017 de https://www.psyciencia.com//por-que-es-importante-la-tercera-ola-un-articulo-de-steven-hayes-y-stefan-hofmann/
Semerari, A. (2000). Historia, Teorías y Técnicas de la Psicoterapia Cognitiva. Barcelona: Paidós
Torneke, N. (2010). Learning RFT: An Introduction to relational frame theory and its clinical aplications. Oakland: New Harbinger.

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Los efectos psicológicos que te hicieron gastar todo tu dinero en Black Friday

  • 24/11/2017
  • David Aparicio

Raquel Martinez Rico explica en La Mente es Maravillosa, los efectos psicológicos que aplicaron las tiendas para hacerte gastar todo el dinero que tenías y lo que no tenias en el Black Friday:

Adquirir productos rebajados produce un placer que puede llegar a anular nuestro pensamiento crítico, es decir, nuestra capacidad de raciocinio. Los expertos saben que el cerebro de los personas se ponen en “modo compra” nada más que entramos a una tienda. A partir de ese momento, es función de los dependientes hacer que tomes la decisión de comprar.

Las estrategias de que usan las grandes empresas buscan ganar clientes y conseguir vender lo que ellos quieren y al precio que han decidido. Probablemente este precio siga siendo alto, pero la estrategia consiste en que el consumidor vea que el precio inicial era mucho más alto, y ahí es donde la publicidad intenta generar de nuevo la urgencia de comprar un producto que no necesitamos.

A ti que no te conozco (o sí), probablemente acabes comprando en algún momento más de lo que necesitas. Seguramente yo también lo haga, pero al menos, conociendo lo que te he contado, lo haremos de forma consciente y lo tendremos en cuenta una vez estemos en la tienda para que “los chollos” del Black Friday no terminen por abrir un agujero en nuestra economía.

Lee el artículo completo en La Mente es Maravillosa
.

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El «primer trasplante de cabeza humano» no ha sido un éxito

  • 24/11/2017
  • David Aparicio

Seguro te has encontrado en Facebook con la noticia de Sergio Canavero, el neurocientífico italiano que prometió que realizaría el primer transplante de cabeza humana en el 2017. Pues el día llegó y Canavero anunció públicamente que el procedimiento fue todo un “éxito”. Los medios replicaron la noticia y ya muchos estaban ahorrando para pedir un cambio de cuerpo…

Pero lamentablemente el procedimiento dista mucho de ser un “éxito”. Así lo explica Raúl Álvarez para Xakata:

A día de hoy, Canavero dice haber realizado dos pruebas: una con monos y otra con ratones. En el caso del mono, y en palabras de Canavero, el mono sobrevivió al trasplante y murió tras 20 horas, pero nunca recuperó la conciencia. Lo anterior se debe a que no se intentó conectar la médula espinal por «razones éticas». Sin embargo, el neurocientífico lo considera un «trasplante exitoso», esto a pesar de la falta de conciencia y su vida menor a 24 horas.

El segundo caso consistió en un trasplantar un injerto de cabeza de una rata a otra, sí, un injerto que Canavero nos quiere vender como trasplante de cabeza «exitoso».

El punto más sobresaliente dentro de esto es que en ambos casos se desconoce el procedimiento, los estudios e incluso los resultados, todo se basa en la palabra de científico y los «papers» que ha publicado su equipo. Por supuesto todo esto ha levantado una fuerte polémica en los círculos científicos, donde ya tachan a Canavero de «charlatán».

Lee el artículo completo en Xakata.

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