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(Vídeo) Elizabeth Loftus: La ficción de la memoria

  • 21/02/2018
  • Alejandra Alonso

Aunque hoy sabemos que nuestra memoria no es tan confiable como antes se pensaba, mucha gente sigue creyendo que sí lo es. Gracias a dicha creencia, Steve Titus y muchas otras personas terminaron siendo condenados por crímenes que no habían cometido. Los recuerdos falsos y la facilidad para implantarlos son el tema de estudio de la psicóloga Elizabeth Loftus. Ella lo expresa de esta manera: “Los recuerdos son más como Wikipedia, tu puedes entrar y cambiar la información que contiene y también pueden hacerlo otros.”

Elizabeth Loftus lleva años estudiando la memoria, no te pierdas esta conferencia, con subtítulos en español, en la que nos resume los increíbles hallazgos de sus investigaciones.

Algunas investigaciones que nombra Loftus en el video:

  • Loftus, E. (s.f.) Planting misinformation in the human mind: A 30-year investigation of the malleability of memory (texto completo en inglés).
  • Loftus, E. & Hoffman H., (1989), Misinformation and memory: the creation of new memories.
  • Loftus, E. & Palmer, J. (1974), Reconstruction of automobile destruction: An example of the interaction between language and memory.
  • Loftus, E. & Pickrell, J.The Formation of False Memories.
  • Lynn, S., Loftus, E., Lilienfeld, S. & Lock T. (2003) Memory recovery techniques in psychotherapy: Problems and pitfalls (Texto completo en inglés).
  • Morgan, C., Southwick, S., Steffian, G., Hazlett, G. Loftus, E.Misinformation can influence memory for recently experienced, highly stressful events.
  • Scoboria, A., Mazzoni, G., Kirsch, I., Milling, L. (2002), Immediate and persisting effects of misleading questions and hypnosis on memory reports.

Fuente: TED Talks

  • Ciencia

Envejecimiento cerebral inicia antes de lo esperado

  • 21/02/2018
  • Rita Arosemena P.

Scientific Reports ha publicado el desarrollo de un nuevo método para investigar la función cerebral que podría mejorar el diagnóstico de enfermedades neurodegenerativas y relacionadas con el envejecimiento.

Esta nueva técnica no invasiva podría ser utilizada para cualquier diagnóstico basado en enfermedades del cerebro relacionadas con el sistema cardiovascular y el metabolismo.

La novedad del método se basa en el desciframiento de las oscilaciones en el líquido cefalorraquídeo que se encuentra entre el cuero cabelludo y el cráneo por medio de un dispositivo para grabaciones no invasivas. Se ha demostrado que la circulación de líquido en todo el cerebro es altamente fluctuante, y que estas fluctuaciones son lentas pero interconectadas por los ritmos de la respiración y la frecuencia cardíaca.

Los investigadores encontraron que algunas de estas oscilaciones están relacionadas con la presión sanguínea, pero generalmente son más lentas y ocurren a frecuencias más bajas, lo cual se relaciona con oscilaciones en el movimiento vascular y la oxigenación de la sangre.

Los resultados preliminares de los estudios realizados mostraron evidencia de una disminución en la coherencia entre estas oscilaciones en los participantes mayores de 25 años, lo que indica que el envejecimiento cerebral comenzaría antes de lo que se creía.

Ubicación de los sensores de medición durante el estudio. (b) Un modelo simplificado de vasos cerebrales ubicado en la parte frontal de la cabeza. (c) Un diagrama simplificado que ilustra la influencia de los cambios pulsátiles inducidos por el corazón durante las fases diastólica y sistólica, que afectan directamente la propagación de la radiación dentro de los tejidos en la cabeza. (d) Modelo de vasos cerebrovasculares, desde grandes arterias piales hasta pequeños capilares.

La dinámica en las señales registradas se investigó utilizando la transformada de ondícula y la coherencia de fase ondícula. La transformación ondícula es un método de análisis de tiempo y frecuencia que brinda la oportunidad de observar cómo el contenido de frecuencia de una señal cambia con el tiempo. Esto lo hace ideal para la aplicación a señales biológicas, que varían de manera constante en el tiempo.

Ya que el número de individuos investigados fue relativamente pequeño y el rango de edad (18-42 años) no cubre el período crítico de la vida en que el envejecimiento afecta la salud, este hallazgo debe confirmarse en una cohorte más grande con un rango de edad más amplio.

Fuente: Science Daily; Scientific Reports

  • Ciencia

Circuito de aprendizaje del lenguaje se encuentra también en los animales

  • 21/02/2018
  • Rita Arosemena P.

Los amantes de los animales y defensores de la igualdad de derechos entre las especies podrían no estar muy lejos de la realidad cuando aseguran que los animales poseen también un sistema de lenguaje desarrollado y que se comunican directamente con nosotros en diversas circunstancias.

Hasta ahora, se había afirmado que los humanos aprendemos el lenguaje utilizando componentes cerebrales específicos para esta tarea y que sólo pueden ser encontrados en nuestra especie. No obstante, un estudio publicado en Proceedings of the National Academy of Sciences sugiere que el lenguaje se aprende en sistemas cerebrales que también se usan para muchos otros propósitos y que incluso estaban ahí antes de la definición del género humano, lo que significa que hablamos de circuitos pre-históricos disponibles en otras especies.

«Estos sistemas cerebrales también se encuentran en animales; por ejemplo, las ratas los usan cuando aprenden a navegar en un laberinto», explica el coautor del estudio, Phillip Hamrick, PhD de la Universidad Estatal de Kent.

Una gran oportunidad para comprender la biología y la evolución del lenguaje

La investigación combina resultados de múltiples estudios con un total de 665 participantes. Los resultados muestran que los niños aprenden su lengua materna y los adultos aprenden idiomas extranjeros en circuitos cerebrales evolutivamente antiguos que también se utilizan para tareas tan diversas como recordar una lista de compras y aprender a conducir.

Estos resultados representan una gran oportunidad para comprender mejor la biología y la evolución del lenguaje, así como el proceso de aprendizaje de idiomas extranjeros y cómo ayudar a personas con trastornos del lenguaje, como el autismo, la dislexia o la afasia.

La investigación sintetizó estadísticamente los hallazgos de 16 estudios que examinaron el aprendizaje de idiomas en dos sistemas cerebrales: memoria declarativa y de procedimiento. Los resultados mostraron que nuestra habilidad para recordar palabras de un lenguaje se correlaciona con nuestra habilidad para aprender en la memoria declarativa, la cual usamos para memorizar tareas rutinarias como la listas de compras, la cara del conductor del autobús o lo que comimos el día anterior.

Estos hallazgos tienen amplias implicaciones en investigación, educación y el área clínica

Las habilidades gramaticales, que nos permiten combinar palabras en oraciones de acuerdo con las reglas de un idioma, mostraron un patrón diferente en el estudio. Las habilidades gramaticales de los niños que adquieren su lengua materna guardan una mayor correlación con el aprendizaje de la memoria procedimental, que utilizamos para aprender tareas como conducir, andar en bicicleta o tocar un instrumento musical. Sin embargo, en los adultos que aprendían un idioma extranjero, la gramática se correlacionó con la memoria declarativa en las primeras etapas del aprendizaje del idioma, pero con la memoria procedimental en etapas posteriores.

Las correlaciones fueron grandes y se encontraron consistentemente en todos los idiomas (entre ellos, inglés, francés, finlandés y japonés).

Aunque los investigadores saben poco acerca de los genes estrechamente en el lenguaje, se han identificado algunos específicos que desempeñan papeles particulares en la memoria declarativa y de procedimiento. Los hallazgos de este nuevo estudio sugieren que estos genes también pueden desempeñar funciones similares en el lenguaje.

Estos datos podrían conducir a la implementación de agentes farmacológicos y estrategias de comportamiento utilizados en otros casos para mejorar el aprendizaje o la retención de información en los sistemas cerebrales, así como facilitar el aprendizaje del lenguaje, incluso en trastornos como la afasia, la dislexia y el autismo.

Fuente: Science Daily; Proceedings of the National Academy of Sciences 

  • Ciencia

El peligro de rodearte de gente estresada

  • 20/02/2018
  • David Aparicio

El contacto constante con personas estresadas podría cambiar la estructura del cerebro. Lo que en parte también explicaría porque los familiares de una persona con estrés postraumático también experimentan los mismos síntomas.

Por obvias razones este tipo de investigación no puede hacerse en humanos. Por lo tanto Toni-Lee Sterley y su equipo desarrollaron este estudio con una muestra de ratones de laboratorio (comparten el 95% del genoma humano) que vivían en parejas (hembra y macho).

El estudio consistió en exponer a uno de los ratones a un evento de estrés moderado y que luego regresara con su pareja. A continuación evaluaron la respuesta cerebral y encontraron que los ratones que no habían sido expuestos al evento estresante tenían los mismos cambios en las redes neuronales que aquellos que si habían vivido tal experiencia. Los autores explican que el estrés causó una respuesta química en los ratones en forma de feromona para alertar a su pareja.

Con el pasar de los días y con las interacciones sociales, las hembras comenzaron a reponerse de los efectos del estrés en un 50%, sin embargo no sucedió lo mismo con los machos.

Jaideep Brains, coautora del estudio explicó:

“Podemos empezar a pensar que las experiencias de otras personas o el estrés que experimentan pueden cambiarnos en maneras que todavía no entendemos completamente. El estudio también demuestra que los rasgos que creíamos exclusivos de los humanos son rasgos biológicos evolutivos conservados.”

El estudio fue publicado en la revista Neuroscience.

Fuente: Psypost

  • Ciencia

Adolescentes LGBT: en mayor riesgo de suicidio, según estudio

  • 20/02/2018
  • Rita Arosemena P.

«Por subgrupo, lesbianas, gays, bisexuales y adolescentes tienen un riesgo elevado de suicidio en relación con los heterosexuales. Por ejemplo, los bisexuales tienen más probabilidades de considerar, planificar o intentar el suicidio que los heterosexuales». 

A esta conclusión llega un nuevo estudio publicado en la revista JAMA, donde se describen los hallazgos de un grupo de investigadores en relación con el riesgo de suicidio en adolescentes pertenecientes a las minorías sexuales (comunidad LGBT) en los Estados Unidos.

Los resultados fueron obtenidos a lo largo del año 2015, cuando se identificó el suicidio como la segunda causa de muerte entre jóvenes de 15 a 34 años y la tercera más importante en adolescentes de 10 a 14 años. Grosso modo, los datos confirman que los jóvenes de minorías sexuales tienen un mayor riesgo de considerar, planear o intentar suicidarse en comparación con sus pares heterosexuales.

Cifras preocupantes que evidencian un flagelo social

Según el estudio, el 40% de las lesbianas considera el suicidio frente al 19,6% de las mujeres heterosexuales, mientras que, de los hombres homosexuales, el 25,5% considera el suicidio en comparación con el 10,6% de los hombres heterosexuales. Entre los factores psicosociales que conducen a los pensamientos suicidas elevados, planes o intentos suicidas en los jóvenes LGBT, se encuentran los altos niveles de discriminación y rechazo por parte de familiares y amigos, así como los actos de violencia y crímenes de odio.

Los investigadores concuerdan en que sacar de circulación la actual estigmatización que predomina aún en algunos sectores en torno a la identidad de las personas LGBT puede reducir el riesgo de suicidio entre los jóvenes y adultos homosexuales. Este estudio proporciona datos valiosos para los investigadores y responsables políticos que buscan métodos basados ​​en la evidencia para reducir el suicidio en adolescentes, especialmente para aquellos pertenecientes a las minorías sexuales.

Para Caputi, Smith y Ayers, autores del estudio, los riesgos sustanciales de suicidio entre las minorías sexuales merecen una reacción integral que involucre inversión en investigación para comprender y prevenir el suicidio entre las minorías sexuales.

«Los médicos deben analizar la orientación sexual de los pacientes y asignar recursos apropiados de salud mental. Los cuidadores deben vigilar las señales de conductas de riesgo de suicidio entre las adolescentes de minorías sexuales y buscar ayuda de apoyo cuando lo justifique», escriben.

El estudio está limitado por la falta de datos sobre los riesgos de suicidio entre los adolescentes transgénero, pero estudios previos sugieren que cerca de la mitad de la población trans puede haber intentado suicidarse. Los investigadores también reconocen que la tasa de respuesta obtenida (60%) puede limitar la generalización de sus resultados. Se necesitan más investigaciones que incluyan adolescentes trans y una tasa de respuesta más consistente.

Fuente: Mad In America; JAMA

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  • Ciencia

Escáner cerebral muestra potente relación entre el alcohol y la agresividad

  • 20/02/2018
  • Rita Arosemena P.

Por qué las personas se vuelven agresivas luego de beber un par de tragos puede que sea una de las mayores interrogantes de la vida en sociedad moderna. Se sabe que el alcohol actúa como un deshinibidor y que, después de sentirnos un poco «entonados», somos más propensos a expresar sentimientos y conductas que normalmente no expresaríamos. Sin embargo, la agresividad entra en un plano superior, se trata de una conducta específica que mucha gente presenta luego de haber tomado unas copas y que se haya detrás de muchas decisiones equivocadas y accidentes de consideración.

Ahora, gracias a un escáner cerebral (MRI, por sus siglas en inglés), podemos saber cómo impacta la ingesta de alcohol en el flujo sanguíneo hacia el cerebro para así comprender mejor por qué las personas a menudo se vuelven agresivas y violentas después de beber.

El alcohol y la conducta agresiva: ¿una relación estrecha?

Según la mayoría de las teorías, la agresión relacionada con el alcohol es causada por cambios en la corteza prefrontal. Sin embargo, hay una falta de evidencia sustancial de neuroimágenes para corroborar estas ideas. En este estudio, un equipo de investigadores encabezado por el psicólogo Thomas Denson, de la Universidad de Nueva Gales del Sur en Australia, reclutó un grupo de cincuenta jóvenes sanos, quienes ingirieron, o dos bebidas que contenían vodka, o bien bebidas placebo sin ningún tipo de alcohol.

Mientras sus cerebros eran examinados por un escáner de resonancia magnética, los participantes tuvieron que competir en una tarea que se ha utilizado regularmente durante los últimos 50 años para observar los niveles de agresión en respuesta a la provocación. La resonancia permitió a los investigadores ver qué áreas del cerebro se activaron cuando se realizó la tarea. También pudieron comparar la diferencia los participantes que habían consumido alcohol y los que no lo habían hecho.

Sorprendentemente, se encontró que la provocación no influía en las respuestas neuronales de los participantes. Sin embargo, al comportarse de manera agresiva, hubo una caída en la actividad en la corteza prefrontal de los cerebros de quienes habían consumido bebidas alcohólicas. Este efecto de amortiguación también se observó en las áreas del cerebro que están involucradas en la recompensa. Además, se observó una actividad elevada en el hipocampo, la parte del cerebro asociada a la memoria de las personas.

«Observamos una relación positiva entre la actividad de la corteza prefrontal dorsomedial y dorsolateral y la agresión relacionada con el alcohol» (thomas denson)

Después de solo dos tragos, los investigadores notaron cambios en el funcionamiento de la corteza prefrontal del cerebro, la parte normalmente involucrada en atemperar los niveles de agresión de una persona. Estos resultados son muy consistentes en relación con un creciente cuerpo de investigación en torno a la base neuronal de la agresión, y cómo esta se desencadena por los cambios en la forma en que funcionan la corteza prefrontal, el sistema límbico y las regiones del cerebro relacionadas con la recompensa.

Los investigadores consideran importante destacar que el alcohol es el contribuyente psicotrópico más común para el comportamiento agresivo. En muchas partes del mundo, el consumo agudo de alcohol está implicado en aproximadamente del 35% al ​​60% de los delitos violentos.

Fuente: Science Daily; Cognitive, Affective, & Behavioral Neuroscience

  • Ciencia

El tabú de sentir rechazo a dar de mamar a un hijo

  • 19/02/2018
  • Alejandra Alonso

¿Has escuchado hablar sobre la agitación por amamantamiento? Es un fenómeno del que recién se está escuchando un poco más, esto es así porque las madres que lo padecen sienten un rechazo casi insoportable cuando tienen que amamantar a sus hijos, lo que les genera malestar y culpa y, claro, encuentran difícil reconocerlo, así sea frente a un profesional.

Alba Padró Arocas, asesora de lactancia, lo define así para el diario El País:

“(Es una) necesidad ingente de que termine la toma o que se aleje de nosotras unido a un deseo irracional de que se hagan mayores, de que crezcan y sean más autónomos”. Reconoce la asesora que se trata de un sentimiento “de lo más oscuro”, una lucha entre la razón y el corazón y que, en general, es poco expresado por las madres “por miedo al qué dirán”.

Existen pocos estudios sobre el tema, no solo porque no es fácil que las madres hablen sobre esto, sino también debido a que no son muchas las que dan pecho a largo plazo, mientras están gestando otro embarazo o en conjunto (amamantar a dos hijos a la vez) lo que hace que la muestra para realizar investigaciones sea muy pequeña. Además la psicóloga Cristina Silvente agrega:

“no podemos hablar de un «diagnóstico» como tal, aunque haya unos signos claros como rabia, inquietud o cierta ansiedad, porque, según explica la psicóloga, en psicología perinatal no existe la agitación por amamantamiento “como un cuadro patológico”, sino más bien como un “sentimiento”. Añadimos a esta ecuación ese temor a lo que piensen los demás que mencionaba Padró, que hace que pase casi desapercibido, unido a que incluso muchas madres ni siquiera saben lo que les está pasando.”

Si bien se trata de un fenómeno que, como ya hemos mencionado, presenta varias dificultades para ser investigado, a algunas mujeres les ha servido primeramente hablarlo, y conocer sobre el tema (lo que las ayuda a desculpabilizarse) y a otras les ha sido útil reducir el tiempo de amamantamiento o inlcuso el destete, ya que el apego puede verse afectado.

“Si tú estás con una situación de malestar mantenido no creo que sea bueno para poder establecer un apego seguro. A veces más vale dar cariño y otras comidas que continuar alargando ese “no quiero pero me siento mal por no querer”. Un apego seguro depende de la disponibilidad emocional de la madre o de sus cuidadores, con ser esa base segura, ese lugar al que acudir, ser comprendido, valorado, querido. Saber esto puede reducir mucho la angustia de las madres”.

La agitación por amamantamiento es un fenómeno que les puede suceder a mamás que llevan mucho tiempo dando pecho, que han quedado embarazadas mientras todavía daban pecho o que amamantan a 2 bebés al mismo tiempo. Si bien no se encuentra en los manuales diagnósticos, se conoce su existencia por el testimonio de muchas madres, y se sabe que causa gran malestar.

Lee el artículo completo en El País.

  • Clínica

Cómo resolver un cubo Rubik sin maldecir demasiado: contingencias y reglas en clínica

  • 18/02/2018
  • Fabián Maero

Buenos días, pasen y siéntanse como en casa. Vamos a hablar un poco de un tópico que se menciona con frecuencia en ACT generando confusión, por lo cual vamos a aportar nuestro grano de arena. A favor de la confusión.

Nos referimos a todo el asunto de la conducta gobernada por reglas y temas asociados. Habrán visto que este tema surge con frecuencia en textos clínicos, junto a términos como pliance o tracking. Como suele pasar con el análisis de la conducta, los términos que se utilizan suenan lo suficientemente áridos como para garantizar el desinterés del lector, pero el tema resulta de utilidad para el trabajo clínico.

De modo que sí, es otro día más de lectura tediosa y términos difíciles de recordar. Dense por avisados.

Las cosas

Supongamos que alguien, que no los quiere bien, les regala un cubo Rubik. Ya saben, esos artefactos que después pasar diez minutos tratando de resolverlo han dejado de adorno en un estante — maravillas de la humanidad: que a uno le regalen un problema de plástico y encima tenga que agradecerlo.

Supongamos que efectivamente quieren resolver el condenado cubo. Una forma de proceder sería tomarlo y empezar a girar sus partes. Algunas rotaciones llevan a ciertos cambios en los colores del cubo — e incluso probablemente acierten a formar una cara entera con un mismo color y experimentar una satisfacción y sentimiento de autorrealización que durará unos 0.75 segundos, tiempo que les lleva darse cuenta de que si mueven cualquier otra cosa su logro se deshace. Algunos movimientos resultan productivos, otros no.

Este abordaje es relativamente fácil de explicar con análisis de la conducta (“conductismo”, si les resulta más familiar el término): se trata de la emisión de distintas respuestas (las rotaciones del cubo), cuyas consecuencias (la distribución de colores), hacen que esas respuestas sean más o menos probables. Lo mismo pasa cuando ponemos una rata por primera vez en una caja de laboratorio en la cual hay una palanca que al presionarla entrega comida: al principio la rata empezará a explorar la caja hasta que por casualidad baje la palanca y suceda una consecuencia interesante (aparece comida).

Entre ustedes luchando con el cubo y la rata con la palanca hay sólo diferencia de grado y especie (no se lo tomen tan a pecho). Lo que queremos decir es que en ambos casos estamos describiendo un tipo de aprendizaje directo, conductas que van siendo moldeadas por la experiencia directa con el mundo. Este tipo de conducta es lo que técnicamente llamamos conducta moldeada por contingencias, término que fuera acuñado por Skinner hace medio siglo: “nos referimos a conducta moldeada por contingencias cuando decimos que un organismo se comporta de cierta manera con cierta probabilidad porque la conducta ha sido seguida por un cierto tipo de consecuencia en el pasado” (Skinner, 2013, p.145). Es la conducta que está afectada por la experiencia directamente.

Todo lo que aprende un niño antes de aprender a hablar funciona de esta manera. De hecho, antes de aprender a hablar, un niño responde a las consecuencias de la misma manera que cualquier (otro) animal: “para los infantes humanos, los efectos de reforzamiento sobre la conducta son indistinguibles de aquellos que han sido bien documentados en la literatura sobre aprendizaje animal” (Lowe, Beasty, & Bentall, 1983). De modo que ya saben, si les dicen “su hijo es una bestia”, ustedes respondan “Gracias, estamos usando programas de reforzamiento intermitente”.

Las palabras

Después de que una niña empieza a hablar el panorama cambia, sin embargo. Y en el caso de ustedes, queridos lectores (asumimos que casi todos ustedes manejan más o menos algún lenguaje), para resolver el cubo Rubik probablemente no recurran sólo a la experiencia, sino que quizá busquen instrucciones para resolverlo (por ejemplo, buscar un tutorial en internet), y sigan esas instrucciones para resolver el cubo.

En ese caso ya no estarán actuando guiados sólo por la experiencia directa, sino que su conducta estará guiada por una descripción verbal de las contingencias: “si los colores del cubo están con X distribución (antecedentes), y realizan este movimiento (conducta), obtendrán esta distribución de colores (consecuencia)”. No necesitan tomar contacto directamente con esas contingencias, sino que pueden seguir las instrucciones.

Esto es lo que llamaremos conducta gobernada por reglas:

“Los estímulos verbales pueden ser combinados en reglas verbales elaboradas que tienen la capacidad de regular la conducta. La conducta gobernada por reglas no necesita basarse en contactar consecuencias directas cara a cara con el mundo; en cambio, está basada mayormente en formulaciones verbales de eventos y las relaciones entre ellos. De acuerdo a Skinner (1969), la conducta gobernada por reglas es conducta que está gobernada por la especificación de las contingencias en lugar del contacto directo con ellas. La conducta gobernada por reglas permite a los seres humanos responder de maneras muy precisas y efectivas en casos en los que el aprendizaje a través de la experiencia directa podría ser ineficaz o incluso letal.”(Hayes, Strosahl, & Wilson, 2012, p.52)

No se confundan con el uso coloquial de la palabra “reglas”, que solemos asociar exclusivamente a normas u órdenes. Cuando decimos “reglas” aquí estamos hablando de cualquier caso en que una conducta está principalmente influenciada por una formulación verbal. Pueden suceder con instrucciones, órdenes, pero también con leyes, fragmentos de tutoriales de YouTube, el consejo de un amigo, oraciones de un libro, frases de una película, y un etcétera inacabable: siempre que la conducta esté influida principalmente por formulaciones verbales de eventos y sus relaciones, hablaremos de conducta gobernada por reglas.

Si les sirve como ayuda, piénselas como “conductas gobernadas por palabras que dicen qué hacer” (es una pesadilla terminológica escribirlo así, pero quizá les ayude a entenderlo mejor).

Guiarnos por reglas, así definidas, nos permite aumentar enormemente nuestras habilidades y nuestras formas de lidiar con el mundo. Permite la transmisión de prácticas culturales, facilitando que uno no tenga que reinventar la rueda cada vez. Por ejemplo, los refranes, que suelen actuar como reglas, a menudo son la primera guía que tenemos para lidiar con una situación nueva: “no es oro todo lo que reluce” puede tornarnos un poco más cautos al comprar Bitcoins. Cuando están comprando algo online, la máxima “si parece demasiado barato para ser verdad, usualmente lo es”, es algo a tener muy en cuenta antes de comprar el set con 150 figuras de My Little Pony por 10 dólares.

Siempre que la conducta esté influida principalmente por formulaciones verbales de eventos y sus relaciones, hablaremos de conducta gobernada por reglas

Además de los casos detallados, las reglas no sólo vienen de afuera, de otras personas, sino que también pueden ser formuladas y seguidas por uno mismo. Quien formula la regla y quien la sigue pueden estar habitando la misma piel. Esto es una consecuencia interesante de cómo el análisis conductual aborda al self. Skinner (1989) lo dice notablemente, resemblando el “contengo multitudes” de Whitman:

Hay muchas personas o sí-mismos dentro de una piel. Eso implicamos cuando hablamos de auto-observación, cuando un self observa a otro, o auto-manejo, en el cual un self maneja a otro. Cuando decimos que nos hablamos a nosotros mismos queremos decir que un self habla a otro. Diferentes repertorios han sido moldeados y mantenidos por distintos ambientes verbales. Los sí-mismos pueden ser idénticos salvo en el tiempo. Le decimos al mismo self que haga algo más tarde dejándonos una nota. Le enseñamos a un mismo self por medio de ensayar y revisar nuestra ejecución (…) Memorizamos máximas, reglas, y leyes, para usar luego. Jugamos al solitario o jugamos en ambos lados en un partida solitaria de ajedrez. (p.95)

Si alguna vez, luego de una resaca atroz se han dicho “nunca más vuelvo a tomar ”, entonces han formulado una regla para ustedes mismos. Por supuesto, formular y seguir una regla son dos conductas distintas — por eso vuelven a caer a pesar de jurarse que nunca van a pedir nuevamente un white russian.

Otra aclaración que vale la pena tener en cuenta: conducta gobernada por reglas no se refiere a actividades que puedan ser descriptas como siguiendo una regla, sino a conductas impactadas directamente por formulaciones verbales. Digamos, que yo pueda formular una regla a partir de la observación de la conducta de otra persona no quiere decir que dicha conducta esté efectivamente gobernada por reglas.

Conducta moldeada por contingencias y conducta gobernada por reglas

La conducta moldeada por contingencias no está completamente desplazada por la conducta gobernada por reglas, sino que ambas están presentes en el repertorio humano, en distintos momentos, con distintos grados de influencia:

“Podemos aprender a manejar una pieza de maquinaria siguiendo las instrucciones, pero sólo la operamos habilidosamente cuando nuestra conducta ha sido moldeada por sus efectos en el equipo. Las instrucciones son rápidamente olvidadas” (Skinner, citado en Reese, 1989).

La conducta gobernada por reglas consiste en que uno de los antecedentes para una conducta X sea una especificación verbal de las contingencias. Uno de los antecedentes al sentarse a tocar Claro de Luna es una instrucción: la partitura con sus indicaciones. Pero no es lo único, por supuesto. Una obra para piano puede aprenderse más fácilmente si uno sigue la partitura, pero aprender a tocar realmente esa obra requiere además entrar en contacto con la experiencia directa: escuchar lo que se está tocando y ajustar la ejecución. Las reglas guían, las experiencias moldean los detalles.

En este video, por ejemplo, pueden apreciar la diferencia entre seguir estrictamente una partitura (es decir, estrictamente la conducta exclusivamente gobernada por reglas, en este caso usando una pianola), versus interpretar la partitura (conducta que requiere además el contacto con contingencias, es decir, escuchar la ejecución), intenten notar la diferencia.

Lo mismo habrán observado si han hecho algún tipo de meditación: primero empiezan siguiendo algunas reglas por el instructor (como “presten atención a las sensaciones de la respiración”), pero luego guarda silencio, para que puedan ir más allá y afinar la conducta de observación tomando contacto con la experiencia. El punto aquí es que hay una dinámica fluida entre ambos tipos de conductas: las reglas pueden orientar hacia algún aspecto de la experiencia, y la experiencia puede captarse en la formulación de reglas.

El concepto de conducta gobernada por reglas es muy importante para el análisis de la conducta porque es el corazón de la respuesta ha dado a las conductas humanas más complejas — de hecho, el primer uso del término fue en el abordaje conductual de las conductas de resolución de problemas. Y por eso es central para entender algunos problemas clínicos. Formulamos y seguimos reglas sobre cómo funciona el mundo, sobre qué hacer con las emociones y con lo que pensamos, sobre cómo tratar a los demás, tenemos reglas sobre seguir reglas.

Ríos de tinta se han escrito sobre los detalles de cómo funcionan las reglas (cómo específicamente es que se formulan, qué significa seguir una regla), por lo que hay diversas conceptualizaciones al respecto. Si les interesa leer otros abordajes pueden consultar los textos que están en las referencias. A los fines de este artículo tomaremos la perspectiva de RFT (Teoría de Marco Relacional, por sus siglas en inglés) y nos centraremos en algunas de sus implicaciones clínicas.

Tipos de conducta gobernada por reglas

El concepto amplio de “conducta gobernada por reglas” puede desmenuzarse en varias especies de la misma, según sus características y el tipo de historia de aprendizaje involucrada. Si aún no se durmieron, síganme que el tema tiene interés para los quehaceres cotidianos de los psicólogos.

Nota para fanáticos (especialmente los conductuales, vos, vos, y vos): Vamos a ser un poco imprecisos con las definiciones y descripciones a continuación, para tratar de hacerlas lo más comprensibles que se pueda, pero si quieren las definiciones más duras, vayan a los textos de las referencias.

RFT propone que podemos distinguir tres tipos distintos de conducta gobernada por reglas, cada cual con sus problemas clínicos propios: pliance, tracking, y augmenting. Dado que son un tanto arduos de traducir, usaremos los términos en inglés. Tengan en cuenta esto: se tratan de tipos de conductas, no tipos de reglas. Decir que una regla es un tracking (o un track), por ejemplo, es sólo una comodidad para hablar y entendernos más o menos, pero hay que tener cuidado de no reificar los términos.

La pregunta que podemos usar para guiarnos en la diferenciación de cada especie de conducta gobernada por reglas es ¿por qué seguimos reglas? ¿cuál es la motivación para seguir una regla determinada? O más precisamente: ¿cuál es el refuerzo y la historia de aprendizaje involucrada en cada caso?.

Pliance

Durante el desarrollo verbal de un niño, el primer refuerzo para seguir reglas es social: otras personas proveen consecuencias si seguimos o no una determinada regla. Cuando somos niños y nuestros padres nos gritan algo como “salí de la calle”, seguimos esa regla no por las ventajas de seguir esa regla, sino porque ellos lo dicen. Tiene sentido que sea así en ese momento, quizá no sea una buena idea explicar detalladamente las contingencias (algo como «si permaneces en la calle querido vástago, debido a tu corto tamaño y lentos reflejos, el 60 te puede dejar como una milanesa”).

Como canta Catupecu Machu:

Mama me dijo: llevate el poncho que esta fresquito

Apurate que llegas tarde

Que te destapen la gaseosa delante tuyo

No hables con extraños, con ningún extraño

Esto no es una pensión, ya sos grande

Abrigate, cuidate, guardate, callate

(Mamá me dijo que no viniera)

Estas reglas se siguen por las consecuencias arbitrarias provistas por otras personas. Inicialmente “comé tus verduras” para un niño no está sostenido (i.e. reforzado) por los efectos saludables que tuviere, sino porque hay consecuencias arbitrarias provistas por los padres (“…o te dejo sin postre”). Decimos que las consecuencias son arbitrarias en ese caso porque no se siguen naturalmente de la conducta (no es que saltearnos verduras lleve naturalmente a perder acceso al postre, alguien tiene que arbitrariamente establecer eso). Aprendemos a “hacer caso” a las reglas proporcionadas, para obtener el beneplácito de otros o evitar que esos otros proporcionen consecuencias aversivas.

A este tipo de conducta gobernada por reglas la llamamos pliance (del inglés compliance, aproximadamente “conformidad”) y su definición técnica es “el seguimiento de una regla verbal basado en una historia de consecuencias para la correspondencia socialmente monitoreada entre la regla y la conducta previa” (Hayes et al., 2012, p.53).

En pliance las consecuencias están controladas por quien formula la regla y son dependientes de seguir la regla. En clínica, pliance sucede “cuando el paciente hace algo para agradar al terapeuta, para quedar bien, o para parecer correcto frente a otros” (id. ant.). Rebelarse frente a una regla también puede ser pliance (contra-pliance, más precisamente), ya que se trata de la misma conducta solo que con signo inverso: orientar nuestra conducta según consecuencias socialmente mediadas — digamos, hacer todo lo que los padres dicen, o hacer todo lo contrario de lo que los padres dicen son meramente variedades de pliance.

Ejemplos frecuentes de pliance en clínica pueden ser:

  • “si hago esto voy a parecer ridículo”
  • “no, no puedo acercarme a otra persona, en casa somos todos fríos”
  • “tengo que tener hijos antes de los 30 si no me van a mirar como a un fracaso”
  • “tengo que caerle bien a la gente”
  • “lo más importante en la vida es tener prestigio”

Y decimos “pueden ser” porque que sea o no pliance dependerá de la historia de refuerzo. “Sé amable con las personas” puede empezar como pliance, porque nuestra abuela lo dijo, pero podemos empezar a percibir que cuando hacemos eso las personas responden amablemente a nosotros, y entonces el refuerzo cambia y hablamos de otro tipo de conducta gobernada por reglas.

Tracking

Si bien inicialmente seguimos reglas porque nuestros cuidadores administran consecuencias para ello, de a poco podemos aprender que adecuar nuestra conducta a ciertas reglas genera consecuencias útiles. Si el noticiero dice “lleven paraguas que va a llover” y seguimos esa regla lo que está reforzando ese seguimiento de regla probablemente no sea una consecuencia social (i.e. no es porque sea correcto o socialmente bien visto), sino la consecuencia natural de salir sin paraguas (no mojarnos). No hay otras personas administrando consecuencias, sino que se trata de las consecuencias naturales del mundo.

En ese caso hablamos de tracking (que podríamos traducir como “rastreo”, el de las contingencias naturales). Más precisamente tracking es “seguir una regla verbal basándose en un vínculo histórico entre tales reglas y contingencias naturales (aquellas producidas por la forma exacta de la conducta en esa situación particular” (Hayes et al., 2012, p.54; ¿vieron que linda manera de hacer que algo suene completamente árido?)

En tracking el refuerzo para seguir reglas viene del efecto que tiene en el mundo, en pliance el refuerzo para seguir reglas viene de la aprobación de otras personas.

Es decir, tracking es seguir una regla por las consecuencias naturales que genera su seguimiento. Si en las instrucciones de uso de un lavarropas dice “gire la perilla para seleccionar el programa de lavado” (disculpen, estoy justo en eso), estamos hablando de tracking cuando el girar la perilla está vinculado a una historia de aprendizaje en la cual seguir instrucciones de ese tipo ha hecho que funcionara el aparato. En tracking, seguimos una regla por las consecuencias naturales que involucra, no porque alguien más lo dijo, porque esté “bien”, o porque sea lo correcto.

Ejemplos de reglas que suelen aparecer como tracking en clínica:

  • “Cuando se me vaya la ansiedad voy a poder vivir mi vida”
  • “Si hago esto y fracaso, no lo voy a poder soportar”
  • “Si me da un ataque de pánico me voy a volver loco”

Para entender la diferencia entre tracking y pliance, el ejemplo clásico es este: supongamos que una madre le dice a su hijo, antes de salir de la casa “abrigate, hace frío afuera”, y el niño se pone el abrigo. ¿Esto es un ejemplo de tracking o de pliance? Para saberlo necesitamos conocer la historia particular de aprendizaje. Podemos decirlo así: si el niño se pone el abrigo porque en el pasado ajustar su conducta a la regla hizo que estuviera calentito en el crudo invierno, estamos hablando de tracking, porque está “rastreando” una consecuencia natural de seguir la regla de abrigarse. Si en cambio, se pone el abrigo porque en el pasado hacerle caso a su madre ha sido reforzado (“soy tu madre y lo digo yo”), independientemente de las consecuencias naturales de abrigarse, estamos hablando de pliance. Digámoslo mal: en tracking el refuerzo para seguir reglas viene del efecto que tiene en el mundo, en pliance el refuerzo para seguir reglas viene de la aprobación de otras personas.

La conducta de tipo tracking es uno de los ejes centrales de trabajo del clínico, ya que se trata de contactar cómo funcionan las cosas en el mundo (por oposición a cómo alguien dijo que tendrían que funcionar las cosas en el mundo, i.e. pliance), se trata de contactar más de cerca las consecuencias naturales de las acciones.

Augmenting

Augmenting (podemos traducirlo como “aumentar”), es el tercer tipo de conducta gobernada por reglas, y describe aquella en la que se modifica el grado en que un evento funciona como consecuencia. Si hablamos de reglas de tipo augmentals hablamos de reglas que modifican el valor de refuerzo de un estímulo (nota para nerds: piensen en operaciones establecientes, pero verbales).

Supongamos una publicidad que afirme “Pruebe FatKiller 5000 y tenga un cuerpo esbelto que será la admiración de todos”. Si seguimos esta regla y consumimos FatKiller 5000 por la consecuencia especificada (tener un cuerpo esbelto, etcétera), estamos emitiendo un augmenting. Augmenting funciona en tándem con tracking y pliance, interviniendo y modificando el grado en que las consecuencias de tracking o pliance actúan como refuerzo. Augmenting es, claro está, lo que está detrás del trabajo con valores en la práctica clínica: establecemos consecuencias simbólicas que servirán para modificar el valor de refuerzo de las consecuencias de determinadas conductas.

Interacciones entre las conductas gobernadas por reglas

Ninguno de los tres tipos de conductas gobernadas por reglas es “malo” ni “bueno”. Por ejemplo, pliance en esencia es hacer algo meramente porque otras personas lo dicen, lo cual no suena muy saludable para un adulto, pero es crucial para la supervivencia de un niño: “Aprovechar la experiencia de un adulto es una enorme ventaja mientras se descubre este mundo nuevo y peligroso. A fines de supervivencia es importante aprender a seguir reglas sin mucho testeo y explicación. Por ejemplo, los padres no siempre tienen el tiempo de explicar a sus hijos por qué deberían evitar vidrios rotos, o ir a la calle, o caminar con cuidado si el piso está mojado”(Villatte, Villatte, & Hayes, 2016, p.42)

Las conductas pueden pasar de ser tracking a pliance y a la inversa:

“Las reglas pueden ser seguidas por tracking al principio, pero terminar alentando pliance. Imagina que has decidido probar restaurantes por ti mismo en lugar de leer reseñas. Tomaría algún tiempo, pero eventualmente encontrarías los mejores lugares utilizando este método. Entonces, probablemente te dirías algo como “este es un buen lugar, tengo que volver aquí”. Quizá compartas esta regla con otros, orgulloso de tu buen criterio. Inicialmente, lo que mantiene el seguir la regla puede ser el conseguir buena comida a buen precio (tracking); seguir esa regla puede gradualmente ser sostenida no por la calidad de la comida sino por lo “correcto” de quien hace la regla, que serías…vos! Cuando eso sucede, incluso si la calidad de la comida ha declinado, quizá continúes siguiendo tu regla y dándosela a otros. (…) Estar en lo “correcto” puede de hecho hacer que sigas yendo a ciertos restaurantes porque alguna vez dijiste que eran buenos, no porque aún lo sean. (…) Este caso, tracking se ha convertido en pliance.” (id.ant.)

Sin embargo, hay problemas clínicos que se asocian con las conductas gobernadas por reglas, y si aún no se han dormido vale la pena que les demos una mirada.

Reglas en clínica

Las reglas son útiles para organizar la conducta y actuar de manera más eficaz. Las reglas pueden especificar consecuencias lejanas en el tiempo, lo cual permite poner la acción al servicio de eventos que quizá no sucedan sino hasta dentro de años: “Si comienzan a pagar la jubilación hoy, podrán empezar a cobrar dinero a partir de los 60/65 años”. También pueden tratarse de consecuencias remotas en el espacio (“si van a París no olviden visitar Montmartre”), o incluso de consecuencias abstractas (“all we are saying, is give peace a chance”). El control verbal de la conducta permite liberarnos de la experiencia inmediata.

Pero hay un problema. En cierto modo, seguir una regla requiere que “olvidemos” una parte del contexto. Si les están explicando cómo conducir un auto, primero tienen que prestarle atención a los pedales, al volante, a la palanca de cambios, y pasar por alto, digamos, los botones de la radio, el aire acondicionado, o las luces.

Una buena parte de los problemas psicológicos pueden ser entendidos como problemas derivados de las conductas gobernadas por reglas y la insensibilidad que estas conductas tienen hacia el contexto ampliado.

Para decirlo con más precisión: la conducta gobernada por reglas es relativamente insensible al contexto. Esto permite que las conductas gobernadas por reglas sean extraordinariamente persistentes. Por ejemplo el conocido último teorema de Fermat fue formulado en 1637, y generaciones de matemáticos intentaron demostrarlo hasta que Andrew Wiles lo consiguió — en 1995: alguien dijo “esto se puede resolver” y decenas de personas siguieron esa regla durante siglos.

El seguimiento de reglas puede pasar por encima del aprendizaje por experiencia directa (Torneke, Luciano, & Salas, 2008), aun cuando esto resulte poco útil o incluso dañino. Una buena parte de los problemas psicológicos pueden ser entendidos como problemas derivados de las conductas gobernadas por reglas y la insensibilidad que estas conductas tienen hacia el contexto ampliado.

De manera general, nos topamos con estos problemas:

Problemas con pliance

“La persona que continuamente busca reforzadores y evita castigos por medio de complacer a otros, i.e. una persona que está controlada por consecuencias socialmente mediadas, tendrá problemas para contactar otras consecuencias reforzantes y/o aversivas”(Torneke et al., 2008, p.148).

Este tipo de problemas con pliance lo vemos con frecuencia bajo esta forma por ejemplo “tengo que hacer X (o no hacer X), para que las personas me quieran (o que no se alejen)” — suele aparecer con mucha fuerza en la adolescencia el “tengo que tener X producto para ser aceptado”, lo cual suele ser entusiastamente aprovechado por algunas empresas.

El pliance generalizado evita que contactemos la experiencia real porque nos orienta más hacia lo que dirán los demás que a lo que pasa en el mundo.

Por supuesto que lo que describe la regla puede ser efectivamente así — la conducta de “entrar borracho cabalgando un pony — también borracho — a la boda de mi amigo”, efectivamente puede hacer que sus amigos se alejen de ustedes, pero en el caso de pliance, lo que importa es la adherencia a la regla en sí, sin importar otras contingencias. Las cosas en pliance se hacen porque sí, digamos.

El problema es este: si están leyendo este artículo “para ser inteligente y que la gente me admire” (lo cual obviamente sucederá), probablemente no estén muy conectados con los contenidos del texto. Ingratos. O si tienen una cita y están más preocupados por parecer sofisticados y cool que por conectar con la otra persona, la cita puede terminar sintiéndose vacía e impersonal. El pliance generalizado evita que contactemos la experiencia real porque nos orienta más hacia lo que dirán los demás que a lo que pasa en el mundo.

Este aspecto de pliance es lo que Albert Ellis describe como las creencias irracionales, los “debería” o “tengo que” –i.e. “debo hacer las cosas bien y ganar la aprobación de otros”, aquellas creencias dogmáticas o absolutas que interfieren con los objetivos vitales (Ellis & Dryden, 1997). De paso, noten la diferencia conceptual, en ambos casos estamos hablando de reglas, pero Ellis las define más bien por su contenido (si son racionales o no), mientras que nosotros no consideramos su contenido ni su racionalidad, sino que las estamos abordando más bien por la historia de aprendizaje involucrada; en términos de tratamiento, Ellis propondrá modificar el contenido de esas creencias, nosotros trataremos de reforzar la emisión de conductas alternativas (i.e. trackings más funcionales).

Problemas con tracking

La especificación de eventos y sus relaciones que se produce en tracking puede ser problemático de varias maneras, por ejemplo:

  1. Cuando se aplica a contextos en los que no hay control verbal: “tengo que controlar las palpitaciones” (digamos, en ansiedad), es un tracking problemático porque no hay manera de ejercer control voluntario sobre el corazón, por lo cual la única forma de “controlar” las palpitaciones es por medio de conductas de evitación que pueden volverse problemáticas (evitar ejercitarse, no mirar películas de terror, evitar el café, las situaciones de amontonamiento, etc.).
  2. Cuando la regla que se sigue es relativamente insensible a las consecuencias ampliadas de la conducta: “si no me enamoro de nadie no voy a sufrir”, por ejemplo, efectivamente puede llevar a la evitación del malestar a corto plazo, pero se pierden de vista los costos vitales que seguir esa regla acarrea.

Problemas con augmenting

Augmenting puede ser problemático, por ejemplo, cuando “aumenta” el valor de refuerzo de seguir alguna regla poco útil (pliance o tracking): “cuando tomo alcohol el malestar se va (tracking), y si logro controlar el malestar voy a poder volver a vivir mi vida”. Digamos, en estos casos augmenting echa leña al fuego.

Este es el motivo por el cual en Entrevista Motivacional se recomienda enérgicamente no indagar los motivos para no cambiar (“¿por qué no dejás de fumar?”), sino los motivos para cambiar (“¿por qué dejarías de fumar?”), ya que en el primer caso lo que se está haciendo es pedirle a la persona que genere consecuencias deseables para seguir fumando (“no dejo de fumar porque me calma la ansiedad y me ayuda a socializar”), mientras que en el segundo caso le pedimos que contacte consecuencias deseables para dejar de fumar (“dejaría de fumar para tener mejor salud y así estar mejor para mis seres queridos”)

El trabajo clínico

Desde esta perspectiva, podemos pensar el trabajo clínico en ACT (y en otros varios modelos clínicos, en realidad), como comprendiendo algunos de estos procesos vinculados a conductas gobernadas por reglas:

  • Exponer las conductas de seguir reglas en tanto tales, con sus problemas y limitaciones (lo que entraría en defusión y yo-como-contexto, por ejemplo)
  • Socavar el pliance generalizado y destructivo y los trackings perjudiciales (id.)
  • Ayudar a generar trackings funcionales y reorientar a los efectos de la conducta (aceptación, contacto con el presente, exposición)
  • Aumentar el contacto con la experiencia directa (contacto con el presente, aceptación, acción comprometida)
  • Generar augmenting para las conductas vitales deseadas (valores, acción comprometida)

Más allá de los recursos técnicos, de lo que estamos hablando es de las formas de impactar los procesos psicológicos que se vinculan con cómo las palabras afectan las acciones de las personas

Hay muchos otros objetivos clínicos que podríamos agregar, algunos más amplios, algunos más detallados, pero tan solo queríamos aquí exponer un panorama general. En el artículo de Törneke y colaboradores, o en el libro de Villatte y colaboradores que están en las referencias pueden tener un panorama más detallado de todo esto.

Como notarán, pensar los procesos psicopatológicos y la terapia de esta manera nos independiza de las técnicas específicas a utilizar y amplía nuestro rango de posibilidades para intervenir clínicamente. Las ideas al respecto de los buenos clínicos en la psicología pueden ser utilizadas al servicio de este trabajo con las conductas gobernadas por reglas: el trabajo de los cognitivos con creencias; el análisis en cadena y costos de DBT; las ideas sobre conversación de entrevista motivacional; el trabajo con emociones en las psicodinámicas; el contacto con la experiencia en los modelos humanistas; las paradojas sistémicas; la deconstrucción en terapia narrativa; las prácticas de meditación; las reglas sobre reglas de meta-cognitiva; la acción hacia valores de activación conductual; y un larguísimo etcétera. Más allá de los recursos técnicos, de lo que estamos hablando es de las formas de impactar los procesos psicológicos que se vinculan con cómo las palabras afectan las acciones de las personas.

La otra gran ventaja es que pensarlo de esta manera nos permite trabajar más allá de “trastornos mentales” definidos topográficamente, enfocándonos en todo tipo de ámbitos vitales en los cuales la regulación verbal ejerza un efecto perjudicial para el consultante.

Referencias bibliográficas:

Ellis, A., & Dryden, W. (1997). The practice of rational emotive behavior therapy. New York: Springer Publishing Company.

Hayes, S. C., Strosahl, K. D., & Wilson, K. G. (2012). Acceptance and commitment therapy: The process and practice of mindful change (2nd ed.). New York: The Guilford Press.

Lowe, C. F., Beasty, A., & Bentall, R. P. (1983). The role of verbal behavior in human learning: infant performance on fixed-interval schedules. Journal of the Experimental Analysis of Behavior, 39(1), 157–64. https://doi.org/10.1901/jeab.1983.39-157

Reese, H. W. (1989). Rules and Rule-Governance: Cognitive and Behavioristic Views. In S. C. Hayes (Ed.), Rule-Governed Behavior: cognition, contigencies, and instructional control (pp. 3–84). New York: Plenum Press.

Skinner, B. F. (1989). The Behavior of the Listener. In S. C. Hayes (Ed.), Rule-Governed Behavior: cognition, contigencies, and instructional control (pp. 85–96). New York: Plenum Press.

Skinner, B. F. (2013). Contingencies of Reinforcement. B. F. Skinner Foundation.

Torneke, N., Luciano, C., & Salas, S. V. (2008). Rule-governed behavior and psychological problems. International Journal of Psychology and Psychological Therapy, 8(2), 141–156.

Villatte, M., Villatte, J. L., & Hayes, S. C. (2016). Mastering the clinical conversation : language as intervention. New York: The Guilford Press.

  • Recomendados

Evaluación y prevención del riesgo suicida

  • 16/02/2018
  • David Aparicio

Alberto Soler Montagud explica en Gesltat Terapia cuales son las herramientas que tenemos los psicólogos y psiquiatras para evaluar el riesgo del suicidio:

Los instrumentos psicométricos diseñados para evaluar el riesgo o la intencionalidad suicida deben contemplarse como una ayuda complementaria que nunca debe sustituir al juicio clínico ni a la entrevista clínica, ambos esenciales ya que además de informar sobre el riesgo suicida, posibilitan la interacción entre el paciente y el profesional a través del vínculo terapéutico.

Mientras los tests sólo informan del riesgo suicida, la entrevista es una intervención activa que no sólo informa, sino también interviene activa y determinantemente en la reducción de dicho riesgo.

En los casos en los que se sospeche un riesgo suicida, la entrevista clínica debe llevarse a cabo con sutileza, sin prisas y con un inmenso respeto a la dificultad que para el paciente supone hablar de una parcela tan dolorosa e importante de su intimidad. No cuidar estos detalles puede provocar que el paciente se cierre en banda y no podamos prevenir el suicidio.

La entrevista debe incluir una evaluación psicopatológica y social que indague sobre las probables causas de conducta suicida en lo referente a factores psicológicos y de contexto, tales como intentos previos de suicidio, relaciones interpersonales, acontecimientos vitales recientes, problemas actuales, situación social, características psicológicas relacionadas con la conducta suicida y su motivación, y —obviamente— la valoración diagnóstica de un posible trastorno mental concomitante.

El siguiente paso de la entrevista clínica consiste en evaluar la conducta suicida a partir de las características del intento (método elegido si es que se ha pensado en él, indagar la posible elaboración de un plan, valorar la intencionalidad), características personales (edad, sexo, conducta suicida previa, desesperanza, posible trastorno mental asociado), así como informarse de posibles circunstancias concurrentes como soledad, marginación, enfermedad orgánica grave, estatus social, etc.

La preguntas deben ser sutiles y a la vez directas: «¿Se siente sin esperanzas para enfrentarse al día a día? ¿Cree que no merece la pena vivir y siente deseos de suicidarse? ¿Ha hecho planes para acabar con su vida o sabe de que modo lo haría? ¿Ha hecho planes sobre cuándo piensa hacerlo?»

Siempre hay que asegurarse de que el paciente se siente cómodo y predispuesto para confiar sus sentimientos al profesional.

Lee el artículo completo en Gestalt Terapia.

  • Clínica

El trauma infantil que triplica el riesgo de sufrir psicósis en la adultez

  • 16/02/2018
  • David Aparicio

Las peleas y conflictos ocasionales pueden enseñarles a los hermanos habilidades para resolver problemas. Pero por otro lado, las conductas agresivas repetitivas y el abuso que ejerce un niño sobre su hermano (bullying familiar) podrían incrementar seriamente el riesgo de desarrollar un trastorno psicótico durante la adultez. Así lo reporta una reciente investigación de la Universidad de Cambridge.

En total participaron 3600 sujetos que pertenecían al Avon Longitudinal Study of Parents and Children, y se evaluó si habían sufrido de bullying familiar a la edad de 12 años y si tenían algún trastorno psicótico cuando cumplieron 17.5 años.

En la primera evaluación se les informó que se les preguntaría si habían sufrido de abuso por su hermano o hermana y se les explicó que el bullying familiar se caracteriza cuando sus hermanos tratan recurrentemente de molestarlos al decirles algo hiriente o despectivo, cuando los ignoran por completo, lo excluyen de sus grupos de amigos, les pegan, patean, empujan, o propagan falsos rumores sobre ellos

Para el diagnóstico psicótico, se utilizó la entrevista semiestructurada Psychosis-like Symptoms Interview (PLIKSi), una adaptación del Clinical Assessment in Neuropsychiatry. La misma incluye las siguientes categorias: alucinaciones (visuales y auditivas), delirios (ejemplo: ser espiado), interferencia de pensamiento, etc.

Haber sufrido de bullying familiar se asoció directamente con los trastornos psicóticos, incluso después de controlar las variables extrañas. Aquellos que sufrían de bullying familiar varias veces a la semana tenían entre 2-3 veces más riesgo de sufrir de un trastorno psicótico. Y aquellos niños que vivían el tormento del bullying dentro de su casa y en la escuela tenían hasta 4 veces más riesgo de desarrollar un trastorno psicótico en su adultez.

Algunos se atreven a desestimar los efectos del bullying y el abuso que ejercen algunos niños sobre sus hermanos. Esta investigación — sumada a estudios previos que han encontrado un incremento del riesgo de depresión y autolesiones en niños que sufren del bullying familiar — enciende un serio llamado de atención para que los padres y maestros detecten aquellos niños que sufren del abuso de sus hermanos y pares e intervengan inmediatamente.

Referencia del estudio original: Dantchev, S., Zammit, S., & Wolke, D. (2018). Sibling bullying in middle childhood and psychotic disorder at 18 years: A prospective cohort study. Psychological Medicine, 1-8. doi:10.1017/S0033291717003841.

Fuente: Psyblog
Imagen:
Pexels

  • Análisis

¿Cómo se genera el aprendizaje?

  • 15/02/2018
  • María Alejandra Martínez Rodríguez

El pensamiento posmoderno introduce un nuevo conocimiento crítico, guiado bajo las versiones psicológicas y sociológicas que dan lugar al constructivismo y al construccionismo. Su versión más radical es expuesta a través de autores representativos y es valorada desde el paradigma epistemológico de la complejidad que emerge en la ciencia más avanzada. De esta forma se analiza su impacto en la educación mediante la siguiente pregunta: ¿Cómo se genera el aprendizaje para el constructivismo, el construccionismo y la complejidad?

Constructivismo

En primer lugar, el constructivismo surge como una corriente epistemológica, preocupada por discernir los problemas de la formación del conocimiento en el ser humano. Para ello, existe la convicción de que los seres humanos son producto de su capacidad para adquirir conocimientos y para reflexionar sobre sí mismos, lo que les ha permitido anticipar, explicar y controlar propositivamente la naturaleza y por ende construir la cultura. De acuerdo a lo anterior, se destaca que el conocimiento se construye activamente por sujetos cognoscentes (Díaz, Hernández, 2002). Es importante destacar al constructivismo radical, planteado por autores como Von Glaserfeld o Maturana, quienes postulan que la construcción del conocimiento es subjetiva, por lo cual no es posible formar representaciones objetivas ni verdaderas de la realidad, solo existen formas efectivas de actuar sobre la misma.

De acuerdo con la interpretación antes mencionada, el sujeto parte de sus experiencias previas y de la interacción con otros para el logro de la construcción de nuevos conocimientos significativos. Según esto, podemos decir que el aprendizaje humano es siempre una construcción interior y subjetiva, y por tanto la objetividad en sí misma, separada del hombre, no tiene sentido, pues todo conocimiento es una interpretación (Agudelo, Estrada, 2012). Adicionalmente, el desarrollo cognitivo de las representaciones del mundo, surgen a partir de la creación de significados a través de la experiencia.

A partir de lo anterior, el conocimiento no se recibe pasivamente, ni a través de los sentidos, ni por medio de la comunicación, sino que es construido activamente por el sujeto cognoscente (Pakman, 2005). Por ende, la función de la cognición es adaptativa y sirve a la organización del mundo experiencial del sujeto, por lo cual surge un interés a nivel individual e intrapsíquico de la manera como se construye el conocimiento dando espacio al pensamiento individual, personal y libre del individuo, reconociendo al sujeto como a un agente autopoyético.

Construccionismo

Por otro lado, el construccionismo acepta que lo que ocurre entre los seres humanos adquiere significado a partir de la interacción social expresada a través del lenguaje (Agudelo, Estrada, 2012), de está forma el lenguaje es el que posibilita la construcción de acciones conjuntas entre quienes comparten contextos específicos, y estas acciones tienen significados para quienes intervienen en ellas y las comprenden. Por esta razón, el aprendizaje surge del intercambio social y es mediatizado por el lenguaje. Es por ello, que no se trata de construir conocimiento intrapsíquico o interpsíquico, es necesario construir conocimiento por el otro y para el otro, para beneficios de la comunidad y no sólo para beneficios individuales.

Cabe añadir, que surge un interés por el pensamiento cooperativo de los grupos sociales en donde el sujeto se ve disuelto en estructuras lingüísticas. De acuerdo a lo anterior, los términos y formas mediante los cuales obtenemos la comprensión del mundo y de nosotros mismos son artefactos sociales, productos de intercambios históricos y culturalmente situados entre las personas (Pakman, 2005), ya que en la medida en la cual una descripción del mundo o de nosotros mismos se mantiene a través del tiempo no dependerá de la validez empírica de la descripción sino de las alteraciones del proceso social. Adicionalmente, el lenguaje es un subproducto de la interacción, por lo cual su principal significado se deriva del modo en que está inmerso dentro de patrones de relación (Pakman, 2005).

Complejidad

De acuerdo a lo anterior, el paradigma de la complejidad surge como un principio regulador que no pierde nunca de vista la realidad del tejido como fenómeno en el cual estamos y que constituye nuestro mundo, en él se afirma que la formación del ser humano es una actitud de búsqueda constante de incertidumbres y contradicciones (Palva, 2004). Morín (citado en Bucheli, 2012) postula los 7 principios de la complejidad para la explicación del conocimiento:

  • Principio sistemático u organizacional: “Para comprender el todo se deben estudiar las partes, para comprender la parte se debe estudiar el todo”.
  • Principio hologramático: “ Los individuos se transforman por el todo, al igual que el todo refleja cada uno de los individuos”.
  • Principio de bucle retroactivo: “La causa actúa sobre el efecto, el efecto retorna sobre la causa”.
  • Principio del bucle recursivo: “El individuo produce a la sociedad en su interacción y la sociedad produce a sus individuos en su tradición”.
  • Principio de autonomía, dependencia: “El individuo es auto-organizador y auto-productor pero dependerá siempre de su entorno”.
  • Principio dialógico : “ El uno y el otro son indisolubles de la misma realidad”.
  • Principio de reintroducción del conocedor en todo conocimiento: “El conocimiento es una reconstrucción en una cultura y un tiempo determinados”.

Finalmente, al retomar los paradigmas se muestra a la construcción como la forma de expresar la búsqueda y la creatividad del conocimiento, lo cual le permite al ser humano una comprensión profunda de la realidad. Para ello, se rescata con estos paradigmas el papel activo del individuo, llevado a cabo mediante sus instrumentos psicológicos, los cuales favorecen la interacción en contextos específicos y por ende el surgimiento del aprendizaje (Cubero, 2005). Asimismo, se encuentra que no hay límites para la creación del conocimiento y que las distintas perspectivas dan cuenta de la construcción de la realidad en la que se emerge.

Imagen: Pexels

Referencias bibliográficas:

  • Agudelo, M; Estrada, P. (2012).  Constructivismo y construccionismo social: Algunos puntos comunes y algunas divergencias de estas corrientes teóricas. Prospectiva, 17, 353-378.
  • Bucheli, A. (2012). 7 Principios de la Complejidad. Recuperado de https://www.slideshare.net/alejandrabuchelli/principios-de-complejidad
  • Cubero, R. (2005). Elementos básicos para un constructivismo social. Avances en Psicología Latinoamericana, 23, 43-61.
  • Díaz, F; Hernández, G. (2002). Estrategias docentes para un aprendizaje significativo. México; McGraw-Hill/Interamericana Editores, S.A de C.V
  • Pakman, M. (2005). Construccionismo de la Experiencia humana. Barcelona; Gedisa, S.A.
  • Palva, A. (2004). Edgar Morín y el pensamiento de la complejidad. Revista de la ciencias de la educación, 1,23, 239-253.
  • Ciencia

Elaboración del duelo desde la logoterapia

  • 15/02/2018
  • Luisa Pérez

La vida se desarrolla en una dinámica de desapegos, de separaciones, de pérdidas. Lo llamemos como lo llamemos, de lo que hablamos es de la aceptación del principio de separación y de pérdida como condición necesaria para vivir. En este escenario, las reacciones frente a la pérdida son respuestas individuales a las que acompañan condicionantes sociales, de personalidad y de historia personal y/o vital. Con todo ello, la persona, cuando se enfrenta a una pérdida, se enfrenta a su vez a su dolor, a un proceso de aceptación de ese sufrimiento.

Tomando como referencia las palabras de Viktor E. Frankl (1):

“Viviendo como vivimos en presencia de la muerte, como el límite infranqueable de nuestro futuro y la inexorable limitación de nuestras posibilidades, nos vemos obligados a aprovechar el limitado tiempo de vida de que disponemos y a no dejar pasar en balde, desperdiciándolas, las ocasiones que sólo le brindan una sola vez y cuya suma “finita” compone la vida”.

La muerte es dentro del proceso vital la pérdida más significativa para la persona. Si bien, la muerte es parte de la vida, como nacer. Es una realidad que nos habla con crudeza de la caducidad de nuestra existencia.

Las pérdidas y separaciones (enfermedad, accidentes, vejez, etc.) que experimenta la persona a lo largo del proceso vital evidencian la necesidad de afrontarlas, de que aprender a vivir es aprender a morir. Son experiencias vividas con frecuencia, pero de las que cuesta hablar, complicando con ello el afrontamiento y aceptación de la pérdida. Desde la perspectiva de la logoterapia, cuando acompañamos a una persona en su duelo, le ayudamos a vivir sin negar la realidad de la muerte, a superar la angustia de la separación. Esta relación de ayuda tiene como objetivo lograr el reajuste emocional de la persona, que recupere la esperanza de seguir viviendo, que rescate sus valores en la experiencia de pérdida. Y para ello, le acogemos en un espacio de diálogo y escucha.

El mapa de las pérdidas vitales

El ser humano atraviesa a lo largo de su proceso vital por variadas perdidas:

  • La primera pérdida es la del nacimiento, en la que el recién nacido pasa de un ambiente seguro a un mundo que le invita a un proceso de individuación y de desarrollo de su propia existencia.
  • Le seguirán perdidas de crecimiento (infancia, adolescencia, juventud, edad adulta, vejez, muerte), cuyo cometido es que el individuo se desenvuelva y crezca para desarrollar sus potencialidades.
  • La pérdida de la propia cultura, vividas de modo particular en nuestro tiempo, y que tienen su origen en los diferentes estilos de vida, y en la que juegan un papel fundamental los medios de comunicación, el salir a otros países por problemas económicos, etc.; comportando un sentimiento de pérdida de lo original y culturalmente significativo y referencial para la persona.
  • El sentimiento de apego a los objetos “amados” (libros, dinero, bienes de consumo, etc.), de manera que atrapan nuestras energías emotivas, complicando la perdida asociada a bienes materiales.
  • La pérdida de los vínculos afectivos, el motor de la vida relacional con las demás personas. El despedirnos de las personas significativas viene marcado por la experiencia de despedidas individuales y el afrontamiento del duelo provocado.
  • La perdida de la identidad personal, en la que la persona pierde la confianza en sí misma, no sabe lo que siente o lo que necesita. Experiencias vividas de fracaso profesional, académico, pérdidas de roles sociales, etc., llevan a perder la imagen adecuada de sí mismo, requiriendo el desapego de una identidad con una autoestima distorsionada, así como sentimientos negativos que perturban el equilibrio y la dignidad personal.
  • La pérdida de la salud es una fuente de preocupación y genera sentimientos de vulnerabilidad en la persona. La enfermedad y/o perdida de facultades físicas, son percibidas como una amenaza, generando un desequilibrio en su bienestar emocional.
  • En nuestra actual sociedad es frecuente encontrarnos con personas que sufren la perdida de aquello que nunca se ha tenido, y que está asociada a experiencias diversas en las que la persona ha de renunciar a algo significativo para ella (su carrera profesional, pe) o a un proyecto de vida.
  • La última pérdida, la muerte, probablemente de todas las separaciones que afronta el ser humano, la vivida como más dolorosa, especialmente cuando nos afecta personalmente y está asociada a la perdida de un ser querido. El acceso a la vida lleva parejo la inevitable experiencia de la muerte como parte del proceso de vivir.

Este mapa de pérdidas de personas, objetos, relaciones, valores o ideas que configuran la vida de cada persona, provoca un proceso de reacciones emocionales que acompañan a las pérdidas, dando lugar al duelo.

La respuesta emocional a la pérdida: el duelo

El duelo (del latín, dolus, dolor), es la respuesta emocional a la pérdida de alguien o algo, constituyendo un proceso de reacciones personales que siguen al acontecimiento de desapego, y que dependiendo de la persona será vivido con mayor o menor intensidad de sentimientos, según el significado que otorgue a la pérdida.

El duelo es una dinámica humana que presenta las siguientes características:

  • Es inevitable: el hecho de vivir comporta vivenciar experiencias de duelo. Una condición indispensable para crecer es el cambio, y ello supone separación y duelo.
  • Comporta sufrimiento: la reacción a una pérdida es similar a la entrada a un “túnel sin salida”, y para encontrarla es preciso transitar por él, aceptar los inconvenientes del camino, para progresivamente llegar a la salida. No transitar por él, supone posponer y prolongar el dolor. El duelo es un proceso y hay que darse espacio y tiempo para elaborarlo.
  • Es fuente de crecimiento: las personas crecen cuando afrontan las diferentes perdidas, despedidas, desapegos que experimentan, configurando su madurez personal.

La aceptación de la pérdida desde el enfoque logoterapeutico

Vivir significa asumir la responsabilidad de encontrar la respuesta correcta a las circunstancias que se nos presentan y cumplir las tareas que la vida nos asigna continuamente a cada individuo. Y afrontar el duelo tras una perdida o separación, es una tarea que la persona ha de afrontar como parte del proceso de aceptación de la pérdida.

Para la Dra. Elisabeth Lukas (2), psicóloga y logoterapeuta, el duelo provoca cambios permanentes en el centro espiritual de la persona y estos cambios pueden dar lugar a una maduración personal cuando la persona acepta la pérdida.

En este sentido, hay una serie de pasos que favorecen la aceptación de la pérdida:

  • Comprender la tristeza como expresión del amor que se ha compartido con alguien o algo. Este amor se expresa en la tristeza de la pérdida.
  • Otorgarse un espacio soledad, de encuentro con uno mismo.
  • Fomentar la proximidad con persona que nos sepan escuchar y acoger.
  • Un contexto familiar de ayuda mutua para poder expresar los sentimientos y elaborar el duelo.
  • Marcar distancia con los sentimientos de ansiedad y de culpa, revisando la certeza de los pensamientos que los sustentan.
  • Conviene enfrentar la situación de pérdida con la realidad de cada uno: la pérdida no autoriza a evitar responsabilidades y a realizar lo que pide el duelo. Conviene en este momento, revisar cómo se resolvieron los duelos pasados.
  • Surgirán preguntas como: ¿por qué me ha sucedido a mí?, ¿qué sentido tiene lo que ha ocurrido? etc, que conviene ser sustituidas por otras como: ¿cómo puedo llevarlo de la mejor manera posible?, ¿qué puedo aprender de lo que me está ocurriendo?
  • Es importante situar la pérdida en relación con el momento vital en el que la persona se encuentra, y con ello orientarse a aceptar el cambio de rol de persona en función de la situación que está experimentando.
  • Es un momento adecuado para revisar y reforzar las propias creencias pues pueden contribuir en la aceptación de la perdida.
  • Puede ocurrir que aun con todo lo anterior, la persona siente que no puede llevarlo por sí misma, haciéndose necesario un acompañamiento en el duelo. Dicho acompañamiento podrá ser realizado por un profesional de la psicología que desde una perspectiva logoterapéutica, ayude a la persona a encontrar sentido en su perdida.

Cómo encontrar sentido en la pérdida a través de la Logoterapia

La logoterapia, es una terapia centrada en el sentido. En palabras de E. Lukas (3), “la logoterapia se entiende como una psicoterapia centrada en el sentido y, como tal, quiere prestar una ayuda en su lucha por el sentido, quizás la más humana de todas las aspiraciones humanas”.

La tarea de la logoterapia es ampliar el campo visual del paciente para que descubra la gama de significados y de valores que está llamado a realizar. Por medio de la biografía de un sujeto encontramos la explicación de su existencia, lo que en realidad es, tanto con respecto a su ser real, como con vistas a sus posibilidades de encontrar y realizar un sentido.

Encontrar sentido a la pérdida, encontrar sentido al dolor que produce, puede ser la forma de superar el impacto emocional que provoca la muerte de un ser querido, la pérdida de la salud o de los bienes, la violencia inexplicable, etc., y la logoterapia se presenta como una psicoterapia que intenta crear la conexión entre la salud mental y nuestra base de valores, así como contactar con valores,  buscando metas y tareas para ser seguidas aún en condiciones adversas.

Así en la intervención en duelo desde el enfoque de la logoterapia, acompañamos a la persona a modificar su actitud y le ayudamos a:

  1. Poner distancia entre él y sus síntomas.
  2. Reorientar sus actitudes, generando nuevas perspectivas.
  3. Aminorar los síntomas.
  4. Orientarse hacia el sentido.

Para E. Lukas (4) el duelo es mucho más que un sentimiento de pérdida, el duelo se encuentra en el centro espiritual y mental de la persona. Es  más que un sentimiento, es el conocimiento de una perdida valiosa, y ese conocimiento no puede ser borrado. Desde la logoterapia el objetivo es trascender ese proceso a través de los valores de actitud y seguir viviendo una vida configurada de  “sentido”, en la que el mismo duelo pueda llenar la existencia de sentido.

Desde esta perspectiva, el duelo es un proceso de aprendizaje interior acerca de la pérdida de alguien o algo valioso. Como ya hemos comentado,  las personas atraviesan a lo largo de su vida por diferentes perdidas, algunas de ellas revestidas  de  circunstancias difíciles y el cómo las afrontan, en muchos casos les otorga una “sabiduría especial”, pues aprendieron que el hacer frente a su pérdida, les ayudó a dominar su sufrimiento. En la práctica de intervención en duelo, esa “sabiduría especial” se pone de manifiesto cuando las personas explican que es como “si se le abrieran las puertas de la comprensión”, como “que algo se ha transformado es su interior”.

Las personas aprendemos a vivir para decir adiós, lo que significa aprender a vivir sin temer a la muerte, acogiendo a la vida.  Transitando conscientemente por una vida en la que aun con la pérdida podemos seguir disfrutando de unos valores, que ni siquiera la muerte puede destruir.

Imagen: Pexels

Referencias bibliográficas:

(1) Frankl, V. E. Psicoanálisis y Existencialismo. Fondo de Cultura Económica, México-Buenos Aires, 1990.

(2) Lukas, E. Viktor E. Frankl. El sentido de la vida. Plataforma Editorial, Barcelona, 2008.

(3) Lukas, E. En la tristeza pervive el amor. Paidós Ibérica, Barcelona, 200

(4) Lukas, E. Logoterapia: la búsqueda del sentido. Paidós Ibérica, Barcelona, 2003

Recomendados:

  • Guía para ayudar a los adultos a hablar de la muerte y el duelo con los niños
  • Cómo ayudar a la familia de una persona que se suicida
  • Recursos

Especial: ABA en el tratamiento del autismo (PDF)

  • 15/02/2018
  • David Aparicio

Existen cientos de tratamientos para los trastornos del espectro autista, pero solo un puñado de ellos cuenta con la robustez científica necesaria para que ser recomendados como terapia. Uno de los tratamientos más importantes y reconocidos a nivel mundial es el ABA (Análisis Conductual Aplicado), un tipo de terapia aque aplica los principios del aprendizaje de forma sistemática para incrementar, disminuir, mantener o generalizar determinadas conductas que se toman como objetivo.

El año pasado nuestro columnista especializado en autismo, Mauro Colombo, escribió tres artículos introductorios sobre el ABA, sus principios, características, aplicaciones y evidencia.  Estos artículos representan un importante aporte para el campo de la psicología clínica infantil — especialmente aquellos que trabajan con niños diagnósticados con autismo — y por lo tanto decidimos crear un documento en formato PDF para que todos los lectores puedan descargarlo, imprimirlo y compartirlo en clases o con sus colegas.

Descarga el documento completo en formato PDF.

  • Ciencia

¿Tener un amigo listo te hace más inteligente?

  • 14/02/2018
  • David Aparicio

La psicología ha estudiado por más de un siglo a la inteligencia y gracias a esos estudios hoy sabemos que los puntajes de la inteligencia varían, que la inteligencia es altamente heredable, pero también puede ser afectada por factores ambientales, como los años de educación, la nutrición y las relaciones sociales. Un nuevo estudio encontró que el cociente intelectual de los niños de 15 años estaba fuertemente correlacionado con la inteligencia de su mejor amigo cuando tenían 11 años. Un dato que, en principio, le da la razón a las madres cuando se preocupan por que sus hijos busquen “buenas amistades”.

Ryan Charles Meldrum de la Universidad de Florida y su equipo de investigadores recolectaron los datos de 715 niños y sus familias entre 1991 y 2007. Se obtuvieron los puntajes de inteligencia cuando los niños tenían 10 años y se volvieron a tomar cuando tenían 15 años. También se evaluó la inteligencia del mejor amigo de cada participante cuando tenían entre 11-12 años (la mayoría era del mismo sexo que su amigo y la diferencia de edad no era mayor a 2 años).

el cociente intelectual de los niños de 15 años estaba fuertemente correlacionado con la inteligencia de su mejor amigo cuando tenían 11 años.

Al computar los resultados se encontró que los puntajes de inteligencia de los participantes a la edad de 15 años estaban fuertemente correlacionados con los puntajes de inteligencia de su mejor amigo a la edad de 11-12 años. La primera explicación sería que los niños crean sus lazos de amistad con otros niños que comparten similitudes, entre ellas la inteligencia. Pero se encontró — al controlar otras variables como el la inteligencia de su madre, el nivel de educación y las oportunidades de desarrollo en el hogar — que los niveles de inteligencia podrían ser moldeados por la inteligencia de su mejor amigo durante la infancia.

Una explicación bastante plausible es que si un niño tiene un amigo que está motivado académicamente, esto también motivará al niño para esforzarse en los estudios, lo que al mismo tiempo tendrá consecuencias positivas en sus puntajes de inteligencia. Otra explicación posible es que el niño puede absorber y aprender los conocimientos y habilidades de su mejor amigo y esto se reproducirá en la posterior evaluación de su inteligencia.

El estudio no está libre de limitaciones. Una de las más importantes fue que la investigación solo evaluó la inteligencia cristalizada(los conocimientos adquiridos) y no incluyó la evaluación de la inteligencia fluida o lo que sería nuestra agilidad mental o capacidad para resolver problemas. Otra limitación importante fue que no se incluyeron los puntajes de inteligencia de los padres, lo cual también podría haber afectado los resultados. Y por último, este estudio todavía no ha sido evaluado por la revisión de pares, un proceso indispensable para ser publicado o no en una revista académica. Puedes leer el estudio completo en formato PDF.

Fuente: Research Digest

  • Recomendados

La soledad no es una epidemia

  • 14/02/2018
  • David Aparicio

El sociólogo Eric Klinenberg argumenta en The New York Times por qué la epidemia de la salud es un mito:

La evidencia principal para el aumento del aislamiento proviene de un artículo de una revista de sociología al que se le ha hecho mucha referencia y que sostiene que, en 2004, uno de cada cuatro estadounidenses no tenía a nadie en su vida en quien sintiera que podía confiar, en contraste con uno de cada diez durante la década de los ochenta. No obstante, resulta que ese estudio está basado en datos incorrectos y otras investigaciones muestran que la proporción de estadounidenses sin alguien de confianza es aproximadamente la misma desde hace mucho tiempo. Aunque uno de los autores se desligó del artículo (declaró que ya no es confiable), los estudiosos, periodistas y encargados de las políticas continúan citándolo.

Los otros datos sobre la soledad son complicados y a menudo contradictorios, en parte porque hay muchas maneras de medir el fenómeno. No obstante, está claro que las estadísticas sobre la soledad que citan quienes hablan de una epidemia son atípicas. Por ejemplo, un conjunto de estadísticas proviene de un estudio que definía como personas solitarias a aquellas que decían sentirse “excluidas”, “aisladas” o “faltas de compañía” —incluso solo una “parte del tiempo”—. Ese es un umbral excesivamente bajo y ciertamente no es el que queremos que usen los médicos ni los encargados de las políticas públicas.

lo que no significa que la soledad no pueda provocar problemas en la salud y en el funcionamiento de las personas. Sino que exagerarlo reduce la capacidad de los sistemas de salud para dar respuesta a las personas que realmente sufren de los efectos de la soledad:

Cuando el Reino Unido anunció su nuevo ministerio, los funcionarios insistieron en que todos, jóvenes o viejos, están en riesgo de estar solos. No obstante, las investigaciones señalan algo más específico. En países como Estados Unidos y el Reino Unido, son los pobres, los desempleados, los desplazados y las poblaciones migrantes quienes sufren más por soledad y aislamiento. Su vida es inestable, al igual que sus relaciones. Cuando se sienten solos, son los menos capaces de conseguir apoyo médico o social.

En el artículo también explica cuales son los factores que pueden contribuir a la soledad y algunos beneficios de la soledad.

Lee el artículo completo en The New York Times en español.

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Las hipótesis erróneas de Darwin

  • 13/02/2018
  • David Aparicio

Santiago Campillo para Hipertextual:

Hace unos años, en conmemoración de los 150 años desde la publicación de El origen de las especies, la biblioteca de Cambridge mostraba al público más de 12.000 piezas originales, y en alta resolución, de sus escritos. En ellos se apreciaba una cosa básica: Darwin se retractó de muchas de sus observaciones.

Aun así, el naturalista no pudo prevenir todos sus errores. Es algo completamente imposible. Así, a día de hoy, todavía hay quien pretende usar estos fallos en su disposición intelectual para detractar el brillante trabajo que realizó. Probablemente, el mayor error de Darwin fue pensar que todas los seres vivos provienen de una célula original primitiva. La célula ancestral.

Pero con el tiempo y la técnica hemos conseguido poner a prueba esta idea. En un estudio publicado hace un tiempo en arXiv, los investigadores mostraban que la idea de una única célula ancestral es, cuanto menos, equivocada.

Y es que todas las células conocidas, probablemente, aparecieron a partir de moléculas y estructuras no celulares. Pero, si lo pensamos bien, al fin y al cabo esto no habla tanto en contra de lo que pensaba Darwin, ¿verdad? Tampoco es para tirarlo todo por la borda.

Ningún investigador es infalible. Darwin también se equivocó en varias de sus hipótesis, pero, cómo demuestra el artículo, él también lo reconoció e intentó corregirlas. Esa es la actitud de un verdadero científico.

Por cierto, las investigaciones y teorías de Darwin tuvieron también implicaciones directas en la psicología como lo publicamos en este artículo.

Lee el artículo completo en Hipertextual.

  • Ciencia

Cómo puede la bondad transformar el tratamiento del cáncer

  • 13/02/2018
  • Equipo de Redacción

Es posible que el cáncer no ponga fin a la vida, pero generalmente cambia la vida. Un diagnóstico de cáncer instantáneamente cambia la vida de los pacientes y las familias. El cuidado del cáncer es un servicio de «intenso» y el equipo de atención no solo debe tratar eficazmente la enfermedad sino también abordar las emociones difíciles de los pacientes.

Si bien el diagnóstico preciso y el tratamiento efectivo son primordiales, los simples actos de bondad pueden ser un potente antídoto contra el malestar emocional y pueden mejorar los resultados para quienes experimentan el aterrador viaje llamado cáncer. Un creciente cuerpo de evidencia revisado en la Universidad de Stanford muestra que la atención médica amable puede conducir a una cicatrización más rápida de heridas, reducción del dolor, la ansiedad y la presión arterial, y estancias hospitalarias más cortas.

He estudiado durante mucho tiempo cómo mejorar el servicio en el cuidado de la salud. Mi trabajo actual se enfoca en la atención del cáncer e incluye investigación de campo en 10 centros innovadores de cáncer de EE. UU. Y entrevistas con aproximadamente 400 pacientes con cáncer, familiares, médicos oncólogos y el personal. El cuidado del cáncer es más que ciencia, lo que ha dado importantes avances en el tratamiento. Pero también se necesita mucho tacto e interés para complementar la alta tecnología. En una investigación reciente, los coautores y yo exploramos cómo seis tipos de bondad pueden mejorar la atención del cáncer.

Los simples actos de bondad pueden ser un potente antídoto contra el malestar emocional y pueden mejorar los resultados para quienes experimentan el aterrador viaje llamado cáncer

¿De verdad necesitamos recordar a los cuidadores sobre la importancia de la bondad en el servicio a pacientes con enfermedades graves? Lamentablemente, sí, ya que los factores estresantes de la medicina moderna a menudo interfieren con las buenas intenciones. Echemos un vistazo rápido a los seis tipos.

Escucha atenta

Escuchar atentamente a los pacientes y las familias, con una interrupción mínima, transmite respeto por su autoconocimiento. También construye confianza. Le permite al médico actuar como una guía de confianza que proporciona experiencia médica relevante y la traduce en un plan de atención acorde con los valores y las prioridades de los pacientes. Lo que está en juego es demasiado serio para que el equipo clínico esté desinformado sobre los temores de un paciente, las preocupaciones prácticas, el sistema de apoyo a domicilio y las prioridades personales.

La atención genuina centrada en el paciente implica no solo determinar “cuál es el problema” con el paciente sino también “lo que le importa al paciente«. Como dijo una enfermera durante mi investigación de campo, “no debemos temer a las conversaciones profundas con los pacientes, ya que esa es la única manera de saber lo que es realmente importante para ellos, pero esta información no la obtendrás preguntando: ‘¿Cómo te sientes hoy?’”.

Los factores estresantes de la medicina moderna a menudo interfieren con las buenas intenciones

Las preguntas simples y abiertas pueden invitar a pacientes y familiares a compartir información pertinente. Las enfermeras de la unidad de cuidados intensivos del Hospital Brigham and Women’s de Boston comienzan sus turnos preguntándoles a los pacientes: “¿Qué es lo más importante que podemos hacer por usted hoy?”

Empatía

La especialista en enfermería Theresa Wiseman identifica cuatro atributos esenciales de la empatía: ver el mundo desde la perspectiva de los demás, evitar el juicio al evaluar una situación, reconocer la emoción presente y responder a esa emoción de una manera genuinamente afectuosa.

Un padre cuyo hijo fue tratado en el Centro de Radiación Peter MacCallum de Australia relató: “Mi hijo tenía anestesia general para radioterapia. Como estaba ansioso por este procedimiento, el equipo le permitió sentarse conmigo durante la anestesia. Cuando se despertó, se enojó por la falta de una camisa. Ahora el equipo se pone la camisa de nuevo antes de que se despierte … Para mí, estos pequeños actos fueron la máxima amabilidad, reduciendo su ansiedad y angustia y, por lo tanto, la mía”.

La empatía representa una bondad anticipada basada en una evaluación cuidadosa de la situación del paciente y los posibles factores estresantes. En el Hospital Henry Ford en Detroit, los becarios de oncología están capacitados en comunicación empática por parte de actores improvisados ​​que actúan como pacientes y familiares.

Actos generosos

La bondad a menudo se manifiesta como actos generosos. En mi estudio, les pregunté a los pacientes: “¿Pueden pensar en la mejor y más significativa experiencia de servicio que tuvieron como pacientes con cáncer?” Muchas respuestas reflejaron la bondad incrustada en los actos generosos. Un paciente de cáncer de vejiga sometido a cirugía elogió a una enfermera que le enseñó la mejor manera de levantarse de la cama en su casa. Los pacientes de Marin Cancer Care mencionaron los masajes en los pies que se les ofrecieron durante la quimioterapia. Un cirujano comentó sobre un paciente “que jura que mi abrazo de dos minutos le salvó la vida”.

¿Qué es lo más importante que podemos hacer por usted hoy?

Los actos generosos también crean orgullo entre los empleados y pueden ofrecer un amortiguador renovador para la fatiga emocional y el estrés que comúnmente acompañan el cuidado de pacientes gravemente enfermos.

Cuidado oportuno

La espera indebida, por una cita, el comienzo del tratamiento o el resultado de una prueba consecuente, puede ser insoportable para un paciente con cáncer. Un compromiso institucional para llegar a tiempo es amable, aunque las demoras a veces son inevitables. Como comentó un administrador del centro oncológico: «Todos los centros oncológicos tienen un desafío de espera; sin embargo, podemos hacer mucho mejor con lo que controlamos, como ejecutar los resultados de laboratorio a tiempo. Todos deben pasar por el laboratorio. Si los resultados del laboratorio llegan tarde, todo se retrasa».

Los centros de cáncer pueden rediseñar sus sistemas para ofrecer un conjunto de servicios iniciales a pacientes recién diagnosticados (10 días), establecer un día de clínica multidisciplinar para que los nuevos pacientes se encuentren con cada miembro del equipo de atención para discutir el plan de tratamiento y abrir una clínica de atención del cáncer para atender las emergencias fuera del horario regular. La telemedicina y otros servicios impulsados ​​por la tecnología también pueden minimizar las demoras cuando el tiempo es esencial.

Honestidad amable

«El cáncer es una palabra de alta potencia, una palabra sin ninguna asociación positiva», afirma un paciente con cáncer. Preguntar a los pacientes cuánto desean saber sobre su enfermedad es informativo y amable. La mayoría de los pacientes desean escuchar la verdad en palabras honestas y bien elegidas que transmiten un sentido de asociación y que los guían a través de decisiones difíciles.

Un oncólogo comentó: «Con demasiada frecuencia, los pacientes y los médicos son demasiado optimistas. Se necesita realismo para que los pacientes y sus médicos puedan tomar buenas decisiones». Una enfermera practicante dijo:»Un médico puede decir: ‘Podemos continuar con el tratamiento o simplemente podemos brindar atención de apoyo’. Tenemos que quitarnos la palabra ‘solo’. de esa oración”.

La mayoría de los pacientes desean escuchar la verdad en palabras honestas y bien elegidas que transmiten un sentido de asociación y que los guían a través de decisiones difíciles

Los oncólogos se enfrentan a presiones personales complejas para darles a los pacientes todas las oportunidades de vivir, y se enfrentan a problemas externos, como los pacientes o los familiares que no quieren darse por vencidos.

Aunque inicialmente los pacientes esperan una esperanza curativa o centrada en la remisión, los médicos pueden guiarlos hacia la esperanza intrínseca cuando la enfermedad está avanzada y es poco probable que haya cura o remisión. La esperanza intrínseca implica vivir en el momento de un buen día de reflexión positiva, un nieto o un perro en el regazo y un dolor bien controlado.

Apoyo para cuidadores familiares

Los pacientes con cáncer generalmente dependen de los miembros de la familia para recibir asistencia con atención médica, necesidades diarias y apoyo emocional. Los propios cuidadores familiares requieren capacitación, asistencia oportuna y cuidado emocional para desempeñar su función y mantener su propia salud. La investigación muestra los beneficios de preparar, capacitar y ayudar a la familia de un paciente a cuidar de manera efectiva a un ser querido.

Las historias personales de pacientes, familiares y médicos ilustran el impacto de la amabilidad en la atención del cáncer. Seis manifestaciones superpuestas de genuina bondad ofrecen una forma poderosa y práctica para que los médicos controlen la confusión emocional que conlleva el diagnóstico de cáncer.

Un paciente es una persona primero. Cuidar las necesidades humanas así como las necesidades médicas mediante actos amables es una buena medicina.

Artículo publicado previamente en The Conversation, y cedido para su publicación en Psyciencia.

Sobre el autor: Leonard L. Berry, es profesor distinguido de Marketing y pertenece al Instituto para el mejoramiento del cuidado de la salud, en Texas A&M University.The Conversation

  • Recomendados

La primera persona criopreservada fue un psicólogo

  • 12/02/2018
  • David Aparicio

Hoy me encontré con este interesante dato escrito por Sergio Parra para Xakata Ciencia:

El cuerpo de Bedford fue el primero en pasar por este procedimiento. Su cuerpo se colocó en un dewar (un recipiente cerrado al vacío) con nitrógeno líquido a -196 ºC y trasladado de las instalaciones de Cryo-Care Equipment Corporation en Phoenix, Arizona.

El procedimiento tuvo lugar en enero de 1967. Actualmente, el cuerpo se encuentra en una cámara con tecnología más avanzada.

Bedford fue profesor de psicología en la Universidad de California y autor de varios libros de consejería ocupacional.

Divariando un poco. Pero ¿se imaginan lo que esto podría significar si en algún momento la ciencia podría restaurar los tejidos Bedford y hacerlo despertar? Claro, esa es la esperanza que algunos depositan en la criogenia, pero por ahora no nay fundamentos científicos que la apoyen.

La BBC escribió hace un par de años un buen resumen de qué es la criopreservación y las esperanzas que tienen sus investigadores, léelo aquí.

Lee el artículo completo en Xakata Ciencia.

  • Definiciones

¿Qué es el locus de control interno y externo?

  • 12/02/2018
  • Rita Arosemena P.

Introducción

El término locus de control hace referencia al grado en que las personas sienten que tienen el control de lo que ocurre en sus vidas, desde un evento rutinario hasta una situación de peligro. Las personas atribuimos el «mando de nuestro destino» o bien a nuestras propias decisiones o capacidades (locus de control interno) o a fuerzas externas, como Dios, la suerte o el karma.

Desde luego, el modo en que afrontamos todo lo que nos sucede influye enormemente en nuestra motivación para actuar ante determinadas circunstancias, ya que se trata de ubicarse en una de dos posiciones:

  1. Sentir que tenemos las llaves de nuestro destino, en cuyo caso nos sentimos más capacitados y libres para actuar y hacer los cambios necesarios.
  2. Sentir que estamos en manos de algo o alguien más, que decide por nosotros sin nuestro consentimiento y que puede hacer que nuestra vida se convierta en un pantano de desgracias. Esto, por supuesto, hará mucho menos probable que trabajemos para realizar cambios en nuestras circunstancias actuales o en nosotros mismos.

Antecedentes del locus de control

El origen del término locus de control fue introducido por Julian Rotter en 1966 como parte de su Teoría del Aprendizaje Social. Rotter también desarrolló un test con escala para determinar si una persona posee locus de control interno o externo.

En un principio, Rotter propuso que podría haber lugares de control separados para diferentes objetivos (por ejemplo, uno para el amor y otro para el reconocimiento social). No obstante, esta idea fracasó al momento de intentar crear una herramienta de medición que separara estos objetivos en factores independientes. Rotter cambió entonces su enfoque e integró todos los objetivos en una sola figura, el concepto global de locus de control.

El concepto de locus de control no cuajó desde el principio, en gran parte porque los contemporáneos y estudiosos que continuar a Rotter restaron importancia a la importancia del locus de control dentro de las distintas teorías de aprendizaje y motivación. No fue hasta 1978 cuando Wallston y DeVellis publicaron Development of the multidimensional health locus of control scales que se llegó a una comprensión sólida de lo que era el locus de control y de cómo influía este en las decisiones importantes de la vida.

El modo en que Wallston y DeVellis plantearon esta importancia fue haciendo referencia a cómo las expectativas sobre los comportamientos de salud de las personas podían determinar cómo actuaban en situaciones relacionadas con la salud. Es decir, si un individuo poseía locus de control interno actuaba con mayor conciencia y tomaba las medidas pertinentes para cuidar su bienestar; si, en cambio, creía que la responsabilidad por su estado de salud recaía en una fuerza externa, era menos propenso a erradicar hábitos perjudiciales y optar por otros más saludables.

Otros psicólogos como Philip Zimbardo aportarían más adelante a simplificar y clarificar el concepto propuesto por Rotter señalando que el locus de control es «una creencia sobre si los resultados de nuestras acciones dependen de lo que hacemos o si dependen de otras cosas fuera de nuestro control personal».

La escala diseñada por Rotter ha sido ampliamente utilizada desde su creación, sin embargo, cabe destacar que también ha sido objeto de múltiples críticas por quienes piensan que el locus de control no puede ser medido de una forma tan deliberada.

Esto debido a que la escala diseñada por Rotter sólo permite que las personas elijan una de dos posibilidades para cada ítem, algo que los críticos de la misma consideran demasiado limitativo tratándose de una propiedad que, se asume, parte tan compleja de la personalidad humana.

Características del locus de control interno 

La escala de medición propuesta por Rotter sienta diferencias en las características personales de individuos con locus de control interno. Así, las personas con esta creencia se distinguen porque:

  • Es más probable que asuman la responsabilidad de sus acciones
  • Tienden a estar menos influenciados por las opiniones de otras personas
  • A menudo se desempeñan mejor en las tareas cuando se les permite trabajar a su propio ritmo
  • Por lo general, tiene un fuerte sentido de autoeficacia
  • Tienden a trabajar duro para lograr las cosas que quieren
  • Se sienten seguros frente a los desafíos
  • Tienden a ser físicamente más saludables
  • Informan ser más feliz y más independientes
  • A menudo lograr un mayor éxito en el lugar de trabajo

Características del locus de control externo

De acuerdo con la escala propuesta por Rotter, las personas con locus de control externo se distinguen marcadamente de los sujetos con locus de control interno. Algunas de las características más representativas de este grupo serían:

  • Culpan a las fuerzas externas por sus circunstancias
  • Cualquier posibilidad de éxito se basa en la suerte
  • No creen que pueden cambiar su situación mediante sus propios esfuerzos
  • Se sienten desesperanzados o incapaces de afrontar situaciones difíciles
  • Son más propensos a experimentar impotencia aprendida

Fuente: Very Well Mind; Oxford Bibliographies

  • Sponsor

Curso online: Evaluación y tratamiento de las disfunciones sexuales

  • 12/02/2018
  • David Aparicio

Las disfunciones sexuales son problemas de la respuesta sexual humana (deseo, exitación y orgasmo) que impiden el desarrollo de una vida sexual plena e integral del individuo y de la pareja. A la terapia llegan muchísimos casos en donde el foco principal se encuentra en los problemas sexuales. Dichos casos exigen conocimiento científico y calidad humana para ayudar a las parejas que atraviesan por estas dificultades.

Para dar respuesta a esta creciente necesidad, TEA Ediciones, la prestigiosa editorial psicológica, abrió la inscripción a su nuevo curso: Evaluación y tratamiento de las disfunciones sexuales, el cual será dirigido por Ana Lombardía Molero, especialista en terapia sexual y de pareja.

¿Qué aprenderás?

  • Identificación correcta, adecuada y temprana de las disfunciones sexuales.
  • Evaluación completa de cada disfunción: identificación, desencadenantes, predisponentes y mantenedores.
  • Tratamiento de las disfunciones sexuales: establecimiento de objetivos a conseguir, conocimiento y aplicación de las técnicas y consecución de objetivos.

Adicionalmente, se abordarán en el primer módulo y a lo largo del curso, de forma transversal, los siguientes contenidos:

Desarrollo de habilidades terapéuticas:

  • Desangustiar.
  • Desculpabilizar.
  • Normalizar.
  • Intervenir fomentando la naturalidad.
  • Actuar como modelo.

Asesoramiento en sexualidad y afectividad:

  • Habilidades de asesoramiento.
  • Informar frente a aconsejar.
  • Interferencia de las creencias personales.

Descarga el plan de estudios completo en formato PDF.

El curso inicia el 15 de febrero, tiene una duración de seis semanas y al completarlo recibirás un certificado de aprobación de TEA Ediciones. Haz click aquí para obtener mayor información e inscribirte.

¿Te interesa la terapia de parejas? Conoce el curso online: La Práctica clínica en los problemas de pareja: Pautas para la evaluación e intervención.

Agradecemos a TEA Ediciones, nuestro sponsor de la semana.

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